Atractivos turísticos de la zona metropolitana de Guadalajara


Cultura y folklore


La zona metropolitana de Guadalajara, contrario a lo que se piensa, es rica en vestigios arqueológicos. En las siguientes dos fotografías, como ejemplo, se presentan dos antiguos túmulos, conformados en su parte sobresaliente por artículos de uso diario de la tribu denominada "guadalajareca". Cabe aclarar que los guadalajarecas están conformados por varias etnias:
  1. Los "tapatiecas", que fueron los habitantes originales del lugar, pero que ahora son minoría y se encuentran en peligro de extinción.
  2. Los "chilangotas", también conocidos como "gandayas", venidos del centro del país en grandes cantidades después del gran terremoto del 85.
  3. Los "sinaliux" y los "sonoriux", dos ramas de las tribus bárbaras del norte antiguamente conocidas con el nombre genérico de "chichimecas". Muchos "sinaliux" llegaron en peregrinación guiados por sus caciques o "narcos" en los 70's y 80's, cuando un dios cruel y castigador, llamado "Operación Cóndor", les ordenó buscar otro lugar para asentarse, muy lejos de sus hábitats naturales. Esta última tribu es la responsable del estilo arquitectónico "cuiliacaniense tardío" que ha florecido en toda la zona.
  4. Los "tarates" o "michoacanillos", descendientes de los "tarascos", venidos del suroeste para vivir cerca de sus clientes de la tribu sinaliux (entiéndase esto como una integración de la línea de producción con la línea de comercialización). Los "tapatiecas" aseguran que los "michoacanillos" llegaron acá bajados del cerro a tamborazos.
  5. Los "tepaches", de la zona conocida como "Los Altos" del estado. Esta tribu ha tenido continuos intercambios con los "tapatiecas" a través de los siglos, así que casi son considerados locales. Parte del trato preferente a los "tepaches" se debe al garbo, porte y brío de las hembras de esa tribu, muy apreciadas por sus cualidades entre los "tapatiecas".
  6. Tribus varias, pero que no llegan a figurar, como "colimillas", "monterreyenos", "tepís", "oaxacos", "tamaulipos o hijoelas", "yucas", etc.
Volviendo a los túmulos, abundantes por todos los rumbos de la zona, los arqueólogos se preguntan qué es lo que hay debajo de ellos, ya que tienen tanto tiempo en su sitio que nadie recuerda cómo era éste antes de que aparecieran. El asunto es que nadie desea moverlos de donde están, ni los dueños de los inmuebles frente a los que aparecieron, ni las autoridades de los municipios a que pertenecen, que se encuentran muy ocupadas en viajes al extranjero para conocer otras culturas, despreciando las manifestaciones locales como las que aquí presento.

Millet 448, La Estancia, Zapopan - May/28/2002 Beethoven 5550, La Estancia, Zapopan - Jul/3/2002

Una manifestación más avanzada de estos monumentos mítico-religiosos de los "guadalajarecas" está representada por las llamadas "Esferas Macedonias", anteriormente conocidas como "Esferas de Cornelio" (en honor a un mago de la región que hacía desaparecer archiveros llenos de recibos alterados y aparecer billetes en cajones de escritorios), que se utilizan para adornar algunos árboles (ver foto siguiente). Según algunos estudiosos de mentalidad simplista, el nombre les viene de los reyes zapopanos que se han caracterizado por su ineptitud en el servicio de recogida de basura en los últimos años; alegan los simplistas que estos adornos se multiplican en relación directa a las fallas del camión recolector para pasar por los asentamientos "guadalajarecos". Antropólogos más afines a la creencia de este autor, aseguran que es parte de un ceremonial mucho más complejo, relacionado con las costumbres de los europeos para celebrar el solsticio de invierno, y que aún falta el análisis de documentación recientemente descubierta para dar una explicación exacta.

Lo que es una realidad, es que la película "El proyecto de la bruja de Blair" se inspiró en estas extrañas costumbres de la tribu guadalajareca.

Millet y Chopin, La Estancia, Zapopan - Jul/20/2002


Los visitantes de la zona metropolitana de Guadalajara sin duda disfrutarán de las abundantes "pinturas naquestres", que abundan en la región. De hecho está considerada una de las zonas más ricas, si no es que la más rica en el mundo en este tipo de arte, creado por algunos de los elementos más nefastos de esta sociedad que, en un esfuerzo para mostrar a sus congéneres los profundos estados de palurdez, cretinismo e imbecilidad alcanzados, se esfuerzan en decorar cuanta superficie plana se les pone enfrente, apoyados en las actitudes de los gobernantes de la zona, que han sido y son mecenas reconocidos universalmente de este arte.

Este tipo de arte tiene los mismos fundamentos que la conocida costumbre de los canes de orinar sobre toda saliente de terreno para indicar que ese es su territorio y que los demás deben entrar en el mismo con la discreción y respeto del que penetra en casa ajena.

Brahms y Chopin SE, La Estancia, Zapopan - Jun/1/2002 Brahms y Chopin NE, La Estancia, Zapopan - Jun/1/2002

Publicado en el periódico Mural el 5 de junio de 2003. Publicado en el periódico El Informador el 13 de junio de 2006. Publicado en el periódico El Informador el 29 de noviembre de 2006.

A estos mismos mecenas debe agradecerse la existencia de exposiciones monumentales de arte al aire libre. La galería más importante es la que se ha creado para recibir a los visitantes que llegan por vía aérea, y puede admirarse todo el camino desde el aeropuerto hasta la entrada a Guadalajara. Hay otras galerías importantes, aunque de menor magnitud, distribuidas por toda la zona metropolitana.

Una ventaja adicional de estas exposiciones es que distraen a los conductores de vehículos de la monotonía del transitar por las calles y avenidas... que cuesta algunas vidas y algunos daños materiales... pues sí, pero el arte y la cultura merecen sacrificios. Recuérdese aquel refrán que reza: "la letra, con sangre entra".

Publicado en el periódico Mural el 5 de junio de 2003. Publicado en el periódico El Informador el 26 de octubre de 2005.

Av. Patria - Jun/9/2002

Av. Patria - Jun/9/2002 Av. Patria - Jun/9/2002 Publicado en el periódico El Informador el 30 de agosto de 2006. Publicado en el periódico El Informador el 1o.de noviembre de 2006. Publicado en el periódico El Informador el 8 de junio de 2009.
Publicado en el periódico Mural el 21 de diciembre de 2006. Publicado en el periódico El Informador el 28 de julio de 2009.


Otro de los atractivos arqueofolklóricos de la región son los árboles torturados. Los "guadalajarecas", ante la imposibilidad de llevar a cabo sacrificios propiciatorios de miembros de otras tribus ante sus deidades (están concientes de que a los trancazos pueden perder... y en la mesa también, como el caso del pleito con los "guanajuatillos" por el agua del Lerma que éstos han agandallado), la han tomado contra otros miembros de la creación que no pueden hacer nada para defenderse: los árboles.

En las fotografías siguientes aparecen dos ejemplares que fueron sometidos a una joda (leyó usted bien: dice joda, no poda). En cuanto les aparecen algunas hojitas verdes, les cortan más las ramas. Este procedimiento puede llevar meses, pero finalmente se logra el objetivo: la muerte de la ofrenda. Los estudiosos han llegado a la conclusión de que esta ceremonia tiene el fin de propiciar mejores lluvias para las tierras de los guadalajarecas, ahora en perpetua sequía desde el agandalle ya mencionado de los "guanajuatillos", acaudillados por su "ayatola" o guía espiritual "El Fox". Las pruebas que se ofrecen para esta teoría es que de otra manera sería incomprensible la acción, ya que ocasiona un daño significativo a una de las deidades más importantes del panteón "guadalajareca": el Dios Carro. Esta deidad sufre fuertemente por la falta de árboles, ya que es asediada por uno de sus ancestrales enemigos: el sol con sus rayos. Para tratar de proteger a este dios tutelar de todas sus familias, los "guadalajarecas" se ven obligados a luchar por ganar las sombras de los árboles de los pocos vecinos que no los han sacrificado, y esto es causa de que esos vecinos, molestos por la falta de lugar de estacionamiento afuera de sus hogares, hagan en ocasiones una especie de "maldición vudú" a los dueños de los carros que los ocupan, embarrándoles de caca de perro las manijas y orinándose en las válvulas de aire de las llantas.

F.Chopin 5525, La Estancia, Zapopan - May/31/2002 F.Chopin 5552, La Estancia, Zapopan - May/31/2002


Mucho hogares "guadalajarecas" cuentan con altares, algunas veces individuales y otras colectivos, para varias familias, en los que rinden culto y depositan ofrendas a los dioses tutelares de la casa, similares a los nahuales de los antiguos mexicanos. Estos altares son colocados en el exterior de las casas en un extraordinario afán altruista de que todos puedan gozar de ellos y, si se encuentran lejos de sus propios hogares, practicar en los mismos sus devociones. Los olores de los elementos aromatizantes que en ellos se utilizan son indescriptibles.

Las ofrendas, al igual que las "Esferas Macedonias" antes mencionadas, casualmente también crecen en relación directa a las fallas del servicio de limpia y recolección de basura de los ayuntamientos de la zona.

F.Chopin y R.Sanzio, La Estancia, Zapopan - Jun/1/2002 J.Brahms y J.S.Bach, La Estancia, Zapopan - Jun/2/2002


No puede dejar de notarse la costumbre de los "guadalajarecas" de adornar su cielo con toda clase de cables y alambres que cruzan sobre las calles como una muestra de los avances tecnológicos de esta sociedad. Basta con levantar la vista para regocijarse con este bello decorado al cual, ocasionalmente, se le agregan adornos tales como pares de zapatos con sus cintas entrelazadas, prendas de vestir y uno que otro cometa o papalote, mismos que quedan allí suspendidos hasta que las inclemencias de la naturaleza terminan por deshacerlos.

F.Chopin y R.Sanzio, La Estancia, Zapopan - Jun/4/2002

Publicada en el periódico Mural del 5/jun/2003


Otra de las manifestaciones de la abundante cultura existente enre los asentados en el Valle de Atemajac es la representada por el material escrito, especie de bulas, que es repartido diariamente y sin costo (financiado por empresas comerciales venidas del centro y del norte) en todos los domicilios. Este material por lo general, es dejado por los "guadalajarecas" en la calle para su disfrute por parte de todos los amantes de la lectura.Casualmente, este material está impreso sobre extracto de cadáveres de árboles, lo que contribuye al sacrificio de éstos tan apreciado por los "guadalajarecas" y que hace que la región se asemeje cada vez más a los lugares de origen de las tribus "fuereñas".

Millet y Bizet - Sep/01/2002

Pero que no se critique a los "guadalajarecas" como depredadores de la ecología; por doquier pueden hallarse muestras de reservas territoriales donde abunda la fauna local (ratas de dos y cuatro patas, ratones, arañas, moscas, hormigas, aves, etc.), y que además se utilizan como depósitos de materiales antropológicos que serán la admiración de las futuras generaciones.

Beethoven, entre Sanzio y Brahms, La Estancia, Zapopan - Jul/3/2002 Beethoven, entre Sanzio y Brahms, La Estancia, Zapopan - Jul/3/2002

Además, en cualquier calle pueden encontrarse abundantes muestras de bosta de algunas bestias de "caza mayor" que altruistamente han sido dejadas "libres" por sus propietarios en busca de repoblar la zona con animales de especies "en peligro de extinción" (algunos, por desconocimiento, alegan que es por irresponsabilidad, pero esto es impensable en una sociedad de tan altos estándares cívicos como lo son los "guadalajarecas").

Bosta en las aceras de La Estancia - Jul/2002


¿Y qué decir de la costumbre de las clases más "nobles" de adornar periódicamente con sus pendones y sonrientes efigies todos los rumbos y espacios de la ciudad durante las competencias trianuales en las que a los triunfadores se les premia dándoles acceso a las arcas públicas para que procedan a saquearlas. Estos desinteresados "nobles"; qué digo "nobles", "filántropos"; qué digo "filántropos", "santos", cuyo mayor interés es el bienestar económico de sus familias, sus "amistades" y, principalmente, el propio, con sus pendones tratan de demostrarle a los "guadalajarecas" que no los olvidan y que están sumamente interesados en beneficiarlos (haciendo que el dinero salga del bolsillo de los "guadalajarecas" y entre al de los "nobles" que sí saben como darle un buen uso). Algunos "guadalajarecas", (los díscolos y desconfiados), ponen a los pendones de la "nobleza" en la misma categoría que la caca de perro en las aceras, como algo inevitable y que hay tratar de evitar e ignorar, mientras que otros muchos, los que sacarán utilidad de la prevalencencia de algún "noble" sobre sus competidores, muestran un sinigual entusiasmo ante los pendones de sus amos y señores.

Publicada en el periódico Mural el 5/jun/2003

Publicada en El Informador el 15/feb/2006

Publicada en Mural el 16/abr/2009


Actividades deportivas


Entre los "deportes extremos" que se practican en esta zona existen dos particularmente populares: el "acering" y el slalom automovilístico. Al no contar con facilidades para el rafting, el surfing, el alpinismo, etc., los guadalajarecas crearon el "acering". Este es un peligroso deporte consistente en caminar por las aceras de la zona metropolitana, llenas de obstáculos de todo tipo: pozos, desniveles, superficies sueltas oscilantes, ramas bajas de árboles (¿será en este caso que están calculadas para gente de muy baja estatura, como la mayoría de los "chilangotas"?) aceras bloqueadas por puertas abiertas, automóviles estacionados, puestos ambulantes de todo tipo, etc. Además es común que por las aceras circulen bicicletas y motocicletas, y no debe olvidarse que puede haber automóviles entrando o saliendo de cocheras sin ninguna precaución (no es inusual que atropellen hasta a "los de casa"). Bajo su propio riesgo éste es un deporte que puede practicarse sin más equipo que el que se trae puesto normalmente, pero no es recomendable, ya que puede derivarse en un atropellamiento (por parte de los practicantes de slalom automovilístico). También puede suceder que, en tiempo de lluvias, usted desaparezca permanente de la superficie de la tierra, succionado dentro de una alcantarilla o boca de tormenta destapada; lo mínimo, una pierna rota. Es mejor practicarlo con casco, protecciones para los codos y rodillas y botas de minero con punta de casquillo de acero.

S. Bolívar entre López Cotilla y Vallarta - Jun/12/2002 Pedro Moreno y Bernardo de Balbuena - Jun/12/2002 Mural - Julio 17/2008
16 de Sep.y P.Sánchez- Público - Sep/8/2006 H.y Cairo- Público - Jul/30/2007 Río Nilo y Loma Sur - Público - Sep/24/2007 Federalismo Nte. y Maestros - Público - Sep/24/2007

Los guadalajarecas, por lo pronto, en su afán de mejorar su competitividad en "acering", han creado al poniente de su ciudad una pista de entrenamiento a la que denominaron "Parque Metropolitano", en la cual practican a convivir en las aceras con bicicletas y, para hacerla más difícil, a algún "genio" se le ocurrió la "brillantísima" idea de cubrir los "andadores-pista ciclista" con polvo y grava de piedra roja volcánica para provocar derrapones y caídas, además de hacer más dolorosas las heridas. Sin duda son aguerridos, pero el visitante interesado en este deporte podrá dominarlo con unos pocos kilómetros de práctica.

Por otra parte, y como muestra del ingenio de los naturales: no tendremos playas pero contamos con oleaje abundante "de mar picada" durante la época de lluvias, ya que los vehículos son utilizados para producirlo, reventando las olas sobre los felices peatones que no caben en sí de la diversión, sintiéndose como en las playas vallartenses.

Público - Ago/10/2007

Y algo que no debe perderse ningún visitante es esa maravillosa "ocurrencia" de disfrazar "pares viales" de un solo sentido como avenidas de doble sentido, incluyéndoles un arbolado camellón al centro (una de las más grandiosas y brillantes ideas de nuestros políticos autóctonos, que nos envidian hasta en Curitiba). Con ello se ha pretendido desarrollar la capacidad de concentración de los "naturales" y promover la selección natural de los más aptos, ya que a la menor distracción, después de toda una vida de acostumbrar a mirar a la derecha cuando se cruza sobre un camellón para ver si viene tráfico, los distraídos, que miran hacia donde acostumbran, pronto verán separada su alma de su cuerpo. Se recomienda, muy especialmente, Hidalgo, de Américas hacia el poniente; y La Paz, entre Enrique Díaz de León y Chapultepec.


El primer paso para el segundo "deporte extremo" de los "guadalajarecas" ha sido la construcción "torcida" de algunas calles que pudieran haberse hecho rectas, como las que se pueden disfrutar alrededor del "Parque Metropolitano", convertido en centro de entrenamiento para deportistas locales de "alto rendimiento" .

¿Para qué rectas si pueden hacerse chuecas? - Jun/16/2002

Además, para afinar las habilidades de los conductores, las autoridades de los ayuntamientos de la zona metropolitana han permitido que las calles cuenten con baches, topes y alcantarillas (unas hundidas y otras cuyas tapas sobresalen de la superficie de rodamiento). Una gran diversión y entretenimiento producen estos "obstáculos" a quien circule por nuestras calles. Además permiten el crecimiento económico, ya que hacen proliferar talleres de reparación de llantas y suspensiones automotrices, para quienes no han adquirido la habilidad necesaria en el slalom todavía. Los "guadalajarecas" acuñaron la frase "Guadalajara los recibe con los baches abiertos" para dar la bienvenida a sus visitantes.

Calle Tchaikovsky - Jun/30/2002 Calle Tchaikovsky - Jun/30/2002

Para hacer las cosas más difíciles, los semáforos están arreglados de tal forma que, en cuanto caen del cielo unas pocas gotas de agua, éstos se apagan o se quedan pegados. También cualquier viento fuerte los mueve y los deja apuntando en otra dirección. Por otro lado, y para que sirva para ejercitar la memoria, cada semáforo es diferente a los demás: unos son de "vuelta con flecha", otros de "vuelta con siga", otros de "vuelta prohibida", etc., así nadie se acostumbra a ningún estándar y, cuando salen a otras partes del país o del mundo, no les extraña ni les espanta cualquier clase de semáforo que encuentren. Lo que sí es que aquí se desconocen desde hace años los semáforos para peatones, siendo esto parte del deporte del "acering" anteriormente mencionado y provoca fuertes emociones cuando al ir cruzando frente a los carros detenidos ante el alto de un semáforo, a mitad del camino, se pone el "siga" y todos arrancan dejándolo parado sobre el grueso de una raya blanca que divide a dos carriles de circulación (a la pasada, impunemente, algunos automovilistas le tirarán un agarrón -a la bolsa o a alguna parte de su anatomía).

Además puede practicar el off road sin salir de la ciudad. Sólo tiene que circular por las intransitables desviaciones que circundan a las interminables obras en la vía pública.


Paraíso de los vehículos "todo terreno"


La zona metropolitana de Guadalajara ha sido científicamente diseñada para emplear en su totalidad las capacidades de los vehículos "todo terreno". Se cuenta con avenidas que someterán a las más duras pruebas a las suspensiones y llantas de estos automotores. Las las avenidas de la colonia Providencia son un pequeño pero impresionante ejemplo de estas construcciones, dignas de un estado, Jalisco, cuyas carreteras son utilizadas como pistas de pruebas para camiones que se han diseñado para circular por las terracerías africanas.

Publicada en el periódico El Informador el 29/oct/2003 Cerca de Central Camionera - Informador 3/jul/06 Cerca de Central Camionera - Público 4/ago/06 El Informador 8/ago/06 Las Juntas - El Informador 8/ago/06 El Informador 8/ago/06 El Informador 8/ago/06 El Informador 9/ago/06 El Informador 9/ago/06 El Informador 6/nov/06 El Informador 22/ene/07 El Informador 6/feb/07 Público 30/jul/07 Mural 2/ago/07 Público 17/ago/07 Mural 26/jun/08 Público 20/jun/08 El Informador - Jul/12/2008 El Informador - Jul/12/2008 El Informador - Jul/21/2008

Con la finalidad de enriquecer la experiencia de los conductores de los "todo terreno", se han creado una serie de "sorpresas" que les permitirán disfrutar de la satisfacción de comprobar que cuentan con un vehículo robusto y potente.

En resumen: sólo lugares como el Amazonas, Irak, Afganistán, los territorios ocupados de Palestina y similares pueden ofrecer aventuras equivalentes a las que usted y su vehículo disfrutarán en esta "justa, sabia, fuerte y leal" ciudad.

¿Primera vez en Guadalajara?

Si usted suponía que la Zona Metropolitana de Guadalajara es una de las más bellas de nuestro país, estaba en lo correcto. Nuestra ciudad es aún lo suficientemente grata como para seguir viviendo en ella. Su magnífica arquitectura, gran actividad comercial y exquisita gastronomía la distinguen en el territorio nacional.

No obstante, adolece de rezagos que hacen de la contidianidad urbana un recordatorio de lo mucho que falta por hacer. Así, espero le resulten útiles estos consejos [al visitante]:

  1. Haga caso omiso del anuncio que le recibe en esta "noble y leal ciudad" con el imperativo de que "obedezca las señales", ya que éstas brillan por su ausencia. De hecho, estará ingresando a una de las urbes peores señalizadas del país.

    Por lo que, si intenta dirigirse hacia Chapala, por la avenida Lázaro Cárdenas, a Tlaquepaque o a Nogales por el galimatías de Los Cubos, remítase a su gran sentido de orientación tipo casco azul en Irak. Y si intenta conducir entre carriles virtuales, señales preventivas invisibles y semáforos camuflados, libere su mejor instinto de conservación.

  2. Si también le informaron que la ex arbolada capital del graffiti es además amable, tampoco le mintieron. Lo que sucede es que el contaminante y lento tráfico ha generado una tendencia a la fácil irritabilidad en las que fueron damas educadas en la tradición conservadora tapatía. Desarrollando una espontánea proclividad a usar el claxon de manera soez, pero conservando los más lindos ojos de la tierra mía. Lo de la virilidad del macho jaliscience está "probado". Aunque debe tener presente que no todo lo que brilla es oro. Y aquí y en China, siete años de mala suerte son muchos.

  3. Si huele a tierra y no precisamente mojada, seguro que está usted a punto de ingresar, sin previo aviso, en zona de inversión de los recursos públicos "ahorrados", durante dos años, por los honorables ayuntamientos metropolitanos. Ni se le ocurra pensar que ha sido por falta de planeación estratégica en la obra pública, sino para que todos los habitantes de esta magnífica ciudad estemos a tono con Bagdad. Nada tiene que ver en este desinteresado esfuerzo el proceso electoral que se avecina y mucho menos el conocido "año de Hidalgo".

  4. Si cae en el infortunio de cometer una infracción de tránsito, por favor no ofrezca la clásica y mexicana "mordida", so pena de ser encarcelado por cohecho. Lo cual debe significar que en Jalisco el gobierno del cambio persigue automovilistas infractores, porque acabó con la delincuencia de cuello blanco, fraudeadores de cajas populares, inspectores municipales amafiados, concesión irregular de "maquinitas", protección a giros negros, venta de licencias, explotación sexual de niños, salarios de escándalo en el servicio público, venta de droga en las escuelas y en fin, por esos sonados éxitos es que ahora le toca a más de un agente vial de quienes se sospecha han enviado a sus hijos a conocer Disneylandia.

  5. Si va a cruzar el Periférico a pie, ni lo intente. Su vida peligra a menos que sea usted escolta de un alto funcionario en medio de la inauguración de uno de los pocos puentes que aquí, como consignara el ilustre Alcalde de Lagos, "se pasa por arriba". Lo cierto es que la distancia entre éstos obliga al modesto peatón, ciclista o señora con niño al hombro a jugársela por atropellamiento o por infarto, en una difícil decisión que llevó al Solovino en "el mejor de los mundos imposibles" de Abel Quezada, a un trágico final tan sólo por amor perruno.

  6. ¿A refrescarse a Chapala? Ni se preocupe por llevar traje de baño. Una buena arriscada de pantalón le permitirá disfrutar de un estimulante baño de tobillos, después de caminar los dos o tres kilómetros en el terreno semidesértico que hoy separa al malecón del agua. Una buena bicicleta y mejor condición física para el pedaleo le ahorrarán el pasaje a la Isla de los Alacranes. Y ya que ni las promesas de Fox ni el exceso de prudencia del Gobernador han podido recuperar al lago, lleve un recuerdo de lo que producen sus aguas: un buen ajo u hortaliza cosechada en el hoy verdoso estado de Guanajuato.

  7. La exuberante "decoración" gráfica que tienen la mayoría de los edificios en la ciudad donde Orozco creó "El hombre de fuego" es para algunas autoridades "culturales" y sociólogos de la localidad, una "forma de expresión", a la cual le llaman graffiti. Supongo, como un homenaje a la expresión pictórica monumental y callejera surgida en los barrios bajos de New York, Chicago y algunas ciudades europeas en los años ochenta y que alcanzó la etiqueta de estilo en los grandes museos de arte como una rica e innovadora propuesta plástica.

    No obstante, le sugiero no hacer comentario alguno sobre el fenómeno de "tachas" y "vómitos" en toda la zona metropolitana que, seguramente por ignorancia, en otras partes del mundo se considera daño en propiedad ajena, pues corre el riesgo de molestar a vendedores de aerosol y promotores de espacios exclusivos para grafitear, y cuyo éxito pronto motivará a las autoridades municipales para crear la primera zona exclusiva para el desvalijamiento de autos en el país. Sin reversa, seguimos a la vanguardia.

  8. El alegre, desenfrenado y veloz pulular de camioneros y taxistas en esta "Ciudad de las rosas", donde Luis Pérez Verdía organizaba magníficos paseos en bicicleta, puede ser de fatales consecuencias. Aléjese de ellos. Sus tentáculos mutantes han logrado la adaptación a todos los cambios climáticos y políticos de los últimos veinte años. Pueden adoptar forma de propietario, concesionario o líder sindical, según sea necesario, cualidad que ni los gobiernos estatales o la teoría de Darwin han logrado justificar frente a los tapatíos. Los primeros son el último eslabón en la cadena del ecosistema urbano con especialización en ciclistas y peatones. Los segundos lo pueden botar del auto como adúltero descubierto si se atreve a esbozar ingenuamente: "¿Sirve su taxímetro?".

  9. Como son más las virtudes de nuestra ciudad que los pendientes, puede invertir en los negocios más rentables de esta pujante ciudad. Si así lo decide, le recomiendo un buen "balde aparta lugares". Ingresar en este gremio sólo requiere de un pacto de sangre con la policía, la Secretaría de Vialidad y los inspectores de mercados. El acuerdo incluye la licencia para extorsionar automovilistas en cualquier lugar de la ciudad. El estilo es responsabilidad de usted, no obstante, el centro comercial Centro Magno [o el Hospital El Carmen] y sus alrededores le dan magníficas facilidades para imponer una cuota según se dejen los incautos. También se puede meter de revendedor del Estadio Jalisco. Para mayores informes contacte con las directivas de los clubes de futbol de Primera División y la -¡Qué coincidencia!- otra vez Dirección de Inspección del Ayuntamiento de Guadalajara. Si por el contrario, sólo desea emigrar acá para catapultarse a la fama, esta es la ciudad ideal. Embriáguese en un bar de mala muerte, finja ser un simple ciudadano y orine en la calle. Sólo necesita esperar las cámaras de Televisa para aparecer en el "Show de la barandilla".

  10. Finalmente debe confirmar usted mismo que un buen tapatío nunca "necesita", porque todo lo "ocupa". Y si probó las ahogadas, el menudo con aguacate, las jericallas, un buen tejuino, la cerveza de La Alemana, las nieves de La Violeta, los tacos de lengua o la birria del Mercado Alcalde, habrá valido mucho la pena visitar esta ciudad de magnífica arquitectura colonial, independentista, afrancesada, ecléctica y contemporánea. De extraordinaria escultura urbana y de obra de los grandes como Clemente Orozco, Urzúa y Luis Barragán; del Museo de Paleontología más grande del país, sede de la segunda universidad más grande de México y del primer periódico independiente de América. La que, a pesar de su grandeza y sus políticos, suplicante reza: "Que nunca llegue el rumor de la discordia".
Carlos M. Orozco Santillán
(v.pág.6/A de El Occidental del 20 de abril de 2003).

Opiniones invitadas


La inseguridad y la basura impide[n] el desarrollo turístico.

Hoteleros de Guadalajara
(v.pág.3A de la sección "Negocios" de Mural del 3 de julio de 2003).


Publicado en el periódico El Informador el 16/jun/2004

Resulta de risa que quieran construir un museo de las características y la estirpe del Guggenheim, en una ciudad que carece de planeación urbana, puesto que el día de mañana, cuando vengan los turistas a visitarlo en época de lluvia, antes de llegar al museo tendrán que pasar por todo una travesía de turismo de aventura como son: los rápidos de avenida Patria, los obstáculos de avenida Colón, 'dile al policía que te pase por el laberinto' y muchos más; por lo que desde esa óptica, los visitantes del museo quedarán maravillados de una ciudad tan completa en cultura y, sobre todo, turismo de aventura involuntario.

Rafael Raya Lois
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 13 de julio de 2004).


No hay como desparecer por unos días de la ciudad para verla, al regreso, con nuevos ojos. Como de extranjero, diría, o de 'repatriado voluntario'.

Así, los baches lucen casi como atracción turística, los midibuses como deporte extremo y los atascones de tráfico como verbenas populares. Qué bonito es lo bonito.

Paco Navarrete
(v.pág.3B del periódico Mural del 22 de julio de 2004).


Lo más próximo que tenemos es el aire que respiramos. Nos llegan por oleadas mezclas desagradables de olores de origen disperso, acompañados de contaminantes tóxicos y los ruidos disonantes, cacofónicos y encimados de los pleitos de claxon, estornudos de escapes motorizados, pitillos escalofriantes de alarmas fortuitamente detonadas en coches desatendidos; locales comerciales chillando nocturnamente en falsa-alarma-sostenido-mayor y el bum bum bum de los amplificadores demoníacos de sonidos bajos que parecen emerger del inframundo cajuelero como los runrunes que anticipan las olas sísmicas de un temblor, haciendo vibrar nauseabundamente a las tripas antes de que el oído los percate.

Sufrimos los males externos a nuestra casa aún antes de salir de ella. Llegando apenas a abrir la puerta encontramos banquetas agrietadas ondulantes e impropias para carriolas, bicis, patines o simplemente poder caminar sin ejercer destrezas de atleta. La calle resulta insuficiente para los autos que la demandan (tanto para moverse como estacionarse); insuficiente para los árboles que la pueblan más como enfermería que como el ostentado "bosque urbano"; insuficiente para los cables que la enredan como telaraña metálica o las inundantes aguas pluviales. Los parques y jardines públicos sobresalen por su escasez. Los muros y las fachadas hacen de portadores de la basura críptica del "graffiti" vándalo.

Norberto Alvarez Romo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 21 de agosto de 2004).


Todos los días veo con tristeza en lo que se ha convertido esta ciudad que en un tiempo se hizo llamar "la ciudad de las rosas". Camellones llenos de basura, desde desechos de comida, botellas latas y hasta pañales desechables...

La mayoría de los camellones no tienen pasto, sólo hierba que crece en tiempo de aguas y que se seca, pero que sigue rescatada gracias a las bombas de agua que riegan de vez en cuando... y mantienen de pie algunas varas altas con una que otra rosa. Lo más tremendo es el "grafito visual" del que sufre Guadalajara.

Por todas las avenidas principales se cuelgan de los postes cartelones con todo tipo de propaganda, especialmente de la "Expo". Expo ferretera, Expo ganadera, Expo boda, Expo mueble y todos los tipos de exhibisiones que este lugar lleva a cabo durante todo el año. Se agregan a estos cartelones los diversos eventos: Fiestas de Octubre, conciertos de todo tipo, publicidad de diferentes partidos (uera y en tiempo de elecciones), publicidad religiosa, inauguraciones, etc. Con tanto cartelón y banderín, Guadalajara ya parece un pueblo globero.

Para la Cumbre de las Américas se le dio "manicure" a la ciudad... la limpiaron, plantaron y hasta quitaron la docena o más de perros muertos que se juntan sobre la carretera a Chapala, saliendo del aeropuerto. Entonces, ¿aquí sólo se limpia para ciertos eventos importantes, no para los ciudadanos?

Josefina Chaprales de Agnesi en "Buzón de nuestros lectores"
(v.pág.12-D del periódico El Informador del 9 de noviembre de 2004).


La calidad de la vida pública está en la condición de esas banquetas que abundan agrietadas, disparejas y llenas de postes; de las calles agredidas por vehículos autistas, majaderos en demasía y por las telarañas de cableados colgantes que amenazan aprisionarnos; de los parques tristes carentes de afecto jardinero; de las plazas anárquicamente invadidas por ambulantes ventajosos; de las fachadas grafitiadas que desfiguran el rostro hogareño; de la basura esparcida por transeúntes apáticos; de los humos y polvos que vician el aire, los pulmones, la salud.

Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de enero de 2005).


En sus ingresos por las vías carreteras se produce una mala impresión de lo que es nuestra ciudad. Esto es cierto al arribar desde todos los puntos cardinales. Para los visitantes primerizos que llegan vía el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, la primera impresión es un olor de putrefacción y desechos que no cesa durante el año completo. Notoriamente, esta zona es un ejemplo más del manejo insuficiente de los drenajes que contaminan a los arroyos y cauces de toda la ciudad.

Una vez registrado el olor alrededor del aeropuerto y ya en camino a la ciudad, los anuncios publicitarios (mal llamados espectaculares, de lo cual tienen poco) se encargan de contaminar y destruir el paisaje precisamente desde la salida del aeropuerto con una saturación tal de mensajes que ninguno llega a producir el efecto informativo que se pretende con ellos. Todos juntos ya anuncian simbólicamente el caos demencial que se avecina.

Así sucede también en los demás ingresos a la ciudad; cada uno con sus variantes peculiares. Es como si cada ingreso estuviera cumpliendo con alguna consigna implícita e intencional de no mostrarse como una entrada bella y digna a la ciudad intermunicipal más grande del país que es Guadalajara.

Lo que resulta con las malas impresiones que luego se repiten demasiado es que provocan algo así como una vacuna o adormecimiento cerebral que nos impide reconocer la realidad horrorosa en la que se nos está convirtiendo nuestra ciudad frente a nuestras propias narices. Quizás es una autoprotección a la neurosis o depresión mental que se desataría si realmente todos nos fijáramos con atención, interés y honestidad a lo que ocurre con nuestras calles atascadas, fachadas grafitiadas, banquetas desquebrajadas, cielos en cableados y jardines demacrados. Habrá que reconocer también a los vehículos endemoniados, poseídos por seres transmutados al volante.

Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 5 de febrero de 2005).


La zona metropolitana de Guadalajara se distingue por los intentos de solución vial en la que los nodos, la infraestructura carretera, la señalización y no se diga el aeropuerto, resultan deprimentes para quienes tenemos que sobrevivir en una ciudad con un caos urbano agravado por la ineptitud gubernamental para desarrollar la obra pública. Dicha obra debería dotar a sus habitantes de soluciones viales pertinentes y no galimatías como el que encontramos en los famosos "cubos" de la Avenida Vallarta y obras interminables cuyo costo económico y político puede ser mayor que los beneficios por las molestias que han causado a los afectados.

Guadalajara, Tlaquepaque, Zapopan, Tonalá y Tlajomulco han hecho un pacto suprapartidario bajo la batuta del gobierno estatal para convertir a esta ex ciudad amable en una de las más peligrosas de México por su señalización e insuficiente infraestructura vial.

Paradójicamente, donde hay obra ésta se ejecuta sin planeación, sin información suficiente y con una ineficiencia que multiplica la molestia ciudadana cuando se observan en pleno día trabajos que podrían acelerarse por las noches, como en la Ciudad de México en donde la pavimentación, balizamiento, calafateo, semaforización e iluminación se realizan exclusivamente por la noche.

