Atractivos turísticos de la zona metropolitana de Guadalajara


Cultura y folklore


La zona metropolitana de Guadalajara, contrario a lo que se piensa, es rica en vestigios arqueológicos. En las siguientes dos fotografías, como ejemplo, se presentan dos antiguos túmulos, conformados en su parte sobresaliente por artículos de uso diario de la tribu denominada "guadalajareca". Cabe aclarar que los guadalajarecas están conformados por varias etnias:
  1. Los "tapatiecas", que fueron los habitantes originales del lugar, pero que ahora son minoría y se encuentran en peligro de extinción.
  2. Los "chilangotas", también conocidos como "gandayas", venidos del centro del país en grandes cantidades después del gran terremoto del 85.
  3. Los "sinaliux" y los "sonoriux", dos ramas de las tribus bárbaras del norte antiguamente conocidas con el nombre genérico de "chichimecas". Muchos "sinaliux" llegaron en peregrinación guiados por sus caciques o "narcos" en los 70's y 80's, cuando un dios cruel y castigador, llamado "Operación Cóndor", les ordenó buscar otro lugar para asentarse, muy lejos de sus hábitats naturales. Esta última tribu es la responsable del estilo arquitectónico "cuiliacaniense tardío" que ha florecido en toda la zona.
  4. Los "tarates" o "michoacanillos", descendientes de los "tarascos", venidos del suroeste para vivir cerca de sus clientes de la tribu sinaliux (entiéndase esto como una integración de la línea de producción con la línea de comercialización). Los "tapatiecas" aseguran que los "michoacanillos" llegaron acá bajados del cerro a tamborazos.
  5. Los "tepaches", de la zona conocida como "Los Altos" del estado. Esta tribu ha tenido continuos intercambios con los "tapatiecas" a través de los siglos, así que casi son considerados locales. Parte del trato preferente a los "tepaches" se debe al garbo, porte y brío de las hembras de esa tribu, muy apreciadas por sus cualidades entre los "tapatiecas".
  6. Tribus varias, pero que no llegan a figurar, como "colimillas", "monterreyenos", "tepís", "oaxacos", "tamaulipos o hijoelas", "yucas", etc.
Volviendo a los túmulos, abundantes por todos los rumbos de la zona, los arqueólogos se preguntan qué es lo que hay debajo de ellos, ya que tienen tanto tiempo en su sitio que nadie recuerda cómo era éste antes de que aparecieran. El asunto es que nadie desea moverlos de donde están, ni los dueños de los inmuebles frente a los que aparecieron, ni las autoridades de los municipios a que pertenecen, que se encuentran muy ocupadas en viajes al extranjero para conocer otras culturas, despreciando las manifestaciones locales como las que aquí presento.

Millet 448, La Estancia, Zapopan - May/28/2002 Beethoven 5550, La Estancia, Zapopan - Jul/3/2002

Una manifestación más avanzada de estos monumentos mítico-religiosos de los "guadalajarecas" está representada por las llamadas "Esferas Macedonias", anteriormente conocidas como "Esferas de Cornelio" (en honor a un mago de la región que hacía desaparecer archiveros llenos de recibos alterados y aparecer billetes en cajones de escritorios), que se utilizan para adornar algunos árboles (ver foto siguiente). Según algunos estudiosos de mentalidad simplista, el nombre les viene de los reyes zapopanos que se han caracterizado por su ineptitud en el servicio de recogida de basura en los últimos años; alegan los simplistas que estos adornos se multiplican en relación directa a las fallas del camión recolector para pasar por los asentamientos "guadalajarecos". Antropólogos más afines a la creencia de este autor, aseguran que es parte de un ceremonial mucho más complejo, relacionado con las costumbres de los europeos para celebrar el solsticio de invierno, y que aún falta el análisis de documentación recientemente descubierta para dar una explicación exacta.

Lo que es una realidad, es que la película "El proyecto de la bruja de Blair" se inspiró en estas extrañas costumbres de la tribu guadalajareca.

Millet y Chopin, La Estancia, Zapopan - Jul/20/2002


Los visitantes de la zona metropolitana de Guadalajara sin duda disfrutarán de las abundantes "pinturas naquestres", que abundan en la región. De hecho está considerada una de las zonas más ricas, si no es que la más rica en el mundo en este tipo de arte, creado por algunos de los elementos más nefastos de esta sociedad que, en un esfuerzo para mostrar a sus congéneres los profundos estados de palurdez, cretinismo e imbecilidad alcanzados, se esfuerzan en decorar cuanta superficie plana se les pone enfrente, apoyados en las actitudes de los gobernantes de la zona, que han sido y son mecenas reconocidos universalmente de este arte.

Este tipo de arte tiene los mismos fundamentos que la conocida costumbre de los canes de orinar sobre toda saliente de terreno para indicar que ese es su territorio y que los demás deben entrar en el mismo con la discreción y respeto del que penetra en casa ajena.

Brahms y Chopin SE, La Estancia, Zapopan - Jun/1/2002 Brahms y Chopin NE, La Estancia, Zapopan - Jun/1/2002

Publicado en el periódico Mural el 5 de junio de 2003. Publicado en el periódico El Informador el 13 de junio de 2006. Publicado en el periódico El Informador el 29 de noviembre de 2006.

A estos mismos mecenas debe agradecerse la existencia de exposiciones monumentales de arte al aire libre. La galería más importante es la que se ha creado para recibir a los visitantes que llegan por vía aérea, y puede admirarse todo el camino desde el aeropuerto hasta la entrada a Guadalajara. Hay otras galerías importantes, aunque de menor magnitud, distribuidas por toda la zona metropolitana.

Una ventaja adicional de estas exposiciones es que distraen a los conductores de vehículos de la monotonía del transitar por las calles y avenidas... que cuesta algunas vidas y algunos daños materiales... pues sí, pero el arte y la cultura merecen sacrificios. Recuérdese aquel refrán que reza: "la letra, con sangre entra".

Publicado en el periódico Mural el 5 de junio de 2003. Publicado en el periódico El Informador el 26 de octubre de 2005.

Av. Patria - Jun/9/2002

Av. Patria - Jun/9/2002 Av. Patria - Jun/9/2002 Publicado en el periódico El Informador el 30 de agosto de 2006. Publicado en el periódico El Informador el 1o.de noviembre de 2006.
Publicado en el periódico Mural el 21 de diciembre de 2006.


Otro de los atractivos arqueofloklóricos de la región son los árboles torturados. Los "guadalajarecas", ante la imposibilidad de llevar a cabo sacrificios propiciatorios de miembros de otras tribus ante sus deidades (están concientes de que a los trancazos pueden perder... y en la mesa también, como el caso del pleito con los "guanajuatillos" por el agua del Lerma que éstos han agandallado), la han tomado contra otros miembros de la creación que no pueden hacer nada para defenderse: los árboles.

En las fotografías siguientes aparecen dos ejemplares que fueron sometidos a una joda (leyó usted bien: dice joda, no poda). En cuanto les aparecen algunas hojitas verdes, les cortan más las ramas. Este procedimiento puede llevar meses, pero finalmente se logra el objetivo: la muerte de la ofrenda. Los estudiosos han llegado a la conclusión de que esta ceremonia tiene el fin de propiciar mejores lluvias para las tierras de los guadalajarecas, ahora en perpetua sequía desde el agandalle ya mencionado de los "guanajuatillos", acaudillados por su "ayatola" o guía espiritual "El Fox". Las pruebas que se ofrecen para esta teoría es que de otra manera sería incomprensible la acción, ya que ocasiona un daño significativo a una de las deidades más importantes del panteón "guadalajareca": el Dios Carro. Esta deidad sufre fuertemente por la falta de árboles, ya que es asediada por uno de sus ancestrales enemigos: el sol con sus rayos. Para tratar de proteger a este dios tutelar de todas sus familias, los "guadalajarecas" se ven obligados a luchar por ganar las sombras de los árboles de los pocos vecinos que no los han sacrificado, y esto es causa de que esos vecinos, molestos por la falta de lugar de estacionamiento afuera de sus hogares, hagan en ocasiones una especie de "maldición vudú" a los dueños de los carros que los ocupan, embarrándoles de caca de perro las manijas y orinándose en las válvulas de aire de las llantas.

F.Chopin 5525, La Estancia, Zapopan - May/31/2002 F.Chopin 5552, La Estancia, Zapopan - May/31/2002


Mucho hogares "guadalajarecas" cuentan con altares, algunas veces individuales y otras colectivos, para varias familias, en los que rinden culto y depositan ofrendas a los dioses tutelares de la casa, similares a los nahuales de los antiguos mexicanos. Estos altares son colocados en el exterior de las casas en un extraordinario afán altruista de que todos puedan gozar de ellos y, si se encuentran lejos de sus propios hogares, practicar en los mismos sus devociones. Los olores de los elementos aromatizantes que en ellos se utilizan son indescriptibles.

Las ofrendas, al igual que las "Esferas Macedonias" antes mencionadas, casualmente también crecen en relación directa a las fallas del servicio de limpia y recolección de basura de los ayuntamientos de la zona.

F.Chopin y R.Sanzio, La Estancia, Zapopan - Jun/1/2002 J.Brahms y J.S.Bach, La Estancia, Zapopan - Jun/2/2002


No puede dejar de notarse la costumbre de los "guadalajarecas" de adornar su cielo con toda clase de cables y alambres que cruzan sobre las calles como una muestra de los avances tecnológicos de esta sociedad. Basta con levantar la vista para regocijarse con este bello decorado al cual, ocasionalmente, se le agregan adornos tales como pares de zapatos con sus cintas entrelazadas, prendas de vestir y uno que otro cometa o papalote, mismos que quedan allí suspendidos hasta que las inclemencias de la naturaleza terminan por deshacerlos.

F.Chopin y R.Sanzio, La Estancia, Zapopan - Jun/4/2002

Publicada en el periódico Mural del 5/jun/2003


Otra de las manifestaciones de la abundante cultura existente enre los asentados en el Valle de Atemajac es la representada por el material escrito, especie de bulas, que es repartido diariamente y sin costo (financiado por empresas comerciales venidas del centro y del norte) en todos los domicilios. Este material por lo general, es dejado por los "guadalajarecas" en la calle para su disfrute por parte de todos los amantes de la lectura.Casualmente, este material está impreso sobre extracto de cadáveres de árboles, lo que contribuye al sacrificio de éstos tan apreciado por los "guadalajarecas" y que hace que la región se asemeje cada vez más a los lugares de origen de las tribus "fuereñas".

Millet y Bizet - Sep/01/2002

Pero que no se critique a los "guadalajarecas" como depredadores de la ecología; por doquier pueden hallarse muestras de reservas territoriales donde abunda la fauna local (ratas de dos y cuatro patas, ratones, arañas, moscas, hormigas, aves, etc.), y que además se utilizan como depósitos de materiales antropológicos que serán la admiración de las futuras generaciones.

Beethoven, entre Sanzio y Brahms, La Estancia, Zapopan - Jul/3/2002 Beethoven, entre Sanzio y Brahms, La Estancia, Zapopan - Jul/3/2002

Además, en cualquier calle pueden encontrarse abundantes muestras de bosta de algunas bestias de "caza mayor" que altruistamente han sido dejadas "libres" por sus propietarios en busca de repoblar la zona con animales de especies "en peligro de extinción" (algunos, por desconocimiento, alegan que es por irresponsabilidad, pero esto es impensable en una sociedad de tan altos estándares cívicos como lo son los "guadalajarecas").

Bosta en las aceras de La Estancia - Jul/2002


¿Y qué decir de la costumbre de las clases más "nobles" de adornar periódicamente con sus pendones y sonrientes efigies todos los rumbos y espacios de la ciudad durante las competencias trianuales en las que a los triunfadores se les premia dándoles acceso a las arcas públicas para que procedan a saquearlas. Estos desinteresados "nobles"; qué digo "nobles", "filántropos"; qué digo "filántropos", "santos", cuyo mayor interés es el bienestar económico de sus familias, sus "amistades" y, principalmente, el propio, con sus pendones tratan de demostrarle a los "guadalajarecas" que no los olvidan y que están sumamente interesados en beneficiarlos (haciendo que el dinero salga del bolsillo de los "guadalajarecas" y entre al de los "nobles" que sí saben como darle un buen uso). Algunos "guadalajarecas", (los díscolos y desconfiados), ponen a los pendones de la "nobleza" en la misma categoría que la caca de perro en las aceras, como algo inevitable y que hay tratar de evitar e ignorar, mientras que otros muchos, los que sacarán utilidad de la prevalencencia de algún "noble" sobre sus competidores, muestran un sinigual entusiasmo ante los pendones de sus amos y señores.

