
Una manifestación más avanzada de estos monumentos mítico-religiosos de los "guadalajarecas" está representada por las llamadas "Esferas Macedonias", anteriormente conocidas como "Esferas de Cornelio" (en honor a un mago de la región que hacía desaparecer archiveros llenos de recibos alterados y aparecer billetes en cajones de escritorios), que se utilizan para adornar algunos árboles (ver foto siguiente). Según algunos estudiosos de mentalidad simplista, el nombre les viene de los reyes zapopanos que se han caracterizado por su ineptitud en el servicio de recogida de basura en los últimos años; alegan los simplistas que estos adornos se multiplican en relación directa a las fallas del camión recolector para pasar por los asentamientos "guadalajarecos". Antropólogos más afines a la creencia de este autor, aseguran que es parte de un ceremonial mucho más complejo, relacionado con las costumbres de los europeos para celebrar el solsticio de invierno, y que aún falta el análisis de documentación recientemente descubierta para dar una explicación exacta.
Lo que es una realidad, es que la película "El proyecto de la bruja de Blair" se inspiró en estas extrañas costumbres de la tribu guadalajareca.

Este tipo de arte tiene los mismos fundamentos que la conocida costumbre de los canes de orinar sobre toda saliente de terreno para indicar que ese es su territorio y que los demás deben entrar en el mismo con la discreción y respeto del que penetra en casa ajena.


A estos mismos mecenas debe agradecerse la existencia de exposiciones monumentales de arte al aire libre. La galería más importante es la que se ha creado para recibir a los visitantes que llegan por vía aérea, y puede admirarse todo el camino desde el aeropuerto hasta la entrada a Guadalajara. Hay otras galerías importantes, aunque de menor magnitud, distribuidas por toda la zona metropolitana.
Una ventaja adicional de estas exposiciones es que distraen a los conductores de vehículos de la monotonía del transitar por las calles y avenidas... que cuesta algunas vidas y algunos daños materiales... pues sí, pero el arte y la cultura merecen sacrificios. Recuérdese aquel refrán que reza: "la letra, con sangre entra".



En las fotografías siguientes aparecen dos ejemplares que fueron sometidos a una joda (leyó usted bien: dice joda, no poda). En cuanto les aparecen algunas hojitas verdes, les cortan más las ramas. Este procedimiento puede llevar meses, pero finalmente se logra el objetivo: la muerte de la ofrenda. Los estudiosos han llegado a la conclusión de que esta ceremonia tiene el fin de propiciar mejores lluvias para las tierras de los guadalajarecas, ahora en perpetua sequía desde el agandalle ya mencionado de los "guanajuatillos", acaudillados por su "ayatola" o guía espiritual "El Fox". Las pruebas que se ofrecen para esta teoría es que de otra manera sería incomprensible la acción, ya que ocasiona un daño significativo a una de las deidades más importantes del panteón "guadalajareca": el Dios Carro. Esta deidad sufre fuertemente por la falta de árboles, ya que es asediada por uno de sus ancestrales enemigos: el sol con sus rayos. Para tratar de proteger a este dios tutelar de todas sus familias, los "guadalajarecas" se ven obligados a luchar por ganar las sombras de los árboles de los pocos vecinos que no los han sacrificado, y esto es causa de que esos vecinos, molestos por la falta de lugar de estacionamiento afuera de sus hogares, hagan en ocasiones una especie de "maldición vudú" a los dueños de los carros que los ocupan, embarrándoles de caca de perro las manijas y orinándose en las válvulas de aire de las llantas.

Las ofrendas, al igual que las "Esferas Macedonias" antes mencionadas, casualmente también crecen en relación directa a las fallas del servicio de limpia y recolección de basura de los ayuntamientos de la zona.




Pero que no se critique a los "guadalajarecas" como depredadores de la ecología; por doquier pueden hallarse muestras de reservas territoriales donde abunda la fauna local (ratas de dos y cuatro patas, ratones, arañas, moscas, hormigas, aves, etc.), y que además se utilizan como depósitos de materiales antropológicos que serán la admiración de las futuras generaciones.

Además, en cualquier calle pueden encontrarse abundantes muestras de bosta de algunas bestias de "caza mayor" que altruistamente han sido dejadas "libres" por sus propietarios en busca de repoblar la zona con animales de especies "en peligro de extinción" (algunos, por desconocimiento, alegan que es por irresponsabilidad, pero esto es impensable en una sociedad de tan altos estándares cívicos como lo son los "guadalajarecas").




Los guadalajarecas, por lo pronto, en su afán de mejorar su competitividad en "acering", han creado al poniente de su ciudad una pista de entrenamiento a la que denominaron "Parque Metropolitano", en la cual practican a convivir en las aceras con bicicletas y, para hacerla más difícil, a algún "genio" se le ocurrió la "brillantísima" idea de cubrir los "andadores-pista ciclista" con polvo y grava de piedra roja volcánica para provocar derrapones y caídas, además de hacer más dolorosas las heridas. Sin duda son aguerridos, pero el visitante interesado en este deporte podrá dominarlo con unos pocos kilómetros de práctica.
Por otra parte, y como muestra del ingenio de los naturales: no tendremos playas pero contamos con oleaje abundante "de mar picada" durante la época de lluvias, ya que los vehículos son utilizados para producirlo, reventando las olas sobre los felices peatones que no caben en sí de la diversión, sintiéndose como en las playas vallartenses.

Y algo que no debe perderse ningún visitante es esa maravillosa "ocurrencia" de disfrazar "pares viales" de un solo sentido como avenidas de doble sentido, incluyéndoles un arbolado camellón al centro (una de las más grandiosas y brillantes ideas de nuestros políticos autóctonos, que nos envidian hasta en Curitiba). Con ello se ha pretendido desarrollar la capacidad de concentración de los "naturales" y promover la selección natural de los más aptos, ya que a la menor distracción, después de toda una vida de acostumbrar a mirar a la derecha cuando se cruza sobre un camellón para ver si viene tráfico, los distraídos, que miran hacia donde acostumbran, pronto verán separada su alma de su cuerpo. Se recomienda, muy especialmente, Hidalgo, de Américas hacia el poniente; y La Paz, entre Enrique Díaz de León y Chapultepec.

Además, para afinar las habilidades de los conductores, las autoridades de los ayuntamientos de la zona metropolitana han permitido que las calles cuenten con baches, topes y alcantarillas (unas hundidas y otras cuyas tapas sobresalen de la superficie de rodamiento). Una gran diversión y entretenimiento producen estos "obstáculos" a quien circule por nuestras calles. Además permiten el crecimiento económico, ya que hacen proliferar talleres de reparación de llantas y suspensiones automotrices, para quienes no han adquirido la habilidad necesaria en el slalom todavía. Los "guadalajarecas" acuñaron la frase "Guadalajara los recibe con los baches abiertos" para dar la bienvenida a sus visitantes.

Para hacer las cosas más difíciles, los semáforos están arreglados de tal forma que, en cuanto caen del cielo unas pocas gotas de agua, éstos se apagan o se quedan pegados. También cualquier viento fuerte los mueve y los deja apuntando en otra dirección. Por otro lado, y para que sirva para ejercitar la memoria, cada semáforo es diferente a los demás: unos son de "vuelta con flecha", otros de "vuelta con siga", otros de "vuelta prohibida", etc., así nadie se acostumbra a ningún estándar y, cuando salen a otras partes del país o del mundo, no les extraña ni les espanta cualquier clase de semáforo que encuentren. Lo que sí es que aquí se desconocen desde hace años los semáforos para peatones, siendo esto parte del deporte del "acering" anteriormente mencionado y provoca fuertes emociones cuando al ir cruzando frente a los carros detenidos ante el alto de un semáforo, a mitad del camino, se pone el "siga" y todos arrancan dejándolo parado sobre el grueso de una raya blanca que divide a dos carriles de circulación (a la pasada, impunemente, algunos automovilistas le tirarán un agarrón -a la bolsa o a alguna parte de su anatomía).
Además puede practicar el off road sin salir de la ciudad. Sólo tiene que circular por las intransitables desviaciones que circundan a las interminables obras en la vía pública.

Con la finalidad de enriquecer la experiencia de los conductores de los "todo terreno", se han creado una serie de "sorpresas" que les permitirán disfrutar de la satisfacción de comprobar que cuentan con un vehículo robusto y potente.



Incluso se ha dado el caso de que un automóvil se vaya al drenaje durante una inundación y permanezca en el mismo por más de un año, antes de ser descubierto casualmente a pocos kilómetros de donde desapareció. ¡Una aventura tipo Lara Croft!