Carlos Manuel Orozco Santillán
(v.pág.7/A de El Occidental del 6 de febrero de 2005).


Guadalajara, Guadalajara... la llamada "Perla de Occidente", la "Ciudad de las Rosas", "Ciudad de las Fuentes", eran tantos los calificativos que distinguían a la noble capital de Jalisco, pero la han convertido sus habitantes en la cumbre del grafito, el congestionamiento vial, la ansiedad y falta de respeto hacia el peatón.

(V.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de febrero de 2005).


Guadalajara llega a su 463 aniversario siendo una ciudad descuidada. Basta con caminar por las calles del centro histórico, para observar el grafito por todos lados, la mugre hasta en los edificios públicos, en los adoquines de las plazas.

Graciela Abascal Johnson, curadora de la sala de historia del Museo Regional de Guadalajara
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de febrero de 2005).


Desde 1985 nuestra ciudad crece desordenadamente. Aquí se perdió la brújula cuando el temblor de la Ciudad de México provocó el éxodo masivo a la provincia; y la nuestra fue al principio la preferida. Desde entonces han imperado las ocurrencias y las improvisaciones en casi todos los ámbitos de nuestra vida pública.

Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 5 de marzo de 2005).


Quedará pendiente la obligación de atender aquellos aspectos de nuestra ciudad, que por referirse a los errores del pasado no reciben la atención y entusiasmo de los sueños futuros. El crecimiento desordenado que ha sufrido por dos décadas ha traído consigo errores cuya corrección rebasa el alcance de los proyectos individuales y que solamente podrán resolverse con una concertación pública y un liderazgo heroico, de lo cual parece que aquí escaseamos.

El problema lo recordamos en los espacios abiertos; los lugares públicos en que coincidimos todos, donde nos movemos, nos vinculamos. Allí están los muros graffitiados, las banquetas agrietadas, los parques ausentes, los embotellados coches, los tambores nauseabundos de auto estéreos cholos, las ubicuas alarmas chillantes desatendidas a fuerza de ser tantas tan falsas, los árboles mutilados por el conflicto de espacio con la telaraña del cableado de distribución eléctrica y desde luego los monstruosos autobuses urbanos (lo peor de lo peor).

Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 19 de marzo de 2005).


Como parte de la reciente oleada de emociones fuertes y deportes extremos, las aceras de nuestra ciudad ofrecen su aporte: banquetas destruidas, bloqueadas por automóviles, postes inútiles, cabinas telefónicas mal ubicadas y hasta abismos.

Martín Mora
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 1o.de abril de 2005).


Con la novedad de que Guadalajara abre nuevas atracciones para los afines a deportes extremos. Si usted alguna vez soñó con ser extra de los Dukes de Hazzard, gustaba de ves la persecuciones en las calles de San Francisco o es adicto a los Pilotos Infernales de Francia, no lo piense más y haga su sueño realidad. Sólo acuda a las confluencias de Av.Américas y Jesús García y compruébelo usted mismo.

Salgo de mi casa a las diez de la noche, voy circulando en mi coche (ahora en espera de reparación en la agencia) y los semáforos me marcan el verde. Entonces, súbitamente, veo el tope unos cuatro metros delante de mí; muy tarde para frenar, las cuatro llantas en el aire (no exagero), aterrizaje forzoso y comienzo a maldecir la hora en que a alguien se le ocurrió poner un tope debajo de un semáforo en plena Av.Américas y sin pintar. Sólo una señal al lado, con un letrero "Tope".

Ahora acabo de leer que estos topes no pretenden disminuir la velocidad del tráfico, sino desviar el flujo de agua de lluvias. ¿Difícil de creer? Así es, pero nuestros funcionarios no dejan de sorprendernos. El tope apareció de la nada el miércoles 18 de mayo, por la mañana. Casualmente, desde ayer por la mañana el tope estaba pintado (supongo que lo hicieron en la madrugada, pues tomé fotos antes y después e incluso saqué video la misma noche de mi percance con autos haciendo acrobacias aéreas con chispas).

Señores secretarios de Vialidad y de Desarrollo Urbano, les pido que me respondan quién va a pagar mis daños. La ineptitud de no señalizar bien, sus "magnas" obras dañaron mi auto y el de muchos más. Espero que tengan la vergüenza para responder.

Fernando González
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 20 de mayo de 2005).


En cada poste hay un letrero colgado, la mayoría de estos letreros son obsoletos y están a punto de caerse; no hay un solo poste libre de pegostes, colguijes o mecates y unidos a las marañas de cables que los coronan crean una caótica sinfonía visual.

Las banquetas y machuelos no son mejores. Prácticamente no hay ninguna en buen estado. Sus machuelos están hechos añicos y los cajetes, que alguna vez albergaron un árbol, están cayéndose a pedazos.

En los casos en que el árbol sobrevivió a la contaminación y la sequedad, el cajete no tuvo la misma suerte, pues su mal diseño fue incapaz de resistir las raíces de su arbóreo huésped o los golpes de los automóviles vecinos. Los más sólo contienen basura y tierra reseca.

Los arroyos de las calles son otra obra maestra del desconstruccionismo urbano. Las calles que alguna vez se construyeron de concreto son un muestrario de parches de asfalto que impiden transitar suavemente y sin sobresaltos. Cada parche es testimonio fiel de la falta de previsión o de la improvisación, pues son el producto de cientos de ranuras y agujeros que todo mundo hace para colocar tuberías y conexiones que, por algún extraño motivo, no fueron instaladas antes de terminar la calle. Si no me creen fíjense en la Avenida Montevideo o en la Avenida Terranova, en la Colonia Providencia.

Pero no sólo los parches y agujeros hacen que pasear en coche por Guadalajara sea una abrupta experiencia.

Los desniveles provocados por el crecimiento de las raíces de los árboles localizados en los camellones levantan los bordes y reducen el ancho efectivo de las calles.

Sin duda son especies que nunca se debieron sembrar pues sus raíces no crecen hacia abajo, sino hacia los lados.

Y qué decir de los topes, Guadalajara está plagada de ellos y pocos son los realmente necesarios, bien construidos y bien señalizados.

La mayoría son instalados por los vecinos, que consideran que tener uno frente a su casa hará no sólo que los coches se detengan, sino que servirá además como prueba de sus influencias y como símbolo de un estúpido estatus social.

Hay dos calles que son un gran ejemplo de esto, la calle Alberta, también en la Colonia Providencia, y la Avenida General Ramón Corona (si es que se le puede llamar avenida a ese mal construido camino donde está el campus del Tec de Monterrey y que lleva a todos esos nuevos lugares con salones de eventos para fiestas). En esa avenida de rancho, hay un tope detrás de otro, y a las dos o tres de la mañana, al regresar de una fiesta sin más iluminación que la del coche nos hacen salar de coraje decenas de veces.

Cada tope es distinto al otro. Unos tiene vibradores (de los que no usan pilas) en la parte de arriba, otros son unas verdaderas bardas, otros son de proporciones tales que hacen que el chasis inevitablemente pegue contra ellos; unos los hacen de asfalto, otros de concreto, y por supuesto casi ninguno está pintado ni cuenta con señalizaciones previas que los anuncien, por lo que nos enteramos de su existencia cuando brincamos de susto o damos un frenón para intentar aminorar el golpe.

Todo lo anterior aunado al graffiti, a la basura, a los camellones de tierra o con pasto seco y a miles de detalles más, lo único que nos dice es que nadie se fija en ello y que nadie ha gastado un centavo en remodelar las calles de la ciudad desde que se construyeron. Las calles más nuevas se ven algo mejor, pero su inevitable destino será terminar igual de abandonadas que sus antecesoras.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.8A del periódico Mural del 9 de junio de 2005).


La ciudad al tener una contaminación visual pierde sus características arquitectónicas, ya que si esos elementos son tapados por otros como los anuncios, la urbe se vuelve un medio publicitario.

"Hay esquinas en Guadalajara que cuentan con un alto número de anuncios. Otro ejemplo es cuando sales del aeropuerto hacia Guadalajara sitio donde existen 64 anuncios y en la ruta hasta la ciudad hemos contabilizado hasta 112 anuncios".

Guillermo Sandoval Madrigal, investigador del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, precisó que es obligación de los ayuntamientos regular la instalación de estos medios publicitarios, pero no han tomado cartas en el asunto debido a que para los municipios representan una fuente de ingreso.

"Es por un afán comercial que no toman en cuenta los riesgos que representan, a pesar de que la norma es muy clara y dice que una ciudad debe estar exenta de cualquier tipo publicitario. Ya que para este fin deben instalarse áreas especiales como kioscos o instalarse en parabuses".

Puntualizó que ciudades como Morelia, donde las autoridades acaban de rescatar el centro histórico, no existe ningún anuncio y la misma situación presenta Zacatecas, lo que significa que hay educación y cultura.

Hacia el aeropuerto

(V.pág.3-B del periódico El Informador del 13 de junio de 2005).


La contaminación visual no es sólo producto de los espectaculares. Hay otro tipo de publicidad urbana que le roba espacios a la ciudad, la afea e incomoda a los ciudadanos. Son los miles de pendones que de manera indiscriminada se colocan en las principales avenidas, parques y jardines, anunciando de todo: eventos artísticos y culturales, alimentos, servicios... y política.

Por donde usted transite, sea a pie o en automóvil, se encuentra con este tipo de publicidad colgada de los postes, árboles y balcones. Y este problema crecerá en los próximos meses, cuando inicien las campaña de los candidatos a ocupar algún puesto en las elecciones de 2006. Empezaremos a ver grandes mantas en los puentes peatonales, o en todo lo ancho y alto de fachadas de edificios. Mantas con fotografías de los candidatos, sus lemas de campaña, los colores de los diferentes partidos. ¡Invasión publicitaria en toda la ciudad!

La contaminación del aire cuesta más trabajo combatirla, lo mismo que la auditiva. Sin embargo, la visual sí se puede evitar más fácilmente: Basta con que los ayuntamientos dejen de pensar en el negocio que les resulta otorgar los permisos, en el caso de los anuncios espectaculares y pendones publicitarios. En cuanto a la publicidad política, el Consejo Electoral del Estado está a tiempo de implementar reglas para que se respete la imagen de la ciudad. Guadalajara y sus habitantes se los van a agradecer.

Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 13 de junio de 2005).


Puestos a buscar explicaciones lógicas al fenómeno de que Guadalajara haya perdido su encanto -si no del todo sí, al menos, para dejar de ser el arquetipo de calidad de vida que llegó a ser para sus habitantes-, lo más fácil sería hacer tabla rasa: culpar, en general, a los gobernantes que en las últimas décadas ha padecido: burócratas oportunistas; funcionarios públicos desprovistos de proyecto e impreparados para dar rumbo al destino de la ciudad y de sus moradores actuales y futuros; arribistas de la política, incapaces no sólo de honrar sus huecas promesas de campaña sino, simplemente, de cumplir su compromiso de permanecer tres años en el cargo, y que toman a la ciudad como mero escalón o trampolín en su carrera política...

Sin embargo, quizá lo más honesto sea reconocer que la culpa del deterioro de Guadalajara como la ciudad más habitable del país sea de "Fuenteovejuna". Es decir, de sus propios habitantes.

Y lo peor: admitir que lo más probable es que ese deterioro ya resulta irreversible.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 20 de junio de 2005).


Imagina que como buen tapatío "bien" te compras un carrazo con un valor menor de lo que mereces, pero mucho mayor de lo que puedes costear. Y ni modo, te endrogas por varios años. Sales una hermosa mañana de la distribuidora de autos europeos, sintiéndote galán en Miami, de perdida, y antes de que te des cuenta, ¡bolas!, caes en algo como un bachezote... pero más grande que tu carro, y de tres metros de hondo.

Pero igual les pasa a los que van en minibús, o hasta a los camiones de gas: vete a saber si es por las innumerables e interminables obras públicas, por la pésima red de agua potable y alcantarillado, o porque simplemente el famoso suelo de jal en el que estamos asentados ya se deslavó y dio de sí, pero ahora sí que la tierra se nos está escurriendo de los pies. Y nos estamos hundiendo.

Parece ser que a partir de ahora, la mejor forma de transportarse será con equipo de alpinista. Para que le vayas calculando.

Paco Navarrete
(v.pág.3B del periódico Mural del 7 de julio de 2005).


La otrora bella y señorial Guadalajara, poco a poco, por culpa de las autoridades, tanto estatales como municipales, se fue degradando, fue perdiendo su dignidad y prestancia, hasta dejar de ser la ciudad amable y lugar de esparcimiento para las familias tapatías, y es que 10 años de gobiernos panistas, más preocupados por viajar, engordar sus cuentas bancarias y sus bolsillos que por dignificar y modernizar la ciudad, la convirtieron en todo, menos en ciudad amable, como antes era y si duda sobre lo que aquí estoy diciendo, veamos algunas de las lacras, lo antiestético y contaminante que tenemos:

Pobre Guadalajara, con tal de sacar dinero para sus viajes y mantener al mantenido de Casa Jalisco, las autoridades cualquier poste lo convierten en fuente de ingresos, sin importar que molesten a la ciudadanía y lo invito a que si va caminando por cualquier calle, tenga la curiosidad de mirar a ambos lados de las aceras y verá lo que yo miré por la avenida de Las Américas: Cosas desagradables que cuelgan, suspendidas de los postes y de los árboles, sin que lleguen al suelo, pero que afean la vista por lo antiestético; en una sola cuadra y por una sola acera encontrará estos colgajos:

  1. El anuncio de más de tres metros de largo, por uno de ancho de una agencia automotriz, donde da a conocer las ofertas de sus automóviles último modelo.
  2. Le parecerá increíble, pero a menos de cinco metros, en otro anuncio del mismo tamaño que el anterior, le informan de las ofertas en gatos, perros y canarios que ofrecen en la Feria de "Mascotas", que se realizará en Expo-Guadalajara.
  3. Camina otros cinco pasos y un nuevo anuncio: -El Hartista, así con H, Miguel Bose se presentará en Guadalajara, donde por medio de sus gritos y gemidos se llevará los dólares de los tapatíos a España.
  4. "Técnicas americanas de estudio para niños"; así reza el siguiente anuncio de un colegio y en el mismo poste otro anuncio más promoviendo el Festival Cultural de Mayo.
  5. Y al terminar la cuadra, anuncios de teatro, con la obra "José El Soñador", y así podríamos seguir con la siguiente cuadra... y la siguiente y la siguiente.
A todo lo anterior agréguele los carteles de la Secretaría de Vialidad, anunciando los desvíos y las rutas alternas que deben seguir los automovilistas y camioneros por las obras que se están realizando, las cuales ya llevan meses y meses sin que se vea su fin; es el colmo ¿no?

Por si fuera poco lo anterior, a pesar del peligro que representan, sobre todo para niños y ancianos, por toda la ciudad tenemos en cada esquina las alcantarillas sin tapa y como ejemplo podemos señalar la que está en la esquina ubicada frente al edificio que ocupan las oficinas del Consejo de la Judicatura en avenida Las Américas y Eulogio Parra, que no obstante que tiene meses destapada, se ha convertido en basurero y trampa mortal; ¿estarán esperando las autoridades que algún magistrado se rompa alguna pierna?, y si eso es en un edificio público importante, pienso que usted se imaginará qué sucede en el resto de las esquinas de nuestra pobre ciudad. ¿Y las autoridades?, bien gracias, pues otra vez están de vacaciones en el extranjero, comprando las "garras" que sus mujeres quieren. ¡Ahora que se cayó el burro y no les cuesta!

Adolfo Martínez López
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 25 de julio de 2005).


Publicado en el periódico El Informador el 27/jul/2005

Hay un número indeterminado de anuncios espectaculares en la ciudad. Se dice que en el municipio de Guadalajara hay 360, en Zapopan 543 y en San Pedro Tlaquepaque 150. A esta cantidad hay que añadir más de un 10% de anuncios irregulares. Además, los que se ubican en municipios conurbados como Tlajomulco o El Salto. ¿El resultado? Tenemos una de las zonas metropolitanas visualmente más contaminadas del país. Y, a lo que se ve, una anarquía regulatoria muy poco envidiable en el tema. Y, a río revuelto, la ciudad pierde.

De enorme tamaño, agresivo diseño, ínfima calidad constructiva, eliminan de un plumazo el encanto y la escala de cualquier perspectiva citadina. Se convierten en un gran menor común denominador. ¿Quién va a tener ganas de cuidar las calles cuando semejantes monstruos se encargan de afearlas definitivamente? Es triste que aún los ayuntamientos (como el de Zapopan), instituciones educativas y candidatos a "gobernar mejor" utilicen estos vehículos a sabiendas (en el mejor de los casos) que con ello profundizan la degradación urbana de la ciudad que pretendidamente quieren mejorar. Ciertos comunicadores afirman, además, que la eficiencia de los espectaculares es ya mínima, merced a la saturación que los propios anunciantes han propiciado.

Guadalajara, como zona metropolitana, debería tomar el problema por los cuernos y limitar muy severamente los espectaculares. Prohibirlos en la mayoría de la mancha urbana, y en donde fueran permitidos, reglamentarlos efectivamente. Se dirá que es una industria que da trabajo a mucha gente. Claro, porque se permite algo así. Si las autoridades propiciaran el respeto a la ciudad y cerraran este fértil campo de negocios y componendas, automáticamente el mercado se desplazaría a otros segmentos menos dañinos para la urbe. Así ha sucedido en la mayoría de las ciudades civilizadas y los publicistas y la gente que depende de esta labor ha encontrado maneras de seguir operando.

La belleza y la dignidad de la ciudad son inapreciables. El ciudadano aprende a querer y respetar a su entorno si es capaz de identificarse con él, de encontrar armonía y serenidad en su contexto. Revisemos cualquier libro de fotografías de Guadalajara antes de este ataque de "modernidad": era una ciudad agraciada, querible. No es posible que nuestra generación deje que la ciudad heredada sea convertida en un gran tinglado publicitario en beneficio de unos cuantos. Es tiempo de rescatar el decoro y la dignidad de una urbe que ha sido largamente, espectacularmente, descuidada.

Juan Palomar Verea
(v.pág.12-B del periódico El Informador del 27 de julio de 2005).


Quien en automóvil viaja,
de inmediato se da cuenta
cuando a Jalisco ha llegado,
porque la tensión aumenta.

Después que tranquilamente
otro estado ya ha dejado,
se encuentra con que el camino
es cual terreno minado.

Es un sello jalisciense,
que su imagen deteriora,
sus pésimas carreteras:
quien las recorre, hasta llora.

Anflopo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 2 de agosto de 2005).


Aquí, todo lo que se mueve, se estorba mutuamente. Los coches se estorban unos a otros cuando más prisa llevan; y cuando llueve, las calles se vuelven los arroyos que alguna vez fueron y desconocen haber sido rellenados para levantar casas, comercios y caminos; la electricidad y las señales de comunicación que fluyen por los cables se han vuelto una telaraña de alambres que parecen grandes estopas colgantes; los camiones urbanos como depredadores se pelean ferozmente por presas pasajeras; la verdadera cara urbana de la ciudad se esconde tras las tecatas cosméticas de las publicidades exteriores de productos y precandidatos que luchan por dominar la voluntad de nuestras mentes a la hora de actuar en las urnas y en las compras.

Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 29 de agosto de 2005).


Con frecuencia se informa sobre algún vehículo que al circular normalmente por una calle o avenida de la zona metropolitana de Guadalajara, de pronto rompe el pavimento y queda atrapado en un socavón, ocasionando por lo menos un tremendo susto a sus ocupantes.

El descubrimiento de 50 colonias que pudieran ocultar bajo sus calles y casas peligrosos socavones, es un llamado de alerta...

Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de agosto de 2005).


Los publicistas llevaron a Río de Janeiro, para efectos de la presentación de la sede, una imagen idílica, con tomas espectaculares de las estupendas vialidades de Guadalajara en los momentos en que funcionan a la perfección (no a la hora de los congestionamientos de vehículos, de los embotellamientos en torno a los puentes y túneles que se construyen, de las caóticas "vías alternas", de las acostumbradas inundaciones, de los "socavones", de los paisajes lunares a que se asemejan innumerables rúas citadinas en esta temporada de lluvias...).

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de septiembre de 2005).


En las décadas de los años 50, 60 y gran parte de los 70 del siglo próximo pasado, las autoridades municipales de Guadalajara desplegaron siempre una especial vigilancia para comprobar que las fachadas y las banquetas de todas las fincas de la ciudad estuvieran en buenas condiciones.

La supervisión, por parte del personal del Departamento de Inspección y Vigilancia de Reglamentos, se centraba más en las banquetas, a fin de que siempre se hallaran en buen estado para el seguro desplazamiento de los peatones, especialmente de las personas mayores de edad, pues si se encontraban con hoyancos o peligrosos desniveles podrían tener un traspié, un tropezón o una caída, con graves lesiones o huesos rotos para las víctimas.

Sin embargo, esta vigilancia aflojó mucho, hasta casi desaparecer, cuando empezaron a imperar en la comuna las políticas populistas, impulsadas por el presidente Luis Echeverría Álvarez, que terminaron en populacheras, desatendiéndose por completo la buena imagen de Guadalajara.

Ante esta ausencia de vigilancia y de interés por parte de las autoridades municipales, los dueños de las fincas se desatendieron de arreglarlas en su aspecto público.

Ahora, en todos los rumbos de la ciudad, abundan las fachadas y banquetas descuidadas, y en muchos casos con daños severos y peligrosos.

Para no ir más lejos, hasta algunos edificios públicos tienen sus fachadas y banquetas en mal estado, como es el caso del Museo de las Artes Populares, ubicado en la esquina suroeste del crucero de las calles San Felipe y Pino Suárez.

Luis René Navarro
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 24 de octubre de 2005).


Con un recorrido en periférico oriente, entre Avenida Alcalde y la cabecera municipal de Tonalá, el Reportero Urbano constató que hay alrededor de 1,590 baches de diferentes dimensiones y profundidades.

Publicado en el periódico El Informador el 29/oct/2005

(V.pág.1-B del periódico El Informador del 29 de octubre de 2005).


Cervantes, en una de sus "Novelas Ejemplares", refiere la historia de un personaje cuyo mayor tormento, hoy, sería... una invitación a visitar Guadalajara.

El nombre de pila del personaje en cuestión era Tomás Rodaja. Aparece intempestivamente en Salamanca, atraído por el deseo de estudiar y entendido de que "de los hombres se hacen los obispos". Sin embargo, algunos pícaros lo enrolaron en la milicia. Metido en "aquella vida, que tan cercana tiene la muerte" -refiere el Manco de Lepanto-, viajó Tomás por toda Italia. De regreso en Salamanca, una dama desdeñada lo hizo víctima de un hechizo ("bebidas o comidas amatorias llamadas 'veneficios' -dice Cervantes- porque no es otra cosa lo que hacen sino dar veneno a quien las toma"), cuya consecuencia fue que Tomás quedó "loco de la más estraña locura que entre las locuras hasta entonces se había visto. Imaginóse el desdichado que era todo hecho de vidrio (...). Cuando andaba por las calles iba por mitad dellas, mirando al cielo, temeroso no le cayese alguna teja encima y le quebrase".

A partir de aquel arrebato de locura, Tomás Rodaja cambió su nombre y antepuso el título de que hasta entonces carecía: "Licenciado Vidriera".

El caso es que si el Licenciado Vidriera hubiera saltado de la fértil imaginación de Cervantes a la realidad y reencarnado en los tiempos presentes, seguramente se aterraría ante la perspectiva de verse seducido por los vendedores de los fascinantes atractivos turísticos de Guadalajara; sus estupendos museos; sus magníficos parques y jardines; su irresistible gastronomía; el respeto cuasi-sacramental de los lugareños a las gemas que integran su patrimonio cultural; sus múltiples joyas arquitectónicas...

Sería difícil convencerlo de que un episodio como el ocurrido ayer al mediodía, en pleno centro de la ciudad, es, simplemente, una anécdota... Si ya la ciudad y sus habitantes vivieron, hace 13 años, las explosiones de los colectores de una extensa y populosa barriada, ¿quién puede asombrarse de que se fracture y se desprenda, desde unos 10 metros de altura, un fragmento (de aproximadamente media tonelada) de una cornisa de una de las puertas frontales de la catedral?...

Se dijo, a raíz de la construcción del túnel vehicular de la Avenida Hidalgo, que esa obra amenazaba la solidez de la voluminosa mole de cantera y otros materiales de que está hecha la iglesia que ha devenido símbolo de la ciudad. Hubo dictámenes periciales en el sentido de que la estructura había sufrido "grietas -se dijo entonces- en las que perfectamente podía caber, parado, un hombre de mediana complexión".

Se hicieron -eso se aseguró- reparaciones "a fondo". Independientemente de modificaciones menores, como la remoción, en tiempos del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo como arzobispo, del manifestador o "ciprés", que dio pie a una encendida polémica que por poco no acabó con una reedición a escala tumultuaria de la bíblica gresca fratricida de Caín y Abel, se supone que la discutida catedral (a la que alguien dedicó un retrato hablado que se ha vuelto típico: "Es una ecléctica y armoniosa colección de mediocridades arquitectónicas"... sin conseguir que se le dejara de ver -con el mariachi- como la tarjeta de presentación de los tapatíos en el mundo), no se ha sabido de nuevos atentados que amenacen con convertir a la (pese a todo...) majestuosa edificación en una ruina.

Sirva lo de ayer, de todos modos, como llamada de atención...

Porque, ¿se imagina usted lo que sería Guadalajara sin su catedral... o, peor tantito, a Guadalajara con una catedral perpetrada por alguna de las actuales "vacas sagradas" de la arquitectura local?...

¡Los santos mártires de la Cristiada nos tengan de su bendita y milagrosa mano...!

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 2 de noviembre de 2005).


El otro día fui a la zona de la calzada Indepestilencia, y en la avenida La Paz y la calle Comercio me tocó ver la mugre en que vivimos: aparte de baches, coladeras rotas, puestos de periódicos sin periódicos ni revistas, puestos ambulantes y montones de basura por doquier. ¿Qué sucede con el municipio de Guadalajara, el primer cuadro de la ciudad, por donde circulan ciudadanos, turistas nacionales y extranjeros? ¿Por quién estamos gobernados? ¿Dónde están los inspectores? Y así en toda la ciudad.

Mateo Hernández
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 20 de noviembre de 2005).


México es un paraíso para las bacterias y las amibas y, por ende, para las enfermedades gastrointestinales, por la contaminación del agua, suelo y aire, además de la falta de higiene personal, indicó Elia Rodríguez Di Bin, especialista en infectología. Así, hoy día uno de los principales problemas de salud pública en el país es la amibiasis. Tan solo en Guadalajara se calcula que 14% de su población padece esta enfermedad.

(V.pág.12 del periódico Público del 4 de diciembre de 2005).


Admitió el ahora ex alcalde, Emilio González Márquez, llevarse un cargo de conciencia: "Dejar una ciudad sucia".

La frase invita a reflexionar. ¿Qué quiso decir don Emilio con "ciudad sucia"?...

El vocablo "sucio" tiene varias acepciones. Una: "que tiene manchas o impurezas". Las manchas que Guadalajara acusa en su fisonomía son múltiples: desde los baches en las calles, los hoyos en las banquetas y el "grafitti" que de unos años a la fecha se ha convertido, para mal, como un tatuaje repelente, en parte de su rostro; las impurezas, por lo consiguiente: adefesios arquitectónicos -desde edificios horripilantes perpetrados por la iniciativa privada hasta elementos "ornamentales" que las autoridades le han incorporado alevosamente-, en detrimento de la dignidad y la armonía que, bien que mal, la caracterizaban... Otra: "manchado con pecados o imperfecciones". Botón de muestra: la anarquía con que funciona -a gran escala, por lo demás- el comercio en la vía pública; muy particularmente, el expendio indiscriminado de alimentos y bebidas... Una más: "deshonesto u obsceno en usos y palabras"; ¿hay alguna duda de que el vocablo retrata a la perfección costumbres tan difundidas como la de arrojar cochinadas en la vía pública, y las formas de expresión -pletóricas de vulgaridades y de una pobreza formal rayana en la indigencia- tan usuales incluso entre nuestros universitarios?... Y una más: "hablando de algunos juegos, sin la debida observancia de sus reglas y leyes propias". Esto, con una poca de imaginación, podría hacerse extensivo al desdén que en la vida cotidiana se tiene hacia determinadas normas de convivencia -las leyes de tránsito, por ejemplo-, y la naturalidad con que, llegado el caso, se disparan los esquemas institucionalizados de corrupción, coloquialmente conocidos como "mordida".

Al margen de que la frase del señor González Márquez pudiera referirse a cualquiera de esas acepciones del nada envidiable adjetivo, bien pudiera haberse limitado a reprochar el desapego del ciudadano por cumplir y a la incapacidad de la autoridad por hacer cumplir los ordenamientos municipales con respecto al aseo de la casa común, reflejo del decoro de sus habitantes.

Ya es un tópico: cuando Guadalajara se preciaba de ser "ciudad limpia" -reflejo de la manera de ser de sus habitantes-, se sabía que los inspectores de la comuna salían a patrullar las calles, block de infracciones en mano, a partir de las 10 de la mañana, y a dejar notificaciones de multas en los domicilios en que fuera notorio que no se había barrido la banqueta y el frente de las casas.

Las multas no eran especialmente severas. Nadie podía decir que el reglamento que autorizaba a imponer 10 pesos de multa por la omisión señalada, tenía propósitos recaudatorios. Con otra: que estaba tan generalizada la sana costumbre de barrer las calles, que las eventuales y escasas omisiones -excepciones de desidia que confirmaban la regla del civismo como costumbre-, que en muy pocos casos se llegaba al extremo de las infracciones.

En la administración anterior, la ventolera por el aseo en la vía pública, fue, por una temporada, tema de una campaña propagandística de mal gusto -aquellos pendones desplegados por el primer cuadro, con el rostro patibulario de un cómico de la televisión-, por una parte, y vil llamarada de petate por la otra.

No hubo que ir demasiado lejos por la prueba de que es aplicando la ley y no afeando la ciudad con pendones (costosos, además) como Guadalajara puede sacudirse una etiqueta que la deshonra -la de "ciudad sucia"- y reconciliarse con la contraria, que la honraba.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de diciembre de 2005).


Es curioso, pero el Ayuntamiento [de Tonalá] lo único que hace es "parchar" el pavimento [del Periférico], de ahí que esté todo boludo y parece que vamos a caballo y no en un vehículo, además del riesgo existente de que se afecte la suspensión del automóvil.

Margarito Mayorga Pila
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de diciembre de 2005).


El Periférico es el reflejo de las diferencias sociales en esta ciudad; el tramo poniente luce balizado, como vía de comunicación del primer mundo; al cruzar Belisario Domínguez, es un calvario para los automovilistas: hoyos en el pavimento, basura y animales muertos acumulados a un lado de la vía ¿y la autoridad...?

(V.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de diciembre de 2005).


La avenida Patria, desde su cruce con Acueducto, presenta un aspecto deplorable en cuanto al aseo, plagada de anuncios espectaculares en ese tramo, hasta la Universidad Autónoma, nada que ver con una ciudad limpia.

Siguiendo por Patria, antes de llegar a Moctezuma, si usted maneja su vehículo por esa calle en la noche, más vale que la conozca muy bien, de lo contrario puede subirse a los camellones que tienen unos retornos, pero el color amarillo ya no se nota.

Avenida Cruz del Sur, es un desaseo para ruborizar a cualquier tapatío; en el cruce con Lapislázuli, el pasto ya no existe, ahí están grupos de niños y adultos vendiendo cosas y pidiendo dinero; en lugar de pasto hay envases de refresco, envolturas de fritangas, en fin es un cochinero de vergüenza, claro, para quien tuviera.

Regina Ureña
(v.pág.6-A "Buzón de nuestros lectores" del periódico El Informador del 14 de diciembre de 2005).


Guadalajara lució ayer una imagen muy distinta a la que están acostumbrados tanto sus habitantes como los miles de visitantes, que por cierto en estas fechas se multiplican. La ciudad amaneció ayer, y así permaneció durante todo el día, prácticamente desierta. Las calles, libres de tráfico; el comercio, cerrado en su mayoría...

Como pocas veces también se ve la otra imagen que mostró ayer la capital tapatía, convertida en un gigantesco basurero: La zona centro, los alrededores del Mercado Libertad, la calle Obregón y las vías aledañas a mercados tradicionales de venta navideña, amanecieron "adornadas" con montones de basura, dando un aspecto bastante desagradable ante los sentidos de propios y extraños.

La Guadalajara que tanto enorgullece a los tapatíos, limpia, aunque saturada de tráfico, desapareció por un día para dar paso a una ciudad sucia, maloliente en algunas partes, con la basura generada por el ajetreo de la víspera acumulada en las esquinas, derramándose de los contenedores. Por todos los rumbos de la metrópoli pudo constatarse la falta de previsión de las autoridades municipales.

Muchos turistas salieron a pasear ayer por el centro histórico, otros visitaron el Mercado Libertad, o se dieron una vuelta por la Plaza Tapatía... quedaron decepcionados, porque no esperaban ver a Guadalajara en esas condiciones.

Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de diciembre de 2005).


Considera que Guadalajara es una ciudad:
Sucia 74%
Limpia 26%
(Opiniones recibidas a través de una encuesta vía internet de 636 participantes).

Veredicto
(v.primera plana del periódico El Informador del 27 de diciembre de 2005).


Guadalajara llegó ya al punto en que quien la visite difícilmente podría entender si se está intentando construirla o se está tratando de destruirla. Condenada por su crecimiento anárquico, cumple ya la especie de profecía -¿o sería maldición gitana?- que hiciera hace un cuarto de siglo el preclaro ingeniero Jorge Matute Remus: "Va a convertirse en un eterno escarbadero". Condenada por la espantosa multiplicación de los automóviles particulares y la consiguiente insuficiencia de las "vialidades", pinta para convertirse en una ciudad de circulación lenta -aun en las dizque "vías rápidas"- y de niveles cada vez más alarmantes de contaminación.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 4 de enero de 2006).


Las buenas banquetas deben considerar que por ellas deben transitar sin problema la gente en silla de ruedas, las señoras con cochecitos para niños, los viejos.

Pues bien, después de unos días de refrescar el tránsito peatonal por distintas zonas de Guadalajara es muy triste constatar que nuestras banquetas son lo todo lo contrario a lo arriba descrito. Lo primero que salta a la vista es el desgaste de los pavimentos de las banquetas. Y esto lleva a recordar una consideración que entre nosotros parece haberse olvidado: las banquetas son responsabilidad de cada vecino que debe asegurar el perfecto estado del tramo que se encuentra frente a su propiedad. Sin embargo el ayuntamiento ha descuidado su labor de vigilancia y sanción de este rubro. Cada vez es más usual encontrar banquetas destrozadas enfrente de negocios florecientes o casas de alto valor. (Permítase un ejemplo de punta: la banqueta de la casa que está en Vallarta y Atenas, esquina norponiente, del lado de Atenas. No es posible que los propietarios de una de las casas más caras de Guadalajara permitan tal majadería a los peatones, y menos posible es que la autoridad no haga nada.)

Este desinterés del inmediato espacio público a los ámbitos privados tiene quizá mucho que ver con la enajenación de los ciudadanos respecto de la urbe. Y todo lo demás viene en cascada: coches atravesados sobre cada banqueta, "cajones" que la invaden, registros sin tapa, árboles secos o trozados, escalones y desniveles que el reglamento prohibe, pavimentos destrozados por las canalizaciones mal hechas de las compañías telefónicas, y un largo etcétera. Esto no es ningún "detalle" de la ciudad: es un estado de cosas que atenta contra su misma esencia.

Juan Palomar Verea
(v.pág.10-B del periódico El Informador del 4 de enero de 2006).


Guadalajara fue una ciudad limpia; ya no lo es... Guadalajara fue una ciudad amable; ya no lo es... Guadalajara fue una ciudad segura; ya no lo es... Guadalajara fue una ciudad envidiable por la amplitud y suficiencia de sus vialidades; ya no lo es... Guadalajara fue una ciudad modelo por la calidad de su transporte público; ya no lo es... Guadalajara fue "La ciudad de las rosas"; ya no lo es... Guadalajara fue "La Perla de Occidente"; ya no lo es.