Publicada en el periódico Mural el 5/jun/2003

Publicada en El Informador el 15/feb/2006


Actividades deportivas


Entre los "deportes extremos" que se practican en esta zona existen dos particularmente populares: el "acering" y el slalom automovilístico. Al no contar con facilidades para el rafting, el surfing, el alpinismo, etc., los guadalajarecas crearon el "acering". Este es un peligroso deporte consistente en caminar por las aceras de la zona metropolitana, llenas de obstáculos de todo tipo: pozos, desniveles, superficies sueltas oscilantes, ramas bajas de árboles (¿será en este caso que están calculadas para gente de muy baja estatura, como la mayoría de los "chilangotas"?) aceras bloqueadas por puertas abiertas, automóviles estacionados, puestos ambulantes de todo tipo, etc. Además es común que por las aceras circulen bicicletas y motocicletas, y no debe olvidarse que puede haber automóviles entrando o saliendo de cocheras sin ninguna precaución (no es inusual que atropellen hasta a "los de casa"). Bajo su propio riesgo éste es un deporte que puede practicarse sin más equipo que el que se trae puesto normalmente, pero no es recomendable, ya que puede derivarse en un atropellamiento (por parte de los practicantes de slalom automovilístico). También puede suceder que, en tiempo de lluvias, usted desaparezca permanente de la superficie de la tierra, succionado dentro de una alcantarilla o boca de tormenta destapada; lo mínimo, una pierna rota. Es mejor practicarlo con casco, protecciones para los codos y rodillas y botas de minero con punta de casquillo de acero.

S. Bolívar entre López Cotilla y Vallarta - Jun/12/2002 Pedro Moreno y Bernardo de Balbuena - Jun/12/2002 Mural - Julio 17/2008
16 de Sep.y P.Sánchez- Público - Sep/8/2006 H.y Cairo- Público - Jul/30/2007 Río Nilo y Loma Sur - Público - Sep/24/2007 Federalismo Nte. y Maestros - Público - Sep/24/2007

Los guadalajarecas, por lo pronto, en su afán de mejorar su competitividad en "acering", han creado al poniente de su ciudad una pista de entrenamiento a la que denominaron "Parque Metropolitano", en la cual practican a convivir en las aceras con bicicletas y, para hacerla más difícil, a algún "genio" se le ocurrió la "brillantísima" idea de cubrir los "andadores-pista ciclista" con polvo y grava de piedra roja volcánica para provocar derrapones y caídas, además de hacer más dolorosas las heridas. Sin duda son aguerridos, pero el visitante interesado en este deporte podrá dominarlo con unos pocos kilómetros de práctica.

Por otra parte, y como muestra del ingenio de los naturales: no tendremos playas pero contamos con oleaje abundante "de mar picada" durante la época de lluvias, ya que los vehículos son utilizados para producirlo, reventando las olas sobre los felices peatones que no caben en sí de la diversión, sintiéndose como en las playas vallartenses.

Público - Ago/10/2007

Y algo que no debe perderse ningún visitante es esa maravillosa "ocurrencia" de disfrazar "pares viales" de un solo sentido como avenidas de doble sentido, incluyéndoles un arbolado camellón al centro (una de las más grandiosas y brillantes ideas de nuestros políticos autóctonos, que nos envidian hasta en Curitiba). Con ello se ha pretendido desarrollar la capacidad de concentración de los "naturales" y promover la selección natural de los más aptos, ya que a la menor distracción, después de toda una vida de acostumbrar a mirar a la derecha cuando se cruza sobre un camellón para ver si viene tráfico, los distraídos, que miran hacia donde acostumbran, pronto separarán su alma de su cuerpo. Se recomienda, muy especialmente, Hidalgo, de Américas hacia el poniente; y La Paz, entre Enrique Díaz de León y Chapultepec.


El primer paso para el segundo "deporte extremo" de los "guadalajarecas" ha sido la construcción "torcida" de algunas calles que pudieran haberse hecho rectas, como las que se pueden disfrutar alrededor del "Parque Metropolitano", convertido en centro de entrenamiento para deportistas locales de "alto rendimiento" .

¿Para qué rectas si pueden hacerse chuecas? - Jun/16/2002

Además, para afinar las habilidades de los conductores, las autoridades de los ayuntamientos de la zona metropolitana han permitido que las calles cuenten con baches, topes y alcantarillas (unas hundidas y otras cuyas tapas sobresalen de la superficie de rodamiento). Una gran diversión y entretenimiento producen estos "obstáculos" a quien circule por nuestras calles. Además permiten el crecimiento económico, ya que hacen proliferar talleres de reparación de llantas y suspensiones automotrices, para quienes no han adquirido la habilidad necesaria en el slalom todavía. Los "guadalajarecas" acuñaron la frase "Guadalajara los recibe con los baches abiertos" para dar la bienvenida a sus visitantes.

Calle Tchaikovsky - Jun/30/2002 Calle Tchaikovsky - Jun/30/2002

Para hacer las cosas más difíciles, los semáforos están arreglados de tal forma que, en cuanto caen del cielo unas pocas gotas de agua, éstos se apagan o se quedan pegados. También cualquier viento fuerte los mueve y los deja apuntando en otra dirección. Por otro lado, y para que sirva para ejercitar la memoria, cada semáforo es diferente a los demás: unos son de "vuelta con flecha", otros de "vuelta con siga", otros de "vuelta prohibida", etc., así nadie se acostumbra a ningún estándar y, cuando salen a otras partes del país o del mundo, no les extraña ni les espanta cualquier clase de semáforo que encuentren. Lo que sí es que aquí se desconocen desde hace años los semáforos para peatones, siendo esto parte del deporte del "acering" anteriormente mencionado y provoca fuertes emociones cuando al ir cruzando frente a los carros detenidos ante el alto de un semáforo, a mitad del camino, se pone el "siga" y todos arrancan dejándolo parado sobre el grueso de una raya blanca que divide a dos carriles de circulación (a la pasada, impunemente, algunos automovilistas le tirarán un agarrón -a la bolsa o a alguna parte de su anatomía).

Además puede practicar el off road sin salir de la ciudad. Sólo tiene que circular por las intransitables desviaciones que circundan a las interminables obras en la vía pública.


Paraíso de los vehículos "todo terreno"


La zona metropolitana de Guadalajara ha sido científicamente diseñada para emplear en su totalidad las capacidades de los vehículos "todo terreno". Se cuenta con avenidas que someterán a las más duras pruebas a las suspensiones y llantas de estos automotores. Las las avenidas de la colonia Providencia son un pequeño pero impresionante ejemplo de estas construcciones, dignas de un estado, Jalisco, cuyas carreteras son utilizadas como pistas de pruebas para camiones que se han diseñado para circular por las terracerías africanas.

Publicada en el periódico El Informador el 29/oct/2003 Cerca de Central Camionera - Informador 3/jul/06 Cerca de Central Camionera - Público 4/ago/06 El Informador 8/ago/06 Las Juntas - El Informador 8/ago/06 El Informador 8/ago/06 El Informador 8/ago/06 El Informador 9/ago/06 El Informador 9/ago/06 El Informador 6/nov/06 El Informador 22/ene/07 El Informador 6/feb/07 Público 30/jul/07 Mural 2/ago/07 Público 17/ago/07 Mural 26/jun/08 Público 20/jun/08 El Informador - Jul/12/2008 El Informador - Jul/12/2008 El Informador - Jul/21/2008

Con la finalidad de enriquecer la experiencia de los conductores de los "todo terreno", se han creado una serie de "sorpresas" que les permitirán disfrutar de la satisfacción de comprobar que cuentan con un vehículo robusto y potente.

En resumen: sólo lugares como el Amazonas, Irak, Afganistán, los territorios ocupados de Palestina y similares pueden ofrecer aventuras equivalentes a las que usted y su vehículo disfrutarán en esta "justa, sabia y fuerte" ciudad.

¿Primera vez en Guadalajara?

Si usted suponía que la Zona Metropolitana de Guadalajara es una de las más bellas de nuestro país, estaba en lo correcto. Nuestra ciudad es aún lo suficientemente grata como para seguir viviendo en ella. Su magnífica arquitectura, gran actividad comercial y exquisita gastronomía la distinguen en el territorio nacional.

No obstante, adolece de rezagos que hacen de la contidianidad urbana un recordatorio de lo mucho que falta por hacer. Así, espero le resulten útiles estos consejos [al visitante]:

  1. Haga caso omiso del anuncio que le recibe en esta "noble y leal ciudad" con el imperativo de que "obedezca las señales", ya que éstas brillan por su ausencia. De hecho, estará ingresando a una de las urbes peores señalizadas del país.

    Por lo que, si intenta dirigirse hacia Chapala, por la avenida Lázaro Cárdenas, a Tlaquepaque o a Nogales por el galimatías de Los Cubos, remítase a su gran sentido de orientación tipo casco azul en Irak. Y si intenta conducir entre carriles virtuales, señales preventivas invisibles y semáforos camuflados, libere su mejor instinto de conservación.

  2. Si también le informaron que la ex arbolada capital del graffiti es además amable, tampoco le mintieron. Lo que sucede es que el contaminante y lento tráfico ha generado una tendencia a la fácil irritabilidad en las que fueron damas educadas en la tradición conservadora tapatía. Desarrollando una espontánea proclividad a usar el claxon de manera soez, pero conservando los más lindos ojos de la tierra mía. Lo de la virilidad del macho jaliscience está "probado". Aunque debe tener presente que no todo lo que brilla es oro. Y aquí y en China, siete años de mala suerte son muchos.

  3. Si huele a tierra y no precisamente mojada, seguro que está usted a punto de ingresar, sin previo aviso, en zona de inversión de los recursos públicos "ahorrados", durante dos años, por los honorables ayuntamientos metropolitanos. Ni se le ocurra pensar que ha sido por falta de planeación estratégica en la obra pública, sino para que todos los habitantes de esta magnífica ciudad estemos a tono con Bagdad. Nada tiene que ver en este desinteresado esfuerzo el proceso electoral que se avecina y mucho menos el conocido "año de Hidalgo".

  4. Si cae en el infortunio de cometer una infracción de tránsito, por favor no ofrezca la clásica y mexicana "mordida", so pena de ser encarcelado por cohecho. Lo cual debe significar que en Jalisco el gobierno del cambio persigue automovilistas infractores, porque acabó con la delincuencia de cuello blanco, fraudeadores de cajas populares, inspectores municipales amafiados, concesión irregular de "maquinitas", protección a giros negros, venta de licencias, explotación sexual de niños, salarios de escándalo en el servicio público, venta de droga en las escuelas y en fin, por esos sonados éxitos es que ahora le toca a más de un agente vial de quienes se sospecha han enviado a sus hijos a conocer Disneylandia.

  5. Si va a cruzar el Periférico a pie, ni lo intente. Su vida peligra a menos que sea usted escolta de un alto funcionario en medio de la inauguración de uno de los pocos puentes que aquí, como consignara el ilustre Alcalde de Lagos, "se pasa por arriba". Lo cierto es que la distancia entre éstos obliga al modesto peatón, ciclista o señora con niño al hombro a jugársela por atropellamiento o por infarto, en una difícil decisión que llevó al Solovino en "el mejor de los mundos imposibles" de Abel Quezada, a un trágico final tan sólo por amor perruno.

  6. ¿A refrescarse a Chapala? Ni se preocupe por llevar traje de baño. Una buena arriscada de pantalón le permitirá disfrutar de un estimulante baño de tobillos, después de caminar los dos o tres kilómetros en el terreno semidesértico que hoy separa al malecón del agua. Una buena bicicleta y mejor condición física para el pedaleo le ahorrarán el pasaje a la Isla de los Alacranes. Y ya que ni las promesas de Fox ni el exceso de prudencia del Gobernador han podido recuperar al lago, lleve un recuerdo de lo que producen sus aguas: un buen ajo u hortaliza cosechada en el hoy verdoso estado de Guanajuato.

  7. La exuberante "decoración" gráfica que tienen la mayoría de los edificios en la ciudad donde Orozco creó "El hombre de fuego" es para algunas autoridades "culturales" y sociólogos de la localidad, una "forma de expresión", a la cual le llaman graffiti. Supongo, como un homenaje a la expresión pictórica monumental y callejera surgida en los barrios bajos de New York, Chicago y algunas ciudades europeas en los años ochenta y que alcanzó la etiqueta de estilo en los grandes museos de arte como una rica e innovadora propuesta plástica.

    No obstante, le sugiero no hacer comentario alguno sobre el fenómeno de "tachas" y "vómitos" en toda la zona metropolitana que, seguramente por ignorancia, en otras partes del mundo se considera daño en propiedad ajena, pues corre el riesgo de molestar a vendedores de aerosol y promotores de espacios exclusivos para grafitear, y cuyo éxito pronto motivará a las autoridades municipales para crear la primera zona exclusiva para el desvalijamiento de autos en el país. Sin reversa, seguimos a la vanguardia.

  8. El alegre, desenfrenado y veloz pulular de camioneros y taxistas en esta "Ciudad de las rosas", donde Luis Pérez Verdía organizaba magníficos paseos en bicicleta, puede ser de fatales consecuencias. Aléjese de ellos. Sus tentáculos mutantes han logrado la adaptación a todos los cambios climáticos y políticos de los últimos veinte años. Pueden adoptar forma de propietario, concesionario o líder sindical, según sea necesario, cualidad que ni los gobiernos estatales o la teoría de Darwin han logrado justificar frente a los tapatíos. Los primeros son el último eslabón en la cadena del ecosistema urbano con especialización en ciclistas y peatones. Los segundos lo pueden botar del auto como adúltero descubierto si se atreve a esbozar ingenuamente: "¿Sirve su taxímetro?".