No obstante, adolece de rezagos que hacen de la contidianidad urbana un recordatorio de lo mucho que falta por hacer. Así, espero le resulten útiles estos consejos [al visitante]:
Por lo que, si intenta dirigirse hacia Chapala, por la avenida Lázaro Cárdenas, a Tlaquepaque o a Nogales por el galimatías de Los Cubos, remítase a su gran sentido de orientación tipo casco azul en Irak. Y si intenta conducir entre carriles virtuales, señales preventivas invisibles y semáforos camuflados, libere su mejor instinto de conservación.
No obstante, le sugiero no hacer comentario alguno sobre el fenómeno de "tachas" y "vómitos" en toda la zona metropolitana que, seguramente por ignorancia, en otras partes del mundo se considera daño en propiedad ajena, pues corre el riesgo de molestar a vendedores de aerosol y promotores de espacios exclusivos para grafitear, y cuyo éxito pronto motivará a las autoridades municipales para crear la primera zona exclusiva para el desvalijamiento de autos en el país. Sin reversa, seguimos a la vanguardia.
Hoteleros de Guadalajara
(v.pág.3A de la sección "Negocios" de Mural del 3 de julio de 2003).

Rafael Raya Lois
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 13 de julio de 2004).
Así, los baches lucen casi como atracción turística, los midibuses como deporte extremo y los atascones de tráfico como verbenas populares. Qué bonito es lo bonito.
Paco Navarrete
(v.pág.3B del periódico Mural del 22 de julio de 2004).
Sufrimos los males externos a nuestra casa aún antes de salir de ella. Llegando apenas a abrir la puerta encontramos banquetas agrietadas ondulantes e impropias para carriolas, bicis, patines o simplemente poder caminar sin ejercer destrezas de atleta. La calle resulta insuficiente para los autos que la demandan (tanto para moverse como estacionarse); insuficiente para los árboles que la pueblan más como enfermería que como el ostentado "bosque urbano"; insuficiente para los cables que la enredan como telaraña metálica o las inundantes aguas pluviales. Los parques y jardines públicos sobresalen por su escasez. Los muros y las fachadas hacen de portadores de la basura críptica del "graffiti" vándalo.
Norberto Alvarez Romo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 21 de agosto de 2004).
La mayoría de los camellones no tienen pasto, sólo hierba que crece en tiempo de aguas y que se seca, pero que sigue rescatada gracias a las bombas de agua que riegan de vez en cuando... y mantienen de pie algunas varas altas con una que otra rosa. Lo más tremendo es el "grafito visual" del que sufre Guadalajara.
Por todas las avenidas principales se cuelgan de los postes cartelones con todo tipo de propaganda, especialmente de la "Expo". Expo ferretera, Expo ganadera, Expo boda, Expo mueble y todos los tipos de exhibisiones que este lugar lleva a cabo durante todo el año. Se agregan a estos cartelones los diversos eventos: Fiestas de Octubre, conciertos de todo tipo, publicidad de diferentes partidos (uera y en tiempo de elecciones), publicidad religiosa, inauguraciones, etc. Con tanto cartelón y banderín, Guadalajara ya parece un pueblo globero.
Para la Cumbre de las Américas se le dio "manicure" a la ciudad... la limpiaron, plantaron y hasta quitaron la docena o más de perros muertos que se juntan sobre la carretera a Chapala, saliendo del aeropuerto. Entonces, ¿aquí sólo se limpia para ciertos eventos importantes, no para los ciudadanos?
Josefina Chaprales de Agnesi en "Buzón de nuestros lectores"
(v.pág.12-D del periódico El Informador del 9 de noviembre de 2004).
Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de enero de 2005).
Una vez registrado el olor alrededor del aeropuerto y ya en camino a la ciudad, los anuncios publicitarios (mal llamados espectaculares, de lo cual tienen poco) se encargan de contaminar y destruir el paisaje precisamente desde la salida del aeropuerto con una saturación tal de mensajes que ninguno llega a producir el efecto informativo que se pretende con ellos. Todos juntos ya anuncian simbólicamente el caos demencial que se avecina.
Así sucede también en los demás ingresos a la ciudad; cada uno con sus variantes peculiares. Es como si cada ingreso estuviera cumpliendo con alguna consigna implícita e intencional de no mostrarse como una entrada bella y digna a la ciudad intermunicipal más grande del país que es Guadalajara.
Lo que resulta con las malas impresiones que luego se repiten demasiado es que provocan algo así como una vacuna o adormecimiento cerebral que nos impide reconocer la realidad horrorosa en la que se nos está convirtiendo nuestra ciudad frente a nuestras propias narices. Quizás es una autoprotección a la neurosis o depresión mental que se desataría si realmente todos nos fijáramos con atención, interés y honestidad a lo que ocurre con nuestras calles atascadas, fachadas grafitiadas, banquetas desquebrajadas, cielos en cableados y jardines demacrados. Habrá que reconocer también a los vehículos endemoniados, poseídos por seres transmutados al volante.
Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 5 de febrero de 2005).
Guadalajara, Tlaquepaque, Zapopan, Tonalá y Tlajomulco han hecho un pacto suprapartidario bajo la batuta del gobierno estatal para convertir a esta ex ciudad amable en una de las más peligrosas de México por su señalización e insuficiente infraestructura vial.
Paradójicamente, donde hay obra ésta se ejecuta sin planeación, sin información suficiente y con una ineficiencia que multiplica la molestia ciudadana cuando se observan en pleno día trabajos que podrían acelerarse por las noches, como en la Ciudad de México en donde la pavimentación, balizamiento, calafateo, semaforización e iluminación se realizan exclusivamente por la noche.
Carlos Manuel Orozco Santillán
(v.pág.7/A de El Occidental del 6 de febrero de 2005).
(V.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de febrero de 2005).
Graciela Abascal Johnson, curadora de la sala de historia del Museo Regional de Guadalajara
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 15 de febrero de 2005).
Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 5 de marzo de 2005).
El problema lo recordamos en los espacios abiertos; los lugares públicos en que coincidimos todos, donde nos movemos, nos vinculamos. Allí están los muros graffitiados, las banquetas agrietadas, los parques ausentes, los embotellados coches, los tambores nauseabundos de auto estéreos cholos, las ubicuas alarmas chillantes desatendidas a fuerza de ser tantas tan falsas, los árboles mutilados por el conflicto de espacio con la telaraña del cableado de distribución eléctrica y desde luego los monstruosos autobuses urbanos (lo peor de lo peor).
Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 19 de marzo de 2005).
Martín Mora
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 1o.de abril de 2005).
Salgo de mi casa a las diez de la noche, voy circulando en mi coche (ahora en espera de reparación en la agencia) y los semáforos me marcan el verde. Entonces, súbitamente, veo el tope unos cuatro metros delante de mí; muy tarde para frenar, las cuatro llantas en el aire (no exagero), aterrizaje forzoso y comienzo a maldecir la hora en que a alguien se le ocurrió poner un tope debajo de un semáforo en plena Av.Américas y sin pintar. Sólo una señal al lado, con un letrero "Tope".
Ahora acabo de leer que estos topes no pretenden disminuir la velocidad del tráfico, sino desviar el flujo de agua de lluvias. ¿Difícil de creer? Así es, pero nuestros funcionarios no dejan de sorprendernos. El tope apareció de la nada el miércoles 18 de mayo, por la mañana. Casualmente, desde ayer por la mañana el tope estaba pintado (supongo que lo hicieron en la madrugada, pues tomé fotos antes y después e incluso saqué video la misma noche de mi percance con autos haciendo acrobacias aéreas con chispas).
Señores secretarios de Vialidad y de Desarrollo Urbano, les pido que me respondan quién va a pagar mis daños. La ineptitud de no señalizar bien, sus "magnas" obras dañaron mi auto y el de muchos más. Espero que tengan la vergüenza para responder.
Fernando González
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 20 de mayo de 2005).
Las banquetas y machuelos no son mejores. Prácticamente no hay ninguna en buen estado. Sus machuelos están hechos añicos y los cajetes, que alguna vez albergaron un árbol, están cayéndose a pedazos.
En los casos en que el árbol sobrevivió a la contaminación y la sequedad, el cajete no tuvo la misma suerte, pues su mal diseño fue incapaz de resistir las raíces de su arbóreo huésped o los golpes de los automóviles vecinos. Los más sólo contienen basura y tierra reseca.
Los arroyos de las calles son otra obra maestra del desconstruccionismo urbano. Las calles que alguna vez se construyeron de concreto son un muestrario de parches de asfalto que impiden transitar suavemente y sin sobresaltos. Cada parche es testimonio fiel de la falta de previsión o de la improvisación, pues son el producto de cientos de ranuras y agujeros que todo mundo hace para colocar tuberías y conexiones que, por algún extraño motivo, no fueron instaladas antes de terminar la calle. Si no me creen fíjense en la Avenida Montevideo o en la Avenida Terranova, en la Colonia Providencia.
Pero no sólo los parches y agujeros hacen que pasear en coche por Guadalajara sea una abrupta experiencia.
Los desniveles provocados por el crecimiento de las raíces de los árboles localizados en los camellones levantan los bordes y reducen el ancho efectivo de las calles.
Sin duda son especies que nunca se debieron sembrar pues sus raíces no crecen hacia abajo, sino hacia los lados.
Y qué decir de los topes, Guadalajara está plagada de ellos y pocos son los realmente necesarios, bien construidos y bien señalizados.
La mayoría son instalados por los vecinos, que consideran que tener uno frente a su casa hará no sólo que los coches se detengan, sino que servirá además como prueba de sus influencias y como símbolo de un estúpido estatus social.
Hay dos calles que son un gran ejemplo de esto, la calle Alberta, también en la Colonia Providencia, y la Avenida General Ramón Corona (si es que se le puede llamar avenida a ese mal construido camino donde está el campus del Tec de Monterrey y que lleva a todos esos nuevos lugares con salones de eventos para fiestas). En esa avenida de rancho, hay un tope detrás de otro, y a las dos o tres de la mañana, al regresar de una fiesta sin más iluminación que la del coche nos hacen salar de coraje decenas de veces.
Cada tope es distinto al otro. Unos tiene vibradores (de los que no usan pilas) en la parte de arriba, otros son unas verdaderas bardas, otros son de proporciones tales que hacen que el chasis inevitablemente pegue contra ellos; unos los hacen de asfalto, otros de concreto, y por supuesto casi ninguno está pintado ni cuenta con señalizaciones previas que los anuncien, por lo que nos enteramos de su existencia cuando brincamos de susto o damos un frenón para intentar aminorar el golpe.
Todo lo anterior aunado al graffiti, a la basura, a los camellones de tierra o con pasto seco y a miles de detalles más, lo único que nos dice es que nadie se fija en ello y que nadie ha gastado un centavo en remodelar las calles de la ciudad desde que se construyeron. Las calles más nuevas se ven algo mejor, pero su inevitable destino será terminar igual de abandonadas que sus antecesoras.
Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.8A del periódico Mural del 9 de junio de 2005).
"Hay esquinas en Guadalajara que cuentan con un alto número de anuncios. Otro ejemplo es cuando sales del aeropuerto hacia Guadalajara sitio donde existen 64 anuncios y en la ruta hasta la ciudad hemos contabilizado hasta 112 anuncios".
Guillermo Sandoval Madrigal, investigador del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, precisó que es obligación de los ayuntamientos regular la instalación de estos medios publicitarios, pero no han tomado cartas en el asunto debido a que para los municipios representan una fuente de ingreso.
"Es por un afán comercial que no toman en cuenta los riesgos que representan, a pesar de que la norma es muy clara y dice que una ciudad debe estar exenta de cualquier tipo publicitario. Ya que para este fin deben instalarse áreas especiales como kioscos o instalarse en parabuses".
Puntualizó que ciudades como Morelia, donde las autoridades acaban de rescatar el centro histórico, no existe ningún anuncio y la misma situación presenta Zacatecas, lo que significa que hay educación y cultura.