De Guadalajara, a despecho de su falta de iglesias, museos, parques, edificios y demás que fueran, por sí mismos, imanes para el turismo, llegó a decirse que se parecía a su catedral, a la que ya es un tópico definir como "un armonioso conjunto de mediocridades arquitectónicas".

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 9 de enero de 2006).


El vandalismo que se advierte en el desaseo generalizado de la ciudad -la casa de todos- y el deterioro -deliberado las más de las veces- del mobiliario urbano, denota una absoluta falta de civismo ("celo y generosidad al servicio de los demás ciudadanos", nos ilustra el tumba-burros) de sus habitantes. La suciedad, el descuido, el ruido y el desorden que aparecen por todas partes, son síntomas de que quedaron atrás, cada vez más perdidos en la polvorienta memoria de los viejos, los felices tiempos en que Guadalajara hacía honor a su fama de "ciudad amable".

Hoy por hoy, la regla -a la que cada vez es más difícil encontrarle excepciones que la honren- consiste en que en estas latitudes lo que ha sobrado de proclividad al desgarriate, ha faltado de orden, respeto y autoridad.

De gobierno, en una palabra.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 23 de enero de 2006).


El centro histórico de Guadalajara está convertido en un basurero. Los esfuerzos de las autoridades han resultado infructuosos, pese a que impusieron multas durante la pasada administración a quien fuese sorprendido tirando basura en la vía pública.

Sin embargo, actualmente los 200 trabajadores de Aseo Público de Guadalajara están a tal grado rebasados, que numerosos comercios en el centro histórico han adoptado una iniciativa: Colocar bolsas de plástico, amarradas a los árboles o los postes de energía eléctrica, para que ahí los peatones depositen su basura.

Es evidente que faltan botes fijos para los desechos sólidos.

(V.pág.1-B del periódico El Informador del 31 de enero de 2006).


En este momento enfrentamos el problema del escarbadero. Inician obra, tardan dos años en realizarla y sin haberla concluido, comienzan otra. Esto provoca serios problemas de circulación vial. Anteriormente iniciaban una, la concluían y luego se hacía otra obra, de esta forma se afectaba lo menos posible a la población.

Otro aspecto que ha contribuido a que la ciudad pierda algunas de sus bondades, como el buen clima, es la gran cantidad de gente que se vino a vivir aquí después del terremoto de 1985, esto provocó el surgimiento de fraccionamientos sin servicios. No quiero decirlo, pero todo tiempo pasado fue mejor...

Constancio Hernández Allende, notario público, escritor e investigador
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 14 de febrero de 2006).


El crecimiento en Guadalajara salió de su carril acostumbrado a raíz del éxodo que provocó el gran temblor de 1985 en la Ciudad de México; pues realmente había logrado ser una de las joyas urbanas del mundo, si bien se mantuviera modesta por su rica vida provinciana. Este éxodo de los habitantes de la capital trajo no sólo a personas sino las acompañó de políticas públicas centralistas y capitales inversionistas desvinculados a los valores y tradiciones propios de nuestra localidad. El amor, cariño, respeto y cuidado que se tenía fue apabulladamente arrollado por los embates consecuentes del gran sismo; cuando tembló allá, aquí se nos rasgó la paz en que vivíamos. La estructura de liderazgo en nuestro tejido social y político se vio gravemente rebasada; fue tal la maldición que nos cayó, que las caóticas repercusiones que siguieron provocaron que la ciudad literalmente explotara algunos años después.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Econometrópolis, A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de febrero de 2006).


Los múltiples achaques que aquejan a Guadalajara -algunos, propios de la edad; otros, consecuencia de las torpezas e ineficiencias de sus gobernantes anteriores-, son la saturación de las vialidades; el deterioro de centenares de construcciones en su "centro histórico"; los vanos afanes por hacerlo habitable nuevamente (tan sucio, tan ruidoso, tan pestilente, tan inseguro, tan deteriorado, tan estresante, tan contaminado, tan estrangulado, tan desprovisto de espacios para la recreación...); los demagógicos anuncios de que se reordenará el comercio semi-fijo que lo ha convertido en un tianguis infecto; los fallidos intentos por dotarlo de un transporte público digno y eficiente, que evite el previsible y cada vez más próximo colapso vial.

Se trata, al parecer, de afecciones crónicas, progresivas e incurables.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 22 de febrero de 2006).


¿Los problemas de suciedad, inseguridad y contaminación?... ¿Los congestionamientos en las atiborradas vialidades?... ¿Los laberintos de las adecuaciones y rutas alternas?... ¿El lamentable transporte público?...

¡Por favor: seamos positivos!... ¿Quién se va a fijar en esas minucias junto al esplendor de nuestras plazas comerciales, la magnificencia de la Plaza Tapatía y la majestuosidad de los Arcos del Milenio, por sólo poner tres modestos botones de muestra?...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 8 de marzo de 2006).


Se va volviendo reiterativo: Guadalajara -entendida como la caótica mancha urbana que ha crecido en torno suyo- ya tiene un aire tan malo como el del Distrito Federal; abastece a su población de aguas derivadas de descargas de todos los núcleos urbanos asentados en la cuenca del Río Lerma; proyecta hacerlo en los próximos 25 años, mediante una presa que suscita más dudas razonables que confianza; multiplica brutalmente el número de automóviles por la incapacidad de dar con un esquema capaz de ofrecer a la población un servicio digno de transporte público...

Confucio dijo que "Gobernar significa rectificar"... (y no, como aquí, institucionalizar los errores).

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 13 de marzo de 2006).


Debido a los innumerables e ilógicos topes en las calles, ¿ya sabe usted que Guadalajara es "la perla topetía"?

Rubén Pérez García
(v.pág.6-A "Buzón de nuestros lectores" del periódico El Informador del 22 de marzo de 2006).


En el ayer, es decir, hace ya 50 años, Guadalajara tenía fama a nivel nacional e internacional de ser una de las ciudades más limpias y amable, una urbe para bien dormir y descansar; a lo anterior se sumaba su buen clima y la gentileza de sus habitantes, lo que hizo que se convirtiera en polo de atracción para compatriotas y extranjeros; pero en el hoy, para nuestra desgracia, todo eso ha cambiado, de todos los parabienes que teníamos, sólo nos queda la añoranza, sólo el recuerdo de lo que fue y ya no es, más el desprestigio total de los políticos y gobernantes que por su incapacidad o su ignorancia no pudieron o no quisieron conservar el señorío de nuestra bella ciudad.

Pero, ¿qué es lo que ha contribuido para que Guadalajara perdiera su prestancia y prestigio? A continuación señalaré varias de esas razones, algunas de ellas son simples, otras no tanto, pero todas forman el diario vivir y son las que causan molestias y enojo en la ciudadanía:

  1. Los automóviles en nuestra ciudad ya no caben; el tránsito por sus calles se ha vuelto conflictivo en grado sumo, pues nuestra ciudad no fue diseñada para que por ella rodaran tantos automóviles, pero también contribuye que los habitantes cometemos descortesías; ¿no le ha sucedido que a algunos se les ocurre estacionarse en mitad de su cochera y le obstruyen el paso a pesar de que está el carro de uno en ella y próximo a salir al trabajo?
  2. Vivir cerca de la agencia de los automóviles cuyo nombre empieza con V y los automotores españoles por la Avenida de las Américas y del edificio donde se ubica el Poder Judicial de la Federación y el Consejo de la Judicatura Federal, es una verdadera molestia, pues las empleadas del tribunal y funcionarios del mismo (abogados) antes de entrar a trabajar convierten sus automóviles en lugares para aplicarse la tlapalería que acostumbran: El rímel, ponerse las pestañas postizas, delinearse las cejas, quitarse los tubos del pelo, la crema limpiadora y demás menjurjes para embellecerse y afilarse y pulirse las uñas (en el buen sentido de la palabra). Lo peor es que se olvidan del civismo que debe tener todo ciudadano, pues a pesar de que son profesionistas y por lo mismo cultos, muy discretamente antes de correr a su trabajo, sacan del vehículo las bolsas de basura que no dejaron en su casa y las dejan a un lado de las llantas y el machuelo de la banqueta. ¿Y qué sucede? Que los perros callejeros tratando de comer algo, hacen destrozo y medio con las bolsas y al rato toda la cuadra es ya un basurero, y súmele esto por toda la ciudad. ¿Y el respeto a los vecinos? ¿Y la convivencia ciudadana?
  3. Las agencias publicitarias que hay en nuestra ciudad, en vez de realizar campañas agresivas o modernas para anunciar los productos que les encomendaron dar a conocer, su trabajo se reduce a arrojar basura (volantes) y propaganda inútil a los domicilios de los ciudadanos o pegarla en la puerta o los canceles de las casas a sabiendas de que dicha basura, perdón "propaganda", nadie le hace caso y menos que la lean los moradores, pues más tardan en pegarla que los vecinos, ya molestos, la quiten y "al bote de la basura", sin enterarse siquiera de qué se trata; por si fuera poco lo anterior, los jóvenes que deben repartir esos volantes en los domicilios, muchas veces al llegar a las esquinas, arrojan a la calle entre los carros estacionados, docenas de anuncios que con el aire se convierten en lo que son: basura y más basura, sin que sea recogida por los vecinos o el carretón del aseo, siendo como dice la canción: "Hojas de papel volando", otra cosa sería si esa propaganda se hiciera o fuera impresa en separadores de libros, en pequeños calendarios o algo utilitario, donde el futuro consumidor pudiera conservar dicha propaganda o cuando menos viera de qué se trata y no la tiren junto con el recibo de la luz, del teléfono o del agua, que los empleados también arrojan a las cocheras o al jardín a pesar de que en la casa hay buzones.
Adolfo Martínez López
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 3 de abril de 2006).
  1. Para que pueda aquilatar el deterioro de Guadalajara, como ciudad, recorra la parte poniente de ella a partir de la Avenida de las Américas, y se dará cuenta de que, además de las obras que ya tienen meses y felices días sin que se terminen los ya famosos (por su inutilidad) pasos a desnivel, encontrará en las calles de los diferentes fraccionamientos (Ladrón de Guevara, Lomas de Guevara, etc.), carros que fueron abandonados como chatarra, frente a los domicilios de los vecinos y no obstante que se reportan una y otra vez a las autoridades correspondientes, parece que se predica en el desierto o se llamara a sordos, pues no acuden a retirarlos, por lo que dichos carromatos se convierten en vivienda o letrina de vagos y malvivientes, resultando un verdadero peligro para los niños y jóvenes que asisten a los colegios que existen en la zona y un ejemplo de lo que no debe existir en ninguna ciudad que se respete y menos en Guadalajara, que fue considerada como "la Perla de Occidente".
  2. No sé si a usted amable lector le afectó como al que esto escribe el cambio al llamado Horario de Verano, pero ahora que no se puede conciliar el sueño por la modificación en su reloj biológico, se da uno cuenta de la cantidad de perros y gatos que los vecinos tienen en sus domicilios, los cuales están en las cocheras o las azoteas de sus viviendas, pero no crea que esos perros son pequeñas mascotas como los chihuahueños o los "cocker", sino perro grandes y bravos como los pastor alemán, "doberman" o "rottweiler" que con sus ladridos o sonoros aullidos molestan a todos los vecinos que tienen la desgracia de vivir cerca, ya que es en la madrugada o a media noche cuando se les ocurre iniciar sus conciertos o acompañan a los que ya tienen rato ladrando: al amanecer cuando uno se levanta malhumorado por no haber podido dormir con tranquilidad y salir de su domicilio a barrer su tramo de calle ¿qué encuentra? Que algunos de los vecinos del fraccionamiento ya sacaron a sus perros y ahora hasta gatos a que hagan sus necesidades en los jardines o a la entrada de nuestra casa y muy orondos se retiran sin recoger esos desechos como lo hacen los que sí son responsables y cuidan que la ciudad esté limpia.
    Todo lo anterior es lo que ha contribuido a que Guadalajara ya no sea la ciudad amable y limpia para vivir, tal como era en el ayer, sino una ciudad contaminada, agresiva y carente de valores cívicos y de seguridad; conviene aclararle al lector que su servidor no es enemigo de los perros y gatos o cualquier otro animal doméstico, (un vecino tiene un pavo real y ahora que están de moda hasta una chachalaca que todo el día grita); sé que las mascotas son una necesidad, sobre todo para las personas mayores, solas o sin hijos, pero sé también que esas mascotas deben ser cuidadas y atendidas, pero tenerlas en lugares que no causen molestias a los vecinos.
  3. Parece que no entendemos, pues los vecinos siguen dejando su basura en las esquinas donde está ubicada su vivienda, en vez de esperar a que el camión recolector pase a recogerla (en mi domicilio pasa dos veces en el día), algunas veces el camión que pasó lo hizo media hora antes y sin embargo, algunos vecinos sacan sus bolsas de basura, las cuales tienen que permanecer en dicho lugar todo el día y la noche ¿y mientras? los perros callejeros hacen tiradero de todos los residuos contaminantes por toda la calle sin que nadie se moleste en levantarla. ¿Cuándo entenderemos? ¿Cuándo volveremos a ser solidarios con nuestros vecinos? ¿El civismo ciudadano dónde quedó? ¿O los irresponsables no son tapatíos de nacimiento y vinieron de otros estados y por lo mismo no les importa la ciudad, olvidándose de que: "A la tierra que fueres haz lo que vieres"?
Adolfo Martínez López
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 17 de abril de 2006).
En semana de Pascua el SIAPA está de vacaciones y sólo trabaja personal de guardia en las oficinas para recibir pagos, así como alguna cuadrilla para atender emergencias. Un vehículo cayó en una de las obras inconclusas del Sistema y varias personas resultaron lesionadas. Es urgente que se tomen medidas, y no sólo en vacaciones...

(V.pág.5-A del periódico El Informador del 19 de abril de 2006).


Me cansé de ver y rodear una obra que realizó el SIAPA en la Glorieta del Charro; primero dejaron destapado el agujero que abrieron para reparar la fuga, después el escombro quedó amontonado a un lado de la obra.

Poco a poco, los vehículos han ido pasando sobre el escombro y se han encargado de regarlo, pero todavía puede verse un promontorio por ahí, además de que el viento se está encargando de llevarlo, en algunos casos, a las alcantarillas cercanas.

No duden que al rato que inicie el temporal de lluvias estén tapadas, de por sí en la Glorieta del Charro cada que llueve fuerte se inunda el lugar... lo que pasa es que sí es una constante del SIAPA acudir a reparar alguna fuga y dejar en malas condiciones el pavimento que abren, dicen que tienen un convenio con los ayuntamientos para que éstos reparen; deben revisarlo porque no se está haciendo y los vecinos echamos pestes en contra del Sistema.

Luis Eduardo Salazar, vecino de la Colonia Jardines de la Paz
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 19 de abril de 2006).


Guadalajara está empeorando en su apariencia física, a pasos agigantados. Luce como cualquier pueblo abandonado por sus autoridades.

Guadalajara padece serios problemas de aseo público, de conservación de banquetas y de fachadas y de las regulares condiciones de sus pavimentos.

Hace mucho tiempo que las autoridades municipales no velan y menos vigilan que todos los vecinos tengan limpio el frente de sus casas, y tampoco se les exige que mantengan en buen estado las banquetas y las fachadas de sus viviendas.

Sobre la limpieza, quienes son vecinos de los sitios donde se instalan los tianguis semanales, sufren, invariablemente, el problema de una saturación de basura, que originan esos comerciantes y sus clientes, y que nadie recoje, puesto que las cuadrillas municipales se limitan a barrer las calles donde se instalan los tianguis, y se olvidan por completo de las calles adyacentes, donde la acumulación de basura es igual o mayor.

Ya es tiempo de decir ¡basta! al descuido de las autoridades municipales y a la indolencia de nosotros los habitantes, ante los problemas urbanos de Guadalajara.

Luis René Navarro
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 22 de mayo de 2006).


Un ventarrón violento interrumpió la tarde. Una nube inmensa se interpuso entre los tapatíos y el sol. Unas láminas volaron. Unos niños gritaron de miedo. Un chubasco corto se desplomó sobre algunas colonias de Guadalajara... y gran parte de la ciudad -habitantes incluidos- se enfermó de lluvia.

En Guadalajara, ese padecimiento, que se agudiza en cada temporal, tiene síntomas inconfundibles. En Federalismo y Joaquín Angulo, un embotellamiento puede provocar que un automovilista gaste media hora en llegar a Federalismo y Niños Héroes. En Federalismo y Angulo, los automovilistas que circulan de norte a sur creen que con la lluvia es más adecuado pasarse las luces en rojo. En Federalismo y Juan Manuel, los semáforos dan un giro de 45 grados, de tal forma que de haber servido a los que venían por Juan Manuel ahora sirven a los que circulan por Federalismo. En Federalismo y la calle Libertad, los que recorren la gran avenida piensan que en las lluvias sí pueden dar vuelta en U, maniobra prohibida durante las secas. Ahí mismo, un par de peatones creen que en las lluvias los automovilistas sí se detendrán para darles el paso y pasan sin ver. En Federalismo y Montenegro, en Federalismo y Mexicaltzingo, en Federalismo y Niños Héroes los conductores creen que la llovizna le quita autoridad a los agentes de tránsito que pitan y repitan para acomodar el caos que provocó la descompostura de todos los semáforos.

Para este mal no hay vacunas.

Vanesa Robles
(v.pág.8 del periódico Público del 2 de junio de 2006).


Tratándose de los problemas de nuestra metrópoli, el caos es tal que nadie se siente responsable y los culpables son los demás. Paradójicamente, en ambas posturas se encuentra algo de razón; desde el tráfico descabezado, los arroyos contaminados y las calles mugrientas, trastocadas, hasta la falta de dirección y rumbo para el ordenamiento futuro de la ciudad.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 11 de junio de 2006).


El Informador en línea, 14/jun/2006


La Unidad Estatal de Protección Civil de Jalisco le recomienda que se mantenga retirado de áreas inundadas; el agua puede estar contaminada con gasolina, aceites o aguas negras, además podría estar eléctricamente cargada por líneas caídas o subterráneas.

(V.pág.1-B del periódico El Informador del 28 de junio de 2006).


Los pasos a desnivel,
si llueve están inundados
y no se encuentra la causa,
¿serán mal planificados?

Aún es tiempo de enmendar,
y hasta puede ser costeable,
convirtiendo estos lugares
en una atracción amable.

Mientras dure el temporal
que los conviertan balneario,
y si instalan toboganes
¡habrá cupo lleno, diario!

Anflopo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 11 de julio de 2006).


Hay calles que súbitamente se transforman en ríos turbulentos. Las medidas de prevención de los vecinos se tornan insuficientes en cuanto las compuertas celestiales se abren de par en par.

Además de que las aguas penetran por todas partes, arruinan muebles, dañan aparatos domésticos y dejan inhabitables las casa durante varios días, sucede lo peor: los drenajes se saturan. Las aguas negras se mezclan con las aguas pluviales. Lo invaden todo. Lo contaminan todo. Hay colonias que se quedan, por días, convertidas en inmundos, pestilentes lodazales. Quienes no tienen a dónde huir, tienen que vivir en focos de infección, expuestos a enfermedades gastrointestinales o de la piel.

Las dependencias públicas activan sus operativos de emergencia: las cruces, a recoger lesionados; Protección Civil, a poner a funcionar albergues y mecanismos operativos para dotar de alimentos, medicinas y ropa a los damnificados; los bomberos y el SIAPA, a desazolvar bocas de tormenta y retirar las aguas acumuladas; Parques y Jardines de los ayuntamientos, a cortar y remover ramas y troncos de los árboles caídos; la Comisión Federal de Electricidad, a reparar destrozos en líneas y transformadores; Vialidad, a enderezar, reemplazar y reparar semáforos...

Luego viene el recuento de los daños: tantos árboles caídos; tantos automóviles dañados; tantos más, varados en las calles o sumergidos bajo las aguas; tantas familias trasladadas a los albergues; tantos trabajadores puestos a laborar incesantemente para volver las cosas a la normalidad...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 24 de julio de 2006).


Publicado en el periódico Mural el 27/jul/2006

Publicado en La Gaceta de la Universidad de Guadalajara el 28/jul/2006

En cuanto al reparto intensivo de volantes publicitarios en viviendas y vehículos, la autoridad municipal debe reglamentar bien esta actividad, que, por ahora, sólo está ensuciando las calles de la ciudad, y que está muy lejos de lograr buenos resultados a sus patrocinadores.

Luis René Navarro
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 21 de agosto de 2006).


Gobiernos van, gobiernos vienen y a los habitantes de Guanátum les sigue lloviendo sobre mojado. Ya nos sabemos de memoria la infame rutina de cada temporal: árboles caídos, completo caos vial e inundaciones en todas las zonas conocidas, más las que estén por conocerse.

Cada año que pasa es más evidente la necesidad de colectores eficaces, pero cada sexenio testificamos cómo el presupuesto para obra pública se invierte en lo que sí se ve: nodos viales y otras estupideces monumentales.

Esa omisión se la han heredado de administración en administración como si fuera deuda pública, y a ninguno de los gobernantes parece importarle.

Lo que nos deja boquiabiertos es la campaña de difusión en la que el implacable Placus [Ramírez Acuña] se vanagloria de sus múltiples nodos viales y pasos a desnivel, que nomás sirven para llevar el embotellamiento hasta el siguiente crucero donde todavía no hay nodo ni modo.

Toñimáximus
(v.pág.2 del periódico Público del 27 de agosto de 2006).


El ánima de Kafka inspiró, muy probablemente, a quienes designaron a Guadalajara -ex Capital Latinoamericana de la Cultura, entre otras galas, por si ya se había olvidado...- como sede, por estos días, de un "Seminario Internacional sobre Intermunicipalidad y Gestión de Servicios Urbanos".

Hay versiones -malévolas, por supuesto- de que se invitó a la ex Perla de Occidente a integrantes de los equipos de gobierno de varias ciudades, con la deliberada intención de que constataran, en vivo y en directo, el catálogo de barbaridades que deberían, a toda costa, evitarse en un conglomerado urbano, y aquí -modestia aparte- se perpetran todos los días...

El índice es prolijo: desde pavimentos destrozados, so pretexto de las lluvias, hasta los cada vez más frecuentes y prolongados embotellamientos automovilísticos, pasando por obras públicas (la mayoría, imperfectos y deficientes parches a las vialidades, destinados a recorrer 500 metros los congestionamientos que se producían antes de dichas obras)... y las de relumbrón, ostentosas, inútiles y de discutible buen gusto (v.gr., los inefables Arcos del Milenio).

El ostensible deterioro de la ciudad y la degradación en la calidad de vida de sus habitantes lo demuestra: una megalópolis como ésta tiene que ser gobernada por expertos; no por improvisados... (por iluminados que sean o bien intencionados que parezcan).

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de agosto de 2006).


En estos momentos podemos presumir que Jalisco es punta de lanza en la Ingeniería "artística". Y pongo entre comillas el adjetivo porque no se trata de juntar el frío, preciso, cálculo del ingeniero civil con la sensibilidad hacia la belleza. No, eso ya ha sido tratado desde tiempos antiguos.

Tenemos a los modernos ingenieros "artistas". Y de ellos, el más avanzado, don Claudio Sáinz, Secre de Desarrollo Urbano. Ni modo de no mencionarlo. Es increíble cuánto se puede lograr en tan sólo un sexenio, con un poco de voluntad... y el padrinazgo irrestricto del mandamás local. Mejor aún, a pocos meses de cerrar el changarro, aún no da muestras de cansancio.

En un alarde de creatividad, don Claudio y sus muchachos han sabido tenernos con el Jesús en la boca una y otra vez con sus desplantes de imaginación. ¿Hay que construir un simple paso a desnivel en López Mateos y Manuel Acuña? Sí, pero para echarle salsita... ¿qué tal si se reduce la capacidad del colector... como un homenaje a la teoría del caos? Que hay que construir una carretera en la costa, bien... pero ¿por qué no destrozar la selva alrededor, como una atrevida "intervención" al estilo del arte contemporáneo? ¿Una simple vía corta de Mascota a Las Palmas, bueno... pero ¡con deslaves y aventura extrema!

Después, el Nudo Colón, con dos niveles de profundidad... ¡en un manto freático y sin estudio de por medio! Lo más hermoso vino después: se tapó la inundación como se pudo y ahora, como un recurso para concientizar a los ricachones de la zona en lo que deben sufrir los pobres que viven en zonas de inundaciones, ¡se inunda toda la zona! Claro que las zonas pobres se inundan aún peor, pero no es momento de seguir señalando las diferencias, no vayan a creer que uno es plantonista del Peje.

Pero mi favorito es el más sencillo, tan sutil como un poema. Efímero como una flor. Peligroso como... bueno, como el mismísimo inge Sáinz. Me refiero a su obra más reciente: el chorrito de Las Rosas. Recordarán ustedes que en la avenida del mismo nombre se encuentra la fuente de La Hermana Agua que, oh paradoja, siempre está más seca que un taco de pinole.

Nuestro héroe, entonces, decide elevar la apuesta y colocar su paso a desnivel en la zona, a unos metros del célebre Bajío, lugar donde se concentra un aguaceral en cada lluvia, y sin agrandar los colectores. El resultado, ya lo dije, es un poema zen: llueve, se deslava la arena compactada alrededor del túnel... y allá por la fuente brota un chorrito. Se hizo grandote... ¿y se hará chiquito?

Paco Navarrete
(v.pág.10 del periódico Mural del 31 de agosto de 2006).


Bienvenidos al mundo de las desviaciones, los cables, los baches, la basura y los espectaculares; al smog y al congestionamiento perenne. Odiamos la belleza, amamos la fealdad.

Alejandro González Gortázar
(v.pág.13 del periódico Público del 15 de octubre de 2006).


El mundo de las banquetas, que en nuestra ciudad predominan en un estado deplorable.

Ellas son demasiado angostas, dispares, agrietadas y sucias. Están invadidas por grafitis, coches mal estacionados y roturas de raíces aprisionadas; con hoyos de negligencias acumuladas y contaminadas por humos vehiculares chafas. Imponen torturas ruidosas de malas ondas sonoras y nos enredan el paisaje con estopas colgantes del cableado en telefonía, telecable y electricidades mayores. De sus alcantarillas escurren desechos olorosos que a menudo se fugan entre charcos y pisadas. Postes y propagandas marcan la jungla de obstáculos a librar entre los trayectos que buscamos para llegar de un lugar a otro; o simplemente algún lugar para estar bien. Nuestro espacio público banquetero es sólo apto para los valientes, los muy necesitados o los zombis.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 17 de octubre de 2006).


Sale uno de su casa y encuentra que una mano misteriosa dejó un papel donde se ponderan las excelencias de productos, artículos, servicios ofrecidos a las puertas de la casa de la persona que ve, acaso tome en cuenta, o acaso tire aquel papel al bote donde junta la basura.

Los señores publicistas piensan atraer al público hacia productos, marcas, establecimientos comerciales. Discurrieron de este modo desparramar papelitos con un mensaje que atrapará a los vecinos de aquella calle, barrio o colonia.

Los mozuelos contratados para la distribución tienen instrucciones al caso: si hay reja o cancel, hagan un rollo del papel-propaganda e insértenlo ahí; si no, usen una porción de cinta adhesiva para que lo peguen en las puertas.

Se imaginan los señores publicistas que el dueño de la casa o sus deudos, van a salir a la puerta y con ojos de asombro, con actitud complacida recogerán su mensaje, luego lo van a comentar, a celebrar y a decir a toda la familia: ya está, vámonos ahora mismo de compras, aquí dicen dónde debemos proveernos de lo que necesitamos.

Pero el papelillo que metieron en la reja o pegaron en la puerta, maldita la gracia que hizo a los habitantes de aquel domicilio; si no lo apachurraron en bola para tirarlo en el bote de la basura, lo despegaron de la puerta y lo tiraron a volar por la calle, por la colonia, por el barrio.

La calle, la avenida o la plaza se quedaron llenas de cientos, de miles de papelitos lejanos y ajenos, para que el nuevo alcalde de la ciudad venga luego a juntarlos en edificante acción, buscando la limpieza y la dignidad de Guadalajara... ¿No será mejor ir a los mismos autores de este irracional e inútil afán de regar papeles que ensucian la ciudad?

Luis Sandoval Godoy
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de enero de 2007).


Desde hace 25 años, nuestra ciudad se desparramó en un crecimiento urbano desordenado, desintegrado e irracional. La que fue alguna vez la "Perla de Occidente", hoy es más como una devastada estopa sucia de taller automotriz; hilos mugrosos pisoteados por las llantas, un hilacho enredado de principio a fin... sustancial y mayormente hueco. Aquella "Ciudad de las Rosas" hoy vive en el alzheimer, olvidando su futuro y confundiendo su pasado; atrapada en un instante fugaz, yendo y viniendo perdida entre sus barrios que ya no lo son y la metrópoli que no alcanza a ser.

Nuestra ciudad metropolitana esconde su esencia entre confusas fachadas grafitiadas y tras las ilusiones prometidas en espectaculares publicitarios que compiten por el paisaje con los frágiles árboles decrépitos (de cuyas ramas mutiladas y raíces estranguladas apenas se sostienen vivos; hasta que un soplo veraniego los acueste para siempre).

Vista desde el espacio sideral, nuestra urbe es una gran mancha gris, salpicada con escasos lunares verdes desperdigados y acotada por grandes campos naturales en bosques, arroyos, cerros y barrancas. Se descubre la gran paradoja: que teniendo todo para ser una ciudad jardín paradisíaca, de ella hemos hecho un puro infierno callejero.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de enero de 2007).


Muchas son las deudas que las autoridades han dejado crecer con esta ciudad. Algunas grandes y complejas y por lo mismo costosas, como la falta de un transporte público, al que no han querido invertir las líneas de tren ligero que la grandeza y el caos de la ciudad requiere. Otras son pequeñas y sin embargo muy laboriosas, como la simple reparación de banquetas; el pintado de bardas de lugares deshabitados; el cableado telefónico y eléctrico subterráneo; la apertura de estacionamientos en el centro; el reemplazo de la semaforización; el pintado e iluminación de zonas peatonales; el cierre definitivo de vías céntricas y peligrosas, en pro del esparcimiento y el turismo; la reglamentación y uniformidad de anuncios luminosos o de todo tipo comercial; el policía turístico que sirva al peatón...

Todos son ejemplos de necesidades que esta ciudad tiene todos los días y que muchas, muchas otras ciudades, incluso más pequeñas que la nuestra, han cubierto con éxito. Pero si se tratara de solicitar, como ciudadano, una sola atención, un solo servicio, no dudaría en pedir y al mismo tiempo en exigir, una Guapalajara libre de basura, para que no nos vayan a confundir con Guacalajara.

Martín Almádez
(v.pág.19-B del periódico El Informador del 12 de febrero de 2007).


Un aniversario más de Guadalajara. Las autoridades festejan dicho acontecimiento con bombo y platillo, pero yo me pregunto con mucha tristeza y melancolía: ¿qué le festejamos a nuestra ciudad? Mayor flujo vehicular, contaminación, congestionamiento, falta de espacios de estacionamiento, basura, mucha basura -si no, vean alrededor de las clínicas del Seguro Social, parques, avenidas como avenida Patria, González Gallo, 8 de Julio, Colon, puedo mencionar toda la ciudad-. Además, miles de carros viejos abandonados en toda nuestra ciudad, nos estamos encacharrizando.

Raúl Villalobos Carlos
(v.pág.20, "Correo" del periódico Público del 16 de febrero de 2007).


Desde hace décadas nuestra ciudad crece desordenadamente. De plano perdimos la brújula cuando el gran temblor de la Ciudad de México provocó un éxodo masivo hacia la provincia; preferentemente a Guadalajara. Desde entonces, nuestra ciudad está rebasada en casi todos los ámbitos de la vida pública, de cuyos largos rezagos no se recuperará fácilmente. Mientras el lastre del pasado ancla al futuro, nuestro presente seguirá siendo siempre incompleto. Donde más se revela esto es en la vida de los espacios públicos; notoriamente en lo que acontece en las calles; donde todos, tarde o temprano, nos encontramos.

Para entender mejor lo que ocurre en nuestras calles no podemos evitar empezar con lo que más impacta allí: el transporte público. Reconozcamos lo que no es.

Para empezar no es el transporte público de una ciudad metropolitana a la altura del siglo XXI, cuyas unidades de transporte están siempre limpias por dentro y por fuera, estando cada unidad apropiadamente rotulada y en correcto orden mecánico; cuyas rutas son calculadas y definidas profesionalmente para optimizar la eficiencia del tiempo que se lleva para trasladar a una persona desde un punto determinado hacia cualquier destino detallado claramente en mapas fáciles de entender; cuyas unidades cuentan con amplias entradas cuyo acceso se logra sin pisar la calle (porque el nivel del piso del vehículo está al mismo nivel que las banquetas donde se les espera para abordar) y están preparadas para recibir adecuadamente a discapacitados, personas mayores y carriolas infantiles (¡algunas hasta tienen monturas externas para bicicletas!); cuyas paradas están bien definidas, señaladas y protegidas porque solamente se hacen abordajes o bajadas en sus lugares precisos, con sus tiempos precisos; cuyos horarios son calculados para permitir la mayor funcionalidad del servicio y los períodos son cumplidos con una rigurosa puntualidad; cuyos operadores son profesionales eficaces y corteses debidamente capacitados, (nunca manosean un solo centavo de los ingresos, pues el sistema de pago por el servicio está diseñado para evitar cualquier suspicacia en el manejo del dinero). Un viaje en estos autobuses es cómodo pues el ruido del motor apenas se percibe y sus ventanas ofrecen una visibilidad panorámica de la calle desde los asientos que, livianamente acolchonados, reflejan un vehículo concienzudamente diseñado y construido.

Una de las principales metas de los gobiernos responsables ha sido priorizar el servicio de transporte público en todas sus dimensiones: seguridad, economía, limpieza, equidad, eficacia y comodidad.

Por contraste, aquí nuestra ciudad ha hecho todo al revés en este tema, distinguiéndose por aquello que no lo es.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de febrero de 2007).


Tratándose de los problemas de nuestra metrópoli, el caos es tal que nadie se siente responsable y los culpables son siempre los demás; desde el tráfico descabezado, los arroyos contaminados y las calles mugrientas trastocadas hasta la falta de dirección y rumbo para el ordenamiento futuro de la ciudad.

Notorio es el caso de que año con año sufrimos inundaciones cada temporada de lluvias debido al fraccionamiento del territorio que se ha venido haciendo desde hace décadas sin la menor consideración a los conocidos problemas que causa. No somos un caso de ignorancia sino de negligencia y mala fe. Todo mundo sabe que el agua corre hacia abajo y busca su cauce por lo más viable; que se impone al suelo que le estorba y arrasa con todo en su camino. Haber destruido la estructura de escurrimientos y arroyos privilegiando la ganancia inmobiliaria es la mayor herencia que esta ciudad le debe a sus antepasados.

En los espacios naturales, los arroyos son los lugares de mayor riqueza; donde se dan las mejores condiciones para todas las formas de vida. Haber despreciado su potencial integrador para la ciudad es el mayor error acumulado de todas las generaciones de tapatíos. Los parques y jardines naturales que la ciudad pudo haber tenido alrededor de sus construcciones y calles junto con su clima, que está entre los mejores del mundo, más su riqueza de formaciones naturales alrededor (la Barranca, el bosque La Primavera y el lago más grande de México) hubieran hecho de Guadalajara como una de las ciudades más maravillosas del mundo moderno; sino es que la mejor.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 27 de febrero de 2007).