  9. Como son más las virtudes de nuestra ciudad que los pendientes, puede invertir en los negocios más rentables de esta pujante ciudad. Si así lo decide, le recomiendo un buen "balde aparta lugares". Ingresar en este gremio sólo requiere de un pacto de sangre con la policía, la Secretaría de Vialidad y los inspectores de mercados. El acuerdo incluye la licencia para extorsionar automovilistas en cualquier lugar de la ciudad. El estilo es responsabilidad de usted, no obstante, el centro comercial Centro Magno [o el Hospital El Carmen] y sus alrededores le dan magníficas facilidades para imponer una cuota según se dejen los incautos. También se puede meter de revendedor del Estadio Jalisco. Para mayores informes contacte con las directivas de los clubes de futbol de Primera División y la -¡Qué coincidencia!- otra vez Dirección de Inspección del Ayuntamiento de Guadalajara. Si por el contrario, sólo desea emigrar acá para catapultarse a la fama, esta es la ciudad ideal. Embriáguese en un bar de mala muerte, finja ser un simple ciudadano y orine en la calle. Sólo necesita esperar las cámaras de Televisa para aparecer en el "Show de la barandilla".

  10. Finalmente debe confirmar usted mismo que un buen tapatío nunca "necesita", porque todo lo "ocupa". Y si probó las ahogadas, el menudo con aguacate, las jericallas, un buen tejuino, la cerveza de La Alemana, las nieves de La Violeta, los tacos de lengua o la birria del Mercado Alcalde, habrá valido mucho la pena visitar esta ciudad de magnífica arquitectura colonial, independentista, afrancesada, ecléctica y contemporánea. De extraordinaria escultura urbana y de obra de los grandes como Clemente Orozco, Urzúa y Luis Barragán; del Museo de Paleontología más grande del país, sede de la segunda universidad más grande de México y del primer periódico independiente de América. La que, a pesar de su grandeza y sus políticos, suplicante reza: "Que nunca llegue el rumor de la discordia".
Carlos M. Orozco Santillán
(v.pág.6/A de El Occidental del 20 de abril de 2003).

Opiniones invitadas


La inseguridad y la basura impide[n] el desarrollo turístico.

Hoteleros de Guadalajara
(v.pág.3A de la sección "Negocios" de Mural del 3 de julio de 2003).


Publicado en el periódico El Informador el 16/jun/2004

Resulta de risa que quieran construir un museo de las características y la estirpe del Guggenheim, en una ciudad que carece de planeación urbana, puesto que el día de mañana, cuando vengan los turistas a visitarlo en época de lluvia, antes de llegar al museo tendrán que pasar por todo una travesía de turismo de aventura como son: los rápidos de avenida Patria, los obstáculos de avenida Colón, 'dile al policía que te pase por el laberinto' y muchos más; por lo que desde esa óptica, los visitantes del museo quedarán maravillados de una ciudad tan completa en cultura y, sobre todo, turismo de aventura involuntario.

Rafael Raya Lois
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 13 de julio de 2004).


No hay como desparecer por unos días de la ciudad para verla, al regreso, con nuevos ojos. Como de extranjero, diría, o de 'repatriado voluntario'.

Así, los baches lucen casi como atracción turística, los midibuses como deporte extremo y los atascones de tráfico como verbenas populares. Qué bonito es lo bonito.

Paco Navarrete
(v.pág.3B del periódico Mural del 22 de julio de 2004).


Lo más próximo que tenemos es el aire que respiramos. Nos llegan por oleadas mezclas desagradables de olores de origen disperso, acompañados de contaminantes tóxicos y los ruidos disonantes, cacofónicos y encimados de los pleitos de claxon, estornudos de escapes motorizados, pitillos escalofriantes de alarmas fortuitamente detonadas en coches desatendidos; locales comerciales chillando nocturnamente en falsa-alarma-sostenido-mayor y el bum bum bum de los amplificadores demoníacos de sonidos bajos que parecen emerger del inframundo cajuelero como los runrunes que anticipan las olas sísmicas de un temblor, haciendo vibrar nauseabundamente a las tripas antes de que el oído los percate.

Sufrimos los males externos a nuestra casa aún antes de salir de ella. Llegando apenas a abrir la puerta encontramos banquetas agrietadas ondulantes e impropias para carriolas, bicis, patines o simplemente poder caminar sin ejercer destrezas de atleta. La calle resulta insuficiente para los autos que la demandan (tanto para moverse como estacionarse); insuficiente para los árboles que la pueblan más como enfermería que como el ostentado "bosque urbano"; insuficiente para los cables que la enredan como telaraña metálica o las inundantes aguas pluviales. Los parques y jardines públicos sobresalen por su escasez. Los muros y las fachadas hacen de portadores de la basura críptica del "graffiti" vándalo.

Norberto Alvarez Romo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 21 de agosto de 2004).


Todos los días veo con tristeza en lo que se ha convertido esta ciudad que en un tiempo se hizo llamar "la ciudad de las rosas". Camellones llenos de basura, desde desechos de comida, botellas latas y hasta pañales desechables...

La mayoría de los camellones no tienen pasto, sólo hierba que crece en tiempo de aguas y que se seca, pero que sigue rescatada gracias a las bombas de agua que riegan de vez en cuando... y mantienen de pie algunas varas altas con una que otra rosa. Lo más tremendo es el "grafito visual" del que sufre Guadalajara.

Por todas las avenidas principales se cuelgan de los postes cartelones con todo tipo de propaganda, especialmente de la "Expo". Expo ferretera, Expo ganadera, Expo boda, Expo mueble y todos los tipos de exhibisiones que este lugar lleva a cabo durante todo el año. Se agregan a estos cartelones los diversos eventos: Fiestas de Octubre, conciertos de todo tipo, publicidad de diferentes partidos (uera y en tiempo de elecciones), publicidad religiosa, inauguraciones, etc. Con tanto cartelón y banderín, Guadalajara ya parece un pueblo globero.

Para la Cumbre de las Américas se le dio "manicure" a la ciudad... la limpiaron, plantaron y hasta quitaron la docena o más de perros muertos que se juntan sobre la carretera a Chapala, saliendo del aeropuerto. Entonces, ¿aquí sólo se limpia para ciertos eventos importantes, no para los ciudadanos?

Josefina Chaprales de Agnesi en "Buzón de nuestros lectores"
(v.pág.12-D del periódico El Informador del 9 de noviembre de 2004).


La calidad de la vida pública está en la condición de esas banquetas que abundan agrietadas, disparejas y llenas de postes; de las calles agredidas por vehículos autistas, majaderos en demasía y por las telarañas de cableados colgantes que amenazan aprisionarnos; de los parques tristes carentes de afecto jardinero; de las plazas anárquicamente invadidas por ambulantes ventajosos; de las fachadas grafitiadas que desfiguran el rostro hogareño; de la basura esparcida por transeúntes apáticos; de los humos y polvos que vician el aire, los pulmones, la salud.

Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de enero de 2005).


En sus ingresos por las vías carreteras se produce una mala impresión de lo que es nuestra ciudad. Esto es cierto al arribar desde todos los puntos cardinales. Para los visitantes primerizos que llegan vía el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, la primera impresión es un olor de putrefacción y desechos que no cesa durante el año completo. Notoriamente, esta zona es un ejemplo más del manejo insuficiente de los drenajes que contaminan a los arroyos y cauces de toda la ciudad.

Una vez registrado el olor alrededor del aeropuerto y ya en camino a la ciudad, los anuncios publicitarios (mal llamados espectaculares, de lo cual tienen poco) se encargan de contaminar y destruir el paisaje precisamente desde la salida del aeropuerto con una saturación tal de mensajes que ninguno llega a producir el efecto informativo que se pretende con ellos. Todos juntos ya anuncian simbólicamente el caos demencial que se avecina.

Así sucede también en los demás ingresos a la ciudad; cada uno con sus variantes peculiares. Es como si cada ingreso estuviera cumpliendo con alguna consigna implícita e intencional de no mostrarse como una entrada bella y digna a la ciudad intermunicipal más grande del país que es Guadalajara.

Lo que resulta con las malas impresiones que luego se repiten demasiado es que provocan algo así como una vacuna o adormecimiento cerebral que nos impide reconocer la realidad horrorosa en la que se nos está convirtiendo nuestra ciudad frente a nuestras propias narices. Quizás es una autoprotección a la neurosis o depresión mental que se desataría si realmente todos nos fijáramos con atención, interés y honestidad a lo que ocurre con nuestras calles atascadas, fachadas grafitiadas, banquetas desquebrajadas, cielos en cableados y jardines demacrados. Habrá que reconocer también a los vehículos endemoniados, poseídos por seres transmutados al volante.

Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 5 de febrero de 2005).


La zona metropolitana de Guadalajara se distingue por los intentos de solución vial en la que los nodos, la infraestructura carretera, la señalización y no se diga el aeropuerto, resultan deprimentes para quienes tenemos que sobrevivir en una ciudad con un caos urbano agravado por la ineptitud gubernamental para desarrollar la obra pública. Dicha obra debería dotar a sus habitantes de soluciones viales pertinentes y no galimatías como el que encontramos en los famosos "cubos" de la Avenida Vallarta y obras interminables cuyo costo económico y político puede ser mayor que los beneficios por las molestias que han causado a los afectados.

Guadalajara, Tlaquepaque, Zapopan, Tonalá y Tlajomulco han hecho un pacto suprapartidario bajo la batuta del gobierno estatal para convertir a esta ex ciudad amable en una de las más peligrosas de México por su señalización e insuficiente infraestructura vial.

Paradójicamente, donde hay obra ésta se ejecuta sin planeación, sin información suficiente y con una ineficiencia que multiplica la molestia ciudadana cuando se observan en pleno día trabajos que podrían acelerarse por las noches, como en la Ciudad de México en donde la pavimentación, balizamiento, calafateo, semaforización e iluminación se realizan exclusivamente por la noche.

Carlos Manuel Orozco Santillán
(v.pág.7/A de El Occidental del 6 de febrero de 2005).


Guadalajara, Guadalajara... la llamada "Perla de Occidente", la "Ciudad de las Rosas", "Ciudad de las Fuentes", eran tantos los calificativos que distinguían a la noble capital de Jalisco, pero la han convertido sus habitantes en la cumbre del grafito, el congestionamiento vial, la ansiedad y falta de respeto hacia el peatón.

(V.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de febrero de 2005).


Guadalajara llega a su 463 aniversario siendo una ciudad descuidada. Basta con caminar por las calles del centro histórico, para observar el grafito por todos lados, la mugre hasta en los edificios públicos, en los adoquines de las plazas.

Graciela Abascal Johnson, curadora de la sala de historia del Museo Regional de Guadalajara
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de febrero de 2005).


Desde 1985 nuestra ciudad crece desordenadamente. Aquí se perdió la brújula cuando el temblor de la Ciudad de México provocó el éxodo masivo a la provincia; y la nuestra fue al principio la preferida. Desde entonces han imperado las ocurrencias y las improvisaciones en casi todos los ámbitos de nuestra vida pública.

Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 5 de marzo de 2005).


Quedará pendiente la obligación de atender aquellos aspectos de nuestra ciudad, que por referirse a los errores del pasado no reciben la atención y entusiasmo de los sueños futuros. El crecimiento desordenado que ha sufrido por dos décadas ha traído consigo errores cuya corrección rebasa el alcance de los proyectos individuales y que solamente podrán resolverse con una concertación pública y un liderazgo heroico, de lo cual parece que aquí escaseamos.

El problema lo recordamos en los espacios abiertos; los lugares públicos en que coincidimos todos, donde nos movemos, nos vinculamos. Allí están los muros graffitiados, las banquetas agrietadas, los parques ausentes, los embotellados coches, los tambores nauseabundos de auto estéreos cholos, las ubicuas alarmas chillantes desatendidas a fuerza de ser tantas tan falsas, los árboles mutilados por el conflicto de espacio con la telaraña del cableado de distribución eléctrica y desde luego los monstruosos autobuses urbanos (lo peor de lo peor).

Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 19 de marzo de 2005).


Como parte de la reciente oleada de emociones fuertes y deportes extremos, las aceras de nuestra ciudad ofrecen su aporte: banquetas destruidas, bloqueadas por automóviles, postes inútiles, cabinas telefónicas mal ubicadas y hasta abismos.

Martín Mora
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 1o.de abril de 2005).


Con la novedad de que Guadalajara abre nuevas atracciones para los afines a deportes extremos. Si usted alguna vez soñó con ser extra de los Dukes de Hazzard, gustaba de ves la persecuciones en las calles de San Francisco o es adicto a los Pilotos Infernales de Francia, no lo piense más y haga su sueño realidad. Sólo acuda a las confluencias de Av.Américas y Jesús García y compruébelo usted mismo.