(V.pág.3-B del periódico El Informador del 13 de junio de 2005).
Por donde usted transite, sea a pie o en automóvil, se encuentra con este tipo de publicidad colgada de los postes, árboles y balcones. Y este problema crecerá en los próximos meses, cuando inicien las campaña de los candidatos a ocupar algún puesto en las elecciones de 2006. Empezaremos a ver grandes mantas en los puentes peatonales, o en todo lo ancho y alto de fachadas de edificios. Mantas con fotografías de los candidatos, sus lemas de campaña, los colores de los diferentes partidos. ¡Invasión publicitaria en toda la ciudad!
La contaminación del aire cuesta más trabajo combatirla, lo mismo que la auditiva. Sin embargo, la visual sí se puede evitar más fácilmente: Basta con que los ayuntamientos dejen de pensar en el negocio que les resulta otorgar los permisos, en el caso de los anuncios espectaculares y pendones publicitarios. En cuanto a la publicidad política, el Consejo Electoral del Estado está a tiempo de implementar reglas para que se respete la imagen de la ciudad. Guadalajara y sus habitantes se los van a agradecer.
Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 13 de junio de 2005).
Sin embargo, quizá lo más honesto sea reconocer que la culpa del deterioro de Guadalajara como la ciudad más habitable del país sea de "Fuenteovejuna". Es decir, de sus propios habitantes.
Y lo peor: admitir que lo más probable es que ese deterioro ya resulta irreversible.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 20 de junio de 2005).
Pero igual les pasa a los que van en minibús, o hasta a los camiones de gas: vete a saber si es por las innumerables e interminables obras públicas, por la pésima red de agua potable y alcantarillado, o porque simplemente el famoso suelo de jal en el que estamos asentados ya se deslavó y dio de sí, pero ahora sí que la tierra se nos está escurriendo de los pies. Y nos estamos hundiendo.
Parece ser que a partir de ahora, la mejor forma de transportarse será con equipo de alpinista. Para que le vayas calculando.
Paco Navarrete
(v.pág.3B del periódico Mural del 7 de julio de 2005).
Pobre Guadalajara, con tal de sacar dinero para sus viajes y mantener al mantenido de Casa Jalisco, las autoridades cualquier poste lo convierten en fuente de ingresos, sin importar que molesten a la ciudadanía y lo invito a que si va caminando por cualquier calle, tenga la curiosidad de mirar a ambos lados de las aceras y verá lo que yo miré por la avenida de Las Américas: Cosas desagradables que cuelgan, suspendidas de los postes y de los árboles, sin que lleguen al suelo, pero que afean la vista por lo antiestético; en una sola cuadra y por una sola acera encontrará estos colgajos:
Por si fuera poco lo anterior, a pesar del peligro que representan, sobre todo para niños y ancianos, por toda la ciudad tenemos en cada esquina las alcantarillas sin tapa y como ejemplo podemos señalar la que está en la esquina ubicada frente al edificio que ocupan las oficinas del Consejo de la Judicatura en avenida Las Américas y Eulogio Parra, que no obstante que tiene meses destapada, se ha convertido en basurero y trampa mortal; ¿estarán esperando las autoridades que algún magistrado se rompa alguna pierna?, y si eso es en un edificio público importante, pienso que usted se imaginará qué sucede en el resto de las esquinas de nuestra pobre ciudad. ¿Y las autoridades?, bien gracias, pues otra vez están de vacaciones en el extranjero, comprando las "garras" que sus mujeres quieren. ¡Ahora que se cayó el burro y no les cuesta!
Adolfo Martínez López
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 25 de julio de 2005).