El dato es empírico, tomado de la experiencia personal: lo habrán advertido el lunes pasado quienes tuvieron la dicha inicua de perder el tiempo en la carretera libre Ameca-Guadalajara. En el tramo que va de Tala, poco antes de llegar a La Primavera, hasta la zona metropolitana, y que normalmente se recorre en unos 15 ó 20 minutos, los dichosos automovilistas y su impaciente prole se entretuvieron... dos horas y media. Eso los que llegaron, pues más de medio centenar de vehículos se quedaron tirados en el camino, sin poder soportar el esfuerzo de frenar, avanzar unos cuantos metros y volver a frenar, una y otra vez.

Vamos, que en venganza por el dudoso privilegio de salir de la ciudad, así fuera sólo a tirar basura al bosque, se nos brindó un recibimiento de primera. De primera velocidad, porque la segunda sólo pudo entrar, con comodidad, adelante del retén militar de La Venta.

Y es que el único plan que tienen esta ciudad y sus autoridades para controlar el tráfico es correr a los automovilistas. Si hay un pésimo anfitrión en el país, es esta metrópolis: todos sus letreros conducen a Saltillo. ¿Plaza del Sol? Pos sabe. ¿La Glorieta del Charro? Sabe, tú. ¿La Fuente Olímpica? Menos. Pero eso sí, en plena Minerva podemos leer: Nogales, derecho.

Del mismo modo, tampoco quieren que entremos. Viene uno por Ameca, y la carretera pasa de dos a cuatro carriles. Muy bien, porque aumenta el tráfico. Pero justo donde aparecen los camiones cañeros, la vía se reduce de nuevo a dos. Más adelante, otra vez cuatro. Y otra vez dos. Cuatro, dos. Como chiste, pues. Y donde se entronca con la libre a Nayarit, el chiste se convierte en broma de mal gusto. Y las víctimas somos nosotros.

Es fácil adivinar que, aparte del ridículo avance de las obras -que lleva años, por no decir décadas-, gran parte de la culpa es del heroico Ejército Nacional. En específico, del ya tradicional retén situado justo antes de La Venta del Astillero. Y en efecto, después de pasarlo, vuelve el tráfico a fluir.

Si Calderón se apoya ahora en la fuerza y la integridad del Ejército como último recurso contra el narco, y consecuentemente debe otorgarle mayores recursos, ¿por qué descuidar el frente de la opinión pública?

Vamos: si cumplen una función específica, ¿por qué no modernizar los dichosos retenes, y en vez de reducir los carriles de una carretera e improvisar topes con mecates, no se habilitan dos, sino ocho o diez carriles, según la afluencia de vehículos, y en cada uno se destaca a un soldado para dar el vistazo?

Digo, ya bastante tenemos con los torpes encargados de las carreteras para amargarnos los escasos días de descanso. Y el Ejército bien puede aprovechar toda buena impresión que pueda causar en la ciudadanía. Porque su guerra -muy cruenta, por cierto- está en otro lado.

Paco Navarrete
(v.pág.8 del periódico Mural del 22 de marzo de 2007).


El crecimiento desordenado que viene sufriendo la zona metropolitana de Guadalajara desde el temblor capitalino del 85 ha desvinculado nuestro pasado de nuestro futuro. Aquí se sabe (aunque a menudo se olvida) que cada año en la temporada de lluvias: árboles caerán, calles inundarán y destrozos abundarán. Lo nuevo siempre es distinto, pero no tanto. Así los tapatíos hemos hecho esta ciudad; y así la seguimos haciendo. Basta cotejar la memoria veranea de los periódicos que por décadas nos muestran siempre lo mismo casi igual; una ciudad angustiada que cada año siempre le falta agua y siempre le sobra agua; a destiempos.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de abril de 2007).


El estado de las banquetas es una de las principales señales que la ciudad envía a quienes la transitan. En Guadalajara este aspecto va de lo mediano a lo desastroso. Cualquier decoro está ausente en un espacio peatonal en el que no se puede circular sin encontrar coches atravesados, registros sin tapa, escalones indebidos, pavimentos destruidos y un largo etcétera.

Otro aspecto, en general, lejano al decoro, es el del acentuado descuido visual que Guadalajara padece. Las notas principales que la ciudad emite a quien la ve manifiestan un acentuado desprecio por el decoro. La proliferación de anuncios publicitarios, de todos tamaños y características indica el ánimo consumista que impera. El ámbito visual es particularmente delicado: ante la agresión en este campo el ojo está indefenso. El ámbito de lo visible es especialmente susceptible a las invasiones de todo tipo. Resulta entonces de la mayor importancia reforzar las reglamentaciones que acoten esta permanente marea que adocena y vulgariza hasta límites intolerables el medio ambiente comunitario.

Juan Palomar Verea
(v.pág.4-B del periódico El Informador del 11 de abril de 2007).


Quienes se ufanan del nombre de nuestra ciudad y hacen memoria de épocas de dignidad urbana, se duelen del perfil ajado y sucio de su rostro; muestran al visitante o van ellos mismos en lo que llamamos centro histórico, a ver lamparones de suciedad, vetustos edificios abandonados, rinconadas malolientes, banquetas destrozadas, calles oscuras, llenas de basura.

Nos quedamos atrapados en la incuria, mientras la capital del país y varias ciudades de provincia muestran los signos de su historia, la galanura de su antigüedad en edificios que señalan la alcurnia con que fueron dibujando los siglos en honra de su nombre y de su estirpe, mereciendo la alabanza, la admiración y el gozo de sus moradores y de las personas que las visitan.

Guadalajara en tanto, con el desaliño de lo que tenemos como rostro de la ciudad, como perfil de identidad, ofrece el congestionamiento de tráfico, caserones abandonados, la innoble huella de grafiteros, anuncios comerciales en todas las esquinas, dignos edificios convertidos en bodegas, guarida de vagos y aventureros porque sus dueños no han querido restaurarlos.

Luis Sandoval Godoy
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 17 de abril de 2007).


Hay diversas formas de mirar la basura en las calles: una de las más cómodas es subir al automóvil y emprender un paseo por algunas arterias de la ciudad, por ejemplo el periférico, para darnos cuenta que en las laterales, junto a la valla central, al lado de los pocos prados y sobre la enorme cantidad de suelo terregoso, tenemos miles de papeles, latas, botellas y toda suerte de desperdicios. El que pasea mira la basura con afán de evaluación (aunque lo más común es que ya esté acostumbrado a ella y no le llama la atención), o pasa de largo, como pasar sin ver, como si fuera un problema de otros. Por cierto, la excursión es más evidente al circular por la avenida 8 de Julio y darse cuenta de que en los costados de la nueva vialidad del sur de la ciudad existen verdaderos montículos de desperdicios multicolores.

Una segunda versión del contacto con la basura es caminar pausadamente por alguna de las calles de la urbe, por ejemplo en las cercanías del Estadio Jalisco, o por las banquetas de la calle Santa Mónica, o mejor aún, en las inmediaciones de cualquier hospital del IMSS. En este caso la basura huele, el polvo se levanta hasta tocar la piel de la cara produciendo esa sensación de humedad con tierra que recuerda los juegos de la niñez. En este caso el contacto molesta, pero la solución es salir de estos rincones mugrosos y refugiarnos en algún sitio limpio.

Pero la verdadera experiencia es caminar, no el centro histórico, donde puede haber algunas toneladas de desechos malolientes el domingo por la tarde en cualquier plaza, sino andar en la colonia Polanquito, en la Jalisco, en Arenales Tapatíos o en Lomas del Paraíso, colonia que parece burlarse de su desdicha con sólo el nombre. Ahí, al caminar un fin de semana se observa el descuido de un servicio público que a todas luces es una pena.

Vivimos en calles cada vez más sucias, el barrido de las mismas parece ser un excepción muy singular, limitada a los sitios más concurridos por los que sólo pasan sin ver.

A los líderes políticos, alcaldes, líderes empresariales, religiosos, flamantes funcionarios, se les invita a un recorrido por la ciudad, para conocerla; para tomar contacto con la basura. La mejor ruta puede ser iniciar desde el aeropuerto, pero deteniéndose por ejemplo en Las Juntitas, para avanzar a las obras del Nodo Colón, seguir hacia Arenales Tapatíos, ingresar a la ciudad por 8 de Julio y llegar a la colonia Polanco con parada obligada a un kilómetro del Periférico. Por favor, no olviden pasar por el sitio donde corresponda el tianguis del día. Como ya están tan habituados a las encuestas, se les pide que realicen estudios sobre lo que opinan de la basura de la ciudad, los visitantes extranjeros. Un cuestionario a los niños también les ayudaría.

Luego del recorrido se cita para un reunión del Consejo de Promoción Turística y Calidad de Vida, con su correspondiente rueda de prensa que presumirá los avances en desarrollo humano de cara a los Juegos Panamericanos.

Luis Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 18 de abril de 2007).


Lo que Guanajuato presume (que en algún risueño rincón de su territorio "la vida no vale nada"), Jalisco -modestia aparte- lo hace efectivo...

Guadalajara (y anexas), ciudad para machos, no apta para pusilánimes, bien podría recibir a sus visitantes con letreros similares a los que se colocaban a la entrada de las míticas ciudades del Viejo Oeste norteamericano: "Usted entra a su propio riesgo".

Hay estadísticas más o menos confiables acerca de algunos riesgos que se corren por el simple hecho de estar -residentes o visitantes: da igual- en la ex Perla de Occidente: por ejemplo, las de las "víctimas del transporte público". No las hay, en cambio, acerca de los "ajusticiados" que con excesiva frecuencia aparecen en caminos vecinales, en los alrededores de la otrora "Ciudad Amable". Si las notas policiacas -que en nuestro medio han pasado a ser ejemplos de literatura costumbrista- refieren que "las víctimas, en apariencia, fueron ejecutadas por alguna venganza entre bandas de narcotraficantes" (las marcas de la casa suelen ser el tiro de gracia, estar envueltas en cobijas o atadas con cordones de persiana y amordazadas con cinta canela), una cosa puede anticiparse: que tales crímenes -los intuitivos investigadores descartan, en todos los casos, la hipótesis de suicidio- se agregan a la lista de asignaturas pendientes para el Día del Juicio... pero ya en la tarde.

Adicionalmente, acaba de difundirse un "atlas de riesgos", confeccionado por la Universidad de Guadalajara, incorporando "tours de deporte extremo", en recorridos que podrían empezar, verbigracia, al pie de las justamente afamadas torres de Catedral, donde ocasionalmente pueden caer, en plena banqueta, desde pedazos de cornisa hasta campanas que bien pueden descalabrar a un cristiano.

El nuevo slogan de la ciudad (y sus cada vez más dilatadas orillas) podría ser éste: "¡Echele peligro: visite Guadalajara!".

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 25 de abril de 2007).


Penden de las puertas como adornos navideños. Los hay chicos y grandes, impresos en papel cuché o en papel de estraza, con fotografías a color o con una modesta tinta verdosa. Algunos anuncian productos trasnacionales, otros promueven los changarros barriales. Unos y otros terminan pegados con cinta adhesiva en las puertas de las casas. Desde que algún genio de la publicidad y la mercadotecnia descubrió que los volantes son más efectivos si se pegan con cinta adhesiva en las entradas de los hogares que si se depositan en el buzón, un mar de basura cubre las puertas. Si un tapatío deja su casa un fin de semana, al volver la encontrará tapizada de papelitos.

Pizzas, academias de inglés, tacos, fraccionamientos, carnicerías, cremas para las arrugas, tés milagrosos, grupos de oración, mecánicos de mofles, limpiadores de tinacos, fumigadores. Hay volantes de todo, incluso para anunciar volantes. Como plaga de termitas y sin consideración de ningún tipo, los volanteros recorren las calles pegando su propaganda en cualquier lugar. Les da igual si el cancel está pintado o si la pintura se desprenderá al despegar el anuncio. Incluso la pegan sobre la boca del buzón.

La falta de respeto a la gente y a sus hogares no es privativa de "vándalos desquehacerados". Día tras día los propietarios de los negocios en cuestión mandan a sus hordas a descarapelar pinturas y levantar barnices. Muchas puertas y canceles guardan en sus descascaradas superficies las cicatrices de los múltiples ataques publicitarios.

Además de los daños que provocan en las fachadas y de la basura que genera, el vandalismo publicitario favorece también a los delincuentes que pueden distinguir con facilidad, por el número de volantes pegados en las fachadas, las casas deshabitadas temporalmente.

¿Por qué los empresarios gastan en cinta adhesiva si pueden depositar sus papelitos en los buzones de las casas o los pueden dejar debajo de la puerta?

Juan Carlos Núñez Bustillo
(v.pág.11 del periódico Público del 7 de mayo de 2007).


Hoy día, ingresar a la ciudad de los tapatíos metropolitanos es una de las experiencias más desagradables que se pueden tener aquí. Especialmente si se transita por el camino que viene desde el aeropuerto, Chapala y la zona industrial; entre la intensidad del tráfico caótico, las construcciones que desbordan los lados y los nauseabundos olores de las crudas aguas negras depositadas a lo largo del camino.

Las puertas de los ingresos carreteros de la ciudad de Guadalajara ya no existen. Las que hubo ya quedaron perdidas entre el crecimiento desordenado de la mancha gris. Los multívocos y confusos letreros de "Bienvenida" son insuficientes para ni siquiera cumplir tan sólo con eso; con hacer sentirse uno bienvenido.

Si realmente se quiere arreglar la ciudad, como se dice desde hace varias iteraciones de administraciones públicas, el mejor lugar para empezar es por el ingreso; las puertas de entrada. Requieren la menor inversión y rinden el mayor beneficio; el de realmente hacer sentirse bienvenidos a los foráneos que nos visitan y sentirnos nosotros orgullosos de volver a nuestra ciudad. Si tan sólo por los momentos en que estamos entrando.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 8 de mayo de 2007).


El aspecto de calles y perspectivas es confuso, abigarrado, inarmónico. Han concurrido a ello la usura, la codicia y la dejadez de autoridades y ciudadanos. La llamada publicidad exterior se ha desbordado y se ha revertido, incluso, contra los anunciantes mismos, los que fabrican los anuncios, y contra el público en general. El exceso ha terminado por morderse la cola.

El espacio visual tapatío se encuentra sumamente devaluado. Como hay tal abundancia de "mensajes" que invaden los campos visuales, éstos han terminado por anularse los unos a los otros. Podemos ver "espectaculares" que siguen anunciando películas que dejaron hace meses la cartelera. Muchas de estas estructuras están vacantes, o tienen el letrero de "disponible". Los "pendones" o colguijes que embarran postes y árboles forman una cacofonía ilegible. Las "vallas" que se adosan a los lotes baldíos (o a las bardas de casas de personas sin mayor amor propio) vociferan cosas ininteligibles. A lo que se ve, es baratísimo ensuciar el campo visual del prójimo en este valle.

Hace no mucho, unas carteleras de madera permitían exponer en ciertas esquinas carteles a dos tintas que anunciaban funciones de box o lucha libre. Eran razonables. Costaban poco, llegaban a mucha gente que, por no estar saturado el entorno, les podían hacer caso. Ahora, los publicistas y las compañías de anuncios siguen afirmando a sus clientes que poner un espectacular les resulta costeable. Muy dudoso.

Es necesario regresar al orden. Acordarle al espacio visual de los ciudadanos la gran valía que encierra, y respetarlo. Recordar el principio básico de la publicidad que afirma que el que ve demasiado no percibe realmente nada. Y darle su valor al espacio público, a las perspectivas comunes. A lo construido con años de trabajo y cuidados sobre el armatoste que llega a invadir el campo visual sin ningún miramiento. Quien dejaría de perder a diario, y ganaría la posibilidad de volver a ser un lugar digno, es la ciudad misma.

Juan Palomar Verea
(v.pág.5-B del periódico El Informador del 23 de mayo de 2007).


Se me ocurre hacer lo mismo con todas las empresas que tapizan la puerta de mi casa con folletos y anuncios. Voy a guardarlos y después, ya que tenga una caja de considerable tamaño, ¡se los voy a mandar de regreso! O, tal vez, todas juntas, a la autoridad municipal responsable de otorgar los permisos de volanteo (o vigilar que no se haga, en todo caso). Debería ser delito que afecten nuestro patrimonio con pegotes de cinta adhesiva sobre canceles o paredes de propiedad privada.

Si nos unimos contra estas tácticas comerciales, violatorias, a todas luces, de nuestros derechos, estoy segura que las cosas cambiarán.

Elizabeth Magallanes García
(v.pág.20 "correo" del periódico Público del 1o.de junio de 2007).


El Informador del 2/jun/2007


Lo de la invasión de lechos de ríos en Guadalajara es una historia que comienza a partir de 1908, cuando arrancan las obras del entubamiento del río San Juan de Dios. De ser una ciudad armónicamente trazada y que tendía puentes sobre sus arroyos, comenzó a taparlos, a invadirlos, a crecer caóticamente generando amplias fortunas a sus promotores, hasta convertirse en la megalópolis actual que año con año se inunda sin remedio.

(V.pág.13 del periódico Público del 3 de junio de 2007).


Quienes llegan a Guadalajara utilizando el autobús como medio de transporte, reciben de entrada una impresión nada positiva de la ciudad, una vez que han arribado a la Nueva Central de Autobuses, cuyo entorno se encuentra en deplorables condiciones: calles llenas de baches, basura y suciedad, comercio ambulante, una plaza comercial que no ha llegado a ser tal, locales abandonados, grafiti... Es ésta la primera imagen con que se encuentran los viajeros. Y si llegan de noche, peor aún: iluminación deficiente, drogadictos y malvivientes... Basta con darse una vuelta por la zona para constatar esta situación.

Esta pésima imagen urbana que presenta el entorno de la terminal no es nueva, tiene ya bastantes años en esas condiciones, sin que hasta ahora se haya hecho nada por mejorarla.

Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 12 de junio de 2007).


En Guadalajara se sabe (aunque a menudo se olvida) que cada año en la temporada de lluvias, árboles caerán, calles se inundarán y destrozos abundarán. Cada año lo nuevo es distinto, pero no tanto. Basta cotejar la memoria veranea de los periódicos que por décadas nos muestran siempre lo mismo casi igual; una ciudad angustiada porque cada año siempre le falta agua y siempre le sobra agua.

Lamentablemente, el crecimiento desordenado que viene sufriendo la zona metropolitana de Guadalajara ha desvinculado nuestro pasado de nuestro futuro con el etéreo abismo que existe entre las planeaciones y las acciones.

Así nuestra ciudad, toda ciudad, es resultado del cúmulo de complicidades y omisiones que por generaciones de administraciones sucesivas (algunas más que otras) han servido para que pesimistas, oportunistas, idealistas, optimistas y realistas hagan de ella lo que más les convenga. Son los granitos de arena que la edifican.

Lo que distingue las épocas buenas de las deplorables han sido los liderazgos humanos que han visto el potencial futuro en su momento y han tenido la capacidad de conjugar la confianza y el compromiso de las voluntades con la buena administración y procuración de los recursos posibles. Fueron los que han sabido de dónde venían y a dónde iban.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 19 de junio de 2007).


El centro de Guadalajara, en el pasado, perfectamente podía retratarse con cuatro palabras: amable, limpio, acogedor, floreciente. El mismo ejercicio, en el presente, podría realizarse con los antónimos: desagradable, sucio, repelente, ruinoso.

(Si pudiera, quizá pediría prestadas las quejumbrosas coplas de "La Llorona" para cantar, con voz cascada, su historia: "Ayer maravilla fui, Llorona... y ahora ni sombra soy").

En la práctica, el cacareado "rescate" del dichoso "Centro Histórico" se ha limitado a dos cosas: el maquillaje de algunas calles, y la sustitución del ambulantaje formal -que había convertido en tianguis los andadores de Morelos, Pedro Moreno, Colón y Galeana- por el ambulantaje informal que irrumpe en cuanto los inspectores del municipio dan la espalda. (O sea, continuamente)...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de junio de 2007).


A Alfonso Petersen, presidente municipal de Guadalajara: Quiero pedirle, con todo mi derecho de ciudadana, que usted y sus empleados (pagados por los contribuyentes) dejen de viajar al extranjero y se den una vuelta por ciudades como León, Aguascalientes, Zacatecas, Querétaro, etcétera, y verán la limpieza y orden que se manifiesta por lo menos en el primer cuadro y principales avenidas.

En algunas ciudades tienen un programa de empleo para personas mayores que consiste en hacerles responsables de la limpieza de cinco o seis manzanas. Traen sus uniformes, guantes, un tambo bien pintado y con rueditas, algunos con unas tenazas para recoger basura. Así cumple el ayuntamiento una doble misión, dan empleo a personas de la tercera edad y mantienen limpia la ciudad. Lo más probable es que si vemos que todo está limpio, ya no nos atrevamos a tirar basura.

Vaya a Monterrey a ver sus museos, Macroplaza y sobre todo sus camellones verdes, llenos de flores y árboles bien recortados y cuidados. Qué diferencia con los nuestros.

Es una vergüenza la recién inaugurada Lázaro Cárdenas, desde Los Arcos del Milenio hasta el entronque con Vallarta sólo hay tierra, basura, árboles descuidados, lo mismo que la mayoría de las avenidas de nuestra ciudad que se encuentran en completo abandono.

Señor Alfonso Petersen, ya no recete a sus pacientes; ahora usted ya no es doctor, lo elegimos como administrador de nuestra ciudad y lo necesitamos de tiempo completo para que ponga a Guadalajara en el lugar que merece. Espero que no responda como el gobernador: "Me vale madre". Y esto va para todos los presidentes municipales que no tienen ojos para ver, ni oídos para oír.

Graciela Hernández
(v.pág.10 "Cartas del lector" del periódico Mural del 21 de junio de 2007).


Público del 30/jul/2007


Por razones de trabajo me toca pasar todos los días por arriba del tristemente célebre nodo-embudo de Colón, el que ahora cuando llueve forma caudalosos ríos que antes no veíamos. Y es que, en lo que a las nuevas obras viales se refiere, como se dice coloquialmente: estábamos mejor cuando estábamos "pior".

Pues ándale que la semana pasada, durante una de las fuertes lluvias que azotaron la ciudad, al ir circulando por la avenida Américas para intentar dar vuelta en la calle Colomos, el nivel del Río Colón (así habría que llamarle ahora a esta zona) era de unos cuarenta centímetros, y salían chorros de las alcantarillas como si fueran las fuentes del Bellagio vistas en una pesadilla.

Llovía a cántaros, sí, pero era más el agua que salía de abajo para arriba que la que caía de arriba para abajo.

Avanzando lentamente, con el miedo de que el coche no se fuera a quedar parado o el agua se metiera por las puertas, de repente sentí tremendo golpe al frente.

Al principio no supe que fue. Como pude me eche hacia atrás, y pude ver que lo que golpeé fue la tapa de acero de una alcantarilla que se había girado quedando la mitad de ella hacia arriba.

Debido a lo tupido de la lluvia pegando en el parabrisas y la turbulencia del río café apenas y se podía ver la tapa levantada.

Después del susto, continué avanzando temeroso a vuelta de rueda, hasta que pude salir de ese embudo vial que, desde que lo construyeron, cada vez que llueve fuerte se convierte en un verdadero amazonas urbano.

Unos minutos después, al circular por la calle Montreal y pasar por encima de la rejilla de una boca de tormenta, sentí otro golpazo. Un pedazo de la rejilla que debió estar rota pegó en la parte baja de mi coche, destruyendo buena parte de la defensa.

Ahora que tengo que llevar mi coche al taller y pagar las reparaciones, me pregunto, ¿no deberían el Ayuntamiento o el Siapa responder por esto? Pues estos incidentes se debieron a tapas de alcantarillas sueltas o mal construidas y que no resisten la presión del agua que intenta salir hacia arriba (son tapas, no tapones), a que los colectores fueron hechos para el drenaje y no para las lluvias, y sobre todo al mal diseño del desalojo de las aguas pluviales en las obras de urbanización.

Y ya ni hablar de decenas de agujeros en las calles que, gracias a algunos vecinos que se preocupan por lo que pueda ocurrir, son señalados con palos, escobas y ramas para avisar a los automovilistas de que existe un hoyo profundo, dando así no sólo la imagen, sino confirmando que vivimos en una ciudad chafa y sin mantenimiento.

Otro problema es el de los topes mal diseñados.

Hace poco colocaron uno al final de la calle Mar Caribe en su entronque con la avenida Plan de San Luis. Este tope es más alto de lo normal y muchos automóviles -el mío entre ellos-, pegan al centro del chasis al intentar cruzarlo. A simple vista pueden verse los raspones que dan cuenta de cada uno de los automóviles que pegan al pasarlo.

Los topes se ponen para reducir la velocidad de los autos, sin embargo según pude averiguar, éste lo pusieron para impedir (ajá) que el nuevo amazonas urbano, ocasionado por el embudo de Colón, se meta hacia la colonia Country Club.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 6 de septiembre de 2007).


Esta ciudad cada vez más necesita un manual de usuario. Hoy, por ejemplo, usted deberá saber que la avenida López Mateos será propiedad exclusiva de los automovilistas, que por la mañana el centro y el eje de las avenidas Alcalde-Avila Camacho estarán cerrados por la romería de la Virgen de Zapopan. Prevéngase de tianguis y calles cerradas por la construcción de obras viales. Conserve la calma.

La tremenda corte
(v.pág.3 del periódico Público del 12 de octubre de 2007).


La fealdad asalta sin parar, a la menor provocación, a la ciudad. Y es muy grave. No es una simple cuestión estética ni tiene nada que ver con remilgos ni exquisiteces. La fealdad apareja con ella los elementos mismos de la disolución del cimiento de la convivencia y del principio de la voluntad por tener un razonable espacio comunitario.

Un abandono gradual y cierto de lo colectivo en aras de un individualismo indiferente ante lo que sucede en el ámbito público propicia la resignación ante la fealdad. Campo muy conveniente para que los poderes "fácticos" se desenvuelvan a sus anchas. Como el consumismo, el afán desmedido de lucro, la usura. Y también el deterioro ambiental, la falta de cohesión social, la sumisión a una vida que está lejos de la dignidad y la justicia.

Recuérdese la Guadalajara que se adivina en las fotografías antiguas, en algunas pinturas. Plomada y cordel, adobe y a veces cantera -que era lo que había- enjarres blancos, calles bien trazadas, alrededores amenos y bien conservados en los que sus habitantes tenían una frecuente experiencia de la naturaleza.

Considérese ahora la Guadalajara que nos toca vivir. Desde las afueras se respira un sentido de desorden y de ausencia de armonía, de fealdad, en buena medida provocados por el irresponsable uso de la publicidad. Arquitectura que ha decaído desde hace decenios mal cubierta por un arbolado que cuenta con numerosos enemigos. Desigualdades que hieren la vista y el sentido de justicia.

Juan Palomar Verea
(v.pág.8-B del periódico El Informador del 20 de octubre de 2007).


Todos los días transito por calles y avenidas donde ha desaparecido por completo la armonía estética. Guadalajara se ha llenado de mala arquitectura, de tala de árboles, de basura y de contaminación visual.

Constantemente me encuentro con recuerdos de grandes árboles que fueron mutilados por el mismo personal de Parques y Jardines. Quitamos fresnos y jacarandas para poner palmeras y ficus en formas cuadradas y redondas. Damos preferencia a los cables de la luz y acabamos con el arbolado de colonias completas.

Cada día hay más espectaculares por todos lados. Son tantos que ya no sabemos ni lo que anuncian. Las autoridades siguen dando permisos para poner más y a la vez se ven atados de manos al enfrentarse a amparos de parte de las mafias tenedoras de los derechos de los mismos que sólo piensan en el dinero que genera su negocio sin considerar el bien de la ciudad.

El aumento de guetos cursis, llamados cotos, es cada día más alarmante. Los estilos arquitectónicos que los conforman sólo se pueden encontrar aquí. Columnas dóricas con teja estilo californiano con vidrios polarizados y minimalismo con vitropiso son sólo algunos ejemplos de lo que hay.

La basura se ha convertido en parte del paisaje. No tenemos una conciencia de limpieza. Somos unos cochinos.

Esto que pasa es como una pesadilla de la que tenemos que despertar. Es un sueño que no se acaba y parece que estuviera empezando.

Afortunadamente Guadalajara también tiene gente preocupada y comprometida en buscar soluciones para esto. Hay buenos arquitectos (la minoría), hay gente limpia y, sobre todo, habemos muchos que estamos cansados de esta realidad tan triste.

Siempre ha habido buenos edificios y espacios, sólo que cada vez brillan menos entre tanta fealdad.

Tenemos que concientizarnos de lo que pasa y contagiar a la población en general de esta necesidad de cuestionar lo que estamos haciendo. No podemos dejar que nuestra ciudad siga así. Deberá surgir una minoría conciente que tenga la fuerza de convencer e influenciar a los demás.

Claudio Javelly Aldana
(v.pág.10 del suplemento "Tapatío" del periódico El Informador del 22 de diciembre de 2007).


Publicado en el periódico Mural el 10/ene/2008

En el municipio tapatío la cantidad de basura en las calles aumenta y el personal encargado de limpiarlas disminuyó.

El director de Ecología, Francisco Javier Ochoa Covarrubias, reconoció que el personal a su cargo es insuficiente para limpiar la ciudad.

Por ejemplo, en el área de Parques y Jardines hace dos administraciones tenían 1,800 empleados. Actualmente, con el gobierno de Alfonso Petersen, hay 756.

Además, de las 16 barredoras que hay para Aseo Público, sólo funcionan de 8 a 10 en promedio, ya que el resto se la pasa en el taller.

La máquina destinada a Mejoramiento Urbano tampoco sirve y es con la que se limpiarían los túneles vehiculares.

La falta de cultura en los tapatíos no contribuye a mantener limpios los espacios públicos, sino al contrario, cada vez se ensucian más, lamentó.

(V.primera plana del periódico Mural del 10 de enero de 2008).


Publicado en el periódico Mural el 10/ene/2008

Caminar en Guadalajara significa moverse entre la basura. Pisarla, olerla y verla casi en cada esquina de la ciudad.

El que transita en su vehículo particular, el que espera el camión en cualquier calle, el que sale en patines a la Vía Recreactiva. La suciedad existente en la capital del estado es democrática: lo mismo afecta a ricos que a pobres, a jóvenes y ancianos, a hombres y mujeres.

No se trata solamente de los desechos orgánicos que quedan tirados en plena calle después de un tianguis, tampoco son sólo los pasos a desnivel en los que se acumulan los desperdicios que luego taparán las alcantarillas, ni siquiera el problema se concentra en las bolsas dejadas a la buena de Dios en las esquinas y que comienzan a aromatizar el ambiente cuando sale el sol.

El problema con la basura es que nadie parece verla, o al menos importarle.

(V.pág.1 de la sección "Comunidad" del periódico Mural del 10 de enero de 2008).


No será difícil para Televisa y el Departamento de Turismo encontrar qué promocionar a la ex bella Perla Tapatía. Para muestra un botón, los invito a que pasen por La Paz y Escorza, donde se encuentra un agujero "camuflado" en el cual han caído muchos automóviles.

Y no se diga "Ciudad Zapopan", donde hay basura acumulada, baches, lámparas del alumbrado apagadas. Y López Mateos Sur, frente a la Unidad Administrativa Las Aguilas; el carril de baja velocidad, saturado y congestionado por obras inconclusas por el Siapa.

Mateo Hernández
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 10 de enero de 2008).


Una de las cosas que han dado fama a Guadalajara en todo el país, aunque sea una fama no deseada, es porque nuestros visitantes consideran que tenemos una de las peores vialidades, con muchísimos problemas, que se extienden a toda la zona metropolitana.

Incluso, hacen notar que el tránsito vehicular en Guadalajara es más peligroso que el que se tiene en el Distrito Federal.

Asimismo, estiman que nunca hemos hecho algo efectivo que solucione nuestros problemas viales, ni nosotros ni las autoridades del ramo.

Luis René Navarro
(v.pág.7-B del periódico El Informador del 14 de enero de 2008).


Los alcaldes de esta gran urbe se interesan más por su futuro inmediato que en el de los cientos de toneladas diarias que aquí se generan... y también se degeneran, sin llegar jamás a los tiraderos.

Vean, por ejemplo, al doctor Petersen, tan decente él, tan buena persona y... tan lento para darse cuenta del problema. Después de un año -la tercera parte de su reinado-, como que ya se dio cuenta que las campañas de concientización no sirven de mucho. Y que valdrá la pena poner un poquito más de gente a recoger el tiradero... en cuanto haya una chancita.

Peor aún, su válido en este tema, el director de Ecología Francisco Javier Ochoa, se va directo a la yugular del respetable público: de puercos no nos baja a quienes tiramos basura en la calle, es decir, casi todos los que tenemos necesidad de salir de nuestros palacios en algún momento de la vida. Porque da la casualidad que no hay botes suficientes, y cuando los hay, están repletos. Y por lo tanto, "puerco" es tanto el que impunemente baja la ventana del carro para tirar una lata de bebida como el que lleva 10 ó 15 cuadras caminando sin encontrar dónde dejarla, porque al señor Ochoa y sus colegas están más ocupados en insultar a quienes tiran basura que en hacer su trabajo.

Por cierto, no es cosa del otro mundo; en las grandes capitales del mundo también se tira basura en las calles, con una diferencia: allá sí hay botes donde hacerlo, castigos efectivos para quien no lo haga y personal dedicado a limpiar todo. No nada más excusas... o insultos.

Paco Navarrete
(v.pág.10 del periódico Mural del 17 de enero de 2008).


Mientras soñamos sentirnos importantes en el escenario global, estamos descuidando la calidad de nuestras banquetas, fachadas, parques, jardines, del aire, del agua, los ruidos, los olores.

La vida en nuestra metrópoli se vuelve una auténtica pesadilla por todos lados.

Por ejemplo, el proyecto de viaducto intermitente (orita sí, orita no) resulta de la larga negligencia irresponsable sufrida por el crecimiento desordenado a lo largo de las principales vías de acceso a la ciudad; hecho que, además de ser insuficiente para las necesidades de ingreso a la segunda ciudad del país, presenta condiciones innecesarias de alto riesgo, de molestas pérdidas de tiempo valioso para los transeúntes locales, y una desvaloración estética que amenaza al incipiente orgullo local.

Desde hace rato, la Perla de Occidente ha estado "chafeando" en su progreso. Mientras más tiempo pasa en reconocerlo, más costará en corregirlo.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de enero de 2008).


Las fotografías de la basura acumulada en las calles de la ciudad publicadas en los últimos días por MURAL, mostraron dos cosas simultáneamente: la falta de cultura y educación cívica de muchos tapatíos que sin la menor reserva tiran basura a la calle, y la incapacidad de la autoridad para recogerla y sancionar a quienes impunemente lo hacen.

No nos hagamos tarugos, el territorio de limpieza del tapatío, se reduce a su propiedad privada y a su colindancia inmediata, y no siente obligación alguna por cuidar lo que le pertenece a otro, llámese vivienda, local comercial, plaza o avenida.

Cada quien pinta su raya, y solamente barremos y limpiamos el frente que nos corresponde. Ni un centímetro mas. Y cuando nadie nos ve, la basura se la echamos al vecino y así nos "deshacemos" del problema, recorriéndolo hasta llegar a la esquina o a la avenida principal donde, por arte de magia, los desechos que originalmente fueron nuestros, se vuelven ajenos, y por lo tanto responsabilidad municipal.

En la propiedad ajena (y la de todos es considerada ajena), se vale tirar basura, escupir, pintarrajear o destruir. Y si vemos a niños o adultos hacerlo, nos hacemos los desentendidos y guardamos un silencio cómplice a menos, claro está, que la propiedad en cuestión sea la nuestra. Entonces sí que reclamamos al otro su falta de educación y de civismo.

No disculpo a las autoridades por su insuficiencia para mantener limpias las calles y espacios públicos, pero aunque suene trillado, el problema y la solución no es sólo del gobierno, sino de todos.