Salgo de mi casa a las diez de la noche, voy circulando en mi coche (ahora en espera de reparación en la agencia) y los semáforos me marcan el verde. Entonces, súbitamente, veo el tope unos cuatro metros delante de mí; muy tarde para frenar, las cuatro llantas en el aire (no exagero), aterrizaje forzoso y comienzo a maldecir la hora en que a alguien se le ocurrió poner un tope debajo de un semáforo en plena Av.Américas y sin pintar. Sólo una señal al lado, con un letrero "Tope".

Ahora acabo de leer que estos topes no pretenden disminuir la velocidad del tráfico, sino desviar el flujo de agua de lluvias. ¿Difícil de creer? Así es, pero nuestros funcionarios no dejan de sorprendernos. El tope apareció de la nada el miércoles 18 de mayo, por la mañana. Casualmente, desde ayer por la mañana el tope estaba pintado (supongo que lo hicieron en la madrugada, pues tomé fotos antes y después e incluso saqué video la misma noche de mi percance con autos haciendo acrobacias aéreas con chispas).

Señores secretarios de Vialidad y de Desarrollo Urbano, les pido que me respondan quién va a pagar mis daños. La ineptitud de no señalizar bien, sus "magnas" obras dañaron mi auto y el de muchos más. Espero que tengan la vergüenza para responder.

Fernando González
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 20 de mayo de 2005).


En cada poste hay un letrero colgado, la mayoría de estos letreros son obsoletos y están a punto de caerse; no hay un solo poste libre de pegostes, colguijes o mecates y unidos a las marañas de cables que los coronan crean una caótica sinfonía visual.

Las banquetas y machuelos no son mejores. Prácticamente no hay ninguna en buen estado. Sus machuelos están hechos añicos y los cajetes, que alguna vez albergaron un árbol, están cayéndose a pedazos.

En los casos en que el árbol sobrevivió a la contaminación y la sequedad, el cajete no tuvo la misma suerte, pues su mal diseño fue incapaz de resistir las raíces de su arbóreo huésped o los golpes de los automóviles vecinos. Los más sólo contienen basura y tierra reseca.

Los arroyos de las calles son otra obra maestra del desconstruccionismo urbano. Las calles que alguna vez se construyeron de concreto son un muestrario de parches de asfalto que impiden transitar suavemente y sin sobresaltos. Cada parche es testimonio fiel de la falta de previsión o de la improvisación, pues son el producto de cientos de ranuras y agujeros que todo mundo hace para colocar tuberías y conexiones que, por algún extraño motivo, no fueron instaladas antes de terminar la calle. Si no me creen fíjense en la Avenida Montevideo o en la Avenida Terranova, en la Colonia Providencia.

Pero no sólo los parches y agujeros hacen que pasear en coche por Guadalajara sea una abrupta experiencia.

Los desniveles provocados por el crecimiento de las raíces de los árboles localizados en los camellones levantan los bordes y reducen el ancho efectivo de las calles.

Sin duda son especies que nunca se debieron sembrar pues sus raíces no crecen hacia abajo, sino hacia los lados.

Y qué decir de los topes, Guadalajara está plagada de ellos y pocos son los realmente necesarios, bien construidos y bien señalizados.

La mayoría son instalados por los vecinos, que consideran que tener uno frente a su casa hará no sólo que los coches se detengan, sino que servirá además como prueba de sus influencias y como símbolo de un estúpido estatus social.

Hay dos calles que son un gran ejemplo de esto, la calle Alberta, también en la Colonia Providencia, y la Avenida General Ramón Corona (si es que se le puede llamar avenida a ese mal construido camino donde está el campus del Tec de Monterrey y que lleva a todos esos nuevos lugares con salones de eventos para fiestas). En esa avenida de rancho, hay un tope detrás de otro, y a las dos o tres de la mañana, al regresar de una fiesta sin más iluminación que la del coche nos hacen salar de coraje decenas de veces.

Cada tope es distinto al otro. Unos tiene vibradores (de los que no usan pilas) en la parte de arriba, otros son unas verdaderas bardas, otros son de proporciones tales que hacen que el chasis inevitablemente pegue contra ellos; unos los hacen de asfalto, otros de concreto, y por supuesto casi ninguno está pintado ni cuenta con señalizaciones previas que los anuncien, por lo que nos enteramos de su existencia cuando brincamos de susto o damos un frenón para intentar aminorar el golpe.

Todo lo anterior aunado al graffiti, a la basura, a los camellones de tierra o con pasto seco y a miles de detalles más, lo único que nos dice es que nadie se fija en ello y que nadie ha gastado un centavo en remodelar las calles de la ciudad desde que se construyeron. Las calles más nuevas se ven algo mejor, pero su inevitable destino será terminar igual de abandonadas que sus antecesoras.

Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.8A del periódico Mural del 9 de junio de 2005).


La ciudad al tener una contaminación visual pierde sus características arquitectónicas, ya que si esos elementos son tapados por otros como los anuncios, la urbe se vuelve un medio publicitario.

"Hay esquinas en Guadalajara que cuentan con un alto número de anuncios. Otro ejemplo es cuando sales del aeropuerto hacia Guadalajara sitio donde existen 64 anuncios y en la ruta hasta la ciudad hemos contabilizado hasta 112 anuncios".

Guillermo Sandoval Madrigal, investigador del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, precisó que es obligación de los ayuntamientos regular la instalación de estos medios publicitarios, pero no han tomado cartas en el asunto debido a que para los municipios representan una fuente de ingreso.

"Es por un afán comercial que no toman en cuenta los riesgos que representan, a pesar de que la norma es muy clara y dice que una ciudad debe estar exenta de cualquier tipo publicitario. Ya que para este fin deben instalarse áreas especiales como kioscos o instalarse en parabuses".

Puntualizó que ciudades como Morelia, donde las autoridades acaban de rescatar el centro histórico, no existe ningún anuncio y la misma situación presenta Zacatecas, lo que significa que hay educación y cultura.

Hacia el aeropuerto

(V.pág.3-B del periódico El Informador del 13 de junio de 2005).


La contaminación visual no es sólo producto de los espectaculares. Hay otro tipo de publicidad urbana que le roba espacios a la ciudad, la afea e incomoda a los ciudadanos. Son los miles de pendones que de manera indiscriminada se colocan en las principales avenidas, parques y jardines, anunciando de todo: eventos artísticos y culturales, alimentos, servicios... y política.

Por donde usted transite, sea a pie o en automóvil, se encuentra con este tipo de publicidad colgada de los postes, árboles y balcones. Y este problema crecerá en los próximos meses, cuando inicien las campaña de los candidatos a ocupar algún puesto en las elecciones de 2006. Empezaremos a ver grandes mantas en los puentes peatonales, o en todo lo ancho y alto de fachadas de edificios. Mantas con fotografías de los candidatos, sus lemas de campaña, los colores de los diferentes partidos. ¡Invasión publicitaria en toda la ciudad!

La contaminación del aire cuesta más trabajo combatirla, lo mismo que la auditiva. Sin embargo, la visual sí se puede evitar más fácilmente: Basta con que los ayuntamientos dejen de pensar en el negocio que les resulta otorgar los permisos, en el caso de los anuncios espectaculares y pendones publicitarios. En cuanto a la publicidad política, el Consejo Electoral del Estado está a tiempo de implementar reglas para que se respete la imagen de la ciudad. Guadalajara y sus habitantes se los van a agradecer.

Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 13 de junio de 2005).


Puestos a buscar explicaciones lógicas al fenómeno de que Guadalajara haya perdido su encanto -si no del todo sí, al menos, para dejar de ser el arquetipo de calidad de vida que llegó a ser para sus habitantes-, lo más fácil sería hacer tabla rasa: culpar, en general, a los gobernantes que en las últimas décadas ha padecido: burócratas oportunistas; funcionarios públicos desprovistos de proyecto e impreparados para dar rumbo al destino de la ciudad y de sus moradores actuales y futuros; arribistas de la política, incapaces no sólo de honrar sus huecas promesas de campaña sino, simplemente, de cumplir su compromiso de permanecer tres años en el cargo, y que toman a la ciudad como mero escalón o trampolín en su carrera política...

Sin embargo, quizá lo más honesto sea reconocer que la culpa del deterioro de Guadalajara como la ciudad más habitable del país sea de "Fuenteovejuna". Es decir, de sus propios habitantes.

Y lo peor: admitir que lo más probable es que ese deterioro ya resulta irreversible.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 20 de junio de 2005).


Imagina que como buen tapatío "bien" te compras un carrazo con un valor menor de lo que mereces, pero mucho mayor de lo que puedes costear. Y ni modo, te endrogas por varios años. Sales una hermosa mañana de la distribuidora de autos europeos, sintiéndote galán en Miami, de perdida, y antes de que te des cuenta, ¡bolas!, caes en algo como un bachezote... pero más grande que tu carro, y de tres metros de hondo.

Pero igual les pasa a los que van en minibús, o hasta a los camiones de gas: vete a saber si es por las innumerables e interminables obras públicas, por la pésima red de agua potable y alcantarillado, o porque simplemente el famoso suelo de jal en el que estamos asentados ya se deslavó y dio de sí, pero ahora sí que la tierra se nos está escurriendo de los pies. Y nos estamos hundiendo.

Parece ser que a partir de ahora, la mejor forma de transportarse será con equipo de alpinista. Para que le vayas calculando.

Paco Navarrete
(v.pág.3B del periódico Mural del 7 de julio de 2005).


La otrora bella y señorial Guadalajara, poco a poco, por culpa de las autoridades, tanto estatales como municipales, se fue degradando, fue perdiendo su dignidad y prestancia, hasta dejar de ser la ciudad amable y lugar de esparcimiento para las familias tapatías, y es que 10 años de gobiernos panistas, más preocupados por viajar, engordar sus cuentas bancarias y sus bolsillos que por dignificar y modernizar la ciudad, la convirtieron en todo, menos en ciudad amable, como antes era y si duda sobre lo que aquí estoy diciendo, veamos algunas de las lacras, lo antiestético y contaminante que tenemos:

Pobre Guadalajara, con tal de sacar dinero para sus viajes y mantener al mantenido de Casa Jalisco, las autoridades cualquier poste lo convierten en fuente de ingresos, sin importar que molesten a la ciudadanía y lo invito a que si va caminando por cualquier calle, tenga la curiosidad de mirar a ambos lados de las aceras y verá lo que yo miré por la avenida de Las Américas: Cosas desagradables que cuelgan, suspendidas de los postes y de los árboles, sin que lleguen al suelo, pero que afean la vista por lo antiestético; en una sola cuadra y por una sola acera encontrará estos colgajos:

  1. El anuncio de más de tres metros de largo, por uno de ancho de una agencia automotriz, donde da a conocer las ofertas de sus automóviles último modelo.
  2. Le parecerá increíble, pero a menos de cinco metros, en otro anuncio del mismo tamaño que el anterior, le informan de las ofertas en gatos, perros y canarios que ofrecen en la Feria de "Mascotas", que se realizará en Expo-Guadalajara.
  3. Camina otros cinco pasos y un nuevo anuncio: -El Hartista, así con H, Miguel Bose se presentará en Guadalajara, donde por medio de sus gritos y gemidos se llevará los dólares de los tapatíos a España.
  4. "Técnicas americanas de estudio para niños"; así reza el siguiente anuncio de un colegio y en el mismo poste otro anuncio más promoviendo el Festival Cultural de Mayo.
  5. Y al terminar la cuadra, anuncios de teatro, con la obra "José El Soñador", y así podríamos seguir con la siguiente cuadra... y la siguiente y la siguiente.
A todo lo anterior agréguele los carteles de la Secretaría de Vialidad, anunciando los desvíos y las rutas alternas que deben seguir los automovilistas y camioneros por las obras que se están realizando, las cuales ya llevan meses y meses sin que se vea su fin; es el colmo ¿no?

Por si fuera poco lo anterior, a pesar del peligro que representan, sobre todo para niños y ancianos, por toda la ciudad tenemos en cada esquina las alcantarillas sin tapa y como ejemplo podemos señalar la que está en la esquina ubicada frente al edificio que ocupan las oficinas del Consejo de la Judicatura en avenida Las Américas y Eulogio Parra, que no obstante que tiene meses destapada, se ha convertido en basurero y trampa mortal; ¿estarán esperando las autoridades que algún magistrado se rompa alguna pierna?, y si eso es en un edificio público importante, pienso que usted se imaginará qué sucede en el resto de las esquinas de nuestra pobre ciudad. ¿Y las autoridades?, bien gracias, pues otra vez están de vacaciones en el extranjero, comprando las "garras" que sus mujeres quieren. ¡Ahora que se cayó el burro y no les cuesta!

Adolfo Martínez López
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 25 de julio de 2005).