Hay un número indeterminado de anuncios espectaculares en la ciudad. Se dice que en el municipio de Guadalajara hay 360, en Zapopan 543 y en San Pedro Tlaquepaque 150. A esta cantidad hay que añadir más de un 10% de anuncios irregulares. Además, los que se ubican en municipios conurbados como Tlajomulco o El Salto. ¿El resultado? Tenemos una de las zonas metropolitanas visualmente más contaminadas del país. Y, a lo que se ve, una anarquía regulatoria muy poco envidiable en el tema. Y, a río revuelto, la ciudad pierde.
De enorme tamaño, agresivo diseño, ínfima calidad constructiva, eliminan de un plumazo el encanto y la escala de cualquier perspectiva citadina. Se convierten en un gran menor común denominador. ¿Quién va a tener ganas de cuidar las calles cuando semejantes monstruos se encargan de afearlas definitivamente? Es triste que aún los ayuntamientos (como el de Zapopan), instituciones educativas y candidatos a "gobernar mejor" utilicen estos vehículos a sabiendas (en el mejor de los casos) que con ello profundizan la degradación urbana de la ciudad que pretendidamente quieren mejorar. Ciertos comunicadores afirman, además, que la eficiencia de los espectaculares es ya mínima, merced a la saturación que los propios anunciantes han propiciado.
Guadalajara, como zona metropolitana, debería tomar el problema por los cuernos y limitar muy severamente los espectaculares. Prohibirlos en la mayoría de la mancha urbana, y en donde fueran permitidos, reglamentarlos efectivamente. Se dirá que es una industria que da trabajo a mucha gente. Claro, porque se permite algo así. Si las autoridades propiciaran el respeto a la ciudad y cerraran este fértil campo de negocios y componendas, automáticamente el mercado se desplazaría a otros segmentos menos dañinos para la urbe. Así ha sucedido en la mayoría de las ciudades civilizadas y los publicistas y la gente que depende de esta labor ha encontrado maneras de seguir operando.
La belleza y la dignidad de la ciudad son inapreciables. El ciudadano aprende a querer y respetar a su entorno si es capaz de identificarse con él, de encontrar armonía y serenidad en su contexto. Revisemos cualquier libro de fotografías de Guadalajara antes de este ataque de "modernidad": era una ciudad agraciada, querible. No es posible que nuestra generación deje que la ciudad heredada sea convertida en un gran tinglado publicitario en beneficio de unos cuantos. Es tiempo de rescatar el decoro y la dignidad de una urbe que ha sido largamente, espectacularmente, descuidada.
Juan Palomar Verea
(v.pág.12-B del periódico El Informador del 27 de julio de 2005).
Después que tranquilamente
otro estado ya ha dejado,
se encuentra con que el camino
es cual terreno minado.
Es un sello jalisciense,
que su imagen deteriora,
sus pésimas carreteras:
quien las recorre, hasta llora.
Anflopo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 2 de agosto de 2005).
Norberto Alvarez Romo, promotor de desarrollo sustentable
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 29 de agosto de 2005).
El descubrimiento de 50 colonias que pudieran ocultar bajo sus calles y casas peligrosos socavones, es un llamado de alerta...
Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de agosto de 2005).
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de septiembre de 2005).
La supervisión, por parte del personal del Departamento de Inspección y Vigilancia de Reglamentos, se centraba más en las banquetas, a fin de que siempre se hallaran en buen estado para el seguro desplazamiento de los peatones, especialmente de las personas mayores de edad, pues si se encontraban con hoyancos o peligrosos desniveles podrían tener un traspié, un tropezón o una caída, con graves lesiones o huesos rotos para las víctimas.
Sin embargo, esta vigilancia aflojó mucho, hasta casi desaparecer, cuando empezaron a imperar en la comuna las políticas populistas, impulsadas por el presidente Luis Echeverría Álvarez, que terminaron en populacheras, desatendiéndose por completo la buena imagen de Guadalajara.
Ante esta ausencia de vigilancia y de interés por parte de las autoridades municipales, los dueños de las fincas se desatendieron de arreglarlas en su aspecto público.
Ahora, en todos los rumbos de la ciudad, abundan las fachadas y banquetas descuidadas, y en muchos casos con daños severos y peligrosos.
Para no ir más lejos, hasta algunos edificios públicos tienen sus fachadas y banquetas en mal estado, como es el caso del Museo de las Artes Populares, ubicado en la esquina suroeste del crucero de las calles San Felipe y Pino Suárez.
Luis René Navarro
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 24 de octubre de 2005).