Las asociaciones de colonos podrían ayudar mucho en esto, y así como se organizan para exigir enérgicamente a la autoridad que pare las construcciones que no les parecen y castigos para quienes las autorizan, de la misma manera deberían organizarse para exigir la limpieza periódica de las "tierras de nadie", de los pasos a desnivel y de las grandes avenidas que colindan o pasan por sus colonias, porque los basureros públicos tapatíos no son recipientes adecuados y estratégicamente colocados en las calles y avenidas de la ciudad, sino los mismos montones de "basura de nadie" acumulada en las "tierras de nadie" a los que cada transeúnte o automovilista que pasa cerca de ellos les agrega algo de su propia cosecha.

Como que a la "basura de nadie" se vale echarle más encima, al cabo nosotros no fuimos los que empezamos el montón.

Nos podemos desgañitar reclamando atención, pero al final esto no se corrige limpiando todo lo que los ciudadanos irresponsablemente ensuciamos, es un asunto de cultura y educación cívica, particularmente de la autoridad que tiene a su cargo el aseo público (aunque lo subcontrate), porque la basura se tira en las narices de los mismos policías y ni se inmutan. Yo mismo los he visto dejar basura y envases de refrescos en los cajetes secos de las banquetas, pero nunca he visto a uno llamarle la atención a alguien o levantar una infracción por tirar basura en la vía pública.

Y si apareciera por ahí un policía o agente de tránsito educado en Suiza y nos multa por tirar basura, el monto y las consecuencias son de tal manera ridículas que no son freno o escarmiento suficiente como para dejar de hacerlo.

La solución no tiene más que dos lados: el lado ciudadano y el lado de la autoridad.

El lado ciudadano se llama cultura cívica, y esa sólo se va a lograr si desde las escuelas se hace un agresivo y permanente programa de educación cívica que involucre a alumnos, maestros y padres de familia, pues de nada sirve decirle a los niños con dibujitos que la basura hay que ponerla en su lugar, si en el trayecto a la casa, sus padres (que no tienen madre) tiran la bolsa del lonche por la ventana del auto.

Y en el lado de la autoridad, habrá que hacer varias cosas: además de endurecer la ley y ver que se aplique, organizar mejor su trabajo y asegurarse que los policías, los agentes de tránsito y sus familias reciban un curso intensivo de educación cívica.

Solo así podremos cambiar ese arraigado y nefasto modo de ser los hombres y mujeres de esta impune y vapuleada ciudad, que en su fuero interno dicen que: lo mío es mío y lo demás no importa.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 24 de enero de 2008).


La ciudad se ha dejado cubrir de basura. La imparable contaminación visual y auditiva que envuelve a la urbe forma una capa de fealdad y desarmonía que comunica incesantemente a todos los que la perciben que de nada sirven los pequeños esfuerzos mientras el marco general indique que la ciudad puede usarse como basurero, lugar de anuncios fuera de control y de orden, espacio donde cualquier estruendo se permite.

La densa capa de coches que roe a la ciudad la va mermando, haciendo cada día más difícil conservar sitios tranquilos, calles desahogadas, espacios calmos.

Lo primero y lo esencial es que a la gente le importen la limpieza, el orden la armonía. Cualidades sin las que la convivencia urbana se deteriora y empobrece. Sin las que la calidad general de vida disminuye.

Juan Palomar Verea
(v.pág.5-B del periódico El Informador del 26 de enero de 2008).


En las últimas semanas, cholos y grafiteros han vuelto a las andadas, pintarrajeando las fachadas de casas habitación y de negocios, con la confianza de que nadie los molestará y menos detendrá.

En una abierta burla y como un reto a las autoridades municipales de Guadalajara, han pintado a su antojo los muros exteriores del mercado General Manuel Avila Camacho, que el ayuntamiento acababa de pintar, dentro del remozamiento general de ese centro comercial del municipio.

En distintas zonas de la ciudad, pero especialmente en los barrios de su parte antigua, mal acaban los vecinos de pintar las fachadas de sus casas o negocios, cuando al día siguiente amanecen todas pintarrajeadas con los mensajes ilegibles de cholos y grafiteros.

Ante esta situación, es urgente que el Ayuntamiento de Guadalajara le dé a su policía municipal las armas legales para acabar con esta pintadera de casas, poniendo tras las rejas a estos vándalos.

Si se actúa con firmeza por parte de la policía, deteniendo y consignando a estos depredadores, en lo futuro muchos de ellos ya no se animarán tan fácil a pintarrajear paredes, pues sabrán que podrán terminar en la cárcel.

A este respecto, se requiere que en la reforma se determine también el no derecho a fianza para estos vándalos, y así no puedan salir luego, sólo para reírse de sus consignadores.

Por lo pronto, en el combate contra el grafito, el ayuntamiento puede exigir que las tiendas de pinturas, las tlapalerías y los abarrotes no vendan pinturas, en la presentación que tengan, a adolescentes y jóvenes, sólo a los adultos, a fin de que cuando menos disminuyan estas pintas.

Los tapatíos mayores señalan que el grafito llegó a Guadalajara cuando se tuvo la gran inmigración de habitantes de la ciudad de México, por los fuertes sismos que sufrieron el 19 de septiembre de 1985, y que se asentaron en diversas partes de la zona metropolitana, incluidos entre ellos muchos grafiteros, que vieron en la capital tapatía un campo virgen para sus maldades.

Antes de eso, el grafito sólo se veía en los sanitarios de los baños públicos, donde sus paredes estaban llenas de leyendas, versos y frases con palabras obscenas.

En la medida en que se generalice la detención y consignación de grafiteros, volverá la confianza de los propietarios de fincas en sus autoridades municipales, que se traducirá en una reanudación de los trabajos de mejoramiento de las fachadas de sus propiedades, y todos saldrán ganando, especialmente Guadalajara.

Luis René Navarro
(v.pág.15-B del periódico El Informador del 28 de enero de 2008).


Arboles porta-anuncios.

Ahora es muy común observar los camellones llenos de anuncios colgados o clavados en árboles y arbustos, lo que además está "estrictamente" prohibido por el Reglamento de Parques, Jardines y Recursos Forestales para el Municipio de Guadalajara.El gobierno de la ciudad tiene la facultad de aplicar sanciones que van desde los 5 a los 50 salarios mínimos a quien no cumpla las reglas. Si el ayuntamiento no puede evitar que indebidamente los pongan, por lo menos debería retirarlos de los árboles. Cuando no hay capacidad para operar competentemente la función pública, los problemas de una zona metropolitana como la de Guadalajara, crecen y se complican, día a día.

Horacio Villaseñor Manzanedo
(v.pág.15 "correo" del periódico Público del 4 de febrero de 2008).


Ahora que las autoridades patrocinan la producción audiovisual, resulta oportuno proponer que se dedique una partida especial para una nueva telenovela que se llame Las Mentiras de Jalisco; el guión sería una crónica social y pueden aprovecharse algunos actores espontáneos. Como se trata de reflejar la vida cotidiana del estado, pude iniciarse con una serie de capítulos dedicados a la vida en los municipios de El Salto y Juanacatlán, en donde se encontrarían acentos trágicos, sin necesidad de escenografía.

Por ejemplo, tendremos tomas con miles de personas que viven en las inmediaciones de ríos y cuerpos de agua llenos de suciedad, veremos niños con infecciones derivadas de la insalubridad, escuelas contaminadas, también el enjambre de moscos que pudiera ser motivo de un amplio capítulo dedicado a anunciar desinfectantes, y por supuesto que no deben faltar las tomas de los perros muertos en las calles llenas de tráfico que avanza por avenidas con márgenes sin banquetas, llenos de basura, polvo y olor a humo.

Seguramente los actores podrán involucrarse de lleno en este guión, si al bajar del avión visitan directamente las comunidades asentadas en las cercanías del aeropuerto; podrán disfrutar de la obra inconclusa de ampliación del Periférico en medio de lo que podemos llamar la laguna negra.

Para acentuar el contacto con esta realidad social, es deseable que el equipo completo haga un alto en la comunidad de San Sebastianito, para avanzar luego por la avenida 8 de Julio hacia la colonia Polanco, donde disfrutarán de un paisaje propio del surrealismo en donde se combinan el dispendio, el olvido, la demagogia y la pobreza, todo en sólo unos minutos.

Para contrastar, se sugiere que se alternen escenas de la vida palaciega de los funcionarios encargados de la ecología y salud pública, como de los funcionarios municipales de la zona metropolitana, con tomas espontáneas que seguramente serán de alto impacto.

Con todo ello, tendremos un documento fílmico que reflejará lo que sucede en una entidad en la que el saneamiento de las aguas es una asignatura pendiente desde hace años. Las grandes plantas de tratamiento que repetidamente se han comprometido no son sino falsas promesas, como lo han sido las repetidas menciones en informes y discursos respecto a la construcción de la obras para abastecer de agua a la ciudad. Sólo palabras que ofenden a la inteligencia de los jaliscienses que con tristeza observamos cómo la insalubridad se apodera de la periferia.

Luis Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 6 de febrero de 2008).


Aquí sí estamos civilizados, no cabe duda: somos una ciudad grande y moderna, no como otras ciudades del país, sea Guanajuato o Zacatecas, donde la mayoría de los anuncios son pintados a mano, tienen un aspecto artesanal, se componen solamente de uno o dos colores, con tipografía similar, pequeños y discretos, proporcionados a la fachada del negocio, con una altura adecuada al peatón y en general creativos y con una cierta intención estética. Nosotros no compartimos semejante ocurrencia, esos letreritos no nos bastan: nosotros tenemos el privilegio de contar con un alto espíritu consumista y nos fascina ver encendidos, toda la noche si es necesario, cada uno de nuestros anuncios.

Ahora también existen las pantallas electrónicas en cruces estratégicos donde, a manera de televisión gigante (para quienes la extrañan al salir de casa), nos deleitan con todo tipo de comerciales, incluidos chistes y frases célebres, que distraen hasta al más cauteloso conductor.

Laura Zohn M.
(v.pág.18 del sumplemento "Tapatío" del periódico El Informador del 9 de febrero de 2008).


Tiran el dinero sin ton ni son los empresarios o dueños de negocios que insisten en seguir anunciándose por medio de los volantes que ordenan repartir en las calles o que pegan en las casas, fachadas, puertas y ventanas; en canceles y carros, o de plano aventándolos ¡y a puños! en los jardines. Todavía esos empresarios no entienden, ni aprenden, que con esos volantes es nula su propaganda, nadie los lee, otros ni siquiera los ven ni saben de qué se trata, molestos los recogen y... ¡al bote de la basura van a dar! Además, no entienden que con eso contaminan la ciudad, y todo por falta de visión, de iniciativa, por carecer de imaginación y desconocimiento de las reglas más simples de la mercadotecnia.

Esa propaganda, hasta ahora inútil, podría ser de provecho a su negocio o empresa, si buscaran la forma de despertar el interés de los posibles clientes, agregándole algo práctico que le pudiera ser útil al futuro comprador, o de interés, según el lugar donde la entreguen.

Adolfo Martínez López
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 11 de febrero de 2008).


En una auténtica papa caliente se ha convertido para las autoridades municipales de la zona metropolitana de Guadalajara el problema de los grafiteros y sus pintarrajeadas de puertas, cortinas y fachadas de casas habitación y de comercios, y en lugar de afrontarlo lo están eludiendo.

Esta situación sin control está rebasando a los cuerpos policíacos, que no tienen ahora elementos legales a su alcance para combatir este vandalismo moderno.

Tal parece que ni los ayuntamientos de la zona metropolitana ni los diputados tienen mucho interés en presentar esa iniciativa. Por eso, es necesario que las barras y colegios de abogados, recurriendo a sus miembros especialistas en Derecho Constitucional, presenten esa iniciativa de reforma al Congreso del Estado, con la seguridad de que esté bien redactada y, sobre todo, bien respaldada.

Esta reforma tiene el objetivo de que se declare al graffiti delito perseguido de oficio y sin derecho a fianza, por lo que ya no serían necesarias una acusación o una orden de aprehensión previas.

De esa manera, las distintas policías podrían detener y consignar ante el Ministerio Público a cuanto grafitero sorprendieran en su nefasta diversión.

Todas las personas que han sufrido la acción de los grafiteros y que vuelven a pintar las fachadas y cortinas de sus casas o negocios, no disfrutan de un buen aspecto ni siquiera un mes, ya que cuando mucho a los 15 días ya están nuevamente pintarrajeadas sus propiedades.

Es necesario que las autoridades municipales de toda la zona metropolitana salgan ya en defensa de las numerosas víctimas de los grafiteros en sus respectivas jurisdicciones.

Sobre este problema, un investigador de culturas juveniles, de El Colegio de Jalisco, Rogelio Marcial Vázquez, asegura que el graffiti más que una expresión de vandalismo es el resultado de la falta de espacios de expresión de estos jóvenes, y está presente en todas las grandes ciudades por la misma razón.

No obstante, debe quedar claro que la falta de espacios no justifica que anden pintando, con sus ilegibles figuras, cualquier espacio privado o público.

Es como si se permitiera que todas las personas que no tengan vivienda propia, ocupen y se posesionen de la primera que encuentren desocupada.

Tampoco se justifica que algunas personas roben algo para comer, porque no tienen el dinero suficiente para comprarlo.

Vivimos en sociedad y tenemos normas que debemos respetar, en beneficio de terceros y de nosotros mismos.

No todo es sencillo y fácil en la vida que nos ha tocado, pero recurriendo a ilegalidades no vamos a tener soluciones.

Así que debemos lograr que nuestro entorno urbano se respete por todos, incluidos los grafiteros, para así disfrutar de seguridad y paz.

Luis René Navarro
(v.pág.9-B del periódico El Informador del 3 de marzo de 2008).


La ciudad de Guadalajara, conocida por muchos años como la Perla de Occidente por sus encantos provincianos, culturales y naturales, tuvo en una época la oportunidad de fomentar a conciencia la actividad turística y sembrar los cimientos sólidos para su desarrollo, lo cual fue desaprovechado. En su lugar, la complacencia de nuevo jugó su rol habitual, y ahora encontramos cada día más difícil poder apreciar y gozar de una ciudad que si bien todavía queda mucho allí, la destrucción de su paisaje urbano y el tráfico caótico e insoportable hacen que ese encanto desaparezca entre malestares del humor.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 11 de marzo de 2008).


Ya es una muy buena lana la que nuestro espléndido gobernador ha donado a Televisa; no conforme con eso, ahora dona 90 millones de pesos a la construcción de un templo católico. Todas estas donaciones, según dice él, son inversiones para atraer turismo.

Bueno, Emilio, ojalá que yo me equivoque y efectivamente tengas un buen sustento para hacer tantas "donaciones" del dinero que tanta falta hace a nuestro estado y para no dedicarlo a cosas que veo que son necesarias, como: mejor educación en las escuelas públicas, mejores caminos y vialidades, limpieza (esto sí atrae al turismo. Por si no te has dado cuenta, Guadalajara está extremadamente sucia), inversión en becas para buenos estudiantes, mejores programas para el retiro de los trabajadores, mejoras de salud y educación a las comunidades marginadas, mejores programas de educación y asistencia para las pymes, etc.

Dagoberto Brizuela
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 27 de marzo de 2008).


Aquí la mayoría de las personas se transforman cuando justo al separarse su suela del zapato del piso, toman su volante redondo, montándose en su automóvil, olvidándose de su condición peatonal original y creyéndose seres extraterrestres que ya no pisan sobre la Tierra, sino que la dominan desde el centro del universo que se vuelve cada coche.

Los que no tienen su auto propio y toman el transporte público se convierten a su vez en seres infelices que durante el trayecto se la pasan sufriendo un estado física y emocionalmente desgastador, en una tensa vigilia alerta propia de condiciones de alto riesgo.

Lamentablemente, saliendo apenas por la puerta casera encontramos banquetas agrietadas, ondulantes e impropias para poder caminar sin ejercer destrezas de atleta; no se diga para carriolas, bicis, patines, etc. La calle también resulta insuficiente para los autos que la demandan (tanto para moverse como para estacionarse); insuficiente para los árboles que la pueblan más como enfermería botánica que como el tan presumido "bosque urbano" que no lo es; hasta resulta insuficiente para los cables que la enredan como telaraña metálica. Los parques y jardines públicos sobresalen por su escasez y descuido; los muros y las fachadas sufren de la basura críptica del graffiti vándalo.

Con razón ya poco gusta caminar la ciudad.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de abril de 2008).


El pasado domingo salimos a pasear por la avenida Chapultepec, después de un buen café. Atravesamos al camellón donde hay una exposición de fotografías sobre la basura y la contaminación ambiental. ¡Oh, horror de horrores! Parecía que la misma avenida era parte de ese montaje: latas, botellas de plástico, vasos desechables, bolsitas de frituras, popotes y cualquier cantidad de porquerías.

Una cosa es que tengamos un deficientísimo sistema de limpieza, pero otra muy diferente es que hagamos de nuestra ciudad un basurero. Es cierto, no hay suficientes botes de basura, pero vamos, ¿que no podemos guardar la botellita o el popote o la bolsa de papitas y tirarlos cuando lleguemos a casa o cuando encontremos, en algún sitio, un bote?

Mónica Torres
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 1o.de mayo de 2008).


En décadas pasadas, sobre todo en las primeras de la segunda mitad del siglo próximo pasado, se lograba que toda la ciudad estuviera libre de basura y con una excelente presencia.

Claro que había otros factores que colaboraban a hacer factible esta realidad, como eran entre otros, el que en esos años aún no hacía su aparición esta plaga moderna, que ahora padecemos, del reparto indiscriminado de volantes publicitarios, casa por casa, en toda la zona metropolitana de Guadalajara, y que en un gran porcentaje va a terminar en las banquetas y en las calles, no sólo ensuciándolas, sino ocasionando problemas de taponamientos en alcantarillas y bocas de tormenta en todos los temporales de lluvias, con las consiguientes inundaciones en varias partes de esta zona.

Otro factor que ayudaba también a mantener limpia la ciudad, era el que en esos años no se tenían los productos plásticos y desechables, como vasos, platos y recipientes diversos, ni las bolsas de plástico, y tampoco teníamos los envases de ese mismo material para diferentes líquidos, ni las botellas de refresco no retornables, y sólo empezaban a aparecer, con un uso no generalizado, los botes de aluminio para refresco y cerveza.

Muchísimos de estos productos, en lugar de depositarse en las bolsas con basura, se les avienta, simplemente, a las calles, con los problemas consiguientes de desaseo y de taponamiento de alcantarillas.

Por eso, lo que ahora se necesitan son campañas de convencimiento del aseo público que debemos observar y fomentar, sobre todo en la formación de niños y jóvenes.

En lo que toca a los volantes publicitarios, que son repartidos casa por casa, y que van a parar a las calles como basura, el ayuntamiento debe estudiar, detenidamente, la conveniencia de prohibirlos, habida cuenta que con ello no se afectaría la libertad de expresión, pues hay suficientes medios y canales de comunicación, en los que tendrían un sitio adecuado, sin causar problemas a la ciudad.

Luis René Navarro
(v.pág.7-B del periódico El Informador del 26 de mayo de 2008).


Soy extranjero y hace 7 meses llegué a Guadalajara para trabajar temporalmente. Mi opinión en una oración: "Jalisco, estado sin sentido común". Esta falta se refleja tanto en el gobierno como en los habitantes de Guadalajara, en vuestra manera de conducir y de comportarse como ciudadanos.

He viajado por todo México y las peores carreteras están en Jalisco, los pueblos "mágicos", comenzando por Tequila, son deprimentes y sucios. El turismo se atrae con lugares limpios, con fácil acceso y con comodidad para el turista.

Jalisco y Guadalajara en 6 puntos:

  1. En Guadalajara los tapatíos no sienten la menor responsabilidad y amor por sus espacios públicos. Lo único turístico que pueden mostrar es el centro histórico y desafortunadamente es deprimente ver el nivel de suciedad. El alcalde y su séquito deben tomar acción si no quieren mostrar una ciudad tan urbanamente caótica y ser el supremo hazmerreír de los visitantes durante los Juegos Panamericanos. ¡Si yo fuera tapatío me moriría de vergüenza!
  2. Estoy de acuerdo con la vía peatonal, una magnifica idea que tomaron prestada de Bogotá, Colombia. No estoy de acuerdo con el programa Vamos al Centro, atrae a demasiados destructores de lo poco que les queda por mostrar. He visto cómo dejan el centro: un asco, lleno de botellas, comida, papeles y cuanta cosa desagradable se puede arrojar a la calle. Los llamados "camiones" son demasiados, están sucios y llenos de graffiti, en malas condiciones, contaminan y obstruyen.
  3. Los proyectos de desarrollo urbano quizá estén fuera del centro histórico, pero no conozco a nadie que venga a Guadalajara para conocer Puerta de Hierro o Providencia. Vienen a ver lo poco que los tapatíos y su desgobierno no han destruido. El único proyecto en el centro histórico es la Villa Panamericana y el sistema de "transporte rápido", también tomado de la bella y limpia ciudad de Bogotá.
  4. El espacio público en el centro no está bien utilizado. Los estacionamientos están casi siempre llenos. El único parque presentable es la Glorieta de los Jaliscienses Ilustres, aunque siempre está lleno de gente tirada en las áreas verdes comiendo, dejando su basura y pisoteando el césped. Hay que poner miles de botes de basura para evitar tanta suciedad y hacer de la ciudad algo más atractivo.
  5. Las instituciones cívicas parecen que no hacen mucho por crearles civismo a sus ciudadanos. De lo contrario veríamos una ciudad limpia y no la peor que he visto en México. La entrada a la Biblioteca Publica del centro tiene un plazoleta donde sus fuentes son gigantescos botes de basura y mientras más basura hay más los tapatíos disfrutan en llenarlos. Las fuentes de la Plaza Tapatía y la avenida Chapultepec, cuando funcionan, tienen botellas plásticas flotando en ellas.
  6. El desarrollo económico urbano debe de ser promovido. En el centro deben existir negocios atrayentes. Los banquetones de la ciudad están en terrible estado, casi hay que caminar con la cabeza inclinada hacia el piso para no dar un tropezón y evitar caer en un hueco, claro lleno de basura y desperdicios. En el centro no hay un lugar dedicado a vender artesanía ni un restaurante decente.
Miguel Ordoquiz
(v.periódico Público del 12 de junio de 2008).
Recuerdo lo que propios y extraños comentaban cuando se gestionaba la posibilidad de un Museo Guggenheim en nuestra ciudad, y que incluso entre los asesores de la Fundación Guggenheim había más azoro que confianza sobre la pretensión desmedida de los promotores contra las evidentes carencias de infraestructura pública, política, cultura y social de la ciudad.

Leopoldo Mora
(v.pág.20 "correo" del periódico Público del 20 de junio de 2008).


Aquí, todo lo que se mueve, se estorba mutuamente. Los coches se estorban unos a otros cuando más prisa llevan; y cuando llueve, las calles se vuelven los arroyos que alguna vez fueron y todavía desconocen tercamente haber sido rellenados para dar lugar a la invasión de casas, comercios y caminos; la electricidad y las señales de comunicación que fluyen por los cables se ha vuelto una telaraña de alambres que parecen grandes estopas colgantes; las calles están dominadas por franeleros y grafiteros. Los camiones urbanos son como unos depredadores, se pelean velozmente para acaparar las presas pasajeras. La verdadera cara urbana de la ciudad se esconde tras las tecatas cosméticas de las publicidades exteriores de productos y políticos que luchan por dominar la voluntad de nuestras mentes a la hora de actuar en las urnas y en las compras.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 24 de junio de 2008).


Lo que van a promover [los asistentes al evento] es lo que ellos van a ver aquí, y si ven el grafiti que tenemos y el poco aseo en el centro de la ciudad, pues el efecto pudiera convertirse en un efecto negativo.

Benito Fong, presidente de los hoteleros en el estado, sobre los premios MTV Latinos
(v.pág.3 del periódico Público del 27 de junio de 2008).


Cuando corro trato de no mirar hacia abajo, para la calle o la banqueta, por una sencilla razón: me molesta y me indigna la impresionante cantidad de basura que voy mirando y saltando para no tropezar. Cascos de refresco y cerveza, cajas de cartón, envolturas, todo tipo de envases, bolsas de plástico embarradas de no sé qué, llantas, pañales usados y otras cosas que prefiero no mencionar. Siempre ha habido basura tirada o concentrada en ciertas esquinas, pero me preocupa que cada día es mayor. No sé si la gente se ha vuelto más descuidada, más sucia, o si los camiones recolectores no acuden con la frecuencia requerida. En todas partes, en colonias elegantes, en barrios, en las plazas del centro de la ciudad, en parques, en centros comerciales...

Es muy común ver los botes copeteados de basura a punto de explotar o volteados de cabeza por algún gracioso con el consecuente desparrame. Los camellones y las jardineras en las banquetas también se han vuelto el depósito ideal de peatones y automovilistas que arrojan lo que les va estorbando en el camino, que al cabo ellos no viven por ahí.

Laura Zohn
(v.pág.18 del suplemento "Tapatío" del periódico El Informador del día 5 de julio de 2008).


Contrariamente a lo que pudiera pensarse de los habitantes de un estado de gran prosapia como lo es Jalisco, su zona metropolitana de Guadalajara ha sido convertida -por casi todos- en un verdadero cochinero, que por más campañas de limpieza que se realizan, parece que no queremos entender de lo que se trata.

Desde hace por lo menos una década, los visitantes de la capital tapatía nos han calificado como "cochinotes", y es uno de los puntos que con más reiteración se mantiene en las encuestas realizadas para detectar el grado de satisfacción de los turistas.

Pero independientemente de turistas o no, ¿A quién le gusta vivir en medio de un muladar? Bueno pues al parecer no son pocos los que ya se han acostumbrado a arrojar sus desperdicios, basura, colillas de cigarro, entre otras cosas a la banqueta de sus casas o de las ajenas.

Así lo podemos constatar tanto visualmente, como por la información que reporta el Ayuntamiento de Guadalajara, en el sentido de que 2,216 personas han sido detenidas por policías municipales tan sólo en lo que va del año, por arrojar basura a la calle, los cuales han tenido que pagar una multa o bien permanecer en la cárcel de 24 a 36 horas -lástima que no es hasta que se les quite lo cochino-, pues si de por sí las penitenciarías ya se encuentran saturadas, ahora imagínese con tanto cochinón.

¡Ah!, pero eso sí, las autoridades también deben de cumplir con su parte y disponer de los recipientes necesarios para depositar la basura, además de que el servicio de recolección debe de ser más expedito y eficiente, pues luego vemos en las esquinas bastantes bolsas o cajas de basura, esperando a que buenamente pasen los del aseo público -contratado o propio, da igual-, mientras tanto, los bichos crecen y se reproducen en contra de nuestra salud e imagen.

Cuauhtémoc Cisneros Madrid, presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 7 de julio de 2008).


El Informador del 12/jul/2008


Las banquetas por lo general lucen deterioradas, aunque hay lugares en que ni siquiera existen.

Catalogue todas las que recuerde: las fracturadas por raíces de los árboles, las que convirtieron en estacionamiento, las angostas, a las que les cortaron una parte para ampliar la calle, las que quedaron sepultadas bajo capas de asfalto, las invadidas por puestos ambulantes o teléfonos públicos.

(V.pág.6 del periódico Público del 20 de julio de 2008).


Hoy por hoy, nuestra ciudad esconde su cara entre sonoros embotellamientos, fachadas grafitiadas y tras las seductoras ilusiones prometidas en los espectaculares publicitarios que compiten por el paisaje de los frágiles árboles decrépitos (de cuyas ramas mutiladas y raíces estranguladas apenas se sostienen vivos) hasta que un mojado soplo veraniego llega y los acuesta para siempre.

Practicamos la amnesia voluntaria haciendo caso omiso, por ejemplo, del futurista proyecto de "Tren Ligero", dejándolo a medias y conformándonos con dos líneas truncas y una intersección semigloriosa, prefiriendo mejor saturar las calles de coches y camiones inubicuos. Preferimos aumentar el caudal a la red de distribución del agua potable en lugar de reparar sus fugas de "oquis". Y construimos sobre arroyos superficiales para terminar socavando el subsuelo. Bajo los cables eléctricos plantamos árboles como si éstos jamás fueran a crecer hacia arriba (o necesitar extender sus raíces estranguladas) y cuando los mutilamos (so pretexto de poda), los dejamos desahuciados, listos para caer durante la siguiente temporada de chubascos, aplastando a los mismos coches inubicuos.

Las banquetas sufren por ser demasiado angostas, dispares, agrietadas y sucias. Están invadidas por basuras y coches mal estacionados; por raíces aprisionadas; por hoyos repletos de negligencias acumuladas; y apestan contaminadas por humos vehiculares chafas. Imponen las torturas ruidosas de malas ondas sonoras y nos enredan el paisaje con estopas colgantes del cableado en telefonía, telecable y electricidades mayores. De sus alcantarillas escurren desechos olorosos que a menudo se fugan entre charcos y pisadas. Postes y propagandas marcan la jungla de obstáculos a librar entre los trayectos que buscamos para llegar de un lugar a otro; o simplemente buscar algún espacio para estar bien. Nuestro ámbito banquetero es sólo apto para los valientes diestros, los muy necesitados o los zombis. Y esto solamente para llegar a la esquina.

Es paradójica nuestra ciudad metropolitana en la que escasean la función pública, la arquitectura y el urbanismo, pero donde abundan los funcionarios públicos, los arquitectos y los urbanistas.

El principal problema se debe a que sobre el territorio urbano imperan muchas autoridades empeñosas; todas parciales en su especialidad y jurisdicción y ninguna atendiendo el todo completo, íntegro.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de julio de 2008).


Mural del 24/jul/2008


El Informador en línea del 26/jul/2008

¿Vivimos en una ciudad malhecha, lastimada, inservible? Si la respuesta queda en base al número de baches -o a la cifra del diámetro y profundidad de éstos- que se encuentren los automovilistas tan solo del trayecto hecho de su casa al trabajo, y al número de alcantarillas tapadas y a las que parecen géiseres lanzando hacia lo alto litros y litros de agua cafesosa, lo más probable es que sí... Guadalajara no sirve. A los del gobierno se les ha olvidado que el chapopote, como normalmente decimos los tapatíos para referirnos a la masa asfáltica que recubre el suelo de gran parte de la ciudad, sólo es útil para sanear pero no suficiente ni óptimo como para reemplazar la firmeza del cemento. La sensación de ir jugando choya -ese juego infantil que consistía en meter canicas a varios hoyos que se hacían en el piso- cuando uno viaja en auto, es ineludible. No hay calle en esta ciudad en la que se pueda conducir a una velocidad continua sin tener que frenar o zarandear el volante ante socavones que, más bien, parecen pasajes al infierno. Habrá que incapacitar a Guadalajara después de las lluvias o darle vacaciones. Son muchos los daños que el agua le ha traído y mucho el rencor de sus hijos tapatíos.

Oprobio
(v.pág.3 del suplemento "Tapatío" del periódico El Informador del 26 de julio de 2008).


Mejor cómprese una 4x4, que de paso contamina más que un auto pequeño, los cuales son los que caben actualmente en este apretujadero, sólo que sufrirá desperfectos en la suspensión en general, ya que las calles parecen verdaderos caminos todoterreno en cualquier parte de la ciudad a donde vaya.

Víctor Jiménez Estrada
(v.pág.18 "correo" del periódico Público del 1o.de agosto de 2008).


He leído con interés la misiva de un visitante ("Ciudad en ruinas", 5 de agosto), y encuentro que si bien tiene el visitante una idea general de las bellezas de la "Pompeya mexicana", yo como habitante de esta muy noble y leal ciudad le recomendaría no dejarse llevar por el cansancio y disfrutar de algunas otras maravillas:

  1. Homosexuales prostituyéndose públicamente, en calle Navío a una cuadra de Patria, frente a un conjunto habitacional donde varias familias gozan del espectáculo gratuitamente a partir de las 9:00 p.m.
  2. Facilidad para ejercer la santa virtud de la caridad con los innumerables limosneros, viene-viene, limpiacoches, repartidores de volantes, etcétera, que dan a la ciudad un aspecto internacional, comparable a Calcuta.
  3. Todas las principales avenidas están decoradas con cientos de anuncios espectaculares, según la reglas del Feng-Shui para relajarse.
  4. Complázcase con la alta integridad moral de los tapatíos, especialmente a la hora de conducir, donde si respetas el límite de velocidad recibirás todo tipo de insultos de parte de una dama que transporta a sus hijos en el asiento trasero.
  5. ¿Viajero veneciano? Tenemos también un gran canal de aguas negras frente al mercado de comestibles de Atemajac.
  6. Si usted gusta de deportes extremos como el buceo de profundidad, puede practicarlo en cualquier paso a desnivel en este tiempo de lluvias.
  7. Poda implacable y remoción ilegal de los escasos árboles por parte de dueños de peluquerías, bares, talleres, torterías, para que luzca la sofisticada publicidad de sus locales.
  8. Facilidad para saciar la sed (y otros apetitos) dado el inmenso número de micheladas, bares, centros de masaje, table-dance, sex-shops...
  9. ¿Gusta usted de las emociones fuertes? Conduzca por el Periférico o Lázaro Cárdenas, en donde juniors, narcos en Hummer, motociclistas e intrépidos conductores de Chevys y Tsuru lo retarán a duelo mortal.
Todo esto bajo la beatífica mirada del gobernador, que fortaleciendo su espíritu contra todo mal, regala nuestro dinero a empresarios y televisoras, mientras mienta la madre a los ciudadanos.

Así sugiero llamar a la ciudad: Infierno Occidental, por ser lugar en donde sólo se escuchan llantos y rechinar de dientes, y en donde la Minerva debería anunciar: "Aquellos que vivís aquí, abandonad toda esperanza".

Definitivamente, Emilio, la copa de la ira está llena hasta los bordes.

Mayela García
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 7 de agosto de 2008).


La señalización de las calles tapatías, son un ejemplo de cómo no hacer las cosas. Basados en el pasado, los letreros viales que vemos en las calles indican cosas que parecen absurdas al visitante, para quienes en su mayoría, está hecha o debería estar hecha la señalización vial. Me pongo en los zapatos de un turista, digamos, capitalino, que vino a Guadalajara para ver jugar al Cruz Azul contra el Atlas, en el estadio Jalisco. En su intento por llegar al evento, seguramente se deparó con letrero que le indicaba la dirección de Saltillo, lo que no estaría nada mal, de no ser por el hecho de que esa simpática ciudad se encuentra a casi mil kilómetros de la capital jalisciense. De regreso, seguro vio otro que lo mandaba a Colima, pero si buscó alguno que le dijera como llegar a Tonalá, Tlaquepaque o a El Salto, le costó tanto trabajo como dar con uno que le mostrara la ruta al aeropuerto. Un tapatío de más de 40 años de edad, sabe que "Saltillo" en un letrero, significa la salida a la carretera con dirección a Saltillo. No estoy seguro si los más jóvenes lo sepan.

Porque las cosas cambian y la que un día fue conocida como "carretera a Morelia", hoy lleva a Tapalpa, Ciudad Guzmán, Colima o Manzanillo, pero ir a Morelia por la prolongación de la avenida López Mateos sur, es un verdadero martirio.

El tema no es nuevo, pero sí insistente. Porque a cada nueva obra se acentúa. Cuando se termina, digamos, un paso a desnivel, llegan nuevos letreros, indicando también cosas tipo "Saltillo o Colima". Esto, cuando hay letreros. En el paso de la avenida Mariano Otero sobre el Periférico, el que venga por éste de norte a sur, o conoce muy bien la zona y sabe que hay que salir a la lateral mucho antes del puente, para hacer un retorno o vuelta a la izquierda, o pasará derecho siendo obligado a hacer ese retorno o vuelta en la más que conflictiva López Mateos sur. Con un simple letrero, se ayudaría el tráfico en ese lugar. La señalización de la ciudad no sólo es mala por indicar rutas sin sentido, también lo es por su tamaño demasiado reducido y por la escasez de señales.

Sergio Oliveira
(v.pág.6-E del periódico El Informador del 9 de agosto de 2008).