Publicado en el periódico El Informador el 27/jul/2005

Hay un número indeterminado de anuncios espectaculares en la ciudad. Se dice que en el municipio de Guadalajara hay 360, en Zapopan 543 y en San Pedro Tlaquepaque 150. A esta cantidad hay que añadir más de un 10% de anuncios irregulares. Además, los que se ubican en municipios conurbados como Tlajomulco o El Salto. ¿El resultado? Tenemos una de las zonas metropolitanas visualmente más contaminadas del país. Y, a lo que se ve, una anarquía regulatoria muy poco envidiable en el tema. Y, a río revuelto, la ciudad pierde.

De enorme tamaño, agresivo diseño, ínfima calidad constructiva, eliminan de un plumazo el encanto y la escala de cualquier perspectiva citadina. Se convierten en un gran menor común denominador. ¿Quién va a tener ganas de cuidar las calles cuando semejantes monstruos se encargan de afearlas definitivamente? Es triste que aún los ayuntamientos (como el de Zapopan), instituciones educativas y candidatos a "gobernar mejor" utilicen estos vehículos a sabiendas (en el mejor de los casos) que con ello profundizan la degradación urbana de la ciudad que pretendidamente quieren mejorar. Ciertos comunicadores afirman, además, que la eficiencia de los espectaculares es ya mínima, merced a la saturación que los propios anunciantes han propiciado.

Guadalajara, como zona metropolitana, debería tomar el problema por los cuernos y limitar muy severamente los espectaculares. Prohibirlos en la mayoría de la mancha urbana, y en donde fueran permitidos, reglamentarlos efectivamente. Se dirá que es una industria que da trabajo a mucha gente. Claro, porque se permite algo así. Si las autoridades propiciaran el respeto a la ciudad y cerraran este fértil campo de negocios y componendas, automáticamente el mercado se desplazaría a otros segmentos menos dañinos para la urbe. Así ha sucedido en la mayoría de las ciudades civilizadas y los publicistas y la gente que depende de esta labor ha encontrado maneras de seguir operando.

La belleza y la dignidad de la ciudad son inapreciables. El ciudadano aprende a querer y respetar a su entorno si es capaz de identificarse con él, de encontrar armonía y serenidad en su contexto. Revisemos cualquier libro de fotografías de Guadalajara antes de este ataque de "modernidad": era una ciudad agraciada, querible. No es posible que nuestra generación deje que la ciudad heredada sea convertida en un gran tinglado publicitario en beneficio de unos cuantos. Es tiempo de rescatar el decoro y la dignidad de una urbe que ha sido largamente, espectacularmente, descuidada.

Juan Palomar Verea
(v.pág.12-B del periódico El Informador del 27 de julio de 2005).


Quien en automóvil viaja,
de inmediato se da cuenta
cuando a Jalisco ha llegado,
porque la tensión aumenta.

Después que tranquilamente
otro estado ya ha dejado,
se encuentra con que el camino
es cual terreno minado.

Es un sello jalisciense,
que su imagen deteriora,
sus pésimas carreteras:
quien las recorre, hasta llora.

Anflopo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 2 de agosto de 2005).


Aquí, todo lo que se mueve, se estorba mutuamente. Los coches se estorban unos a otros cuando más prisa llevan; y cuando llueve, las calles se vuelven los arroyos que alguna vez fueron y desconocen haber sido rellenados para levantar casas, comercios y caminos; la electricidad y las señales de comunicación que fluyen por los cables se han vuelto una telaraña de alambres que parecen grandes estopas colgantes; los camiones urbanos como depredadores se pelean ferozmente por presas pasajeras; la verdadera cara urbana de la ciudad se esconde tras las tecatas cosméticas de las publicidades exteriores de productos y precandidatos que luchan por dominar la voluntad de nuestras mentes a la hora de actuar en las urnas y en las compras.

Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 29 de agosto de 2005).


Con frecuencia se informa sobre algún vehículo que al circular normalmente por una calle o avenida de la zona metropolitana de Guadalajara, de pronto rompe el pavimento y queda atrapado en un socavón, ocasionando por lo menos un tremendo susto a sus ocupantes.

El descubrimiento de 50 colonias que pudieran ocultar bajo sus calles y casas peligrosos socavones, es un llamado de alerta...

Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de agosto de 2005).


Los publicistas llevaron a Río de Janeiro, para efectos de la presentación de la sede, una imagen idílica, con tomas espectaculares de las estupendas vialidades de Guadalajara en los momentos en que funcionan a la perfección (no a la hora de los congestionamientos de vehículos, de los embotellamientos en torno a los puentes y túneles que se construyen, de las caóticas "vías alternas", de las acostumbradas inundaciones, de los "socavones", de los paisajes lunares a que se asemejan innumerables rúas citadinas en esta temporada de lluvias...).

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de septiembre de 2005).


En las décadas de los años 50, 60 y gran parte de los 70 del siglo próximo pasado, las autoridades municipales de Guadalajara desplegaron siempre una especial vigilancia para comprobar que las fachadas y las banquetas de todas las fincas de la ciudad estuvieran en buenas condiciones.

La supervisión, por parte del personal del Departamento de Inspección y Vigilancia de Reglamentos, se centraba más en las banquetas, a fin de que siempre se hallaran en buen estado para el seguro desplazamiento de los peatones, especialmente de las personas mayores de edad, pues si se encontraban con hoyancos o peligrosos desniveles podrían tener un traspié, un tropezón o una caída, con graves lesiones o huesos rotos para las víctimas.

Sin embargo, esta vigilancia aflojó mucho, hasta casi desaparecer, cuando empezaron a imperar en la comuna las políticas populistas, impulsadas por el presidente Luis Echeverría Álvarez, que terminaron en populacheras, desatendiéndose por completo la buena imagen de Guadalajara.

Ante esta ausencia de vigilancia y de interés por parte de las autoridades municipales, los dueños de las fincas se desatendieron de arreglarlas en su aspecto público.

Ahora, en todos los rumbos de la ciudad, abundan las fachadas y banquetas descuidadas, y en muchos casos con daños severos y peligrosos.

Para no ir más lejos, hasta algunos edificios públicos tienen sus fachadas y banquetas en mal estado, como es el caso del Museo de las Artes Populares, ubicado en la esquina suroeste del crucero de las calles San Felipe y Pino Suárez.

Luis René Navarro
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 24 de octubre de 2005).


Con un recorrido en periférico oriente, entre Avenida Alcalde y la cabecera municipal de Tonalá, el Reportero Urbano constató que hay alrededor de 1,590 baches de diferentes dimensiones y profundidades.

Publicado en el periódico El Informador el 29/oct/2005

(V.pág.1-B del periódico El Informador del 29 de octubre de 2005).


Cervantes, en una de sus "Novelas Ejemplares", refiere la historia de un personaje cuyo mayor tormento, hoy, sería... una invitación a visitar Guadalajara.

El nombre de pila del personaje en cuestión era Tomás Rodaja. Aparece intempestivamente en Salamanca, atraído por el deseo de estudiar y entendido de que "de los hombres se hacen los obispos". Sin embargo, algunos pícaros lo enrolaron en la milicia. Metido en "aquella vida, que tan cercana tiene la muerte" -refiere el Manco de Lepanto-, viajó Tomás por toda Italia. De regreso en Salamanca, una dama desdeñada lo hizo víctima de un hechizo ("bebidas o comidas amatorias llamadas 'veneficios' -dice Cervantes- porque no es otra cosa lo que hacen sino dar veneno a quien las toma"), cuya consecuencia fue que Tomás quedó "loco de la más estraña locura que entre las locuras hasta entonces se había visto. Imaginóse el desdichado que era todo hecho de vidrio (...). Cuando andaba por las calles iba por mitad dellas, mirando al cielo, temeroso no le cayese alguna teja encima y le quebrase".

A partir de aquel arrebato de locura, Tomás Rodaja cambió su nombre y antepuso el título de que hasta entonces carecía: "Licenciado Vidriera".

El caso es que si el Licenciado Vidriera hubiera saltado de la fértil imaginación de Cervantes a la realidad y reencarnado en los tiempos presentes, seguramente se aterraría ante la perspectiva de verse seducido por los vendedores de los fascinantes atractivos turísticos de Guadalajara; sus estupendos museos; sus magníficos parques y jardines; su irresistible gastronomía; el respeto cuasi-sacramental de los lugareños a las gemas que integran su patrimonio cultural; sus múltiples joyas arquitectónicas...

Sería difícil convencerlo de que un episodio como el ocurrido ayer al mediodía, en pleno centro de la ciudad, es, simplemente, una anécdota... Si ya la ciudad y sus habitantes vivieron, hace 13 años, las explosiones de los colectores de una extensa y populosa barriada, ¿quién puede asombrarse de que se fracture y se desprenda, desde unos 10 metros de altura, un fragmento (de aproximadamente media tonelada) de una cornisa de una de las puertas frontales de la catedral?...

Se dijo, a raíz de la construcción del túnel vehicular de la Avenida Hidalgo, que esa obra amenazaba la solidez de la voluminosa mole de cantera y otros materiales de que está hecha la iglesia que ha devenido símbolo de la ciudad. Hubo dictámenes periciales en el sentido de que la estructura había sufrido "grietas -se dijo entonces- en las que perfectamente podía caber, parado, un hombre de mediana complexión".

Se hicieron -eso se aseguró- reparaciones "a fondo". Independientemente de modificaciones menores, como la remoción, en tiempos del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo como arzobispo, del manifestador o "ciprés", que dio pie a una encendida polémica que por poco no acabó con una reedición a escala tumultuaria de la bíblica gresca fratricida de Caín y Abel, se supone que la discutida catedral (a la que alguien dedicó un retrato hablado que se ha vuelto típico: "Es una ecléctica y armoniosa colección de mediocridades arquitectónicas"... sin conseguir que se le dejara de ver -con el mariachi- como la tarjeta de presentación de los tapatíos en el mundo), no se ha sabido de nuevos atentados que amenacen con convertir a la (pese a todo...) majestuosa edificación en una ruina.

Sirva lo de ayer, de todos modos, como llamada de atención...

Porque, ¿se imagina usted lo que sería Guadalajara sin su catedral... o, peor tantito, a Guadalajara con una catedral perpetrada por alguna de las actuales "vacas sagradas" de la arquitectura local?...

¡Los santos mártires de la Cristiada nos tengan de su bendita y milagrosa mano...!

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 2 de noviembre de 2005).


El otro día fui a la zona de la calzada Indepestilencia, y en la avenida La Paz y la calle Comercio me tocó ver la mugre en que vivimos: aparte de baches, coladeras rotas, puestos de periódicos sin periódicos ni revistas, puestos ambulantes y montones de basura por doquier. ¿Qué sucede con el municipio de Guadalajara, el primer cuadro de la ciudad, por donde circulan ciudadanos, turistas nacionales y extranjeros? ¿Por quién estamos gobernados? ¿Dónde están los inspectores? Y así en toda la ciudad.

Mateo Hernández
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 20 de noviembre de 2005).


México es un paraíso para las bacterias y las amibas y, por ende, para las enfermedades gastrointestinales, por la contaminación del agua, suelo y aire, además de la falta de higiene personal, indicó Elia Rodríguez Di Bin, especialista en infectología. Así, hoy día uno de los principales problemas de salud pública en el país es la amibiasis. Tan solo en Guadalajara se calcula que 14% de su población padece esta enfermedad.

(V.pág.12 del periódico Público del 4 de diciembre de 2005).


Admitió el ahora ex alcalde, Emilio González Márquez, llevarse un cargo de conciencia: "Dejar una ciudad sucia".

La frase invita a reflexionar. ¿Qué quiso decir don Emilio con "ciudad sucia"?...

El vocablo "sucio" tiene varias acepciones. Una: "que tiene manchas o impurezas". Las manchas que Guadalajara acusa en su fisonomía son múltiples: desde los baches en las calles, los hoyos en las banquetas y el "grafitti" que de unos años a la fecha se ha convertido, para mal, como un tatuaje repelente, en parte de su rostro; las impurezas, por lo consiguiente: adefesios arquitectónicos -desde edificios horripilantes perpetrados por la iniciativa privada hasta elementos "ornamentales" que las autoridades le han incorporado alevosamente-, en detrimento de la dignidad y la armonía que, bien que mal, la caracterizaban... Otra: "manchado con pecados o imperfecciones". Botón de muestra: la anarquía con que funciona -a gran escala, por lo demás- el comercio en la vía pública; muy particularmente, el expendio indiscriminado de alimentos y bebidas... Una más: "deshonesto u obsceno en usos y palabras"; ¿hay alguna duda de que el vocablo retrata a la perfección costumbres tan difundidas como la de arrojar cochinadas en la vía pública, y las formas de expresión -pletóricas de vulgaridades y de una pobreza formal rayana en la indigencia- tan usuales incluso entre nuestros universitarios?... Y una más: "hablando de algunos juegos, sin la debida observancia de sus reglas y leyes propias". Esto, con una poca de imaginación, podría hacerse extensivo al desdén que en la vida cotidiana se tiene hacia determinadas normas de convivencia -las leyes de tránsito, por ejemplo-, y la naturalidad con que, llegado el caso, se disparan los esquemas institucionalizados de corrupción, coloquialmente conocidos como "mordida".