(V.pág.1-B del periódico El Informador del 29 de octubre de 2005).
El nombre de pila del personaje en cuestión era Tomás Rodaja. Aparece intempestivamente en Salamanca, atraído por el deseo de estudiar y entendido de que "de los hombres se hacen los obispos". Sin embargo, algunos pícaros lo enrolaron en la milicia. Metido en "aquella vida, que tan cercana tiene la muerte" -refiere el Manco de Lepanto-, viajó Tomás por toda Italia. De regreso en Salamanca, una dama desdeñada lo hizo víctima de un hechizo ("bebidas o comidas amatorias llamadas 'veneficios' -dice Cervantes- porque no es otra cosa lo que hacen sino dar veneno a quien las toma"), cuya consecuencia fue que Tomás quedó "loco de la más estraña locura que entre las locuras hasta entonces se había visto. Imaginóse el desdichado que era todo hecho de vidrio (...). Cuando andaba por las calles iba por mitad dellas, mirando al cielo, temeroso no le cayese alguna teja encima y le quebrase".
A partir de aquel arrebato de locura, Tomás Rodaja cambió su nombre y antepuso el título de que hasta entonces carecía: "Licenciado Vidriera".
El caso es que si el Licenciado Vidriera hubiera saltado de la fértil imaginación de Cervantes a la realidad y reencarnado en los tiempos presentes, seguramente se aterraría ante la perspectiva de verse seducido por los vendedores de los fascinantes atractivos turísticos de Guadalajara; sus estupendos museos; sus magníficos parques y jardines; su irresistible gastronomía; el respeto cuasi-sacramental de los lugareños a las gemas que integran su patrimonio cultural; sus múltiples joyas arquitectónicas...
Sería difícil convencerlo de que un episodio como el ocurrido ayer al mediodía, en pleno centro de la ciudad, es, simplemente, una anécdota... Si ya la ciudad y sus habitantes vivieron, hace 13 años, las explosiones de los colectores de una extensa y populosa barriada, ¿quién puede asombrarse de que se fracture y se desprenda, desde unos 10 metros de altura, un fragmento (de aproximadamente media tonelada) de una cornisa de una de las puertas frontales de la catedral?...
Se dijo, a raíz de la construcción del túnel vehicular de la Avenida Hidalgo, que esa obra amenazaba la solidez de la voluminosa mole de cantera y otros materiales de que está hecha la iglesia que ha devenido símbolo de la ciudad. Hubo dictámenes periciales en el sentido de que la estructura había sufrido "grietas -se dijo entonces- en las que perfectamente podía caber, parado, un hombre de mediana complexión".
Se hicieron -eso se aseguró- reparaciones "a fondo". Independientemente de modificaciones menores, como la remoción, en tiempos del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo como arzobispo, del manifestador o "ciprés", que dio pie a una encendida polémica que por poco no acabó con una reedición a escala tumultuaria de la bíblica gresca fratricida de Caín y Abel, se supone que la discutida catedral (a la que alguien dedicó un retrato hablado que se ha vuelto típico: "Es una ecléctica y armoniosa colección de mediocridades arquitectónicas"... sin conseguir que se le dejara de ver -con el mariachi- como la tarjeta de presentación de los tapatíos en el mundo), no se ha sabido de nuevos atentados que amenacen con convertir a la (pese a todo...) majestuosa edificación en una ruina.
Sirva lo de ayer, de todos modos, como llamada de atención...
Porque, ¿se imagina usted lo que sería Guadalajara sin su catedral... o, peor tantito, a Guadalajara con una catedral perpetrada por alguna de las actuales "vacas sagradas" de la arquitectura local?...
¡Los santos mártires de la Cristiada nos tengan de su bendita y milagrosa mano...!
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 2 de noviembre de 2005).
Mateo Hernández
(v.pág.4, "Correo" del periódico Público del 20 de noviembre de 2005).
(V.pág.12 del periódico Público del 4 de diciembre de 2005).
La frase invita a reflexionar. ¿Qué quiso decir don Emilio con "ciudad sucia"?...
El vocablo "sucio" tiene varias acepciones. Una: "que tiene manchas o impurezas". Las manchas que Guadalajara acusa en su fisonomía son múltiples: desde los baches en las calles, los hoyos en las banquetas y el "grafitti" que de unos años a la fecha se ha convertido, para mal, como un tatuaje repelente, en parte de su rostro; las impurezas, por lo consiguiente: adefesios arquitectónicos -desde edificios horripilantes perpetrados por la iniciativa privada hasta elementos "ornamentales" que las autoridades le han incorporado alevosamente-, en detrimento de la dignidad y la armonía que, bien que mal, la caracterizaban... Otra: "manchado con pecados o imperfecciones". Botón de muestra: la anarquía con que funciona -a gran escala, por lo demás- el comercio en la vía pública; muy particularmente, el expendio indiscriminado de alimentos y bebidas... Una más: "deshonesto u obsceno en usos y palabras"; ¿hay alguna duda de que el vocablo retrata a la perfección costumbres tan difundidas como la de arrojar cochinadas en la vía pública, y las formas de expresión -pletóricas de vulgaridades y de una pobreza formal rayana en la indigencia- tan usuales incluso entre nuestros universitarios?... Y una más: "hablando de algunos juegos, sin la debida observancia de sus reglas y leyes propias". Esto, con una poca de imaginación, podría hacerse extensivo al desdén que en la vida cotidiana se tiene hacia determinadas normas de convivencia -las leyes de tránsito, por ejemplo-, y la naturalidad con que, llegado el caso, se disparan los esquemas institucionalizados de corrupción, coloquialmente conocidos como "mordida".
Al margen de que la frase del señor González Márquez pudiera referirse a cualquiera de esas acepciones del nada envidiable adjetivo, bien pudiera haberse limitado a reprochar el desapego del ciudadano por cumplir y a la incapacidad de la autoridad por hacer cumplir los ordenamientos municipales con respecto al aseo de la casa común, reflejo del decoro de sus habitantes.
Ya es un tópico: cuando Guadalajara se preciaba de ser "ciudad limpia" -reflejo de la manera de ser de sus habitantes-, se sabía que los inspectores de la comuna salían a patrullar las calles, block de infracciones en mano, a partir de las 10 de la mañana, y a dejar notificaciones de multas en los domicilios en que fuera notorio que no se había barrido la banqueta y el frente de las casas.
Las multas no eran especialmente severas. Nadie podía decir que el reglamento que autorizaba a imponer 10 pesos de multa por la omisión señalada, tenía propósitos recaudatorios. Con otra: que estaba tan generalizada la sana costumbre de barrer las calles, que las eventuales y escasas omisiones -excepciones de desidia que confirmaban la regla del civismo como costumbre-, que en muy pocos casos se llegaba al extremo de las infracciones.
En la administración anterior, la ventolera por el aseo en la vía pública, fue, por una temporada, tema de una campaña propagandística de mal gusto -aquellos pendones desplegados por el primer cuadro, con el rostro patibulario de un cómico de la televisión-, por una parte, y vil llamarada de petate por la otra.
No hubo que ir demasiado lejos por la prueba de que es aplicando la ley y no afeando la ciudad con pendones (costosos, además) como Guadalajara puede sacudirse una etiqueta que la deshonra -la de "ciudad sucia"- y reconciliarse con la contraria, que la honraba.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de diciembre de 2005).
Margarito Mayorga Pila
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de diciembre de 2005).
(V.pág.5-A del periódico El Informador del 6 de diciembre de 2005).
Siguiendo por Patria, antes de llegar a Moctezuma, si usted maneja su vehículo por esa calle en la noche, más vale que la conozca muy bien, de lo contrario puede subirse a los camellones que tienen unos retornos, pero el color amarillo ya no se nota.
Avenida Cruz del Sur, es un desaseo para ruborizar a cualquier tapatío; en el cruce con Lapislázuli, el pasto ya no existe, ahí están grupos de niños y adultos vendiendo cosas y pidiendo dinero; en lugar de pasto hay envases de refresco, envolturas de fritangas, en fin es un cochinero de vergüenza, claro, para quien tuviera.
Regina Ureña
(v.pág.6-A "Buzón de nuestros lectores" del periódico El Informador del 14 de diciembre de 2005).
Como pocas veces también se ve la otra imagen que mostró ayer la capital tapatía, convertida en un gigantesco basurero: La zona centro, los alrededores del Mercado Libertad, la calle Obregón y las vías aledañas a mercados tradicionales de venta navideña, amanecieron "adornadas" con montones de basura, dando un aspecto bastante desagradable ante los sentidos de propios y extraños.
La Guadalajara que tanto enorgullece a los tapatíos, limpia, aunque saturada de tráfico, desapareció por un día para dar paso a una ciudad sucia, maloliente en algunas partes, con la basura generada por el ajetreo de la víspera acumulada en las esquinas, derramándose de los contenedores. Por todos los rumbos de la metrópoli pudo constatarse la falta de previsión de las autoridades municipales.
Muchos turistas salieron a pasear ayer por el centro histórico, otros visitaron el Mercado Libertad, o se dieron una vuelta por la Plaza Tapatía... quedaron decepcionados, porque no esperaban ver a Guadalajara en esas condiciones.
Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de diciembre de 2005).
Veredicto
(v.primera plana del periódico El Informador del 27 de diciembre de 2005).
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 4 de enero de 2006).
Pues bien, después de unos días de refrescar el tránsito peatonal por distintas zonas de Guadalajara es muy triste constatar que nuestras banquetas son lo todo lo contrario a lo arriba descrito. Lo primero que salta a la vista es el desgaste de los pavimentos de las banquetas. Y esto lleva a recordar una consideración que entre nosotros parece haberse olvidado: las banquetas son responsabilidad de cada vecino que debe asegurar el perfecto estado del tramo que se encuentra frente a su propiedad. Sin embargo el ayuntamiento ha descuidado su labor de vigilancia y sanción de este rubro. Cada vez es más usual encontrar banquetas destrozadas enfrente de negocios florecientes o casas de alto valor. (Permítase un ejemplo de punta: la banqueta de la casa que está en Vallarta y Atenas, esquina norponiente, del lado de Atenas. No es posible que los propietarios de una de las casas más caras de Guadalajara permitan tal majadería a los peatones, y menos posible es que la autoridad no haga nada.)
Este desinterés del inmediato espacio público a los ámbitos privados tiene quizá mucho que ver con la enajenación de los ciudadanos respecto de la urbe. Y todo lo demás viene en cascada: coches atravesados sobre cada banqueta, "cajones" que la invaden, registros sin tapa, árboles secos o trozados, escalones y desniveles que el reglamento prohibe, pavimentos destrozados por las canalizaciones mal hechas de las compañías telefónicas, y un largo etcétera. Esto no es ningún "detalle" de la ciudad: es un estado de cosas que atenta contra su misma esencia.
Juan Palomar Verea
(v.pág.10-B del periódico El Informador del 4 de enero de 2006).
De Guadalajara, a despecho de su falta de iglesias, museos, parques, edificios y demás que fueran, por sí mismos, imanes para el turismo, llegó a decirse que se parecía a su catedral, a la que ya es un tópico definir como "un armonioso conjunto de mediocridades arquitectónicas".
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 9 de enero de 2006).
Hoy por hoy, la regla -a la que cada vez es más difícil encontrarle excepciones que la honren- consiste en que en estas latitudes lo que ha sobrado de proclividad al desgarriate, ha faltado de orden, respeto y autoridad.
De gobierno, en una palabra.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 23 de enero de 2006).
Sin embargo, actualmente los 200 trabajadores de Aseo Público de Guadalajara están a tal grado rebasados, que numerosos comercios en el centro histórico han adoptado una iniciativa: Colocar bolsas de plástico, amarradas a los árboles o los postes de energía eléctrica, para que ahí los peatones depositen su basura.
Es evidente que faltan botes fijos para los desechos sólidos.
(V.pág.1-B del periódico El Informador del 31 de enero de 2006).
Otro aspecto que ha contribuido a que la ciudad pierda algunas de sus bondades, como el buen clima, es la gran cantidad de gente que se vino a vivir aquí después del terremoto de 1985, esto provocó el surgimiento de fraccionamientos sin servicios. No quiero decirlo, pero todo tiempo pasado fue mejor...
Constancio Hernández Allende, notario público, escritor e investigador
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 14 de febrero de 2006).
Norberto Alvarez Romo, presidente de Econometrópolis, A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de febrero de 2006).
Se trata, al parecer, de afecciones crónicas, progresivas e incurables.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 22 de febrero de 2006).
¡Por favor: seamos positivos!... ¿Quién se va a fijar en esas minucias junto al esplendor de nuestras plazas comerciales, la magnificencia de la Plaza Tapatía y la majestuosidad de los Arcos del Milenio, por sólo poner tres modestos botones de muestra?...
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 8 de marzo de 2006).
Confucio dijo que "Gobernar significa rectificar"... (y no, como aquí, institucionalizar los errores).
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 13 de marzo de 2006).
Rubén Pérez García
(v.pág.6-A "Buzón de nuestros lectores" del periódico El Informador del 22 de marzo de 2006).
Pero, ¿qué es lo que ha contribuido para que Guadalajara perdiera su prestancia y prestigio? A continuación señalaré varias de esas razones, algunas de ellas son simples, otras no tanto, pero todas forman el diario vivir y son las que causan molestias y enojo en la ciudadanía:
(V.pág.5-A del periódico El Informador del 19 de abril de 2006).
Poco a poco, los vehículos han ido pasando sobre el escombro y se han encargado de regarlo, pero todavía puede verse un promontorio por ahí, además de que el viento se está encargando de llevarlo, en algunos casos, a las alcantarillas cercanas.
No duden que al rato que inicie el temporal de lluvias estén tapadas, de por sí en la Glorieta del Charro cada que llueve fuerte se inunda el lugar... lo que pasa es que sí es una constante del SIAPA acudir a reparar alguna fuga y dejar en malas condiciones el pavimento que abren, dicen que tienen un convenio con los ayuntamientos para que éstos reparen; deben revisarlo porque no se está haciendo y los vecinos echamos pestes en contra del Sistema.
Luis Eduardo Salazar, vecino de la Colonia Jardines de la Paz
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 19 de abril de 2006).
Guadalajara padece serios problemas de aseo público, de conservación de banquetas y de fachadas y de las regulares condiciones de sus pavimentos.
Hace mucho tiempo que las autoridades municipales no velan y menos vigilan que todos los vecinos tengan limpio el frente de sus casas, y tampoco se les exige que mantengan en buen estado las banquetas y las fachadas de sus viviendas.
Sobre la limpieza, quienes son vecinos de los sitios donde se instalan los tianguis semanales, sufren, invariablemente, el problema de una saturación de basura, que originan esos comerciantes y sus clientes, y que nadie recoje, puesto que las cuadrillas municipales se limitan a barrer las calles donde se instalan los tianguis, y se olvidan por completo de las calles adyacentes, donde la acumulación de basura es igual o mayor.
Ya es tiempo de decir ¡basta! al descuido de las autoridades municipales y a la indolencia de nosotros los habitantes, ante los problemas urbanos de Guadalajara.
Luis René Navarro
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 22 de mayo de 2006).
En Guadalajara, ese padecimiento, que se agudiza en cada temporal, tiene síntomas inconfundibles. En Federalismo y Joaquín Angulo, un embotellamiento puede provocar que un automovilista gaste media hora en llegar a Federalismo y Niños Héroes. En Federalismo y Angulo, los automovilistas que circulan de norte a sur creen que con la lluvia es más adecuado pasarse las luces en rojo. En Federalismo y Juan Manuel, los semáforos dan un giro de 45 grados, de tal forma que de haber servido a los que venían por Juan Manuel ahora sirven a los que circulan por Federalismo. En Federalismo y la calle Libertad, los que recorren la gran avenida piensan que en las lluvias sí pueden dar vuelta en U, maniobra prohibida durante las secas. Ahí mismo, un par de peatones creen que en las lluvias los automovilistas sí se detendrán para darles el paso y pasan sin ver. En Federalismo y Montenegro, en Federalismo y Mexicaltzingo, en Federalismo y Niños Héroes los conductores creen que la llovizna le quita autoridad a los agentes de tránsito que pitan y repitan para acomodar el caos que provocó la descompostura de todos los semáforos.
Para este mal no hay vacunas.
Vanesa Robles
(v.pág.8 del periódico Público del 2 de junio de 2006).
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 11 de junio de 2006).