Este último fin de semana estuve en la ciudad de Querétaro; fui a una boda. Ibamos varios tapatíos y estábamos admirando lo bonito que está la ciudad, lo limpia y bien cuidada; no encuentras basura acumulada por ninguna parte, hay basureros en cada esquina y la gente los usa, nadie tira basura al piso.

Platicando, comentaba alguien que estuvo hace pocos días en Aguascalientes y encontró igual una ciudad limpia, y otro más dijo de Zacatecas y otro de Morelia y otro de otra ciudad, y así hasta darnos cuenta con tristeza y muchísima vergüenza que la "Ciudad de las Rosas", aquella bonita ciudad que todo mundo admiraba por su belleza, se acabó.

Guadalajara, hoy en día, da vergüenza y muchisísima tristeza, ojalá todos podamos hacer algo, cuando menos no tirar basura en la calle, hay que hacer algo por nuestra ciudad. Nosotros. El gobierno no lo va a hacer, qué tristeza.

Alfonso Bouquet N.
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 14 de agosto de 2008).


Hay quienes prefieren caminar bajo la lluvia y disfrutar de la vida con un cierto aire cosmopolita, pero con estos baches -el riesgo es caer en uno, dar un paso en falso y lastimarse un tobillo, las rodillas y hasta tener una lesión en la cadera- lo hacen imposible.

Lo que es un hecho es que si bien antes había baches, este año han aumentado en cantidad y en medidas. Se han abierto varios socavones en arterias importantes, como ejemplo el de avenida Patria y Avila Camacho, o aquél que se abrió a un costado de Unico; sobre López Cotilla se ha abierto uno que está casi a punto de colapsar.

Lo que sí es digno de reconocer es que éstos no son baches rascuaches, son baches del primer mundo, si tiene alguna duda basta con ver sus dimensiones.

Jukas Pearsall
(v.pág.8 del suplemento "Tapatío" del periódico El Informador del 23 de agosto de 2008).


Este problema de los baches también es, como los encharcamientos, recurrente año con año durante el temporal de lluvias, y pareciera que nos hemos acostumbrado, a fuerza de lidiar con ellos. Desde luego, los principales perjudicados son los automovilistas, que deben hacer gala de pericia al conducir para evitar esos enormes hoyancos que un día aparecen en las calles, y si por suerte son cubiertos por los trabajadores del área de pavimentos de los ayuntamientos, basta con que vuelva a llover para que aparezcan nuevamente... Como en el cuento de nunca acabar.

Además de los baches, en diferentes zonas de la ciudad aparecen grandes socavones. Que la causa de esto son los colectores ya obsoletos, o la mala compactación de los suelos, o materiales de poca calidad... Las causas de baches y socavones pueden ser muchas, pero los efectos son los mismos: el perjuicio que ocasionan en los vehículos y el riesgo en que ponen a los conductores.

Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 13 de septiembre de 2008).


Avenida Malecón

La actividad convocada en el marco del foro Com:Plot permitió a unos 100 participantes apreciar una ciudad trazada con desorden, "sucia" y con pocos espacios públicos amables.

(V.pág.6 del periódico Público del 21 de septiembre de 2008).


En Guadalajara no hay rutas para trasladarse en bicicleta, las banquetas representan un riesgo para la integridad física, el servicio de camiones es bastante deficiente...

Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de septiembre de 2008).


El centro de Guadalajara luce sucio, saturado de vehículos y es poco amable para los turistas. Hay muy pocos edificios y locales comerciales que han sabido aprovechar la ventaja de su ubicación para trasformarse en un imán para los visitantes, ya sean extranjeros o locales.

Jorge Valdivia G.
(v.pág.11 del periódico Público del 28 de septiembre de 2008).


Entre los muchos factores que se han conjuntado para que Guadalajara haya perdido sus encantos de ciudad amable, apacible, grata a la vista de propios y extraños, juega un importante papel la proliferación de anuncios llamados espectaculares, cuyo abuso se ha extendido por toda la zona metropolitana; lo mismo se encuentran en los accesos carreteros, la puerta de entrada a la metrópoli, que en los linderos municipales. Anuncios de gran formato que ocultan las bondades con que cuenta la ciudad.

Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 15 de octubre de 2008).


Guadalajara sigue siendo una ciudad muy sucia o lo que es lo mismo, los tapatíos somos muy puercos.

Diego Petersen Farah
(v.pág.3 del periódico Público del 17 de octubre de 2008).


Al gobernador del estado, Emilio González, le pregunto, ¿qué quiere ganar al "promocionar turísticamente a Guadalajara"?

¿Por qué gasta tantos millones en el Santuario de los Mártires o en los premios MTV para promover a Guadalajara, cuando la ciudad está en las peores condiciones para recibir a los turistas, cuando las calles e incluso muchas de las avenidas más importantes están llenas de baches, cuando la mayoría de los portones o bardas están llenos de graffiti a más no poder, o cuando ves el camión de enfrente, avanzando y llenando de humo el ambiente o también cuando viajas la mirada al suelo y ves la calle o banqueta llena de basura, cuando los asaltos se están incrementando de una forma alarmante o lo que es peor, cuando entras a la ciudad y ves una espesa capa gris, filas enormes de carros parados y pocos árboles en comparación?

Después de reflexionar, le pregunto, ¿esa es la Guadalajara que quiere que presuman los turistas cuando vuelvan a su hogar? Yo creo que no, y le digo, mejor invierta el dinero en reparar las calles, en mejorar la seguridad y en darnos un transporte digno, que bastante mala fama ya tiene, y de paso nos quieren llevar a los tapatíos entre las patas.

Gustavo Enrique Martínez González
(v.pág.10 "Cartas del lector" del periódico Mural del 23 de octubre de 2008).


En esta ciudad cada año que pasa las tormentas se traducen en inundación, embotellamiento, peligro vial y peatonal, descompostura de autos y pérdidas materiales. Gran parte se debe a la insuficiente capacidad de tuberías y drenajes, rebasada desde hace años. Pero la culpa también es de todos nosotros -peatones y automovilistas- que hemos hecho de calles y banquetas nuestros depósitos predilectos de basura desechable, eso por supuesto acaba por obstruir rejillas, alcantarillas y bocas de tormenta.

¿Dónde están los basureros? El ciudadano común camina cuadras y cuadras, en muchas zonas habitacionales y comerciales, y no se vilsumbra ni uno (y si acaso existe, no se distingue debido al desbordamiento de desperdicios que lo disfraza). ¿Qué pasa con nuestro ayuntamiento? ¿Qué acaso no es parte de sus labores colocar botes y mantenerlos limpios? Se nos está respingando la nariz como chanchos, nos hemos vuelto no sólo insensibles al cochinero, sino además pésimos en matemáticas: "Al cabo es nomás un envase, nadie lo va a notar, qué tanto es tantito...". Hemos olvidado multiplicar ese desecho que arrojamos furtivamente (y que podría reciclarse con facilidad) por 2, por 4, por 8, por 16 personas que hacen lo mismo... cada día, cada semana y al mismo tiempo.

Laura Zohn
(v.pág.18 del suplemento "Tapatío" del periódico El Informador del 25 de octubre de 2008).


Considero que es muy molesto para todas las personas que son foráneas toparse con agentes de Vialidad que planean abusar de su poder como servidores públicos, asustando a la gente.

Detienen a las personas por faltas menores y terminan diciendo que tendrán que recoger la unidad a menos de que "nos permitamos ayudarlos".

Lo peor del caso es que después se te entrega un comprobante de la donación que le hiciste al agente, con el cual, si te detiene otro agente de Vialidad, no podrán volverte a cobrar.

Me parece que es una situación muy molesta, que no debería ocurrir, ya que deja una muy mala impresión de esta ciudad y se suma a todos los desperfectos de Obras Públicas.

Ulises Esaú Santana
(v.pág.10 "Cartas del lector" del periódico Mural del 13 de noviembre de 2008).


Es un sentimiento ampliamente compartido que la calidad de nuestra vida en Guadalajara está muy perturbada por el crecimiento urbano desordenado y caótico que ya ha rebasado la capacidad y voluntad de nuestras autoridades dispersas, trienales, intermitentes. La ciudad crece de una manera tonta, descontrolada, incongruente, monstruosa, acéfala.

Seguimos sin comprender la idea de desarrollo sustentable tratada desde 1987 por la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo de la ONU, en cuyo reporte sobre "Nuestro Futuro Común" advierte dejar a las generaciones futuras por lo menos tantas oportunidades como las que hemos tenido para nosotros.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 16 de diciembre de 2008).


Nuestra ciudad es tan basurienta que separar en casa los sobrantes de lo que traemos del súper, la tienda y el mercado es sólo un paliativo para la conciencia.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 13 de enero de 2009).


La carencia de un presupuesto, el poco personal para su mantenimiento, el mal estado del equipo y la falta de cultura de los propios tapatíos, han provocado que las más de 90 fuentes que hay en Guadalajara estén convertidas en estanques de basura, tierra y enormes murales para los grafiteros.

El atractivo de las fuentes se ha perdido poco a poco, y aquellos espacios en donde se veía que la presión y el agua hacían una fiesta de figuras y daban una decoración especial en las esquinas, camellones de las avenidas y parques del municipio, han terminado por quedar ocultos y olvidados.

(V.pág.4-B del periódico El Informador del 3 de febrero de 2009).


El carácter de la vía pública se cimienta en la condición primordial de esas banquetas. Que por cierto aquí abundan en un estado deplorable. Agrietadas, disparejas y llenas de postes; agredidas por vehículos autistas majaderos y por las telarañas de estopas cableadas colgantes que garabatean con rayas negras la vista del cielo y descuartizan el paisaje de las nubes. Las banquetas son invadidas egoístamente por los mercaderes ambulantes ventajosos. Las bardas y fachadas grafiteadas desfiguran el rostro común. Nos hartan basuras esparcidas por transeúntes apáticos; humos y polvos que vician el aire, los pulmones, la salud. Atiborran publicidades vanas cuyos soliloquios hablan al aire encimados todos a la vez, entendiéndoseles casi nada.

En la gama de actividades que afectan la felicidad de lo más positivamente a lo más negativo, el extremo atroz es la experiencia de desplazarse de un lugar a otro sufriendo los horrores del transporte público y la inseguridad selvática de las banquetas.

Si el sentido de la vida es vivirla felizmente, entonces a los habitantes tapatíos nos falta evidentemente enderezar aquello que no hacemos bien por el espacio compartido. Nos ha estado fallando el sentido de comunidad.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 3 de marzo de 2009).


Muy probablemente el momento adecuado para anticiparse a los problemas de movilidad de Guadalajara se presentó a finales de la década de los 60 -en efecto: hace 4 décadas-, cuando el entonces gobernador Francisco Medina Ascensio "vendió" ("enamoró", dirían los gobernantes actuales) al entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz la idea de dotar de "Metro" a la ciudad. La matanza de Tlatelolco -un parteaguas en la historia del México moderno- frustró, quizá para siempre, aquel sueño.

La calidad de vida de los habitantes de aquella Guadalajara se fue deteriorando paulatina, gradual, sistemáticamente, hasta llegar a la situación actual. Y así como la ciudad fue incapaz de experimentar en cabeza ajena y, en cambio, fue copiando fielmente el lamentable modelo de crecimiento del Distrito Federal, por la falta de autoridades aptas para hacer un diagnóstico adecuado y encontrar las soluciones a la medida para sus problemas (como quedó demostrado cuando a los gobernantes de hace 20 años les temblaron las piernas para llevar a la práctica el proyecto de las rutas ortogonales para el transporte público), se llegó al punto en que han tenido que copiarse, de manera acrítica, las fórmulas que ya se aplican, con resultados disímiles, en otras ciudades del país.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de marzo de 2009).


Las calles de la ciudad de Guadalajara son un desastre, están llenas de los llamados "baches". Estos se encuentran en cualquier parte de la ciudad y pueden causar daños de miles de pesos a los autos de los ciudadanos.

A mí ya me ocurrió un accidente gracias a estos desperfectos. ¿Cuántos accidentes más tienen que pasar para que el gobierno se ponga las pilas y le de un mejor mantenimiento a las calles? Si quiero que el gobierno me pague los daños por el automóvil tengo que hacer trámites interminables donde pierdo mi tiempo y no me aseguran que los vayan a pagar.

Al menos deberían tomar la acción de arreglar las calles y ahorrarnos el motivo de tener que hacer eso largos trámites ahorrando nuestro tiempo y el de ellos mismos.

Eduardo Pérez Ibarra
(v.pág.19 "correo" del periódico Público del 13 de marzo de 2009).


Sólo en Guadalajara se da el lujo de que un río sirva de base a una gruesa capa de asfalto para que el transporte urbano cuente con espacio apropiado, sin olvidar que el río entubado, convertido en cloaca, se emplee también para desaguar una nada despreciable cantidad de agua de diversos veneros para que vaya a engrosar el gran desagüe fétido del Río Santiago. ¡Qué diéramos por tener una corriente de agua cristalina que refrescara nuestra ciudad!

Jesús Gómez Fregoso, historiador y catedrático de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.20 del periódico Público del 13 de marzo de 2009).


Ante la frustración que provoca el acontecer cotidiano, la falta de acuerdos políticos, la incomprensión de los proyectos de sustentabilidad, las contradicciones frecuentes de las autoridades, el lento y tortuoso avance de los proyectos ecológicos, la sobre politización de los programas gubernamentales y el buey que sigue tirando basura desde su carro, la idea de que una mejor ciudad es posible se convierte fácilmente en una quimera y el optimismo se confunde con ingenuidad. Para colmo, en el café, el más apocalíptico siempre tiene la razón.

Diego Petersen Farah
(v.pág.3 del periódico Público del 24 de marzo de 2009).


Unicamente a un gobierno y a un pueblo sin sentido común y con mínimas nociones cívicas se les ocurre hacer festivales de "música" en un área tan limitada y congestionada como frente al Teatro Degollado.

Los automóviles se están estacionando en las nuevas banquetas sin ser multados (claro está, destruyendo arbolitos y banquetas). La música en la plaza penetra las paredes del Degollado, interrumpiendo a los artistas invitados de países del primer mundo.

Ya es hora de aplicar leyes, multas substanciales y despedir a los miles de policías que permiten tal desastre vial y urbano en las calles de la ciudad y de una vez terminar con la suciedad y el graffiti del centro histórico.

José Luis Troche
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 2 de abril de 2009).


Guadalajara, entendida no sólo como un lugar físico, sino como el entorno que propició un talante, un estilo de vida, una manera de ser que se heredó de generación en generación... hasta que algo, repentinamente, sucedió, que acabó con todo. La Ciudad de las Rosas se convirtió, como si hubiera mediado el hechizo de una bruja perversa, en el paraíso del grafitti; la Ciudad Amable se transformó en una ciudad hostil; la ciudad con mañanas olorosas a "limpia rosa temprana" y con tardes lluviosas aromáticas "a pura tierra mojada", sustituyó esas fragancias por pestilencias innombrables...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de mayo de 2009).


La ciudad, vista con ojos de turista, desde la altura de lo que es la simulación de un tranvía y con la actitud de quien se encuentra por vez primera con ella -y no, como es verdad, que nació en ella- resulta desencantadora, lastimosa y en el caso de quien escribe, decepcionante.

Un breve recorrido que da origen en la Plaza Guadalajara, para recorrer a partir de la Calzada Independencia Juárez-Vallarta y regresar por López Cotilla, deja ver más tristezas que emblemas de presunción: la primera vuelta abre la ventana a la prostitución a la carta, a los indigentes, a los túneles de la pobreza y de los malos olores, al mercado negro y a las cantinas de imagen lacerante.

A la altura de Alcalde y Federalismo, el tráfico, las calles inconclusas, los montones de tierra, los cables sueltos, las fachadas deslavadas y el sinnúmero de locales de negocios quebrados son las postales de una ciudad desvencijada.

Ya montados sobre la zona rosa, de Díaz de León hasta la Minerva sucia y sin agua, las banquetas muestran escenarios de destrozos, carros invadiendo las banquetas y muchas, muchas fincas que hasta antes de la remodelación fueron restaurantes concurridos.

Martín Almádez
(v.pág.15-B del periódico El Informador del 22 de junio de 2009).


Llegó el temporal y con él aflora una de las peores caras de Guadalajara: las calles de una ciudad de tercera, viejas, agrietadas y llenas de hoyos.

La excusa de cada año para no realizar una cirugía mayor a las arterias viales es que sale muy caro renovar el pavimento de la ciudad. Se maneja una cifra de algo así como 4,000 millones de pesos, que es poco menos que el presupuesto anual total del municipio tapatío.

¿Es mucho? ¿Es poco? Depende del cristal con el que se mire. La autoridad podrá decir que 300 millones es mucho dinero, pues esto es casi el total de lo presupuestado para este año para obra pública en Guadalajara, pero también está el dato de que no representa ni siquiera 15% de lo que se destina al pago de salarios municipales (2,075 mdp en 2009) y apenas es el doble de lo que se dijo que costará la Villa Panamericana.

Lo que sí, es que nunca nadie ha dicho que dicho presupuesto se tenga que ejercer en un solo año. Si se destinaran 300 millones de pesos anuales a la renovación de la superficie de rodado (algo así como 300 pesos por cada vehículo que circula por ellas, que equivale a lo que se cobra por concepto de refrendo vehicular), en 15 años estaría completo el proceso y las vialidades seguirían en permanente modernización.

Sin embargo, el ayuntamiento sigue prefiriendo bachear a renovar. El año pasado se destinaron a esta casi inútil tarea 28 millones de pesos, que apenas si sirvieron para cubrir los peores baches que surgieron con el temporal de 2008 y que hoy vuelven a aparecer, pero en mayor número, en calles y avenidas un año más viejas.

Y seguirán envejeciendo y multiplicándose los baches mientras no se ataque el problema de raíz y se renueve la superficie de rodado, una acción que agradecerán los miles de tapatíos que cada año se ven obligados a invertir importantes cantidades de dinero en reparar los desperfectos que sufren sus automotores (llantas ponchadas, rines rotos, suspensiones dañadas) por el proverbial mal estado de nuestras calles.

Jorge Valdivia C.
(v.pág.12 del periódico Público del 5 de julio de 2009).


Cada que se celebra un acto político de relevancia en la ciudad, queda claro que para la autoridad son más importantes los visitantes que los ciudadanos que les llevaron al poder y les pagan sus generosos sueldos.

Esto nuevamente se evidencia con la manita de gato exprés que se le está dando a Guadalajara para recibir al presidente de Estados Unidos, Barack Obama y al primer ministro de Canadá, Stephen Harper -a Felipe Calderón no lo incluyo, pues a él lo ven como de casa y nunca se preocupan por hacer arreglos mayores para recibirlo-.

No digo que la ciudad no deba estar presentable para recibir a sus huéspedes distinguidos, pero no es posible que sólo se preocupen por darle lustre cuando hay un encuentro como la Cumbre de Líderes de América del Norte, que entre hoy y mañana paralizará grandes sectores de Guadalajara.

Si de veras hubiese una real preocupación por la ciudad y sus habitantes, Guadalajara invariablemente debería estar lista para recibir a quien fuese, sin necesidad más que de arreglar algunos detalles mínimos.

Si en realidad existiera amor por la ciudad y sus habitantes, siempre habría presupuesto suficiente para mantener a la Perla Tapatía bella y funcional.

Jorge Valdivia C.
(v.pág.13 del periódico Público del 8 de agosto de 2009).


Pacote 19/ago/2009


Después de que se abrieron 2 socavones, uno en el cruce de las avenidas México y López Mateos, y otro en el cruce de avenida Patria y Eca do Queiroz, el gerente de Agua Potable y Alcantarillado del SIAPA, Jorge Monreal, reconoció que la ciudad tiene 1,400 km de redes de tuberías de drenaje que son totalmente obsoletas.

Estimó que necesitan 5,000 millones de pesos y 10 años de trabajo para reparar completamente las redes y evitar más fugas de agua, que seguirán generando socavones en cualquier punto de la ciudad.

(V.pág.1-B del periódico El Informador del 25 de agosto de 2009).


Lo dice -con un dejo de nostalgia- un fuereño: Guadalajara era una ciudad que enamoraba por su encanto, por su clima, por la belleza de sus mujeres... pero, sobre todo, por la amabilidad de sus habitantes.

Qué pena que la Guadalajara actual se parezca cada vez menos a su espejo de antaño...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 8 de septiembre de 2009).


Guadalajara en un llano,
dice la vieja canción
escrita cuando, sin duda,
no había ningún socavón.

Hoy por toda la ciudad
el subsuelo está ahuecado,
crecimiento desmedido
se dice que lo ha dañado.

Pero esas oquedades
se deben aprovechar,
y con calles subterráneas
se podrían comunicar.

Anflopo
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 15 de septiembre de 2009).


La desproporcionada instalación de anuncios espectaculares en la ciudad se desprende más de una necesidad comercial que de brindar un dato informativo, cultural o de servicio a la ciudadanía. Por lo anterior, Guillermo Sandoval Madrigal, investigador del Departamento de Técnicas de Construcción del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara, los llamó "exceso de taponamiento del entorno urbano".

Del Aeropuerto Internacional de Guadalajara a Periférico hay 172 espectaculares; de Santa Anita a Periférico, 142; y otra cantidad similar de la última caseta de cobro antes de ingresar a la zona metropolitana de Guadalajara, por la carretera a Nogales.

"Son espectaculares que no transmiten valores, sino vicios: al consumo de cigarros, vino, cerveza, prostíbulos y más cosas nocivas. No hay ningún elemento que transmita cultura".

Agregó que ante el bombardeo de publicidad visual, se oculta el paisaje rural y urbano, además de que distrae a los automovilistas, los hace transitar más lento y los expone a sufrir accidentes.

Las legislaciones de Guadalajara, Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan coinciden en que los anuncios deben ir de acorde con la estética urbana, y que no atenten contra "los valores históricos, de identidad y fisonómicos". Prohiben la incitación a la violencia, mensajes pornográficos, imágenes que atenten contra la moral y la convivencia social y que promuevan la discriminación (racial, condición social o religiosa). Además, no permite que se instalen este tipo de anuncios en vialidades de alta densidad vehicular, como el Periférico.

Sandoval Madrigal añadió que hay una reglamentación internacional en esa materia: "Entre un espectacular y otro debe existir una distancia no menor a 150 metros, y si uno pasa por los espectaculares que están afuera del aeropuerto, esas estructuras están continuas. Otro de los aspectos que maneja es que deben estar instalados por lo menos a 300 metros de las líneas de alta tensión y en este caso, los elementos están casi pegados".

(V.pág.4-B del periódico El Informador del 7 de octubre de 2009).


Hará más de 20 años, o por ahí, que no voy a las Fiestas de Octubre. Puedo afirmar que, hasta que súbita y deliberadamente interrumpí la costumbre, acudí todos los años, e incluso que sin falta me asomé en cada ocasión al desfile inaugural. Cada octubre apelmazado en esa memoria lejana es la sucesión de las mismas impresiones, con sólo una variación decisiva, de naturaleza topográfica: primero el Parque Agua Azul, luego el Auditorio Benito Juárez. De ahí en más, las Fiestas eran -y, malamente, quiero creer que seguirán siendo- la monótona reiteración de las mismas expectativas siempre defraudadas (o cumplidas, ahora ya no sé): la idea de que se trataba de una feria, seguida por la suposición de que las ferias son para divertirse, y al final, invariablemente, la constatación de que no había habido tal diversión.

Imagino, desde luego, que si las Fiestas de Octubre siguen celebrándose ha de ser porque para mucha gente resulta divertido ir y hacer lo que ahí se hace: comer alguna cochinada, comprar alguna chuchería, ver a algún cantante chafa, subirse a los juegos mecánicos y, si el entusiasmo lo exige y el presupuesto lo facilita, entrar además al palenque. De aquí se sigue que el acedo soy yo, que ignoro cómo pasarla bien en una suerte de tianguis donde podría comprar un calentador solar, un aparato para rallar verduras, un llaverito de la Coca-Cola o un gigantesco balero de madera; como además los juegos mecánicos me dan náuseas y terror, las morelianas me figuro que saben a cartulina y no tengo previsto ver jamás El Show de Barney ni a Lagrimita y Costel...

José Israel Carranza
(v.pág.5 de la sección "gente!" del periódico Mural del 8 de octubre de 2009).


Si usted quiere saber y vivir en carne propia lo que es la tierra de nadie asómese al pequeño espacio de banqueta que queda debajo del puente que cruza la avenida Avila Camacho sobre Patria. Un puente monumental (diseñado por Fernando González Gortázar) cuya función es dividir al municipio de Guadalajara del de Zapopan. Es, en teoría, la puerta de entrada al municipio maicero. Bien, ahí, en la banqueta oriente, existe la tierra de nadie. Son 15 metros que no atiende ni Guadalajara ni Zapopan y donde la basura puede acumularse no por días o semanas, sino por meses o años. Los cristales rotos de un anuncio de Eumex duraron casi un año y la basura acumulada de la llevada de la virgen de Zapopan el pasado 12 de octubre sigue ahí y puede durar hasta la siguiente temporada de lluvia (que es la única encargada de la limpieza de ese lugar).

Igual que ese punto hay montones de lugares, en todos los municipios, de los que los ayuntamientos se desentienden con una facilidad impresionante. Usan la misma lógica de quien esconde la basura debajo de la alfombra o no limpia donde cree que nadie ve. El común denominador de las obras públicas es que no se terminan. Nunca falta el hoyo que se quedó a media banqueta porque retiraron un poste o una banca pero nadie llegó después a reparar. O el equipamiento viejo y destruido que nadie retiró porque no estaba en el contrato de renovación. O las jardineras que riegan pero no cuidan y se llenan de maleza, que termina ahogando las plantas en las que se gastó un dineral. La ciudad está llena de estos pequeños ejemplos de trabajos a medias convertidos en basureros y que lejos de renovar el espacio público, terminaron por pauperizarlo.

De nada sirve un discurso de recuperación del espacio público si detrás de este no hay una reorganización del servicio público. Una gran parte del dinero que se ha invertido en los últimos años en recuperación de espacio se ha perdido por falta de atención. El daño es doble: no sólo es dinero tirado a la basura (ese que dicen que no les ajusta y por lo tanto hay que subir impuestos) sino que mina la confianza ciudadana. Si no hay una transformación real de las estructuras de los municipios y del gobierno para hacer eficiente el servicio público de nada sirve recuperar espacios; terminarán convertidos en tierra de nadie.

Diego Petersen Farah
(v.pág.3 del periódico Público del 23 de octubre de 2009).


La suciudad.

Así que la correa, los zapatos, la torpeza con la que me coloco el rompevientos, el sonido de la puerta, el jalar duro de ambos canes por la acera. Así surge la ciudad, húmeda, grisácea, dura. Y en cada esquina miro y no encuentro un bote de basura para tirar la bolsa llena de deshechos caninos que tengo en la mano.

Descubro que no hace falta porque toda la ciudad es un basurero. No existe calle que no tenga una colección triste de botellas de agua, un nicho de desechos orgánicos, una pila de cosas pudriéndose para beneficio de las moscas.

Es tan dura la ciudad que ni siquiera pueden darse el lujo los torpes canes de beber de sus charcos. Todo abrevadero es potencialmente venenoso y todo árbol tiene una capa ya no de hojas sino de plásticos, papeles, vomitadas...

Un hombre es lo que piensa -dice el Buda- con su pensamiento hace el mundo. Un hombre es también lo que hace, constantemente. Un hombre es su casa y su patio es la ciudad. La ciudad es una extensión de quien la construye. La ropa, el auto, los zapatos hablan de su dueño. La limpieza del cuarto, la bañera, la corbata. Todo nos cuenta historias claras de la personalidad de quien lo habita.

Así la ciudad habla de nosotros como un conjunto y temo que no dice nada bueno.

Jorge Zul de la Cueva
(v.pág.10-B del periódico El Informador del 7 de noviembre de 2009).


Me duele decirlo, pero Guadalajara, de ser una muchacha bonita, amable y apta para vivir, por la incapacidad, ineptitud y corrupción de los gobernantes en los últimos 20 años la han convertido en un esperpento, en un basurero, y si lo dudan pongamos algunos ejemplos:

La insalubridad pulula por todas partes, por los "6 puntos cardinales", por el oriente, por el poniente, por el sur y el norte, así como "por arriba y por abajo", nos rodean por todas partes focos de infección: El Salto de Juanacatlán y su río de la muerte; la Barranca de Huentitán con su río contaminado que la convierte en una cloaca; la Cuenca del Ahogado y lo que fue una laguna, hoy es un lugar que no permite la vida; los tiraderos de basura de la zona conurbada, Picachos, etc., etc.; colonias paupérrimas; mugre por todas partes...

Adolfo Martínez López
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 18 de noviembre de 2009).


Todo comenzó con una respuesta prefabricada a una pregunta coyuntural, tal vez ingenua. Esta brotó por generación espontánea, a la vista de la proliferación de vendedores ambulantes, especialmente al anochecer, en la zona peatonal del llamado "centro histórico" de Guadalajara. La respuesta del director municipal de Inspección y Vigilancia, Héctor Castañón, fue rotunda y categórica: "El ambulantaje no nos ha rebasado".

Hubo, después de la declaración del funcionario, nuevas entrevistas que evidenciaron la ineficacia de los "operativos" y lo equívoco de los "indicadores". Si las multas han distado de ser ejemplares; si la intención de "limpiar" las calles convertidas en andadores no se ha cumplido; si el "centro comercial" habilitado bajo la antigua Plaza de los Laureles no ha evitado que la zona se convierta en un tianguis; si los comerciantes establecidos siguen teniendo argumentos -basados en los hechos- para quejarse de la "competencia desleal" que representan los vendedores ambulantes -la mayoría de los cuales ni siquiera pagan "derecho de piso" al municipio, ya que andan "a salto de mata"-..., y, sobre todo, si el mismo funcionario que aseveraba que "vamos ganando" prefería soltar una prédica moralista acerca de la etiología del subempleo (más como si fuera el secretario de Desarrollo Social que acaba de llegar al cargo, rebosante de buenas intenciones, que como el director de Inspección y Vigilancia cuya ineficacia para "cumplir y hacer cumplir leyes y reglamentos" -según "protestó" al asumir el puesto- ha sido exhibida por los hechos), es porque alguien no ha hecho su tarea.

En efecto: tanto quienes deberían atacar las causas estructurales (marginación y desempleo), como quienes deberían atacar los efectos (la infracción sistemática de los reglamentos municipales), cobran salarios que, en rigor, no devengan.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de noviembre de 2009).


Opiniones de algunos visitantes


Me parece muy bonita Guadalajara, pero está muy sucio, hay demasiadas cosas tiradas y es una malísima imagen para los que venimos.

Margarita Noriega (de Zacatecas)
(v.pág.4/A de El Occidental del 20 de abril de 2003).

Comentario del webmaster - en el mismo artículo periodístico aparece la siguiente información: "Las vacaciones [de Semana Santa] llegaron para todos, incluso para quienes se encargan del aseo público de Guadalajara, lo cual provoca que las plazas y jardines de la ciudad luzcan con basura y sea una mala imagen para los turistas". Así es como los exageradamente bien pagados gobernantes promueven turísticamente a la ciudad.

Publicado en el periódico El Informador el 30/sep/2004 Publicado en el periódico Público el 18/dic/2009

La mayoría de los usuarios de las calandrias son turistas nacionales aunque también los estadounidenses gustan de subir al carruaje. Gilberto dice que a todos les gusta la ciudad, pero que esta impresión desaparece cuando el carruaje se aproxima al Mercado de San Juan de Dios y a la Plaza de los Mariachis, "ahí huele mal y está muy sucio".

(V.pág.7-A del periódico El Informador del 6 de abril de 2005).


Para disfrutar Guadalajara, o se es trasnochador o se es madrugador... y hay que dormir el resto del día para no ver cómo acabaron con la ciudad.

Emmanuel Carballo
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 1o.de noviembre de 2006).


"Coca Cola y espectaculares, fue la primera impresión que tuve de Guadalajara", dijo el reconocido conferencista Charles Landry, durante su visita a nuestra ciudad para impartir la ponencia: "El arte de crear ciudades".

(V.pág.1-B del periódico El Informador del 16 de octubre de 2007).


Un diario local ("Público", III-11-08) difundió la misiva de un lector, Joel Torres León, quien se identifica como extranjero, temporalmente residente en Guadalajara. La carta pondera el celo que autoridades y vecinos de México, Querétaro, Morelia, Aguascalientes y Zacatecas han tenido por conservar sus centros históricos libres de "graffiti"; con atractivos cafés y restaurantes al aire libre; con comercios de artesanías orientados hacia el turismo... De ahí salta al contraste brutal. Tras aseverar que "Guadalajara tiene potencial para desarrollar un gran centro histórico con condiciones para alto turismo" (sus edificios públicos, la amplitud de sus plazas, algunas iglesias...), repara en que las casas están ruinosas o deterioradas; en que los toldos de los negocios, "como todo en la ciudad, tienen dos centímetros de mugre"; en que "la basura inunda la ciudad"; en que "las ventanas son basureros públicos"; en que la gente pisotea, arruina y ensucia los prados, se mete a las fuentes y hasta lava en ellas; en que calles y banquetas están "en terribles condiciones"; en que los negocios son "totalmente tercermundistas", repelentes para los turistas.

"Guadalajara -añade la carta- no ofrece nada para invitar al regreso. Al contrario -concluye-: es el repelente mejor planeado de México para alejar al visitante".

Por desgracia, esa fotografía -realista, descarnada, cruda; sin el retoque truculento de la demagogia; sin el maquillaje mentiroso de "Las Tontas no van al Cielo"...- no sólo retrata a la ciudad: retrata fielmente, sobre todo, a sus habitantes... y a sus desgobernantes.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 12 de marzo de 2008).


¡He sentido la vergüenza más grande de mis últimos tiempos! Recibí la visita de amistades extranjeras, con las que compartí estudios universitarios durante mi estancia en Canadá, y si ellos han quedado sorprendidos con lo descuidada que esta mi ciudad, más golpeado aún he quedado yo cuando me hicieron ver mucha realidad urbana-social de la que todos los tapatíos somos participes.

Calles del centro histórico son realmente una vergüenza, la suciedad, el mal comportamiento de los ciudadanos, la falta de interés por parte de las autoridades gubernamentales, mal control de la policía, los lugares de venta de comida, los pequeños negocios que se encuentran en el área del centro de nuestra ciudad...

Quedaron desilusionados.. y eso que siempre les decía que vivía en una linda ciudad. Aún peor me sentí cuando me dijeron que jamás volverían a visitarme, que han tenido una experiencia "pésima" como turistas en el área. ¡Estoy muy achicopalado!

Juan Carlos Rodríguez Escobar
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 3 de julio de 2008).


El mensaje que se tomó la molestia de dejar José Luis Hernández Yáñez a manera de despedida, luego de una breve estancia en Guadalajara, sería ofensivo si fuera calumnioso; es decir, si careciera de veracidad. Pero como no es el caso y sí, en cambio, se trata de un diagnóstico puntual, sincero, muy probablemente realizado con espíritu constructivo, resulta simplemente vergonzoso...

Este (con mínimos retoques de carácter gramatical... y, en todo caso, matizando, por respeto al estómago del lector, algunos detalles innecesarios, pero sin desvirtuarlo en absoluto) es el texto del mensaje:

"Vengo de la ciudad de Querétaro, a la cual regresaré mañana... gracias a Dios (...). Ha sido una experiencia no muy grata estar en esta ciudad, ya que es un enorme basurero. Realmente da pena ver todo el centro de la ciudad lleno de basura, y del mercado llamado ‘San Juan de Dios’, ni hablar: qué cosa más indignante. Creo que es el establecimiento más grande de América de esas características, y también así de grande es el basurero. Hay excreciones humanas por todos lados. En las escaleras y por todos los rincones, los olores fétidos son notorios. Se siente una gran vergüenza. En el área de fondas, igual: los olores de guisos, mezclados con otros no tan agradables; las cocineras, desaliñadas; las barras, sucias. En cuanto a los precios, son muy altos para un lugar popular. Qué vergüenza que promuevan este mercado como un sitio turístico mundial. Si no lo pueden limpiar, deberían demolerlo. Los invito a Querétaro y a que hagan una comparación. Perdón si ofendo a alguien, pero digo la verdad...".