Al margen de que la frase del señor González Márquez pudiera referirse a cualquiera de esas acepciones del nada envidiable adjetivo, bien pudiera haberse limitado a reprochar el desapego del ciudadano por cumplir y a la incapacidad de la autoridad por hacer cumplir los ordenamientos municipales con respecto al aseo de la casa común, reflejo del decoro de sus habitantes.

Ya es un tópico: cuando Guadalajara se preciaba de ser "ciudad limpia" -reflejo de la manera de ser de sus habitantes-, se sabía que los inspectores de la comuna salían a patrullar las calles, block de infracciones en mano, a partir de las 10 de la mañana, y a dejar notificaciones de multas en los domicilios en que fuera notorio que no se había barrido la banqueta y el frente de las casas.

Las multas no eran especialmente severas. Nadie podía decir que el reglamento que autorizaba a imponer 10 pesos de multa por la omisión señalada, tenía propósitos recaudatorios. Con otra: que estaba tan generalizada la sana costumbre de barrer las calles, que las eventuales y escasas omisiones -excepciones de desidia que confirmaban la regla del civismo como costumbre-, que en muy pocos casos se llegaba al extremo de las infracciones.

En la administración anterior, la ventolera por el aseo en la vía pública, fue, por una temporada, tema de una campaña propagandística de mal gusto -aquellos pendones desplegados por el primer cuadro, con el rostro patibulario de un cómico de la televisión-, por una parte, y vil llamarada de petate por la otra.

No hubo que ir demasiado lejos por la prueba de que es aplicando la ley y no afeando la ciudad con pendones (costosos, además) como Guadalajara puede sacudirse una etiqueta que la deshonra -la de "ciudad sucia"- y reconciliarse con la contraria, que la honraba.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de diciembre de 2005).


Es curioso, pero el Ayuntamiento [de Tonalá] lo único que hace es "parchar" el pavimento [del Periférico], de ahí que esté todo boludo y parece que vamos a caballo y no en un vehículo, además del riesgo existente de que se afecte la suspensión del automóvil.

Margarito Mayorga Pila
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de diciembre de 2005).


El Periférico es el reflejo de las diferencias sociales en esta ciudad; el tramo poniente luce balizado, como vía de comunicación del primer mundo; al cruzar Belisario Domínguez, es un calvario para los automovilistas: hoyos en el pavimento, basura y animales muertos acumulados a un lado de la vía ¿y la autoridad...?

(V.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de diciembre de 2005).


La avenida Patria, desde su cruce con Acueducto, presenta un aspecto deplorable en cuanto al aseo, plagada de anuncios espectaculares en ese tramo, hasta la Universidad Autónoma, nada que ver con una ciudad limpia.

Siguiendo por Patria, antes de llegar a Moctezuma, si usted maneja su vehículo por esa calle en la noche, más vale que la conozca muy bien, de lo contrario puede subirse a los camellones que tienen unos retornos, pero el color amarillo ya no se nota.

Avenida Cruz del Sur, es un desaseo para ruborizar a cualquier tapatío; en el cruce con Lapislázuli, el pasto ya no existe, ahí están grupos de niños y adultos vendiendo cosas y pidiendo dinero; en lugar de pasto hay envases de refresco, envolturas de fritangas, en fin es un cochinero de vergüenza, claro, para quien tuviera.

Regina Ureña
(v.pág.6-A "Buzón de nuestros lectores" del periódico El Informador del 14 de diciembre de 2005).


Guadalajara lució ayer una imagen muy distinta a la que están acostumbrados tanto sus habitantes como los miles de visitantes, que por cierto en estas fechas se multiplican. La ciudad amaneció ayer, y así permaneció durante todo el día, prácticamente desierta. Las calles, libres de tráfico; el comercio, cerrado en su mayoría...

Como pocas veces también se ve la otra imagen que mostró ayer la capital tapatía, convertida en un gigantesco basurero: La zona centro, los alrededores del Mercado Libertad, la calle Obregón y las vías aledañas a mercados tradicionales de venta navideña, amanecieron "adornadas" con montones de basura, dando un aspecto bastante desagradable ante los sentidos de propios y extraños.

La Guadalajara que tanto enorgullece a los tapatíos, limpia, aunque saturada de tráfico, desapareció por un día para dar paso a una ciudad sucia, maloliente en algunas partes, con la basura generada por el ajetreo de la víspera acumulada en las esquinas, derramándose de los contenedores. Por todos los rumbos de la metrópoli pudo constatarse la falta de previsión de las autoridades municipales.

Muchos turistas salieron a pasear ayer por el centro histórico, otros visitaron el Mercado Libertad, o se dieron una vuelta por la Plaza Tapatía... quedaron decepcionados, porque no esperaban ver a Guadalajara en esas condiciones.

Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de diciembre de 2005).


Considera que Guadalajara es una ciudad:
Sucia 74%
Limpia 26%
(Opiniones recibidas a través de una encuesta vía internet de 636 participantes).

Veredicto
(v.primera plana del periódico El Informador del 27 de diciembre de 2005).


Guadalajara llegó ya al punto en que quien la visite difícilmente podría entender si se está intentando construirla o se está tratando de destruirla. Condenada por su crecimiento anárquico, cumple ya la especie de profecía -¿o sería maldición gitana?- que hiciera hace un cuarto de siglo el preclaro ingeniero Jorge Matute Remus: "Va a convertirse en un eterno escarbadero". Condenada por la espantosa multiplicación de los automóviles particulares y la consiguiente insuficiencia de las "vialidades", pinta para convertirse en una ciudad de circulación lenta -aun en las dizque "vías rápidas"- y de niveles cada vez más alarmantes de contaminación.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 4 de enero de 2006).


Las buenas banquetas deben considerar que por ellas deben transitar sin problema la gente en silla de ruedas, las señoras con cochecitos para niños, los viejos.

Pues bien, después de unos días de refrescar el tránsito peatonal por distintas zonas de Guadalajara es muy triste constatar que nuestras banquetas son lo todo lo contrario a lo arriba descrito. Lo primero que salta a la vista es el desgaste de los pavimentos de las banquetas. Y esto lleva a recordar una consideración que entre nosotros parece haberse olvidado: las banquetas son responsabilidad de cada vecino que debe asegurar el perfecto estado del tramo que se encuentra frente a su propiedad. Sin embargo el ayuntamiento ha descuidado su labor de vigilancia y sanción de este rubro. Cada vez es más usual encontrar banquetas destrozadas enfrente de negocios florecientes o casas de alto valor. (Permítase un ejemplo de punta: la banqueta de la casa que está en Vallarta y Atenas, esquina norponiente, del lado de Atenas. No es posible que los propietarios de una de las casas más caras de Guadalajara permitan tal majadería a los peatones, y menos posible es que la autoridad no haga nada.)

Este desinterés del inmediato espacio público a los ámbitos privados tiene quizá mucho que ver con la enajenación de los ciudadanos respecto de la urbe. Y todo lo demás viene en cascada: coches atravesados sobre cada banqueta, "cajones" que la invaden, registros sin tapa, árboles secos o trozados, escalones y desniveles que el reglamento prohibe, pavimentos destrozados por las canalizaciones mal hechas de las compañías telefónicas, y un largo etcétera. Esto no es ningún "detalle" de la ciudad: es un estado de cosas que atenta contra su misma esencia.

Juan Palomar Verea
(v.pág.10-B del periódico El Informador del 4 de enero de 2006).


Guadalajara fue una ciudad limpia; ya no lo es... Guadalajara fue una ciudad amable; ya no lo es... Guadalajara fue una ciudad segura; ya no lo es... Guadalajara fue una ciudad envidiable por la amplitud y suficiencia de sus vialidades; ya no lo es... Guadalajara fue una ciudad modelo por la calidad de su transporte público; ya no lo es... Guadalajara fue "La ciudad de las rosas"; ya no lo es... Guadalajara fue "La Perla de Occidente"; ya no lo es.

De Guadalajara, a despecho de su falta de iglesias, museos, parques, edificios y demás que fueran, por sí mismos, imanes para el turismo, llegó a decirse que se parecía a su catedral, a la que ya es un tópico definir como "un armonioso conjunto de mediocridades arquitectónicas".

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 9 de enero de 2006).


El vandalismo que se advierte en el desaseo generalizado de la ciudad -la casa de todos- y el deterioro -deliberado las más de las veces- del mobiliario urbano, denota una absoluta falta de civismo ("celo y generosidad al servicio de los demás ciudadanos", nos ilustra el tumba-burros) de sus habitantes. La suciedad, el descuido, el ruido y el desorden que aparecen por todas partes, son síntomas de que quedaron atrás, cada vez más perdidos en la polvorienta memoria de los viejos, los felices tiempos en que Guadalajara hacía honor a su fama de "ciudad amable".

Hoy por hoy, la regla -a la que cada vez es más difícil encontrarle excepciones que la honren- consiste en que en estas latitudes lo que ha sobrado de proclividad al desgarriate, ha faltado de orden, respeto y autoridad.

De gobierno, en una palabra.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 23 de enero de 2006).


El centro histórico de Guadalajara está convertido en un basurero. Los esfuerzos de las autoridades han resultado infructuosos, pese a que impusieron multas durante la pasada administración a quien fuese sorprendido tirando basura en la vía pública.

Sin embargo, actualmente los 200 trabajadores de Aseo Público de Guadalajara están a tal grado rebasados, que numerosos comercios en el centro histórico han adoptado una iniciativa: Colocar bolsas de plástico, amarradas a los árboles o los postes de energía eléctrica, para que ahí los peatones depositen su basura.

Es evidente que faltan botes fijos para los desechos sólidos.

(V.pág.1-B del periódico El Informador del 31 de enero de 2006).


En este momento enfrentamos el problema del escarbadero. Inician obra, tardan dos años en realizarla y sin haberla concluido, comienzan otra. Esto provoca serios problemas de circulación vial. Anteriormente iniciaban una, la concluían y luego se hacía otra obra, de esta forma se afectaba lo menos posible a la población.

Otro aspecto que ha contribuido a que la ciudad pierda algunas de sus bondades, como el buen clima, es la gran cantidad de gente que se vino a vivir aquí después del terremoto de 1985, esto provocó el surgimiento de fraccionamientos sin servicios. No quiero decirlo, pero todo tiempo pasado fue mejor...

Constancio Hernández Allende, notario público, escritor e investigador
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 14 de febrero de 2006).


El crecimiento en Guadalajara salió de su carril acostumbrado a raíz del éxodo que provocó el gran temblor de 1985 en la Ciudad de México; pues realmente había logrado ser una de las joyas urbanas del mundo, si bien se mantuviera modesta por su rica vida provinciana. Este éxodo de los habitantes de la capital trajo no sólo a personas sino las acompañó de políticas públicas centralistas y capitales inversionistas desvinculados a los valores y tradiciones propios de nuestra localidad. El amor, cariño, respeto y cuidado que se tenía fue apabulladamente arrollado por los embates consecuentes del gran sismo; cuando tembló allá, aquí se nos rasgó la paz en que vivíamos. La estructura de liderazgo en nuestro tejido social y político se vio gravemente rebasada; fue tal la maldición que nos cayó, que las caóticas repercusiones que siguieron provocaron que la ciudad literalmente explotara algunos años después.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Econometrópolis, A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de febrero de 2006).


Los múltiples achaques que aquejan a Guadalajara -algunos, propios de la edad; otros, consecuencia de las torpezas e ineficiencias de sus gobernantes anteriores-, son la saturación de las vialidades; el deterioro de centenares de construcciones en su "centro histórico"; los vanos afanes por hacerlo habitable nuevamente (tan sucio, tan ruidoso, tan pestilente, tan inseguro, tan deteriorado, tan estresante, tan contaminado, tan estrangulado, tan desprovisto de espacios para la recreación...); los demagógicos anuncios de que se reordenará el comercio semi-fijo que lo ha convertido en un tianguis infecto; los fallidos intentos por dotarlo de un transporte público digno y eficiente, que evite el previsible y cada vez más próximo colapso vial.

Se trata, al parecer, de afecciones crónicas, progresivas e incurables.

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 22 de febrero de 2006).


¿Los problemas de suciedad, inseguridad y contaminación?... ¿Los congestionamientos en las atiborradas vialidades?... ¿Los laberintos de las adecuaciones y rutas alternas?... ¿El lamentable transporte público?...

¡Por favor: seamos positivos!... ¿Quién se va a fijar en esas minucias junto al esplendor de nuestras plazas comerciales, la magnificencia de la Plaza Tapatía y la majestuosidad de los Arcos del Milenio, por sólo poner tres modestos botones de muestra?...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 8 de marzo de 2006).


Se va volviendo reiterativo: Guadalajara -entendida como la caótica mancha urbana que ha crecido en torno suyo- ya tiene un aire tan malo como el del Distrito Federal; abastece a su población de aguas derivadas de descargas de todos los núcleos urbanos asentados en la cuenca del Río Lerma; proyecta hacerlo en los próximos 25 años, mediante una presa que suscita más dudas razonables que confianza; multiplica brutalmente el número de automóviles por la incapacidad de dar con un esquema capaz de ofrecer a la población un servicio digno de transporte público...