(V.pág.1-B del periódico El Informador del 28 de junio de 2006).
Aún es tiempo de enmendar,
y hasta puede ser costeable,
convirtiendo estos lugares
en una atracción amable.
Mientras dure el temporal
que los conviertan balneario,
y si instalan toboganes
¡habrá cupo lleno, diario!
Anflopo
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 11 de julio de 2006).
Además de que las aguas penetran por todas partes, arruinan muebles, dañan aparatos domésticos y dejan inhabitables las casa durante varios días, sucede lo peor: los drenajes se saturan. Las aguas negras se mezclan con las aguas pluviales. Lo invaden todo. Lo contaminan todo. Hay colonias que se quedan, por días, convertidas en inmundos, pestilentes lodazales. Quienes no tienen a dónde huir, tienen que vivir en focos de infección, expuestos a enfermedades gastrointestinales o de la piel.
Las dependencias públicas activan sus operativos de emergencia: las cruces, a recoger lesionados; Protección Civil, a poner a funcionar albergues y mecanismos operativos para dotar de alimentos, medicinas y ropa a los damnificados; los bomberos y el SIAPA, a desazolvar bocas de tormenta y retirar las aguas acumuladas; Parques y Jardines de los ayuntamientos, a cortar y remover ramas y troncos de los árboles caídos; la Comisión Federal de Electricidad, a reparar destrozos en líneas y transformadores; Vialidad, a enderezar, reemplazar y reparar semáforos...
Luego viene el recuento de los daños: tantos árboles caídos; tantos automóviles dañados; tantos más, varados en las calles o sumergidos bajo las aguas; tantas familias trasladadas a los albergues; tantos trabajadores puestos a laborar incesantemente para volver las cosas a la normalidad...
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 24 de julio de 2006).