So pretexto de la celebración de los Juegos Panamericanos de 2011 en Guadalajara, la actual administración municipal está empeñada en "rescatar" el llamado "centro histórico" de la ciudad. Se abre, pues, un plazo perentorio de dos años para revertir los patrones de conducta de los habitantes de ésta que se preció de ser "ciudad limpia"... o para resignarnos a que sus visitantes se lleven la convicción de que Guadalajara está habitada -¡y gobernada, no faltaba más...!- por marranos (peyorativamente hablando, por supuesto).

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 6 de enero de 2009).


En Guadalajara sólo hay 2 estaciones en el año: un largo verano, dividido en un verano seco y otro húmedo "como el Monzón", y un corto y seco otoño.

Turista inglés.


Pitufo atacado de risa

Guadalajara 2011

Los señores Maglione y Fennell deben traer bajo el brazo un folleto de 135 páginas, editado por el Comité Pro Sede Juegos Panamericanos Guadalajara 2011.

Ahí, a la posible sede se le presenta (pág. 4) como "una sofisticada metrópoli cosmopolita" y "una auténtica Capital Cultural de América", y se señala que "La Zona Metropolitana se integra por los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco, conectados por una moderna red (sic) de vías urbanas". Afirma (pág. 6) que "Sin duda la ciudad cuenta con servicios de primer nivel", con "una gran variedad de museos...", y que "La oferta cultural y artística se hace desde diversos escenarios, foros, galerías, teatros y eventos populares en las calles de la ciudad". Pondera "el clima medio (...) de 19°C" (aunque hay días, como ayer, anteayer y seguramente hoy, mañana y pasado, en que rebasa holgadamente los 30. Asevera que "es una ciudad segura"... aunque aclara: "en comparación con ciudades similares".

Una carta del gobernador Francisco Ramírez Acuña, pondera las "instalaciones a la altura de las mejores del mundo", y proclama que "Guadalajara es la mejor opción" para el evento. Otra, firmada por el ex presidente municipal Emilio González Márquez, dice que la infraestructura de la ciudad "garantiza un buen desarrollo de la justa deportiva".

Además de la "cobertura vegetal y forestal" (pág. 28), se pondera el funcionamiento de la "Red Automática de Monitoreo Ambiental" (pág. 34), así como el "Plan de Contingencia Atmosférica" (pág. 36), de cuya eficacia -aunque no lo dice el manual- pueden dar referencias los habitantes de Loma Dorada y Miravalle.

El prospecto ofrece (pág. 38) que las autoridades -en la hipótesis de que se consiga la sede; si no, ¿qué caso tiene?- "pondrán en función las acciones preventivas y correctivas en materia de seguridad necesarias, para que los Juegos se realicen en completo orden y tranquilidad" para los visitantes. En materia de transportación (pág. 58) sostiene que se proyecta "Traza de nuevas calles" (¿?), "ampliación y extensión de la red subterránea" (¡!), "remodelación y renovación de redes de transporte urbano", y de "modernización y eficientización (sic) de los sistemas (...) de control de tráfico". En cuanto a redes alternas para los sitios de competencia y transporte para atletas e invitados VIP, afirma que "se están estudiando".

Como pueden ver los señores Maglione y Fennell, en Guadalajara (que para 2011, al ritmo actual de crecimiento de su parque vehicular, tendrá casi dos millones de automóviles más que hoy) podremos tener algunos defectillos: nadie es perfecto...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 26 de abril de 2006).


Los automóviles son las células cancerosas de las grandes ciudades. Guadalajara está cada vez más cerca del día en que el acumulamiento de esas células cancerosas empiece a generar tumores: colapsos viales ya no de minutos como hasta ahora, sino de horas, con la consiguiente pérdida de horas-hombre, más el agregado de la contaminación que generarán cientos de miles de automóviles prácticamente estacionados... con los motores encendidos.

Las previsiones de los entendidos concuerdan: eso comenzará asuceder, fatalmente y reiterativamente, antes de la fecha programada para que Guadalajara, como sede de los Juegos Panamericanos de 2011, esté (según San Lucas...) de fiesta.

Poco habrá de vivir quien no viva para verlo...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de octubre de 2006).


Ahora viene a saberse que existe una "Asociación Intermunicipal de Guadalajara". La integran seis municipios aferrados a una estructura política de eficacia, en el presente, muy discutible...

Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco y El Salto, en efecto, no son seis ciudades de casi un millón de habitantes cada una, en promedio, vinculadas en un proyecto integrador minuciosamente planificado y meticulosamente realizado. Al contrario: constituyen un mazacote amorfo. Son resultado de un crecimiento explosivo, irracional, anárquico y descontrolado. Integran un monstruo urbano virtualmente ingobernable... o que sólo resultará gobernable si se maneja con criterios menos tradicionalistas, más funcionales que los vigentes.

La susodicha Asociación, hasta donde se sabe, parte de la premisa de que la pomposamente denominada "Zona Metropolitana de Guadalajara" tiene que manejarse a partir de la premisa de que los seis municipios -indisolublemente hacinados- que la integran, son "una sola ciudad".

Se supone que la AIG se integró con la saludable intención de ver los Juegos Panamericanos de 2011 como un reto; como una gran oportunidad; como un parteaguas en la historia moderna.

El diagnóstico de la situación actual incluye el deterioro ambiental, la movilidad cada vez más reducida, la oferta limitada de empleos (porque Guadalajara y sus orillas han perdido competitividad frente a otros núcleos urbanos del país), la obsolescencia de las empresas... Además, claro, de la ineficiencia sistemática de los gobiernos estatal y municipales; la corrupción institucionalizada; la discrecionalidad en las decisiones; la falta de liderazgo; la ambición y el sacrificio del bien común en aras de los intereses de grupo; el empleo de los recursos económicos en parches o en proyectos mediocres...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de mayo de 2007).


Hay quienes tratan de salvar el nivel de la discusión advirtiendo que debemos aprovechar la ocasión para enderezarnos del crecimiento urbano descontrolado que aquí hemos vivido los últimos 30 años. Citan, entre ejemplos, el caso de la ciudad de Barcelona y su majestuosa renovación urbana lograda alrededor de los XXV Juegos Olímpicos de 1992, de la que fue sede.

Nuevamente parece que las cosas se salen de perspectiva y proporción desde nuestra cultura provincial. Se ha olvidado que la Ciudad de México ya fue sede dos veces de estos Juegos, en 1955 y en 1975; y que otra cosa fueron la Olimpiada de 1968 y los mundiales de futbol de 1970 y 1986. Otra vez, aquí se sufre la amnesia como producto del entusiasmo ingenuo y la fantasía megalómana.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 24 de julio de 2007).


Estamos listos para presumir la ciudad en los próximos Juegos Panamericanos, en los folletios de promoción del Guggenheim... ahora sólo queda orar para que no se hunda antes. ¿Por eso se reza ahora tanto en Casa Jalisco?

Paco Navarrete
(v.pág.10 del periódico Mural del 26 de julio de 2007).


Publicado en el periódico Mural el 26/jul/2007

A partir del hecho (premisa mayor) de que el centro histórico de Guadalajara se encuentra en un proceso incontenible de abandono, degradación y ruina, y de la coyuntura (premisa menor) de que la sede para los Juegos Panamericanos de 2011 puede ser la última llamada del destino para frenar esa lamentable espiral, el presidente municipal, Alfonso Petersen, presentó a la sociedad la iniciativa (conclusión) de construir a inmediaciones del Parque Morelos los edificios de departamentos que albergarían, inicialmente, la Villa Panamericana, y serían, a continuación, la punta de lanza de un proyecto de revitalización de la zona, modernizando su infraestructura, dotándola de espacios y servicios y devolviéndole, en fin, el carácter habitacional que tuvo hasta que el fallido proyecto de la Plaza Tapatía la transformó, para mal, en prolongación del Mercado Libertad.

Mal había planteado el proyecto, cuando el doctor Petersen se encontró con el rechazo. Lejos de que sus palabras encontraron eco, suscitaron resistencia. Difícilmente habrán ponderado los posibles beneficios de la medida, cuando los interesados ya se habían atrincherado y juntado piedras. En nombre de sus derechos como moradores, rechazan categóricamente, a priori, cualquier propuesta de cambio.

El hecho es sintomático de la falta de crédito, por parte del pueblo, a la palabra de los gobernantes. Tantas veces sufrió en carne propia mentiras, engaños y despojos, que el ciudadano aprendió a identificar voracidad, rapacidad e ineficacia con casta política.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 7 de agosto de 2007).


Los optimistas dicen que sí, los aguafiestas (o los optimistas bien informados) dicen que nomás no. Que organicemos unos Juegos Panamericanos como Dios manda (ahorita que esta de moda en el ranchote) o lo que es casi lo mismo en esos terrenos de mafia deportiva, como Vázquez Raña ordena, es un verdadero acertijo.

Si tomamos en cuenta que esta ciudad es (dizque) la "más prometedora" en el continente, según un estudio internacional recientemente cacareado por la prensa local, y que es (dizque) la segunda metrópolis más importante de México -la (dizque) segunda economía de Latinoamérica-, y casi casi (dizque) sede del único museo Guggenheim en el tercer mundo, entonces sí.

Ya la hicimos, raza.

Pero si tomamos en cuenta las miserias de la delegación artística jalisquilla en su odisea a la tierra del samba, y el festival patito con que celebraron su tristeza, entonces más vale ponernos a llorar y a pegar de gritos. O a agarrar la borrachera. Ya qué.

Paco Navarrete
(v.pág.8 del periódico Mural del 9 de agosto de 2007).


En un descuido, al obtener la sede para los Panamericanos de 2011, Guadalajara se sacó el premio en la rifa del tigre.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 14 de agosto de 2007).


Hasta el mero dueño de la franquicia deportiva, don Mario Vázquez Raña -el único que se da el lujo de tratar al alcalde Petersen, a los del Code y demás funcionarios, como verdaderos mocitos de los mandados-, llegó y dijo: "eso de construir la dichosa villa en el Parque Morelos es un hermoso petardo que pronto les va a tronar"... claro que lo dijo de una forma más aburrida (ni parece dueño de periódicos populacheros), pero sin querer queriendo, les echó la sal.

Petersen, ni tardo ni perezoso, reviró de manera magistral, como sólo puede hacerlo un político de estos tiempos: abrió la chequera y soltó un buen billete... a los medios de comunicación: publicó hartos desplegados en periódicos, gacetillas y hasta en la hojita parroquial para anunciar, de manera clara y concisa, sus intenciones, todas nobles y altruistas.

Comprará (si se dignan a venderle) las casas, terrenos y comercios de la zona al doble de su valor comercial actual. O les permitirá a los dueños de los mismos convertirse en inversionistas mediante varios esquemas, todos al parecer muy atractivos. Así podrán obtener su dinero en efectivo, un flamante depa luego que los desocupen los atletas o hasta más dinero después, si decide esperar a que se vendan.

Todo muy bonito, pues. Pero maldita sea la terca realidad, resulta que los vecinos de la zona, que tienen décadas de vivir ahí -y algunas familias, varias generaciones-, dicen que no, muchas gracias, que sus querencias valen más que eso.

¿Qué tanto? Eso es lo que el doctor Petersen está queriendo averiguar: a ver si alcanza con la billetera, o retira sus fichas, para ver dónde vuelve a empezar la apuesta. Y mientras, el tiempo sigue corriendo.

Todo por no hacer los amarres antes de soltar los cuetes y echar a sonar las trompetas. La próxima vez, a ver si leen la fábula de la lechera, que hacía cuentas alegres de lo que iba a ganar con su jarra de agua... pero antes de llegar al mercado, se le tronó.

Paco Navarrete
(v.pág.8 del periódico Mural del 16 de agosto de 2007).


El gobierno de la ciudad se hizo presente en Río de Janeiro para recibir la estafeta de los Juegos y demostró desorganización, gasto excesivo y descontrol hasta en la lista de "colados" indispensables. Se vieron novatos y hasta gandayas. Ni siquiera supieron organizar un viaje en avión de esos que todos los días hay dos mil. Desorden, incompetencia, escandalito y chiflidos del público fue el saldo.

¿Por qué no somos parte de la fiesta? ¿Alguien nos preguntó si la queríamos? ¿Nos entusiasma? El PAN-gobierno puede quedarse solo con su fiesta y el tiradero.

Miguel Bazdresch Parada
(v.pág.13 del periódico Público del 19 de agosto de 2007).


La lógica pareciera ser que son los juegos de "alguien" y por tanto que se chinguen. No hay, no se percibe un ánimo colectivo, una visión de ciudad donde cada quien sepa lo que debe hacer. El concepto de que los juegos son una oportunidad de oro para la ciudad es real. Pero parece que todo el mundo quiere que sea su oportunidad de oro y de nadie más. Da la impresión de que todo el mundo va a querer entrarle sólo cuando vea cuánto puede sacar de ahí. La lógica es distinta, hay que partir de qué le podemos dar a la ciudad. La lección es simple: tenemos una actitud muy jodida, mediocre, mezquina y de muy corto plazo.

Frank Lozano
(v.pág.19 del periódico Público del 20 de agosto de 2007).


Publicado en el periódico Público el 27/ago/2007

La aproximación de los Juegos Panamericanos trae a la población angustias y nulas promesas de progreso, la retrasada organización no se ve que llegue a acuerdos reales con los vecinos, enmarañados con pleitos que se pudieron evitar con sólo gobernar honestamente, la situación promete conflictos multitudinarios o al menos conflictos personales numerosos.

Martha González Escobar, divulgadora científica de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de diciembre de 2007).


Oposición de vecinos del Parque Morelos.

Una prolongada y debatida sesión de Cabildo en Guadalajara, donde no faltaron policías, pancartas, gritos y ofensas en contra de representantes municipales, fue el marco para sacar adelante el fideicomiso para operar la Villa Panamericana, que servirá de alojamiento para los juegos de 2011.

(V.pág.6 del periódico Público del 25 de enero de 2008).


Quien ha observado las maquetas o, al menos, las fotografías de los 7 edificios de departamentos que integrarán, inicialmente, la "Villa Panamericana" para los Juegos de 2011, y posteriormente serán -según San Lucas...- el primer paso para la reconversión del "centro histórico" de Guadalajara, de la zona ruinosa, deshabitada, degradada y sórdida que es actualmente, al barrio a la antigüita (amable, limpio, ordenado, acogedor...); quien observe fotos y maquetas, decíamos, estará de acuerdo en que parece demasiado hermoso para ser verdadero.

Puesto que "nadie vende pan frío", los impulsores del proyecto -la autoridad municipal de Guadalajara- ponderan sus teóricas bondades: sostienen que son "edificios de un diálogo contemporáneo" (?); encomian en ellos "una pluralidad de expresiones de alta calidad"; afirman que "tienen claridad en la manera como serán habitados" (!); juran que "es arquitectura de vanguardia", "de personalidad fuerte y definida"... En suma, para rubricar cual sinfonía de Schubert la letanía laudatoria -que no precisamente lauretana- que sus imaginativos promotores le inventaron, "rotundo, pero con sutileza"... ("O sea, ¿ves...?").

En compensación, los eternos inconformes ya han soltado de su ronco pecho. Hay quienes temen que, una vez que se retiren los atletas que acudan a los Panamericanos, las autoridades municipales, en vez de dar los pasos conducentes a que el contagio de la modernización se extienda a los alrededores, permitirán que el contagio se dé a la inversa: que se descuiden los espacios comunes y las áreas verdes; que el "grafitti" se apropie de la zona; que en poco tiempo imperen la inseguridad, el vandalismo, la suciedad y el deterioro que se han convertido, para mal, en la marca de la casa. No que Guadalajara empiece a parecerse cada vez más a las nuevas construcciones, sino que éstas terminen asimilándose -es decir, haciéndose similares- al lamentable entorno actual.

Sería atroz si lo que ahora mismo está tratando de venderse como un sueño -algo similar a lo que ocurrió, hace décadas, con la "Plaza Tapatía"-, termina convertido en una pesadilla.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de febrero de 2008).


Los inquilinos del Parque Morelos que se nieguen a abandonar sus fincas para dar paso a la construcción de la Villa Panamericana, podrían ser desalojados mediante una orden judicial, adelantó Héctor Morán Gutiérrez, director de Fomento a la Inversión del Ayuntamiento de Guadalajara.

"Podemos a llegar a convenios para rescindir los contratos que ellos (los inquilinos) tengan con los propietarios actuales, y también pudiéramos llegar a un convenio judicial para garantizar la disposición de los bienes", señaló el funcionario.

(V.pág.2-B del periódico El Informador del 3 de marzo de 2008).


Es agradable ver que las autoridades encargadas del transporte público se están adelantando a los trabajos de último minuto, clásicos de este país, para los Juegos Panamericanos de 2011 y decidieron comenzar a escribir en 3 idiomas (inglés, francés y portugués) la señalización de la estación Juárez del tren ligero. A pesar de lo alentador que suele ser el saber que las autoridades están trabajando con antelación, no deja de ser patético que no se les ocurra contratar traductores decentes para realizar estas labores.

La estación Juárez es un catálogo de ejemplos de lo útil que sería recurrir a los muchos traductores que existen en esta ciudad, aquí plasmo uno de ellos.

Ejemplo patente: al entrar a esta estación se puede leer una versión tapatía de "Estación Juárez" traducido a los 3 idiomas.

En inglés se lee un perfecto "Juarez Station", sin quejas. En francés se lee un "Une station", lo que se traduce como "una estación", ¿qué quiere decir esto?, ¿es solamente para identificar que ahí hay una estación, o simplemente decidieron ahorrarse un traductor y utilizar el que proporciona la computadora? Para rematar, en portugués informan que esa es la "Juarez Staçao", es decir ¿anglificaron la lengua portuguesa para hacerlo ver más cosmopolita?

El remedio pospuesto: en el caso del francés decidieron remediarlo en la señalización interior de la estación y, en lugar de escribir "Une station" decidieron arreglarlo añadiéndole el "Juárez" quedando como "Une station Juarez" lo cual se traduce como "Una estación Juárez".

Si no quieren hacer pasar a Guadalajara por una ciudad mediocre que no puede ni contratar a unos cuantos traductores, las autoridades deberían remediar esta ridiculez. No puedo evitar pensar en los atletas extranjeros que vendrán a los Juegos Panamericanos de 2011, con verdadera cara de ¿what? ante las deprimentes señales propuestas por nuestro gobierno.

Adrien José Charlois Allende
(v.pág.23 "correo" del periódico Público del 5 de septiembre de 2008).


La nota no precisa si la aportación de 195 millones de pesos, de la generosa escarcela del Consejo Metropolitano al Ayuntamiento de Guadalajara, para lo que la pomposa jerga burocrática denomina "proyectos estratégicos", fue inspirada por el afán de que la antaño orgullosa "Perla de Occidente" disimule un poquitín, a los ojos de los visitantes que pudieran apersonarse por estos pagos, sus cada vez más evidentes lacras con motivo de los Juegos Panamericanos de 2011. Pero ni falta que hace: "A buen entendedor...", etc.

A reserva de que se hagan públicos los proyectos específicos, los genéricos serían los de costumbre: bajo el pretencioso subtítulo de "Rehabilitación del centro histórico de Guadalajara", en la práctica, hasta donde alcance la tela -o, mejor dicho, los ladrillos-, se procederá al consabido remozamiento de banquetas. (Nada, en cambio, que motive a los propietarios de fincas inservibles, inoperantes, incapaces de ganarse dignamente la vida, a revertir los graduales despoblamiento, degradación y ruina de lo que fue el corazón de la ciudad)... A continuación, "rehabilitación y recuperación de espacios", supuestamente "para favorecer a los peatones", en la Avenida Chapultepec. Enseguida, el consabido salto a la zona de la Glorieta Minerva, para proceder a la "rehabilitación integral" de las plazoletas Clemente Orozco y Mariano Azuela, y a la enésima intentona de hacer atractivos y útiles los tradicionales arcos que fueron, en su momento -precisamente porque se construyeron extramuros de Guadalajara-, la puerta de la ciudad hacia el poniente.

De manera complementaria, para acallar el consabido reproche de que las autoridades "sólo ven de la Calzada p’allá", la pavimentación de la calle Mercedes Celis, en lo que antaño se conocía como "el lejano oriente", y la rehabilitación de los miradores de la Barranca de Huentitán.

Se trata, pues, salvo prueba en contrario, de obritas -así: con minúsculas- cosméticas. Se trata, como de costumbre, de pasar escoba y sacudidor "por donde ve la suegra"... Hay que impresionar a las visitas. Hay que hacerlas creer que no somos tan apáticos, tan sucios, tan anárquicos -por definición "faltos de gobierno"- con respecto a la casa común, como parece de ordinario: cuando estamos solos y "en confianza".

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de septiembre de 2008).


Una voz autorizada resumió la opinión generalizada de vecinos y ciudadanos respecto a la falta de proyecto de la Villa Panamericana que se construirá en los alrededores del Parque Morelos, a la que se califica como "una simple aglomeración de edificios sin armonía con el contexto urbano", alejado de lo que sería un proyecto integral de regeneración y densificación urbana.

Planes mercantilistas del Ayuntamiento de Guadalajara, que de por sí está retrasado en las edificaciones que proyectó y planeó a espaldas de la ciudadanía, a la que el presidente municipal y demás funcionarios del Ayuntamiento tratan como si fueran unos ignorantes, retrasados mentales, que se oponen al progreso y al embellecimiento de la ciudad.

En qué cabeza cabe, que rodear de altos edificios un parque tan pleno de árboles altos como el Morelos va a embellecer la ciudad. Los detalles arquitectónicos señalados además hablan de daños al microclima, lo que afeará el lugar porque secará la vegetación.

Una vez más, los criterios sobre el embellecimiento de la ciudad entre el ayuntamiento y quienes la habitamos no son compatibles.

Martha González Escobar, divulgadora científica de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 13 de diciembre de 2008).


Si consideramos la urbe como un gran organismo viviente, mal se anuncia el 2009, pues las muchas y altas fiebres "panamericanas" amenazan con acabar con la flora y fauna de la región, y con reforzar sólo a la fauna nociva, esa que vive a expensas de nosotros: "parásitos", en lenguaje médico.

Paco Navarrete
(v.pág.12 del periódico Mural del 18 de diciembre de 2008).


Vázqx Roña.

(V.pág.3 del periódico Público del 23 de enero de 2009).


El presidente municipal de Guadalajara, Alfonso Petersen Farah, aseguró que si bien los preparativos de los Juegos Panamericanos que acogerá la ciudad en 2011 no han sufrido retrasos, existe preocupación por el futuro ante la crisis económica.

(V.pág.2 del periódico Mural del 12 de febrero de 2009).


Los Juegos Panamericanos de 2011 tienen una fecha impostergable. Ocurre que cada día, cada hora y cada minuto estamos más cerca de esa fecha. Y ocurre que ahora mismo -según las notas de prensa de la semana pasada-, "ante la inseguridad expresada por los inversionistas inscritos en el concurso para la construcción de la Villa Panamericana y el difícil entorno económico" (la famosa crisis de la que nadie, hoy, podría garantizar que para 2011 ya habrá remitido), las autoridades ya exploran "otras vías de inyección financiera, como solicitar recursos a nivel federal".

Ya el tiempo dirá si Guadalajara, al conseguir la sede para los Panamericanos de 2011, no se sacó el premio en la rifa del tigre... o si la Virgen de Zapopan, "patrona jurada de la ciudad contra rayos y otras calamidades", se digna extender hasta esta dramática incumbencia su manto protector. Amén.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 18 de febrero de 2009).


Ante el desinterés que han mostrado algunas empresas que participan en el proyecto para el desarrollo de la Villa Panamericana, el Ayuntamiento de Guadalajara no tuvo otra opción que reducir la magnitud del desarrollo.

De acuerdo con fuentes cercanas al proceso de selección del socio desarrollador, en lugar de los 1,377 departamentos que se pretendían construir, ahora sólo se contemplan alrededor de 800 y la inversión será de 100 millones de dólares, en lugar de los 200 millones de los que se habló inicialmente.

(V.primera plana del periódico Mural del 26 de febrero de 2009).


Cada día nace un nuevo bache en el asfalto tapatío. Las instalaciones de las escuelas públicas son vergonzosas y denigrantes al igual que los hospitales públicos, el crimen está a la orden del día, las alcantarillas llenas de basura y que con cualquier lluviecita causan una gran inundación, sólo por mencionar algunos déficits que reporta la ciudad. Y a pesar de ello, el gobierno de Guadalajara hará un gasto en la construcción de la Villa Panamericana de alrededor de 200 millones de pesos, sin contar medallas, jueces, y entre otras cosas que necesita una competencia deportiva de esta magnitud. No se me hace coherente que el gobierno acepte ser la sede de los Juegos Panamericanos 2011, si podemos mirar alrededor y ver las carencias que tiene la ciudad. Que prefieran gastar cantidades extraordinarias en eventos como estos, pero no puedan gastarlo en educación, seguridad, medicinas o mínimo hacer un esfuerzo por tapar los baches ya existentes en las calles de Guadalajara.

Zitlali Ramírez Cuan
(v.pág.19 "correo" del periódico Público del 27 de febrero de 2009).


Después de reconocer que ante el temor de los inversionistas inscritos en la licitación para edificar la Villa Panamericana por el "difícil panorama económico", se buscarían opciones de financiamiento a nivel federal, el alcalde de Guadalajara, Alfonso Petersen Farah, admitió que para garantizar la rentabilidad de los edificios que conformarán el complejo arquitectónico, el inmueble podría tener uso hotelero y no habitacional, como se proyectó inicialmente.

(V.primera plana del periódico El Informador del 28 de febrero de 2009).


Pequeñas modificaciones a la Villa Panamericana.

(V.pág.3 de la sección "Comunidad" del periódico Mural del 21 de mayo de 2009).


Proyecto de Villa Panamericana.

Con los cambios al proyecto en la Villa Panamericana, que deberá de ser una construcción rápida, controlable y de componentes estandarizados, nos llegó esta propuesta de un grupo de escolares que seguro es mucho más barata y ecológica. ¿Qué más sencillo que paja, troncos y piedra?

(V.pág.3 del periódico Público del 22 de mayo de 2009).


Se trata de recursos públicos, no de un proyecto privado; se supone que tiene que haber técnicos capaces de consensos.

[La autoridad] por un lado trae expertos y se supone que los escucha, pero por otro lado parece decidir a su arbitrio.

No tienes la responsabilidad de saberlo todo, pero tienes los instrumentos para oír, para convocar, como administrador lo ideal sería tener los activos que te permitan tomar la mejor decisión, creo que en este caso técnicamente ha habido la suficiente información [...] pero hay un problema de comunicación que a lo mejor es pecar de soberbia...

Además, hay espejismos. Hay muchas voces experimentadas en esta ciudad que han hablado sobre los pasos y la forma en que hay que hacerlo, de la gestión social, de la participación ciudadana, de los proyectos para establecer un tejido social, de que no es suficiente como expectativa poner un festival como los Panamericanos, porque la experiencia reciente ha demostrado que en la mayoría de las ciudades esto, lejos de ayudar las ha perjudicado; los casos exitosos, como Barcelona, son un garbanzo de a libra.

Y el historial de proyectos fracasados en el centro [de Guadalajara] es notable. Empezando por la apertura de las grandes avenidas, que arrasaron patrimonio; siguiendo con la Plaza Tapatía, y hoy, ante el fracaso en redensificar la población de la zona, que sigue a la baja. Parece que no se aprende. Y luego se llega a una Villa que pudo ser una gran oportunidad, y puede convertirse en un verdadero desastre.

Alfredo Hidalgo Rasmussen, arquitecto
(v.pág.6 del periódico Público del 22 de mayo de 2009).


La regidora perredista Celia Fausto Lizaola, en el marco de la sesión de cabildo del Ayuntamiento de Guadalajara, criticó la opacidad en que se ha desarrollado la Villa y dijo que el que no llegue a realizarse el concepto actual equivale a echar abajo la fantasía del proyecto. Y, dado que aparentemente no se realizará (ver nota principal), también implica un derroche debido a que le costó al municipio 30'534,528 pesos, entre el pago de los honorarios de los arquitectos y los estudios adicionales. Tal versión la negó el alcalde Alfonso Petersen, pues aseguró que sólo se gastaron 17 millones de pesos y que era necesario para plantear las primeras etapas del proyecto.

(V.pág.7 del periódico Público del 22 de mayo de 2009).


Lo malo de vender espejitos es que cuando las cosas se ponen feas, lo que reflejan es la cruda realidad y si, por alguna razón, se ve uno obligado a comérselos, cortan e indigestan. De cuando los restos salen por allá atrás, mejor ni platicamos.

Esta alegoría viene a cuento por lo que está pasando con la Villa Panamericana. Fue promovida desde un principio como una obra de "primer nivel", destinada a mejorar el entorno urbano, redensificar el centro de Guadalajara y dar un nuevo impulso al desarrollo de la zona. El presidente municipal Alfonso Petersen Farah y su equipo justificaron la asignación directa de los proyectos de 6 edificios a igual número de arquitectos de renombre nacional o internacional (Fernando González Gortázar, Augusto Quijano, Alberto Kalach, Carmen Pinós, Rick Joy y Mathias Klotz) con el argumento de que sus construcciones contribuirían a darle "un sello distintivo" y valor especial al complejo a edificar en torno al parque Morelos. El posterior concurso para elegir las propuestas de los restantes 7 participantes siguió una tónica similar, donde se habló de que ésta era "una gran oportunidad para re-imaginar nuestra ciudad".

Aunque polémica, por los criterios poco transparentes empleados para designar a los arquitectos invitados, la idea no era mala: crear trece edificios insignia generaría un interés especial de la gente por habitar o ir a visitar la zona.

Sin embargo, todo indica que esto va a quedar en una simple promesa. Así se infiere tras leer la carta que el socio desarrollador de la Villa Panamericana, Construcciones Bosco, envió a los arquitectos participantes, donde indica que se va a privilegiar una arquitectura "inocente", "anónima", "que se pierda" y "concebida con el ingenio del pobre", con el fin de hacer un proyecto "viable" y un negocio "rentable". La posterior defensa de esta postura del gobierno municipal apuntala esta teoría.

Así, en un escenario de crisis mundial, que no necesariamente seguirá vigente en 2011 cuando salgan a la venta los departamentos, los intereses mercantilistas se están anteponiendo al ambicioso proyecto original, más enfocado hacia lo social, con lo que, pese a lo que asegura la autoridad, de que no habrá cambios sustanciales a la concepción original de la Villa Panamericana, queda claro que nos vendieron la idea de que tendríamos un Ferrari y vamos a terminar con un vocho.

Jorge Valdivia G.
(v.pág.13 del periódico Público del 24 de mayo de 2009).


Sólo el tiempo, juez insobornable, dirá si los Juegos Panamericanos de 2011 serán para Guadalajara la bendición de que se habló cuando se logró la sede... o se convierten en una maldición.

Desde la primera vez que se hizo la intentona de ganar la sede, las autoridades estatales y municipales -eran los días de la "luna de miel" de la sociedad con las administraciones panistas- hicieron hincapié en que no se trataba de una ocasión para darle vuelo, con dinero del pueblo, a la frivolidad y el despilfarro. Se insistía en que había que ver el evento deportivo como un parteaguas en la historia moderna de Guadalajara; como una dorada oportunidad de revertir el evidente proceso de deterioro físico y degradación social de la que fue, hasta hace relativamente pocos años, una de las ciudades más "vivibles" (neologismo de la autoría de Eugenio Ruiz Orozco) de México.

En esa lógica se inscribió el proyecto de sacrificar una barriada vetusta y amorfa, contigua al Parque Morelos -la antigua "Alameda": uno de los primeros espacios destinados a la recreación en el centro de Guadalajara-, y construir ahí la Villa Panamericana. Se pretendía que ese proyecto -en expresiones del alcalde, Alfonso Petersen Farah- generara "un contagio positivo" y fuera "el detonante de la recuperación del centro histórico" de la ciudad.

El viraje anunciado la semana pasada, "al alimón" entre la autoridad municipal y la empresa que se encargaría del proyecto, en el sentido de que será imperativo "hacer adecuaciones al entorno económico actual" -es decir, abaratarlo-, dígase en contra cuanto se quiera, denota improvisación, manifiesta premura "en nombre de la cual se vale sacrificar la calidad en aras del apremio del tiempo", revela la carencia de un proyecto integral...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 25 de mayo de 2009).


Reducen Villa a 'multifamiliar'.

Multifamiliar Panamericano.

La Villa Panamericana, que inicialmente se anunció como un conjunto de edificios diseñados por arquitectos nacionales e internacionales que le darían plusvalía a la zona, quedó reducida a un inmueble en forma de "L" que parece un largo muro de un multifamiliar.

Según el proyecto presentado, el edificio emblemático tendría una altura de alrededor de 8 pisos y el resto estaría entre 3 y 5 pisos.

Los diseños de los 13 edificios, que resultaron ganadores por arquitectos nacionales y extranjeros a principios del 2008 y que presumían detalles arquitectónicos innovadores, quedaron en el olvido.

(V.primera plana del periódico Mural del 1o.de julio de 2009).


Incierta, y en ocasiones grotesca situación en la que se ha envuelto la construcción de los edificios para llevar a cabo los Juegos Panamericanos de 2011. Lo que ha sucedido no sólo se corresponde con los intereses detrás de las ganancias, como opción prioritaria que se verifica en las insuficiencias, improvisación y desatino que se hacen notar en su planeación no sólo resultado de la crisis, aunque ésta llegó a jugar sin ser invitada. Las Villas son quizás el ejemplo más visible del desatino -sospechas de amiguismo al canto- con se llevó a cabo la convocatoria y los proyectos en los que ha prevalecido lo apuntado, y no por falta de capacidad de los que originalmente proyectaron sus arquitecturas. En todo ha prevalecido una falta de visión sobre la realidad que debe condicionar el desarrollo de la ciudad, más allá de los intereses de quienes imponen y deciden sobre estos juegos. Hasta el momento no se sabe bien a bien, fuera del discurso oficial, cuál será el beneficio que el negocio del deporte dejará para la calidad urbana de la metrópoli y sus habitantes, además del deterioro ambiental y los problemas de mantenimiento y servicios.

El más reciente ejemplo es la anunciada ubicación del estadio que se ubicará en una zona que irremediablemente afectará el área protegida al borde de la barranca de Huentitán. Dicho estadio se intenta construir en un lugar que originalmente no había planeado construirse allí.

Daniel González Romero
(v.pág.19 del periódico Público del 31 de julio de 2009).


El hábito de emplear falacias es muy común entre un sector de la política que sigue el manual propagandístico de la extrema derecha: si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad, sostenía Joseph Goebbels. En el asunto del predio "El Disparate", circulan algunas falacias y es necesario señalarlas.

La primera de estas falsedades es que no habrá Juegos Panamericanos si no se construye el Estadio Olímpico en la Barranca de Huentitán y, como el dueño del terreno condicionó la venta a que le pusieran en bandeja de plata una modificación del uso de suelo que le permitiría construir 16,000 viviendas, algunos sostienen que la construcción del estadio y las viviendas en un área de conservación es el precio a pagar para que Guadalajara no quede en el ridículo internacional y haya importantes derramas económicas resultantes del turismo y el fortalecimiento de la "marca" de la ciudad.

Sin embargo, ese argumento es falso: el Estadio Olímpico puede construirse en otras zonas o incluso, que es lo más racional, remodelar espacios deportivos que ya existen, con un costo muy inferior a "El Disparate": 254 millones contra 900 millones de pesos que implica realizar la pretensión de los regidores panistas en Guadalajara.