Confucio dijo que "Gobernar significa rectificar"... (y no, como aquí, institucionalizar los errores).

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 13 de marzo de 2006).


Debido a los innumerables e ilógicos topes en las calles, ¿ya sabe usted que Guadalajara es "la perla topetía"?

Rubén Pérez García
(v.pág.6-A "Buzón de nuestros lectores" del periódico El Informador del 22 de marzo de 2006).


En el ayer, es decir, hace ya 50 años, Guadalajara tenía fama a nivel nacional e internacional de ser una de las ciudades más limpias y amable, una urbe para bien dormir y descansar; a lo anterior se sumaba su buen clima y la gentileza de sus habitantes, lo que hizo que se convirtiera en polo de atracción para compatriotas y extranjeros; pero en el hoy, para nuestra desgracia, todo eso ha cambiado, de todos los parabienes que teníamos, sólo nos queda la añoranza, sólo el recuerdo de lo que fue y ya no es, más el desprestigio total de los políticos y gobernantes que por su incapacidad o su ignorancia no pudieron o no quisieron conservar el señorío de nuestra bella ciudad.

Pero, ¿qué es lo que ha contribuido para que Guadalajara perdiera su prestancia y prestigio? A continuación señalaré varias de esas razones, algunas de ellas son simples, otras no tanto, pero todas forman el diario vivir y son las que causan molestias y enojo en la ciudadanía:

  1. Los automóviles en nuestra ciudad ya no caben; el tránsito por sus calles se ha vuelto conflictivo en grado sumo, pues nuestra ciudad no fue diseñada para que por ella rodaran tantos automóviles, pero también contribuye que los habitantes cometemos descortesías; ¿no le ha sucedido que a algunos se les ocurre estacionarse en mitad de su cochera y le obstruyen el paso a pesar de que está el carro de uno en ella y próximo a salir al trabajo?
  2. Vivir cerca de la agencia de los automóviles cuyo nombre empieza con V y los automotores españoles por la Avenida de las Américas y del edificio donde se ubica el Poder Judicial de la Federación y el Consejo de la Judicatura Federal, es una verdadera molestia, pues las empleadas del tribunal y funcionarios del mismo (abogados) antes de entrar a trabajar convierten sus automóviles en lugares para aplicarse la tlapalería que acostumbran: El rímel, ponerse las pestañas postizas, delinearse las cejas, quitarse los tubos del pelo, la crema limpiadora y demás menjurjes para embellecerse y afilarse y pulirse las uñas (en el buen sentido de la palabra). Lo peor es que se olvidan del civismo que debe tener todo ciudadano, pues a pesar de que son profesionistas y por lo mismo cultos, muy discretamente antes de correr a su trabajo, sacan del vehículo las bolsas de basura que no dejaron en su casa y las dejan a un lado de las llantas y el machuelo de la banqueta. ¿Y qué sucede? Que los perros callejeros tratando de comer algo, hacen destrozo y medio con las bolsas y al rato toda la cuadra es ya un basurero, y súmele esto por toda la ciudad. ¿Y el respeto a los vecinos? ¿Y la convivencia ciudadana?
  3. Las agencias publicitarias que hay en nuestra ciudad, en vez de realizar campañas agresivas o modernas para anunciar los productos que les encomendaron dar a conocer, su trabajo se reduce a arrojar basura (volantes) y propaganda inútil a los domicilios de los ciudadanos o pegarla en la puerta o los canceles de las casas a sabiendas de que dicha basura, perdón "propaganda", nadie le hace caso y menos que la lean los moradores, pues más tardan en pegarla que los vecinos, ya molestos, la quiten y "al bote de la basura", sin enterarse siquiera de qué se trata; por si fuera poco lo anterior, los jóvenes que deben repartir esos volantes en los domicilios, muchas veces al llegar a las esquinas, arrojan a la calle entre los carros estacionados, docenas de anuncios que con el aire se convierten en lo que son: basura y más basura, sin que sea recogida por los vecinos o el carretón del aseo, siendo como dice la canción: "Hojas de papel volando", otra cosa sería si esa propaganda se hiciera o fuera impresa en separadores de libros, en pequeños calendarios o algo utilitario, donde el futuro consumidor pudiera conservar dicha propaganda o cuando menos viera de qué se trata y no la tiren junto con el recibo de la luz, del teléfono o del agua, que los empleados también arrojan a las cocheras o al jardín a pesar de que en la casa hay buzones.
Adolfo Martínez López
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 3 de abril de 2006).
  1. Para que pueda aquilatar el deterioro de Guadalajara, como ciudad, recorra la parte poniente de ella a partir de la Avenida de las Américas, y se dará cuenta de que, además de las obras que ya tienen meses y felices días sin que se terminen los ya famosos (por su inutilidad) pasos a desnivel, encontrará en las calles de los diferentes fraccionamientos (Ladrón de Guevara, Lomas de Guevara, etc.), carros que fueron abandonados como chatarra, frente a los domicilios de los vecinos y no obstante que se reportan una y otra vez a las autoridades correspondientes, parece que se predica en el desierto o se llamara a sordos, pues no acuden a retirarlos, por lo que dichos carromatos se convierten en vivienda o letrina de vagos y malvivientes, resultando un verdadero peligro para los niños y jóvenes que asisten a los colegios que existen en la zona y un ejemplo de lo que no debe existir en ninguna ciudad que se respete y menos en Guadalajara, que fue considerada como "la Perla de Occidente".
  2. No sé si a usted amable lector le afectó como al que esto escribe el cambio al llamado Horario de Verano, pero ahora que no se puede conciliar el sueño por la modificación en su reloj biológico, se da uno cuenta de la cantidad de perros y gatos que los vecinos tienen en sus domicilios, los cuales están en las cocheras o las azoteas de sus viviendas, pero no crea que esos perros son pequeñas mascotas como los chihuahueños o los "cocker", sino perro grandes y bravos como los pastor alemán, "doberman" o "rottweiler" que con sus ladridos o sonoros aullidos molestan a todos los vecinos que tienen la desgracia de vivir cerca, ya que es en la madrugada o a media noche cuando se les ocurre iniciar sus conciertos o acompañan a los que ya tienen rato ladrando: al amanecer cuando uno se levanta malhumorado por no haber podido dormir con tranquilidad y salir de su domicilio a barrer su tramo de calle ¿qué encuentra? Que algunos de los vecinos del fraccionamiento ya sacaron a sus perros y ahora hasta gatos a que hagan sus necesidades en los jardines o a la entrada de nuestra casa y muy orondos se retiran sin recoger esos desechos como lo hacen los que sí son responsables y cuidan que la ciudad esté limpia.
    Todo lo anterior es lo que ha contribuido a que Guadalajara ya no sea la ciudad amable y limpia para vivir, tal como era en el ayer, sino una ciudad contaminada, agresiva y carente de valores cívicos y de seguridad; conviene aclararle al lector que su servidor no es enemigo de los perros y gatos o cualquier otro animal doméstico, (un vecino tiene un pavo real y ahora que están de moda hasta una chachalaca que todo el día grita); sé que las mascotas son una necesidad, sobre todo para las personas mayores, solas o sin hijos, pero sé también que esas mascotas deben ser cuidadas y atendidas, pero tenerlas en lugares que no causen molestias a los vecinos.
  3. Parece que no entendemos, pues los vecinos siguen dejando su basura en las esquinas donde está ubicada su vivienda, en vez de esperar a que el camión recolector pase a recogerla (en mi domicilio pasa dos veces en el día), algunas veces el camión que pasó lo hizo media hora antes y sin embargo, algunos vecinos sacan sus bolsas de basura, las cuales tienen que permanecer en dicho lugar todo el día y la noche ¿y mientras? los perros callejeros hacen tiradero de todos los residuos contaminantes por toda la calle sin que nadie se moleste en levantarla. ¿Cuándo entenderemos? ¿Cuándo volveremos a ser solidarios con nuestros vecinos? ¿El civismo ciudadano dónde quedó? ¿O los irresponsables no son tapatíos de nacimiento y vinieron de otros estados y por lo mismo no les importa la ciudad, olvidándose de que: "A la tierra que fueres haz lo que vieres"?
Adolfo Martínez López
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 17 de abril de 2006).
En semana de Pascua el SIAPA está de vacaciones y sólo trabaja personal de guardia en las oficinas para recibir pagos, así como alguna cuadrilla para atender emergencias. Un vehículo cayó en una de las obras inconclusas del Sistema y varias personas resultaron lesionadas. Es urgente que se tomen medidas, y no sólo en vacaciones...

(V.pág.5-A del periódico El Informador del 19 de abril de 2006).


Me cansé de ver y rodear una obra que realizó el SIAPA en la Glorieta del Charro; primero dejaron destapado el agujero que abrieron para reparar la fuga, después el escombro quedó amontonado a un lado de la obra.

Poco a poco, los vehículos han ido pasando sobre el escombro y se han encargado de regarlo, pero todavía puede verse un promontorio por ahí, además de que el viento se está encargando de llevarlo, en algunos casos, a las alcantarillas cercanas.

No duden que al rato que inicie el temporal de lluvias estén tapadas, de por sí en la Glorieta del Charro cada que llueve fuerte se inunda el lugar... lo que pasa es que sí es una constante del SIAPA acudir a reparar alguna fuga y dejar en malas condiciones el pavimento que abren, dicen que tienen un convenio con los ayuntamientos para que éstos reparen; deben revisarlo porque no se está haciendo y los vecinos echamos pestes en contra del Sistema.

Luis Eduardo Salazar, vecino de la Colonia Jardines de la Paz
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 19 de abril de 2006).


Guadalajara está empeorando en su apariencia física, a pasos agigantados. Luce como cualquier pueblo abandonado por sus autoridades.

Guadalajara padece serios problemas de aseo público, de conservación de banquetas y de fachadas y de las regulares condiciones de sus pavimentos.

Hace mucho tiempo que las autoridades municipales no velan y menos vigilan que todos los vecinos tengan limpio el frente de sus casas, y tampoco se les exige que mantengan en buen estado las banquetas y las fachadas de sus viviendas.

Sobre la limpieza, quienes son vecinos de los sitios donde se instalan los tianguis semanales, sufren, invariablemente, el problema de una saturación de basura, que originan esos comerciantes y sus clientes, y que nadie recoje, puesto que las cuadrillas municipales se limitan a barrer las calles donde se instalan los tianguis, y se olvidan por completo de las calles adyacentes, donde la acumulación de basura es igual o mayor.

Ya es tiempo de decir ¡basta! al descuido de las autoridades municipales y a la indolencia de nosotros los habitantes, ante los problemas urbanos de Guadalajara.

Luis René Navarro
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 22 de mayo de 2006).


Un ventarrón violento interrumpió la tarde. Una nube inmensa se interpuso entre los tapatíos y el sol. Unas láminas volaron. Unos niños gritaron de miedo. Un chubasco corto se desplomó sobre algunas colonias de Guadalajara... y gran parte de la ciudad -habitantes incluidos- se enfermó de lluvia.

En Guadalajara, ese padecimiento, que se agudiza en cada temporal, tiene síntomas inconfundibles. En Federalismo y Joaquín Angulo, un embotellamiento puede provocar que un automovilista gaste media hora en llegar a Federalismo y Niños Héroes. En Federalismo y Angulo, los automovilistas que circulan de norte a sur creen que con la lluvia es más adecuado pasarse las luces en rojo. En Federalismo y Juan Manuel, los semáforos dan un giro de 45 grados, de tal forma que de haber servido a los que venían por Juan Manuel ahora sirven a los que circulan por Federalismo. En Federalismo y la calle Libertad, los que recorren la gran avenida piensan que en las lluvias sí pueden dar vuelta en U, maniobra prohibida durante las secas. Ahí mismo, un par de peatones creen que en las lluvias los automovilistas sí se detendrán para darles el paso y pasan sin ver. En Federalismo y Montenegro, en Federalismo y Mexicaltzingo, en Federalismo y Niños Héroes los conductores creen que la llovizna le quita autoridad a los agentes de tránsito que pitan y repitan para acomodar el caos que provocó la descompostura de todos los semáforos.

Para este mal no hay vacunas.

Vanesa Robles
(v.pág.8 del periódico Público del 2 de junio de 2006).


Tratándose de los problemas de nuestra metrópoli, el caos es tal que nadie se siente responsable y los culpables son los demás. Paradójicamente, en ambas posturas se encuentra algo de razón; desde el tráfico descabezado, los arroyos contaminados y las calles mugrientas, trastocadas, hasta la falta de dirección y rumbo para el ordenamiento futuro de la ciudad.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 11 de junio de 2006).


El Informador en línea, 14/jun/2006


La Unidad Estatal de Protección Civil de Jalisco le recomienda que se mantenga retirado de áreas inundadas; el agua puede estar contaminada con gasolina, aceites o aguas negras, además podría estar eléctricamente cargada por líneas caídas o subterráneas.

(V.pág.1-B del periódico El Informador del 28 de junio de 2006).