Luis René Navarro
(v.pág.1-B del periódico El Informador del 21 de agosto de 2006).
Cada año que pasa es más evidente la necesidad de colectores eficaces, pero cada sexenio testificamos cómo el presupuesto para obra pública se invierte en lo que sí se ve: nodos viales y otras estupideces monumentales.
Esa omisión se la han heredado de administración en administración como si fuera deuda pública, y a ninguno de los gobernantes parece importarle.
Lo que nos deja boquiabiertos es la campaña de difusión en la que el implacable Placus [Ramírez Acuña] se vanagloria de sus múltiples nodos viales y pasos a desnivel, que nomás sirven para llevar el embotellamiento hasta el siguiente crucero donde todavía no hay nodo ni modo.
Toñimáximus
(v.pág.2 del periódico Público del 27 de agosto de 2006).
Hay versiones -malévolas, por supuesto- de que se invitó a la ex Perla de Occidente a integrantes de los equipos de gobierno de varias ciudades, con la deliberada intención de que constataran, en vivo y en directo, el catálogo de barbaridades que deberían, a toda costa, evitarse en un conglomerado urbano, y aquí -modestia aparte- se perpetran todos los días...
El índice es prolijo: desde pavimentos destrozados, so pretexto de las lluvias, hasta los cada vez más frecuentes y prolongados embotellamientos automovilísticos, pasando por obras públicas (la mayoría, imperfectos y deficientes parches a las vialidades, destinados a recorrer 500 metros los congestionamientos que se producían antes de dichas obras)... y las de relumbrón, ostentosas, inútiles y de discutible buen gusto (v.gr., los inefables Arcos del Milenio).
El ostensible deterioro de la ciudad y la degradación en la calidad de vida de sus habitantes lo demuestra: una megalópolis como ésta tiene que ser gobernada por expertos; no por improvisados... (por iluminados que sean o bien intencionados que parezcan).
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de agosto de 2006).
Tenemos a los modernos ingenieros "artistas". Y de ellos, el más avanzado, don Claudio Sáinz, Secre de Desarrollo Urbano. Ni modo de no mencionarlo. Es increíble cuánto se puede lograr en tan sólo un sexenio, con un poco de voluntad... y el padrinazgo irrestricto del mandamás local. Mejor aún, a pocos meses de cerrar el changarro, aún no da muestras de cansancio.
En un alarde de creatividad, don Claudio y sus muchachos han sabido tenernos con el Jesús en la boca una y otra vez con sus desplantes de imaginación. ¿Hay que construir un simple paso a desnivel en López Mateos y Manuel Acuña? Sí, pero para echarle salsita... ¿qué tal si se reduce la capacidad del colector... como un homenaje a la teoría del caos? Que hay que construir una carretera en la costa, bien... pero ¿por qué no destrozar la selva alrededor, como una atrevida "intervención" al estilo del arte contemporáneo? ¿Una simple vía corta de Mascota a Las Palmas, bueno... pero ¡con deslaves y aventura extrema!
Después, el Nudo Colón, con dos niveles de profundidad... ¡en un manto freático y sin estudio de por medio! Lo más hermoso vino después: se tapó la inundación como se pudo y ahora, como un recurso para concientizar a los ricachones de la zona en lo que deben sufrir los pobres que viven en zonas de inundaciones, ¡se inunda toda la zona! Claro que las zonas pobres se inundan aún peor, pero no es momento de seguir señalando las diferencias, no vayan a creer que uno es plantonista del Peje.
Pero mi favorito es el más sencillo, tan sutil como un poema. Efímero como una flor. Peligroso como... bueno, como el mismísimo inge Sáinz. Me refiero a su obra más reciente: el chorrito de Las Rosas. Recordarán ustedes que en la avenida del mismo nombre se encuentra la fuente de La Hermana Agua que, oh paradoja, siempre está más seca que un taco de pinole.
Nuestro héroe, entonces, decide elevar la apuesta y colocar su paso a desnivel en la zona, a unos metros del célebre Bajío, lugar donde se concentra un aguaceral en cada lluvia, y sin agrandar los colectores. El resultado, ya lo dije, es un poema zen: llueve, se deslava la arena compactada alrededor del túnel... y allá por la fuente brota un chorrito. Se hizo grandote... ¿y se hará chiquito?
Paco Navarrete
(v.pág.10 del periódico Mural del 31 de agosto de 2006).
Alejandro González Gortázar
(v.pág.13 del periódico Público del 15 de octubre de 2006).
Ellas son demasiado angostas, dispares, agrietadas y sucias. Están invadidas por grafitis, coches mal estacionados y roturas de raíces aprisionadas; con hoyos de negligencias acumuladas y contaminadas por humos vehiculares chafas. Imponen torturas ruidosas de malas ondas sonoras y nos enredan el paisaje con estopas colgantes del cableado en telefonía, telecable y electricidades mayores. De sus alcantarillas escurren desechos olorosos que a menudo se fugan entre charcos y pisadas. Postes y propagandas marcan la jungla de obstáculos a librar entre los trayectos que buscamos para llegar de un lugar a otro; o simplemente algún lugar para estar bien. Nuestro espacio público banquetero es sólo apto para los valientes, los muy necesitados o los zombis.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 17 de octubre de 2006).
Los señores publicistas piensan atraer al público hacia productos, marcas, establecimientos comerciales. Discurrieron de este modo desparramar papelitos con un mensaje que atrapará a los vecinos de aquella calle, barrio o colonia.
Los mozuelos contratados para la distribución tienen instrucciones al caso: si hay reja o cancel, hagan un rollo del papel-propaganda e insértenlo ahí; si no, usen una porción de cinta adhesiva para que lo peguen en las puertas.
Se imaginan los señores publicistas que el dueño de la casa o sus deudos, van a salir a la puerta y con ojos de asombro, con actitud complacida recogerán su mensaje, luego lo van a comentar, a celebrar y a decir a toda la familia: ya está, vámonos ahora mismo de compras, aquí dicen dónde debemos proveernos de lo que necesitamos.
Pero el papelillo que metieron en la reja o pegaron en la puerta, maldita la gracia que hizo a los habitantes de aquel domicilio; si no lo apachurraron en bola para tirarlo en el bote de la basura, lo despegaron de la puerta y lo tiraron a volar por la calle, por la colonia, por el barrio.
La calle, la avenida o la plaza se quedaron llenas de cientos, de miles de papelitos lejanos y ajenos, para que el nuevo alcalde de la ciudad venga luego a juntarlos en edificante acción, buscando la limpieza y la dignidad de Guadalajara... ¿No será mejor ir a los mismos autores de este irracional e inútil afán de regar papeles que ensucian la ciudad?
Luis Sandoval Godoy
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de enero de 2007).
Nuestra ciudad metropolitana esconde su esencia entre confusas fachadas grafitiadas y tras las ilusiones prometidas en espectaculares publicitarios que compiten por el paisaje con los frágiles árboles decrépitos (de cuyas ramas mutiladas y raíces estranguladas apenas se sostienen vivos; hasta que un soplo veraniego los acueste para siempre).
Vista desde el espacio sideral, nuestra urbe es una gran mancha gris, salpicada con escasos lunares verdes desperdigados y acotada por grandes campos naturales en bosques, arroyos, cerros y barrancas. Se descubre la gran paradoja: que teniendo todo para ser una ciudad jardín paradisíaca, de ella hemos hecho un puro infierno callejero.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de enero de 2007).
Todos son ejemplos de necesidades que esta ciudad tiene todos los días y que muchas, muchas otras ciudades, incluso más pequeñas que la nuestra, han cubierto con éxito. Pero si se tratara de solicitar, como ciudadano, una sola atención, un solo servicio, no dudaría en pedir y al mismo tiempo en exigir, una Guapalajara libre de basura, para que no nos vayan a confundir con Guacalajara.
Martín Almádez
(v.pág.19-B del periódico El Informador del 12 de febrero de 2007).
Raúl Villalobos Carlos
(v.pág.20, "Correo" del periódico Público del 16 de febrero de 2007).
Para entender mejor lo que ocurre en nuestras calles no podemos evitar empezar con lo que más impacta allí: el transporte público. Reconozcamos lo que no es.
Para empezar no es el transporte público de una ciudad metropolitana a la altura del siglo XXI, cuyas unidades de transporte están siempre limpias por dentro y por fuera, estando cada unidad apropiadamente rotulada y en correcto orden mecánico; cuyas rutas son calculadas y definidas profesionalmente para optimizar la eficiencia del tiempo que se lleva para trasladar a una persona desde un punto determinado hacia cualquier destino detallado claramente en mapas fáciles de entender; cuyas unidades cuentan con amplias entradas cuyo acceso se logra sin pisar la calle (porque el nivel del piso del vehículo está al mismo nivel que las banquetas donde se les espera para abordar) y están preparadas para recibir adecuadamente a discapacitados, personas mayores y carriolas infantiles (¡algunas hasta tienen monturas externas para bicicletas!); cuyas paradas están bien definidas, señaladas y protegidas porque solamente se hacen abordajes o bajadas en sus lugares precisos, con sus tiempos precisos; cuyos horarios son calculados para permitir la mayor funcionalidad del servicio y los períodos son cumplidos con una rigurosa puntualidad; cuyos operadores son profesionales eficaces y corteses debidamente capacitados, (nunca manosean un solo centavo de los ingresos, pues el sistema de pago por el servicio está diseñado para evitar cualquier suspicacia en el manejo del dinero). Un viaje en estos autobuses es cómodo pues el ruido del motor apenas se percibe y sus ventanas ofrecen una visibilidad panorámica de la calle desde los asientos que, livianamente acolchonados, reflejan un vehículo concienzudamente diseñado y construido.
Una de las principales metas de los gobiernos responsables ha sido priorizar el servicio de transporte público en todas sus dimensiones: seguridad, economía, limpieza, equidad, eficacia y comodidad.
Por contraste, aquí nuestra ciudad ha hecho todo al revés en este tema, distinguiéndose por aquello que no lo es.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de febrero de 2007).
Notorio es el caso de que año con año sufrimos inundaciones cada temporada de lluvias debido al fraccionamiento del territorio que se ha venido haciendo desde hace décadas sin la menor consideración a los conocidos problemas que causa. No somos un caso de ignorancia sino de negligencia y mala fe. Todo mundo sabe que el agua corre hacia abajo y busca su cauce por lo más viable; que se impone al suelo que le estorba y arrasa con todo en su camino. Haber destruido la estructura de escurrimientos y arroyos privilegiando la ganancia inmobiliaria es la mayor herencia que esta ciudad le debe a sus antepasados.
En los espacios naturales, los arroyos son los lugares de mayor riqueza; donde se dan las mejores condiciones para todas las formas de vida. Haber despreciado su potencial integrador para la ciudad es el mayor error acumulado de todas las generaciones de tapatíos. Los parques y jardines naturales que la ciudad pudo haber tenido alrededor de sus construcciones y calles junto con su clima, que está entre los mejores del mundo, más su riqueza de formaciones naturales alrededor (la Barranca, el bosque La Primavera y el lago más grande de México) hubieran hecho de Guadalajara como una de las ciudades más maravillosas del mundo moderno; sino es que la mejor.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 27 de febrero de 2007).