Si a esa cantidad se suma el crédito de 1,100 millones de pesos que los panistas quieren aprobar para construir la Villa Panamericana, la ciudad tendría una deuda de 2,000 millones de pesos, ¿esperamos que los juegos traigan una derrama económica superior a 152 millones de dólares, que justifiquen el endeudamiento y conflicto social resultante de estas malas decisiones?

Otra falacia es que hay un "margen de tolerancia" para construir alrededor de la cota 1500, expresado por el gobierno panista de la ciudad.

En el caso, evidentemente existen violaciones legales: para realizar un cambio de uso de suelo es obligatorio contar con estudios de impacto ambiental y vial, mismos que no se realizaron, además de que el proyecto del Estadio Olímpico se encuentra por debajo de la cota 1500, que limita toda intervención a actividades turístico-ecológicas.

Pero aún si se subsanaran los errores jurídicos de forma, hay un problema de fondo: existen leyes estatales y un decreto presidencial que protegen la zona de la erosión, deterioro del aire y agua que implican ese tipo de urbanizaciones.

Además, es riesgoso y muy caro construir en "El Disparate": dado que la zona carece de la infraestructura necesaria (incluso la vial) para absorber la demanda de proyectos de alta densidad, los costos de implementar esa infraestructura pueden duplicarse o hasta triplicarse, dependiendo del tipo de servicio.

Además, debido a la localización del predio, resulta muy importante el factor de sismicidad, por lo que los costos de edificación se elevan hasta en un 40%.

Leobardo Alcalá Padilla, coordinador de la fracción edilicia del PRI en el Ayuntamiento de Guadalajara
(v.pág.3 de la sección "Comunidad" del periódico Mural del 6 de agosto de 2009).


Uno no se explica cómo para invertir en obra pública, como tren ligero, mejoramiento del drenaje o la conclusión del macrolibramiento, no puedan siquiera pensarlo y en cambio para la "fiesta panamericana" tiren la casa por la ventana. Si me preguntan, por mí que no se celebren lo juegos, más alegría me da el tren ligero, el eje Lázaro Cárdenas, la Unidad Revolución o el parque Colomos.

Fernando García
(v.pág.19 "correo" del periódico Público del 14 de agosto de 2009).


Hay 2 vías que aún pueden resucitar el sueño de hacer en Guadalajara los Juegos Panamericanos de 2011 y reflotar el proyecto de construir a inmediaciones del Parque Morelos -con la idea adicional de revertir la degradación del centro de la ciudad- la villa que alojaría a los atletas: la lógica y la mágica... La lógica consistiría en que la Virgen de Zapopan en persona hiciera el portento de que los edificios -los proyectados originalmente, no el deplorable cajón con agujeros que los arquitectos se sacaron de la manga posteriormente- aparecieran de la nada, en un santiamén. La mágica, que se iluminen las entendederas de los gobernantes -los salientes y los entrantes-, que los empresarios tapatíos tengan un arrebato de generosidad y de audacia sin precedentes para impulsar el proyecto, y que esa suma de voluntades dé como resultado que se aproveche la que quizá sea la última llamada del destino a favor del rescate de una ciudad que -parafraseando los versos de "La Llorona"- "ayer maravilla fue, y ahora ni sombra es".

De momento, si las cosas no se mueven de como quedaron el jueves, cuando en el cabildo se votó en contra de que el ayuntamiento aportara un crédito puente para financiar el denominado "Proyecto Alameda", todos pierden...

Pierde el doctor Petersen, portaestandarte de la idea de aprovechar la coyuntura de los juegos para revertir el deterioro imparable de la ciudad y de la calidad de vida de sus habitantes. Pierde el gobierno, porque la división de opiniones con respecto al curso de los acontecimientos demuestra que no supo vender a la sociedad las bondades de su proyecto. Pierde el PAN, porque su fracaso escandaloso -caso de consumarse- será una prueba más de que alcanzó su nivel de incompetencia al pasar de oposición a gobierno. Pierde el PRI, porque dejará el precedente de haber saboteado un proyecto, sin proponer uno mejor como alternativa. Pierden los empresarios tapatíos, porque su apoyo a la idea de Petersen habrá sido de saliva. Pierde la ciudad, en fin, porque se queda condenada a seguir en la inercia de la ruina física y moral galopante.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 24 de agosto de 2009).


Los Juegos Panamericanos convertirán a Guadalajara, Jalisco y México en una tribuna en la que la mayor parte de las Américas pondrá su atención, lo que sin duda alguna traerá consigo interesantes beneficios en lo que se refiere a la derrama económica que provocará, y con ello nuevos empleos y mejores deportistas.

Que con las obras que se proponen se podrá reciclar la ya muy demacrada imagen el llamado Centro Histórico -¿pero a qué precio?-.

Por otro lado, se argumenta que si alguien quiere hacer negocio en el terreno inmobiliario, pues adelante, pero los tapatíos no tenemos porqué financiar el que se supone es su negocio, sobre todo cuando se habla de que la deuda va más allá de los 1,500 millones de pesos -considerando lo que ya se ha invertido-.

Cuauhtémoc Cisneros Madrid, presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 24 de agosto de 2009).


Aunque el razonamiento expuesto en el desplegado publicado por los regidores del PRI en el Ayuntamiento de Guadalajara respecto del lío en que se ha convertido la construcción de la Villa Panamericana hace mucho sentido, es necesario el análisis de otros aspectos de este proyecto para poder concluir si la Villa como está planteada tiene no sólo viabilidad económica, sino social.

Para dar por buenos los números presentados por los regidores del PRI en el que concluyen que un departamento de la Villa de 56 metros cuadrados tendría un costo de 1.8 millones en una zona donde no se podrían vender ni a la mitad.

Basta imaginar el ambiente y el contexto vecinal futuro cuando 1,300 condóminos y locatarios intenten discutir cuotas de mantenimiento o arreglar elevadores, fachadas y áreas comunes deterioradas. La realidad enterrará los sueños.

El Parque Morelos es un buen lugar para la Villa, y más cuando ya se han adquirido buena parte de los terrenos. Lo que hace falta es asegurarse que el proyecto inmobiliario se adapte a la economía del lugar (el Parque Morelos no es Central Park) y modificar lo necesario en su diseño y en sus reglas de uso y mantenimiento, y así cumplir con el objetivo inicial de ser motor de la reactivación económica de la zona y de la vida social sus habitantes.

Señores regidores: escuchen las opiniones que difieren de las suyas, busquen -fuera de su círculo de amistades, de sus achichincles o de su limitado club político- asesores honestos y con pantalones para decirles lo que funciona y lo que no, y quiten de los consejos técnicos a sus cuates y a los "profesionales" miedosos o convenencieros que lo único que buscan es quedar bien u obtener un contratito(ote) o un sueldito(ote) para sí mismos.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 27 de agosto de 2009).


Si tengo en mente los famosos Panamericanos, es sólo por el desventurado accidente de ser tapatío, y, para peor, de ser tapatío en tiempos en que a un puñado de dudosos personajes se les ha antojado que esos juegos, insospechables, se hagan aquí. Dichos personajes -funcionarios y empresarios: no veo a ningún «representante» de la supuesta sociedad civil clamando por la realización de los Juegos- alegan, naturalmente, lo consabido: que darán visibilidad internacional a Guadalajara, que habrá «derrama» económica.

Pero los ignorantes y descreídos hemos de atenernos a lo evidente: en el mejor de los casos, esas olimpiaditas región 4 (perdónenme los deportistas y sus entusiastas: yo prefiero esperar a Londres 2012 para aplastarme otra vez a ver el lanzamiento de jabalina en la tele...) servirán únicamente para desfigurar un pedazo de la ciudad. Y en el peor escenario, el que estamos viendo, servirán para mostrar al mundo cómo Guadalajara es una ciudad inepta e incapaz de proponerse nada, una soñadora chapucera que se desentiende de sus miserias para hacer el ridículo con propósitos grotescos: el Guggenheim, el centro JVC, el Santuario de los Mártires, el Centro Cultural Universitario... Y ahora la Villa Panamericana -aunque, por lo visto, este adefesio sí terminará brotando: a pujidos, pero saldrá.

José Israel Carranza
(v.pág.5 de la sección "gente!" del periódico Mural del 27 de agosto de 2009).


El vocero del Proyecto Alameda nos informó a mediados de la semana pasada, que esta propuesta de edificación al estilo departamental de la Unión Soviética empezaría a recibir recursos en 5 meses, de hasta 1,200 millones de pesos.

Martha González Escobar, divulgadora científica de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 29 de agosto de 2009).


Una cosa es que el Gobierno del Estado haya lanzado el salvavidas de 220 millones de pesos, gracias al cual se pondrá en marcha, en el curso del inminente septiembre, las obras de la Villa Panamericana a inmediaciones del Parque Morelos... y otra muy diferente que la susodicha Villa, una vez que -con el tiempo y el ganchito consabido- se transforme en un flamante multifamiliar, en una especie de vecindad en que coexistirán cerca de 10,000 almas, vaya a operar, ipso facto, el ensalmo que conjuró el alcalde tapatío, Alfonso Petersen Farah...

La discusión, hasta hace 2 semanas, en el cabildo tapatío, se centraba en la sensatez o insensatez de que, al efecto de dar celeridad a la construcción de la Villa en los predios que ya se adquirieron, el ayuntamiento acrecentara sus deudas, con el consiguiente detrimento de la calidad de los servicios que prestaría a los ciudadanos durante las próximas 5 administraciones. El cabildo decidió que no... pero el Gobierno del Estado, a la soberana ley de sus pistolas, tuvo a bien enmendarle la plana.

Eso estaría muy bien, si previamente se hubiera hecho una valoración a fondo del proyecto, por parte de un grupo calificado de urbanistas. Si se pretende revertir el despoblamiento y el deterioro del centro y generar, como plantea el alcalde, un contagio positivo, ¿qué se supone que va a suceder después?... ¿Se van a modificar las leyes al efecto de propiciar una reconstrucción de los centenares de fincas abandonadas o subutilizadas que hay en el corazón de la ciudad?... ¿Se pretende que la zona se convierta -digamos por ejemplo- en una reedición de Tlatelolco?...

De ser así, ¿qué acciones complementarias se tomarán para dotar a los miles de nuevos habitantes del centro de Guadalajara de servicios, escuelas, espacios públicos?... ¿Cómo se resolverán sus necesidades de transporte?... ¿Cómo se aliviará la saturación actual de las pocas vialidades primarias -Calzada Independencia, Avenida Alcalde y pare usted de contar- de que actualmente se dispone?...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 31 de agosto de 2009).


En estos últimos días se ha venido discutiendo un endeudamiento para la construcción de la Villa Panamericana; al fin el gobernador y algunos empresarios han salido al "rescate" de la misma, pero no antes de la pretensión del presidente municipal de Guadalajara de primero endeudar a la comuna con 1,000 millones y después con 500. Lo bueno fue que en toda esta pretensión los regidores tanto del PRI como PRD no permitieron que se endeudara el municipio, lo realmente increíble es que el Alcalde haya querido vernos la cara a todos los jaliscienses con el pretendido crédito, es aberrante ver cómo después de haber perdido las elecciones insistan en mentirle a la ciudadanía y tratar de seguir en el negocio de la política; ahora resulta que van a culpar a los regidores de oposición si la villa no se hace o si se le retira a Guadalajara la sede de los Juegos Panamericanos.

El Sr.Petersen no entiende que la gente ya despertó y que si hay algo que está por los suelos, y que les costará a los panistas construir más que la Villa Panamericana, es su credibilidad ante la ciudadanía.

Diana R.Estrada G.
(v.pág.5 "Cartas del lector" del periódico Mural del 3 de septiembre de 2009).


La tarjeta amarilla de la Organización Deportiva Panamericana a Guadalajara, y la consiguiente amenaza de irse con la música de los Juegos Panamericanos de 2011 a otra parte si no se aclara el panorama -por demás nebuloso hasta ahora- de la Villa, confirma lo que ya se vislumbraba: que la sede se tambalea...

Para Guadalajara, se suponía que la versión tercermundista de los Juegos Olímpicos sería el pretexto ideal para construir la Villa Panamericana en pleno centro de la ciudad (en torno al Parque Morelos); pasada la fiesta, se venderían los departamentos, se repoblaría el cada vez más prostituido, abandonado y ruinoso corazón de la ciudad; se generaría un contagio saludable que llevaría a construir y ocupar más vivienda, y permitiría, a la postre -final feliz de la historia-, recuperar la vocación original de la zona.

La incapacidad de la autoridad -más allá de los buenos deseos- para "vender" el proyecto a la sociedad y a involucrar en él a quienes tomarán la estafeta del gobierno municipal a partir del primero del año, por una parte; la historia local, pródiga en proyectos grandiosos -el Hospital Escuela, la Plaza Tapatía, el Teatro de la Ciudad, los Arcos del Milenio...- que han tenido desenlaces mediocres y tardíos, y, finalmente, los tiempos de los Juegos que avanzan sin que aquí se vea la luz al final del túnel, hicieron inevitable el ultimátum perentorio y tajante de la ODEPA.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 7 de septiembre de 2009).


Finalmente, la Villa Panamericana soñada para Guadalajara, se derrumbó -¡oh, desencanto...!- antes de que se colocara la primera piedra.

La historia de un sueño de color de rosa está en vías de tener un desenlace anticlimático. El sueño (¿imposible?) en cuestión consistía en dar un viraje de 180 grados en la historia de abandono y degradación del llamado Centro Histórico de Guadalajara. Por el semblante desencajado y el tono grave en que anunció la decisión de la Organización Deportiva Panamericana de declarar clínicamente muerto el proyecto inicial, de construir los edificios que albergarían a los atletas participantes en los Juegos de 2011 a inmediaciones del Parque Morelos, fue obvio que el alcalde tapatío, Alfonso Petersen Farah, dimensionó a plenitud todas las implicaciones del -ahora sí- hecho consumado: su ambicioso proyecto urbanístico aborta; su ilusión de rescatar al corazón de Guadalajara de su ruina gradual, se frustra; los cerca de 400 millones de pesos del erario gastados en la adquisición de los predios en que se pensaba edificar la Villa Panamericana -que ilusoriamente generaría un contagio saludable en la zona-, fueron una pésima inversión; la que ahora se encuentre (si es que se encuentra... y si es que los tiempos, cada vez más cortos, alcanzan para materializarla), necesariamente será una solución emergente y, en consecuencia, mediocre...

Los dirigentes de la ODEPA lo saben muy bien: si deciden ratificar a Guadalajara como sede de los Juegos, aunque sea porque a esta altura de la película no hay más cera que la que arde, le estarán apostando -¡qué pena tener que decirlo con todas sus letras...!- a un equipo perdedor.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de septiembre de 2009).


Manuel Herrera, vicecoordinador del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, criticó el estatus de la discusión sobre la Villa.

"Verdaderamente es una vergüenza lo que ha sucedido con el asunto de la Villa Panamericana, pero en específico porque no se hayan podido poner de acuerdo a estas alturas del partido".

Germán Ralis, presidente en Jalisco de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados, dijo que el debate sobre la viabilidad del plan debió darse hace un año, y no después de las elecciones.

(V.pág.1 de la sección "Comunidad" del periódico Mural del 10 de septiembre de 2009).


Las cosas para Guadalajara 2011 están de verdad graves. Una mezcla nefasta de intereses políticos entre panistas y priístas, una clara ineficacia negociadora de los organizadores. Vamos, la misma porquería que todo lo pudre. Ahora, la única solución posible tendrá que llegar a billetazos. Justo en nuevos tiempos de recortes y ahorro gubernamental.

Rafael Ocampo
(v.pág.2 de "La afición" del periódico Público del 18 de septiembre de 2009).


El presidente de la ODEPA no contó en su misiva que el comité organizador local de estos juegos, que preside Carlos Andrade Garín, deberá pagar 10% del valor neto de los boletos vendidos para las ceremonias de inicio y clausura de los juegos, lo mismo en los boletos vendidos para cada una de las competencias, y si hubiera boletos de cortesía y promoción, también pagará 10% del costo, además el costo de transportación, alimentación y hospedaje de más de 7,500 deportistas durante los 15 días que duran los juegos, del presidente o su delegado y secretario general de cada uno de los miembros de la ODEPA participantes en los juegos, de los miembros del Comité Ejecutivo de la ODEPA y hasta 8 miembros del secretariado de esa organización.

Además, ya se hizo un depósito de 50,000 dólares para garantizar la publicación de las memorias, además de pagar los gastos totales de alimentación, hospedaje y transporte de los atletas, oficiales y otro personal de los comités olímpicos nacionales y numerosos gastos más.

Eso no es todo, la ciudad de Guadalajara deberá proporcionar una señal de transmisión televisiva (sic) de calidad con cobertura de por lo menos 10 horas, sin costo para la ODEPA que tiene la propiedad exclusiva de todos los derechos de televisión abierta y por cable, internet y radio, de los multicitados juegos deportivos.

El tiempo publicitario lo decide el comité ejecutivo de la ODEPA, que sin embargo concesionó los derechos de comercialización del evento por la cantidad de 13 millones de dólares pagaderos en cinco partes, de las cuales nada más faltan por pagar 5'200,000 dólares, y eso que estamos en recesión económica.

Ahora bien, si a todo esto le sumamos los 350 millones de humildes pesos despilfarrados en el Parque Morelos, uno se sorprende más al saber que, según el apartado del acuerdo del punto 5: el Comité Ejecutivo de la ODEPA puede decidir la terminación del acuerdo y revocar los derechos otorgados al comité organizador unilateralmente, el documento está firmado por el presidente de la ODEPA y el entonces gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, y el transitorio alcalde de Guadalajara Ing.Espinosa Guarro, entre otras firmas.

Martha González Escobar, divulgadora científica de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 19 de septiembre de 2009).


La improvisación es la palabra que define la labor de las autoridades municipales y estatales para realizar las obras deportivas y la Villa Panamericana, con vistas a los juegos deportivos de 2011, lamentó ayer el urbanista Alfredo Hidalgo Rasmussen.

Hace 2 años, cuando se realizó el primer foro, el panorama lucía optimista y se creía que Guadalajara podría replicar parte del éxito que tuvo Barcelona con los Juegos Olímpicos de 1992, pues hubo cambios exitosos en esa ciudad.

Sin embargo, en Guadalajara, el saldo es negativo, pues ni siquiera se tiene el sitio donde se edificarán la Villa y el estadio de atletismo, a menos de dos años del evento.

"No podemos imaginarnos que la ciudad va a cambiar y va a transformarse en 4 años, si no nos la creemos los ciudadanos y si no se la creen las autoridades. Los conflictos internos que han tenido para ponerse de acuerdo y la errónea distribución territorial que han hecho para dividirse el pastel han llegado hasta los ciudadanos".

Hidalgo sostuvo que fracasó el proyecto de revivir el centro con la Villa y los inmuebles que ya se han construido "no han hecho nunca ciudad, porque no se vinculan el proyecto deportivo con el plan urbano estatal o municipal y la estrategia de desarrollo territorial".

-Hoy, después de 2 años de planear una Villa, se hace una convocatoria para que en 15 días los desarrolladores inmobiliarios vengan a salvar la ciudad y el proyecto [...] Tiene que solucionarse en una convocatoria apresurada.

Planteó además que los ciudadanos no conocen las 3 opciones existentes para albergar a las delegaciones deportivas: Huentitán, El Bajío (Zapopan) y Cerro del Cuatro. "No sabemos de qué manera constituyen estructura de ciudad, no sabemos cómo se integran al tejido urbano. ¿Qué podemos esperar? Pues un milagro, ¿no?".

(V.pág.11 del periódico Público del 2 de octubre de 2009).


Hay que entenderlo así: hacer la Villa Panamericana para los Juegos de 2011 en los alrededores del Parque Morelos, como pretendió hacerlo el hoy secretario de Salud y alcalde de Guadalajara con licencia, Alfonso Petersen Farah, tal vez hubiera sido lo ideal; hacerla en el predio conocido como "El Bajío", según se decidió ayer, es, simple y llanamente, lo más viable. Porfiar en el proyecto inicial habría valido la pena, a la larga, si el plazo final para entregar la obra no hubiese sido perentorio: por ejemplo, si los Juegos estuvieran programados para el año siguiente del Día del Juicio; pero como la mecha, una vez encendida, se acortaba cada día, y como Guadalajara tiene una larga historia de obras que a la hora buena se hacen tarde, mal y caras ("el síndrome de Los Arcos del Milenio", diría un sicoanalista), es obvio que la resolución se tomó, finalmente, con un criterio pragmático:

-Aquí, antes de que se arrepientan; porque si no, los atletas van a tener que alojarse en las tiendas de campaña de los que protestan contra el Puente Atirantado.

-¡...si bien les va!- acotaría alguien

"El Bajío", en el vértice suroccidental de la confluencia del Periférico con la prolongación de la avenida Vallarta, era, hasta hace unos 3 años, un oasis de respeto a la naturaleza que el monstruo urbano, por alguna misteriosa razón, se abstenía de devorar. En el aspecto ecológico, formaba parte de la zona de amortiguamiento entre el bosque de La Primavera y la ciudad que día y noche lo amenaza, y de hecho ha empezado a agredirlo; fue, hasta el temporal de lluvias que acaba de quedar atrás, una zona de recarga de los mantos freáticos. En poco tiempo no será ni lo uno ni lo otro: será el asiento del llamado "Templo Mayor" de las "Chivas"; será un centro cultural -según San Lucas- y comercial, provisto de un gigantesco estacionamiento para automóviles, y será, después de los Juegos Panamericanos en puerta, asiento de un abigarrado complejo habitacional de viviendas al más puro estilo "peor es nada", con respecto al cual habrá que cruzar los dedos para implorar porque no se convierta en una versión corregida y aumentada, para mal, de "El Sauz".

Al margen de esos buenos deseos -y de la esperanza de que, como de costumbre, la Virgen de Zapopan tenga a bien extender su manto protector para salvar a la ciudad de los efectos de las barbaridades sistemáticamente perpetradas por sus propios hijos-, lo cierto es que la idea de aprovechar los Juegos Panamericanos como pretexto para impulsar la regeneración del cada vez más abandonado, degradado y prostituido "Centro Histórico" de la ciudad, queda en el abandono. Quedan los predios en que se realizaría el "Proyecto Alameda". Queda la frustración -como decía el bolero- de "lo que pudo haber sido y no fue"...

Queda, en fin, la dolorosa lección de que quizá sea cierto que Guadalajara está destinada a que la grandeza faraónica (la Plaza Tapatía, el Puente de Arcediano, los susodichos Arcos del Milenio...) sea la medida de sus sueños... y la rotunda mediocridad, la medida de sus esfuerzos.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 4 de noviembre de 2009).


Juegos Panamericanos, lentos y mal planeados: Vázquez Raña.

(V.periódico El Informador en línea del 4 de noviembre de 2009).


El presidente de la Odepa, Mario Vázquez Raña, dedicó varios minutos a rascar más la herida de la polémica intención de construir la Villa Panamericana en el Parque Morelos.

Vázquez Raña dijo que el entonces alcalde y presidente del Comité Organizador, Alfonso Petersen, presentó 'una ilusión de Guadalajara para llevar a cabo en el centro de la ciudad la Villa, yo me daba cuenta que no cubría los requisitos que necesitábamos'... y lo comparó con las ruinas de Cacaxtla.
En el discurso del gobernador algunos vieron respuestas indirectas -y diplomáticas- a Vázquez Raña, como que los Juegos son 'gran oportunidad para reconocernos cómo somos, personas con la misma dignidad'.

Emilio insistió en que sí habrá un museo en la Barranca -lo que había puesto en duda Vázquez Raña-, y encarrerado, afirmó que terminarán las obras en tiempo y que todos se sentirán orgullosos de los juegos del 2011.

¿De verdad allí 'se acabó este cantar', o continuarán las coplas hasta el 2011?

S.Cabañas
(v.pág.6 del periódico Mural del 5 de noviembre de 2009).


El dinero público se va a gastar en generar nueva infraestructura básica (que en el desarrollo normal de la ciudad deberían pagar los fraccionadores) en lugar de elevar el nivel de vida de otros tapatíos que llevan años esperando una inversión importante en sus alrededores.

Los Panamericanos eran una gran oportunidad para detonar cambios en la ciudad. Esa oportunidad ya se perdió.

Diego Petersen Farah
(v.pág.3 del periódico Público del 6 de noviembre de 2009).


Si fuera otro país yo ya lo habría decidido [quitar los juegos], pero quiero mucho a México y me frené mucho para decidir cosas.

Mario Vázquez Raña, presidente de la Odepa
(v.pág.3 del periódico Público del 6 de noviembre de 2009).


Francisco Cornejo, representante de Corey, dueño del predio en El Bajío, dijo que la obra estaría terminada en junio de 2011 y, un mes después de la entrega, se procedería al equipamiento general.

Pero, al término de su intervención, el presidente del comité olímpico de Brasil y del comité organizador de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro en 2007 opinó que tener la Villa Panamericana 3 meses antes del arranque del encuentro deportivo no es suficiente. Afirmó que 4 meses debería ser el mínimo, aunque lo ideal serían 6 meses o más, por lo que recomendó no apagar los focos rojos que hay en Guadalajara en el tema de la Villa, postura que compartió el secretario del Comité Olímpico de Argentina, Mario Moccia.

Ante tales observaciones, el titular de la Odepa, Mario Vázquez Raña, ordenó subir a 5 miembros la comisión que se había destinado para la supervisión de la Villa y estableció que ahora no sólo será esa instalación la que se esté evaluando constantemente, sino también el estadio de atletismo y el complejo acuático.

(V.pág.10 del periódico Público del 6 de noviembre de 2009).


El "don" Vázquez Raña, que irónicamente se hizo barón de la organización de justas deportivas mundiales gracias a su fortuna, sus relaciones y su afición al tiro deportivo, parecía divertido disparándole (verbalmente) a todo lo que se moviera o tuviera carácter de jalisciense o tapatío.

Se burló del fracasado proyecto de Villas Panamericanas en el centro histórico, y cuando hubo de referirse a él, subrayó que "nunca, nunca, nunca" se lo habían tomado en serio en la Odepa, y para acabar con el fallido discurso de Alfonso Petersen Farah -hoy "zar antidengue" y hace pocas semanas, alcalde-, que proclamaba la "recuperación" del centro histórico, el dueño de los Panamericanos fingía no recordar el proyecto y lo ubicaba en "las ruinas de Cacaxtla".

Después, cuando Emilio González Márquez convidó, dibujada en el rostro barbado la sonrisa que todo lo banaliza, a "disfrutar la alegría" de recibir los Juegos Panamericanos y olvidarse de los conflictos previos, el "don" recordó públicamente que si en 20 días no estaba el documento que garantizaba la fianza por 50 millones de dólares, se llevaría la sede del evento a otra ciudad.

¡La última amenaza antes de irse! ¡El gesto final de dominio avasallante!

Al paso de los días, ninguna autoridad se ha pronunciado sobre las excentricidades del "don" y su actitud llanamente grosera. Ningún ofendido (que los hubo) se atrevió a alzar la voz y comportarse con autoridad. Si la clase política gobernante aguantó sin hacer gestos las palabras y los desplantes de Vázquez Raña, igual hizo la clase empresarial, que tanto habló de la importancia de un rescate del Centro Histórico y que ahora se apresta a buscar las oportunidades de negocio en la organización de la competencia deportiva.

Si antes se dudó, ahí está la prueba: Los Panamericanos son un negocio particular, que desparrama lucro para quien pague el boleto de ingreso.

¿Y los elevados valores deportivos?

Jorge O.Navarro
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 10 de noviembre de 2009).


En otra faceta del contubernio entre los negociantes de los deportes y los poderes públicos, el gobernador Emilio González Márquez incluye en sus peticiones presupuestales más de 1,100 millones de pesos, destinados a la construcción de 2 estadios deportivos. Son instalaciones que Guadalajara se comprometió a tener listas para los próximos juegos panamericanos, cuya sede está a punto de perder. En lo que acaso esconde fuertes intereses inmobiliarios la Organización Deportiva Panamericana rechazó al ayuntamiento tapatío el proyecto de villa donde se alojarán los participantes en esa contienda. Si Mario Vázquez Raña, que preside la ODEPA, no queda satisfecho, Guadalajara perderá la sede y con ella 50 millones de dólares.

Miguel Angel Granados Chapa
(v.periódico El Siglo de Durango del 12 de noviembre de 2009).


Resulta increíble que se escoja, después de muchísimos debates, el peor sitio para la construcción de la Villa Panamericana.

El Bajío es una zona que recarga los mantos acuíferos que surten gran parte de la zona metropolitana. El debatido Centro JVC se autorizó porque no se construiría vivienda, ahora se elimina la restricción para llevar a cabo una unidad de vivienda de media y alta densidad que tendrá funestos efectos en dichos mantos. El valle recibe gran parte de los escurrimientos de las lluvias de La Primavera, por lo que se debería considerar dentro del decreto de protección. Y, como su nombre lo indica, es un bajío, sin salida para las aguas negras que se generen por las viviendas.

Era mucho mejor sitio el Parque Morelos porque se regeneraría una zona deteriorada de la ciudad. Se ve claramente la mano del promotor del estadio Chiva para que le construyan gratis el paso a desnivel que se le obligó a construir como condición para operar. Benditos políticos visionarios, que sólo ven el progreso de su partido sin importarles nada de las consecuencias de lo que aprueban.

René Sube
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 12 de noviembre de 2009).


Salieron chispas en la sesión del Comité Técnico del Fideicomiso de la Villa Panamericana en el Ayuntamiento de Guadalajara.

Algunos integrantes, uno de ellos Víctor Martínez de Castro, pidieron liquidar la relación con contratistas como Bosco Edificaciones -que construiría la Villa-, Banco IXE, que buscaría un inversionista, y Agip Ayesa, que supervisaría la obra que nunca se hizo.

Unos propusieron ofrecer indemnizarlos con el mínimo, otros que mejor lo resolvieran en los tribunales.

Al final, acordaron solucionar el caso en el ayuntamiento...

¡Mmmh!, Lo más seguro es que el asunto se politice más de lo que ya está y que la resolución se prolongue una eternidad, porque el comité todavía tiene pendiente el inicio de una auditoría aprobada desde hace 2 meses... y es hora de que no se hace.

S.Cabañas
(v.pág.10 del periódico Mural del 12 de noviembre de 2009).


Una jugada interesante se está planteando en el grupo cercano a Héctor Vielma.

Como el próximo Ayuntamiento de Zapopan sólo tendrá problemas con los Juegos Panamericanos, el equipo del priista analiza no poner un solo peso para infraestructura en El Bajío, donde pretenden construir la Villa.

Es decir, no aportaría el 50% al que se comprometió el alcalde panista saliente, Juan Sánchez Aldana, para obras viales de la zona.

Y es que Zapopan sólo terminaría gastando millones de pesos en un negocio... ¡perdón!, proyecto, que beneficiará a unos cuantos, y en un evento en el que el ayuntamiento no tendrá ni un ápice de influencia en su organización y ejecución.

Así es que más valdría a los panistas reasignar partidas para terminar el proyecto de El Bajío, en el cual tienen mucho en juego.

S.Cabañas
(v.pág.8 del periódico Mural del 19 de noviembre de 2009).


El más reciente botón de muestra se agregó a la extensa lista de capítulos de la errática historia de los (aún por verse...) Juegos Panamericanos de 2011. Al margen de las promociones jurídicas de algún organismo de la sociedad civil ("Conciencia Cívica"), orientadas a impedir que el estadio de atletismo para el evento se construya en el predio de El Disparate, por restricciones de carácter ambiental similares a las que obligaron a abandonar el proyecto previo de construirlo en "El Bajío" -donde se edificará la Villa que alojará a los atletas-, hubo otras manifestaciones de inconformidad: preparatorianos de la Universidad de Guadalajara se apersonaron en el sitio, a orillas de la Barranca de Huentitán, y anticiparon su disposición, incluso, a montar guardias permanentes para impedir -diría Juan Verdaguer- que la mano del hombre meta la pata en ese lugar.

Independientemente de la malévola hipótesis de que los preparatorianos fueron "acarreados" -en la peor acepción del vocablo- para presionar a favor de que la universidad también lucre con los Juegos Panamericanos, al conseguir que alguno de los nuevos escenarios deportivos se construya, por ejemplo, en los terrenos en que estuvieron el Estadio Olímpico o el parque de beisbol, el meollo del asunto va más lejos...

Teóricamente, desde que se solicitó por primera vez la sede de los Juegos Panamericanos para Guadalajara -cuando Santo Domingo le ganó la votación-, se hablaba de aprovechar la infraestructura deportiva ya existente en la ciudad, para mejorarla. Se suponía que la eficiencia -máxima suprema de la economía- sería la consigna.

Ahora, hasta donde alcanza a vislumbrarse, uno de los mayores "beneficios" que conseguirá Guadalajara con algunos escenarios construidos ex profeso para los juegos (el nuevo velódromo, los canales para el canotaje, las nuevas instalaciones para basquetbol, gimnasia y tiro con arco; el estadio de atletismo ahora en el centro de la polémica...) será acrecentar el extenso catálogo de sus elefantes blancos.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de noviembre de 2009).


Guadalajara acababa de sacarse de los zapatos un par de incómodas piedritas relacionadas con la rifa del tigre en que le tocó el boleto premiado: los Juegos Panamericanos de 2011. Una, la decisión de construir la Villa Panamericana en "El Bajío" y no contigua al Parque Morelos; total, si la degradación física y moral del centro histórico de la ciudad se llevó decenios, ¿qué más da dedicar centurias a la recuperación, si lo importante es que a la postre quede bien?... Y la otra: se entregó ya la fianza por 50 millones de dólares solicitada por la ODEPA para decidir que sí: que ni modo; que ya es inevitable que aquí se celebren los dichosos Juegos. (Total, la Virgen de Zapopan siempre está atenta para liberar a la ciudad de las calamidades naturales... y de las barbaridades de sus amados hijos).

Bien. El caso es que, a partir de que los Panamericanos de 2011 sean "los mejores de la historia" -por casualidad, lo mismo que se ha dicho de todos los precedentes-, Guadalajara ya pidió la sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2014. Estos, como probablemente ya se sepa, se distinguen de los Juegos Olímpicos tradicionales en que participan en ellos, deportistas de entre 14 y 18 años (es decir, las Isinbayeba y los Bolt del mañana). La primera edición de estos Juegos se celebrará el año próximo en Singapur. Otras candidatas formales a sede para 2014 son Nanjing, China, y Poznan, Polonia; previamente se descartaron, entre otras, Belgrado, Moscú, Nueva Delhi, Manila, Yakarta, Estambul... y Monterrey.

Los valedores de la convicción de que a los tapatíos no hay cerro que se les empine ni cuaco que se les atore, piensan (es un decir...), obviamente, en "optimizar" la infraestructura deportiva que dejarán los Panamericanos de 2011. Si el COI muerde el anzuelo, pues, ya luego se buscarán los Juegos Olímpicos propiamente dichos, y "aprovechando las tradicionales nevadas de cada 134 años"... los Juegos Olímpicos de Invierno.

(Por cierto: en breve comenzarán a colocarse, a las entradas de la ciudad, vistosos rótulos con esta leyenda: "Guadalajara. Se alquila para fiestas").

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 25 de noviembre de 2009).


Los que parece que están en una justa deportiva son los regidores de Guadalajara.

En pleno cierre de gestión están autorice y autorice gastos que da gusto, a pesar de que algunas son tan polémicas como sospechosas.

Apenas los sacaron... ¡perdón! soltaron la organización de los Juegos Panamericanos que tantos conflictos les creó, y para pronto votaron por buscar la sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud en el 2014.

Y en esto, como en la tragicomedia de los Panamericanos, el ayuntamiento y otras instancias públicas tendrán que invertirle unos 83 millones de dólares.

¿Causará alguna sensación placentera gastar el dinero ajeno, o será que algo se queda en casa?

S.Cabañas
(v.pág.6 del periódico Mural del 26 de noviembre de 2009).


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Fecha de última actualización: 30 de noviembre de 2009.

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