Los pasos a desnivel,
si llueve están inundados
y no se encuentra la causa,
¿serán mal planificados?

Aún es tiempo de enmendar,
y hasta puede ser costeable,
convirtiendo estos lugares
en una atracción amable.

Mientras dure el temporal
que los conviertan balneario,
y si instalan toboganes
¡habrá cupo lleno, diario!

Anflopo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 11 de julio de 2006).


Hay calles que súbitamente se transforman en ríos turbulentos. Las medidas de prevención de los vecinos se tornan insuficientes en cuanto las compuertas celestiales se abren de par en par.

Además de que las aguas penetran por todas partes, arruinan muebles, dañan aparatos domésticos y dejan inhabitables las casa durante varios días, sucede lo peor: los drenajes se saturan. Las aguas negras se mezclan con las aguas pluviales. Lo invaden todo. Lo contaminan todo. Hay colonias que se quedan, por días, convertidas en inmundos, pestilentes lodazales. Quienes no tienen a dónde huir, tienen que vivir en focos de infección, expuestos a enfermedades gastrointestinales o de la piel.

Las dependencias públicas activan sus operativos de emergencia: las cruces, a recoger lesionados; Protección Civil, a poner a funcionar albergues y mecanismos operativos para dotar de alimentos, medicinas y ropa a los damnificados; los bomberos y el SIAPA, a desazolvar bocas de tormenta y retirar las aguas acumuladas; Parques y Jardines de los ayuntamientos, a cortar y remover ramas y troncos de los árboles caídos; la Comisión Federal de Electricidad, a reparar destrozos en líneas y transformadores; Vialidad, a enderezar, reemplazar y reparar semáforos...

Luego viene el recuento de los daños: tantos árboles caídos; tantos automóviles dañados; tantos más, varados en las calles o sumergidos bajo las aguas; tantas familias trasladadas a los albergues; tantos trabajadores puestos a laborar incesantemente para volver las cosas a la normalidad...

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 24 de julio de 2006).


Publicado en el periódico Mural el 27/jul/2006

Publicado en La Gaceta de la Universidad de Guadalajara el 28/jul/2006

En cuanto al reparto intensivo de volantes publicitarios en viviendas y vehículos, la autoridad municipal debe reglamentar bien esta actividad, que, por ahora, sólo está ensuciando las calles de la ciudad, y que está muy lejos de lograr buenos resultados a sus patrocinadores.

Luis René Navarro
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 21 de agosto de 2006).


Gobiernos van, gobiernos vienen y a los habitantes de Guanátum les sigue lloviendo sobre mojado. Ya nos sabemos de memoria la infame rutina de cada temporal: árboles caídos, completo caos vial e inundaciones en todas las zonas conocidas, más las que estén por conocerse.

Cada año que pasa es más evidente la necesidad de colectores eficaces, pero cada sexenio testificamos cómo el presupuesto para obra pública se invierte en lo que sí se ve: nodos viales y otras estupideces monumentales.

Esa omisión se la han heredado de administración en administración como si fuera deuda pública, y a ninguno de los gobernantes parece importarle.

Lo que nos deja boquiabiertos es la campaña de difusión en la que el implacable Placus [Ramírez Acuña] se vanagloria de sus múltiples nodos viales y pasos a desnivel, que nomás sirven para llevar el embotellamiento hasta el siguiente crucero donde todavía no hay nodo ni modo.

Toñimáximus
(v.pág.2 del periódico Público del 27 de agosto de 2006).


El ánima de Kafka inspiró, muy probablemente, a quienes designaron a Guadalajara -ex Capital Latinoamericana de la Cultura, entre otras galas, por si ya se había olvidado...- como sede, por estos días, de un "Seminario Internacional sobre Intermunicipalidad y Gestión de Servicios Urbanos".

Hay versiones -malévolas, por supuesto- de que se invitó a la ex Perla de Occidente a integrantes de los equipos de gobierno de varias ciudades, con la deliberada intención de que constataran, en vivo y en directo, el catálogo de barbaridades que deberían, a toda costa, evitarse en un conglomerado urbano, y aquí -modestia aparte- se perpetran todos los días...

El índice es prolijo: desde pavimentos destrozados, so pretexto de las lluvias, hasta los cada vez más frecuentes y prolongados embotellamientos automovilísticos, pasando por obras públicas (la mayoría, imperfectos y deficientes parches a las vialidades, destinados a recorrer 500 metros los congestionamientos que se producían antes de dichas obras)... y las de relumbrón, ostentosas, inútiles y de discutible buen gusto (v.gr., los inefables Arcos del Milenio).

El ostensible deterioro de la ciudad y la degradación en la calidad de vida de sus habitantes lo demuestra: una megalópolis como ésta tiene que ser gobernada por expertos; no por improvisados... (por iluminados que sean o bien intencionados que parezcan).

Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de agosto de 2006).


En estos momentos podemos presumir que Jalisco es punta de lanza en la Ingeniería "artística". Y pongo entre comillas el adjetivo porque no se trata de juntar el frío, preciso, cálculo del ingeniero civil con la sensibilidad hacia la belleza. No, eso ya ha sido tratado desde tiempos antiguos.

Tenemos a los modernos ingenieros "artistas". Y de ellos, el más avanzado, don Claudio Sáinz, Secre de Desarrollo Urbano. Ni modo de no mencionarlo. Es increíble cuánto se puede lograr en tan sólo un sexenio, con un poco de voluntad... y el padrinazgo irrestricto del mandamás local. Mejor aún, a pocos meses de cerrar el changarro, aún no da muestras de cansancio.

En un alarde de creatividad, don Claudio y sus muchachos han sabido tenernos con el Jesús en la boca una y otra vez con sus desplantes de imaginación. ¿Hay que construir un simple paso a desnivel en López Mateos y Manuel Acuña? Sí, pero para echarle salsita... ¿qué tal si se reduce la capacidad del colector... como un homenaje a la teoría del caos? Que hay que construir una carretera en la costa, bien... pero ¿por qué no destrozar la selva alrededor, como una atrevida "intervención" al estilo del arte contemporáneo? ¿Una simple vía corta de Mascota a Las Palmas, bueno... pero ¡con deslaves y aventura extrema!

Después, el Nudo Colón, con dos niveles de profundidad... ¡en un manto freático y sin estudio de por medio! Lo más hermoso vino después: se tapó la inundación como se pudo y ahora, como un recurso para concientizar a los ricachones de la zona en lo que deben sufrir los pobres que viven en zonas de inundaciones, ¡se inunda toda la zona! Claro que las zonas pobres se inundan aún peor, pero no es momento de seguir señalando las diferencias, no vayan a creer que uno es plantonista del Peje.

Pero mi favorito es el más sencillo, tan sutil como un poema. Efímero como una flor. Peligroso como... bueno, como el mismísimo inge Sáinz. Me refiero a su obra más reciente: el chorrito de Las Rosas. Recordarán ustedes que en la avenida del mismo nombre se encuentra la fuente de La Hermana Agua que, oh paradoja, siempre está más seca que un taco de pinole.

Nuestro héroe, entonces, decide elevar la apuesta y colocar su paso a desnivel en la zona, a unos metros del célebre Bajío, lugar donde se concentra un aguaceral en cada lluvia, y sin agrandar los colectores. El resultado, ya lo dije, es un poema zen: llueve, se deslava la arena compactada alrededor del túnel... y allá por la fuente brota un chorrito. Se hizo grandote... ¿y se hará chiquito?

Paco Navarrete
(v.pág.10 del periódico Mural del 31 de agosto de 2006).


Bienvenidos al mundo de las desviaciones, los cables, los baches, la basura y los espectaculares; al smog y al congestionamiento perenne. Odiamos la belleza, amamos la fealdad.

Alejandro González Gortázar
(v.pág.13 del periódico Público del 15 de octubre de 2006).


El mundo de las banquetas, que en nuestra ciudad predominan en un estado deplorable.

Ellas son demasiado angostas, dispares, agrietadas y sucias. Están invadidas por grafitis, coches mal estacionados y roturas de raíces aprisionadas; con hoyos de negligencias acumuladas y contaminadas por humos vehiculares chafas. Imponen torturas ruidosas de malas ondas sonoras y nos enredan el paisaje con estopas colgantes del cableado en telefonía, telecable y electricidades mayores. De sus alcantarillas escurren desechos olorosos que a menudo se fugan entre charcos y pisadas. Postes y propagandas marcan la jungla de obstáculos a librar entre los trayectos que buscamos para llegar de un lugar a otro; o simplemente algún lugar para estar bien. Nuestro espacio público banquetero es sólo apto para los valientes, los muy necesitados o los zombis.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 17 de octubre de 2006).


Sale uno de su casa y encuentra que una mano misteriosa dejó un papel donde se ponderan las excelencias de productos, artículos, servicios ofrecidos a las puertas de la casa de la persona que ve, acaso tome en cuenta, o acaso tire aquel papel al bote donde junta la basura.

Los señores publicistas piensan atraer al público hacia productos, marcas, establecimientos comerciales. Discurrieron de este modo desparramar papelitos con un mensaje que atrapará a los vecinos de aquella calle, barrio o colonia.

Los mozuelos contratados para la distribución tienen instrucciones al caso: si hay reja o cancel, hagan un rollo del papel-propaganda e insértenlo ahí; si no, usen una porción de cinta adhesiva para que lo peguen en las puertas.

Se imaginan los señores publicistas que el dueño de la casa o sus deudos, van a salir a la puerta y con ojos de asombro, con actitud complacida recogerán su mensaje, luego lo van a comentar, a celebrar y a decir a toda la familia: ya está, vámonos ahora mismo de compras, aquí dicen dónde debemos proveernos de lo que necesitamos.

Pero el papelillo que metieron en la reja o pegaron en la puerta, maldita la gracia que hizo a los habitantes de aquel domicilio; si no lo apachurraron en bola para tirarlo en el bote de la basura, lo despegaron de la puerta y lo tiraron a volar por la calle, por la colonia, por el barrio.

La calle, la avenida o la plaza se quedaron llenas de cientos, de miles de papelitos lejanos y ajenos, para que el nuevo alcalde de la ciudad venga luego a juntarlos en edificante acción, buscando la limpieza y la dignidad de Guadalajara... ¿No será mejor ir a los mismos autores de este irracional e inútil afán de regar papeles que ensucian la ciudad?

Luis Sandoval Godoy
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de enero de 2007).


Desde hace 25 años, nuestra ciudad se desparramó en un crecimiento urbano desordenado, desintegrado e irracional. La que fue alguna vez la "Perla de Occidente", hoy es más como una devastada estopa sucia de taller automotriz; hilos mugrosos pisoteados por las llantas, un hilacho enredado de principio a fin... sustancial y mayormente hueco. Aquella "Ciudad de las Rosas" hoy vive en el alzheimer, olvidando su futuro y confundiendo su pasado; atrapada en un instante fugaz, yendo y viniendo perdida entre sus barrios que ya no lo son y la metrópoli que no alcanza a ser.

Nuestra ciudad metropolitana esconde su esencia entre confusas fachadas grafitiadas y tras las ilusiones prometidas en espectaculares publicitarios que compiten por el paisaje con los frágiles árboles decrépitos (de cuyas ramas mutiladas y raíces estranguladas apenas se sostienen vivos; hasta que un soplo veraniego los acueste para siempre).

Vista desde el espacio sideral, nuestra urbe es una gran mancha gris, salpicada con escasos lunares verdes desperdigados y acotada por grandes campos naturales en bosques, arroyos, cerros y barrancas. Se descubre la gran paradoja: que teniendo todo para ser una ciudad jardín paradisíaca, de ella hemos hecho un puro infierno callejero.

Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de enero de 2007).


Muchas son las deudas que las autoridades han dejado crecer con esta ciudad. Algunas grandes y complejas y por lo mismo costosas, como la falta de un transporte público, al que no han querido invertir las líneas de tren ligero que la grandeza y el caos de la ciudad requiere. Otras son pequeñas y sin embargo muy laboriosas, como la simple reparación de banquetas; el pintado de bardas de lugares deshabitados; el cableado telefónico y eléctrico subterráneo; la apertura de estacionamientos en el centro; el reemplazo de la semaforización; el pintado e iluminación de zonas peatonales; el cierre definitivo de vías céntricas y peligrosas, en pro del esparcimiento y el turismo; la reglamentación y uniformidad de anuncios luminosos o de todo tipo comercial; el policía turístico que sirva al peatón...

Todos son ejemplos de necesidades que esta ciudad tiene todos los días y que muchas, muchas otras ciudades, incluso más pequeñas que la nuestra, han cubierto con éxito. Pero si se tratara de solicitar, como ciudadano, una sola atención, un solo servicio, no dudaría en pedir y al mismo tiempo en exigir, una Guapalajara libre de basura, para que no nos vayan a confundir con Guacalajara.

Martín Almádez
(v.pág.19-B del periódico El Informador del 12 de febrero de 2007).


Un aniversario más de Guadalajara. Las autoridades festejan dicho acontecimiento con bombo y platillo, pero yo me pregunto con mucha tristeza y melancol