Vamos, que en venganza por el dudoso privilegio de salir de la ciudad, así fuera sólo a tirar basura al bosque, se nos brindó un recibimiento de primera. De primera velocidad, porque la segunda sólo pudo entrar, con comodidad, adelante del retén militar de La Venta.
Y es que el único plan que tienen esta ciudad y sus autoridades para controlar el tráfico es correr a los automovilistas. Si hay un pésimo anfitrión en el país, es esta metrópolis: todos sus letreros conducen a Saltillo. ¿Plaza del Sol? Pos sabe. ¿La Glorieta del Charro? Sabe, tú. ¿La Fuente Olímpica? Menos. Pero eso sí, en plena Minerva podemos leer: Nogales, derecho.
Del mismo modo, tampoco quieren que entremos. Viene uno por Ameca, y la carretera pasa de dos a cuatro carriles. Muy bien, porque aumenta el tráfico. Pero justo donde aparecen los camiones cañeros, la vía se reduce de nuevo a dos. Más adelante, otra vez cuatro. Y otra vez dos. Cuatro, dos. Como chiste, pues. Y donde se entronca con la libre a Nayarit, el chiste se convierte en broma de mal gusto. Y las víctimas somos nosotros.
Es fácil adivinar que, aparte del ridículo avance de las obras -que lleva años, por no decir décadas-, gran parte de la culpa es del heroico Ejército Nacional. En específico, del ya tradicional retén situado justo antes de La Venta del Astillero. Y en efecto, después de pasarlo, vuelve el tráfico a fluir.
Si Calderón se apoya ahora en la fuerza y la integridad del Ejército como último recurso contra el narco, y consecuentemente debe otorgarle mayores recursos, ¿por qué descuidar el frente de la opinión pública?
Vamos: si cumplen una función específica, ¿por qué no modernizar los dichosos retenes, y en vez de reducir los carriles de una carretera e improvisar topes con mecates, no se habilitan dos, sino ocho o diez carriles, según la afluencia de vehículos, y en cada uno se destaca a un soldado para dar el vistazo?
Digo, ya bastante tenemos con los torpes encargados de las carreteras para amargarnos los escasos días de descanso. Y el Ejército bien puede aprovechar toda buena impresión que pueda causar en la ciudadanía. Porque su guerra -muy cruenta, por cierto- está en otro lado.
Paco Navarrete
(v.pág.8 del periódico Mural del 22 de marzo de 2007).
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de abril de 2007).
Otro aspecto, en general, lejano al decoro, es el del acentuado descuido visual que Guadalajara padece. Las notas principales que la ciudad emite a quien la ve manifiestan un acentuado desprecio por el decoro. La proliferación de anuncios publicitarios, de todos tamaños y características indica el ánimo consumista que impera. El ámbito visual es particularmente delicado: ante la agresión en este campo el ojo está indefenso. El ámbito de lo visible es especialmente susceptible a las invasiones de todo tipo. Resulta entonces de la mayor importancia reforzar las reglamentaciones que acoten esta permanente marea que adocena y vulgariza hasta límites intolerables el medio ambiente comunitario.
Juan Palomar Verea
(v.pág.4-B del periódico El Informador del 11 de abril de 2007).
Nos quedamos atrapados en la incuria, mientras la capital del país y varias ciudades de provincia muestran los signos de su historia, la galanura de su antigüedad en edificios que señalan la alcurnia con que fueron dibujando los siglos en honra de su nombre y de su estirpe, mereciendo la alabanza, la admiración y el gozo de sus moradores y de las personas que las visitan.
Guadalajara en tanto, con el desaliño de lo que tenemos como rostro de la ciudad, como perfil de identidad, ofrece el congestionamiento de tráfico, caserones abandonados, la innoble huella de grafiteros, anuncios comerciales en todas las esquinas, dignos edificios convertidos en bodegas, guarida de vagos y aventureros porque sus dueños no han querido restaurarlos.
Luis Sandoval Godoy
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 17 de abril de 2007).
Una segunda versión del contacto con la basura es caminar pausadamente por alguna de las calles de la urbe, por ejemplo en las cercanías del Estadio Jalisco, o por las banquetas de la calle Santa Mónica, o mejor aún, en las inmediaciones de cualquier hospital del IMSS. En este caso la basura huele, el polvo se levanta hasta tocar la piel de la cara produciendo esa sensación de humedad con tierra que recuerda los juegos de la niñez. En este caso el contacto molesta, pero la solución es salir de estos rincones mugrosos y refugiarnos en algún sitio limpio.
Pero la verdadera experiencia es caminar, no el centro histórico, donde puede haber algunas toneladas de desechos malolientes el domingo por la tarde en cualquier plaza, sino andar en la colonia Polanquito, en la Jalisco, en Arenales Tapatíos o en Lomas del Paraíso, colonia que parece burlarse de su desdicha con sólo el nombre. Ahí, al caminar un fin de semana se observa el descuido de un servicio público que a todas luces es una pena.
Vivimos en calles cada vez más sucias, el barrido de las mismas parece ser un excepción muy singular, limitada a los sitios más concurridos por los que sólo pasan sin ver.
A los líderes políticos, alcaldes, líderes empresariales, religiosos, flamantes funcionarios, se les invita a un recorrido por la ciudad, para conocerla; para tomar contacto con la basura. La mejor ruta puede ser iniciar desde el aeropuerto, pero deteniéndose por ejemplo en Las Juntitas, para avanzar a las obras del Nodo Colón, seguir hacia Arenales Tapatíos, ingresar a la ciudad por 8 de Julio y llegar a la colonia Polanco con parada obligada a un kilómetro del Periférico. Por favor, no olviden pasar por el sitio donde corresponda el tianguis del día. Como ya están tan habituados a las encuestas, se les pide que realicen estudios sobre lo que opinan de la basura de la ciudad, los visitantes extranjeros. Un cuestionario a los niños también les ayudaría.
Luego del recorrido se cita para un reunión del Consejo de Promoción Turística y Calidad de Vida, con su correspondiente rueda de prensa que presumirá los avances en desarrollo humano de cara a los Juegos Panamericanos.
Luis Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 18 de abril de 2007).
Guadalajara (y anexas), ciudad para machos, no apta para pusilánimes, bien podría recibir a sus visitantes con letreros similares a los que se colocaban a la entrada de las míticas ciudades del Viejo Oeste norteamericano: "Usted entra a su propio riesgo".
Hay estadísticas más o menos confiables acerca de algunos riesgos que se corren por el simple hecho de estar -residentes o visitantes: da igual- en la ex Perla de Occidente: por ejemplo, las de las "víctimas del transporte público". No las hay, en cambio, acerca de los "ajusticiados" que con excesiva frecuencia aparecen en caminos vecinales, en los alrededores de la otrora "Ciudad Amable". Si las notas policiacas -que en nuestro medio han pasado a ser ejemplos de literatura costumbrista- refieren que "las víctimas, en apariencia, fueron ejecutadas por alguna venganza entre bandas de narcotraficantes" (las marcas de la casa suelen ser el tiro de gracia, estar envueltas en cobijas o atadas con cordones de persiana y amordazadas con cinta canela), una cosa puede anticiparse: que tales crímenes -los intuitivos investigadores descartan, en todos los casos, la hipótesis de suicidio- se agregan a la lista de asignaturas pendientes para el Día del Juicio... pero ya en la tarde.
Adicionalmente, acaba de difundirse un "atlas de riesgos", confeccionado por la Universidad de Guadalajara, incorporando "tours de deporte extremo", en recorridos que podrían empezar, verbigracia, al pie de las justamente afamadas torres de Catedral, donde ocasionalmente pueden caer, en plena banqueta, desde pedazos de cornisa hasta campanas que bien pueden descalabrar a un cristiano.
El nuevo slogan de la ciudad (y sus cada vez más dilatadas orillas) podría ser éste: "¡Echele peligro: visite Guadalajara!".
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 25 de abril de 2007).
Pizzas, academias de inglés, tacos, fraccionamientos, carnicerías, cremas para las arrugas, tés milagrosos, grupos de oración, mecánicos de mofles, limpiadores de tinacos, fumigadores. Hay volantes de todo, incluso para anunciar volantes. Como plaga de termitas y sin consideración de ningún tipo, los volanteros recorren las calles pegando su propaganda en cualquier lugar. Les da igual si el cancel está pintado o si la pintura se desprenderá al despegar el anuncio. Incluso la pegan sobre la boca del buzón.
La falta de respeto a la gente y a sus hogares no es privativa de "vándalos desquehacerados". Día tras día los propietarios de los negocios en cuestión mandan a sus hordas a descarapelar pinturas y levantar barnices. Muchas puertas y canceles guardan en sus descascaradas superficies las cicatrices de los múltiples ataques publicitarios.
Además de los daños que provocan en las fachadas y de la basura que genera, el vandalismo publicitario favorece también a los delincuentes que pueden distinguir con facilidad, por el número de volantes pegados en las fachadas, las casas deshabitadas temporalmente.
¿Por qué los empresarios gastan en cinta adhesiva si pueden depositar sus papelitos en los buzones de las casas o los pueden dejar debajo de la puerta?
Juan Carlos Núñez Bustillo
(v.pág.11 del periódico Público del 7 de mayo de 2007).
Las puertas de los ingresos carreteros de la ciudad de Guadalajara ya no existen. Las que hubo ya quedaron perdidas entre el crecimiento desordenado de la mancha gris. Los multívocos y confusos letreros de "Bienvenida" son insuficientes para ni siquiera cumplir tan sólo con eso; con hacer sentirse uno bienvenido.
Si realmente se quiere arreglar la ciudad, como se dice desde hace varias iteraciones de administraciones públicas, el mejor lugar para empezar es por el ingreso; las puertas de entrada. Requieren la menor inversión y rinden el mayor beneficio; el de realmente hacer sentirse bienvenidos a los foráneos que nos visitan y sentirnos nosotros orgullosos de volver a nuestra ciudad. Si tan sólo por los momentos en que estamos entrando.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 8 de mayo de 2007).
El espacio visual tapatío se encuentra sumamente devaluado. Como hay tal abundancia de "mensajes" que invaden los campos visuales, éstos han terminado por anularse los unos a los otros. Podemos ver "espectaculares" que siguen anunciando películas que dejaron hace meses la cartelera. Muchas de estas estructuras están vacantes, o tienen el letrero de "disponible". Los "pendones" o colguijes que embarran postes y árboles forman una cacofonía ilegible. Las "vallas" que se adosan a los lotes baldíos (o a las bardas de casas de personas sin mayor amor propio) vociferan cosas ininteligibles. A lo que se ve, es baratísimo ensuciar el campo visual del prójimo en este valle.
Hace no mucho, unas carteleras de madera permitían exponer en ciertas esquinas carteles a dos tintas que anunciaban funciones de box o lucha libre. Eran razonables. Costaban poco, llegaban a mucha gente que, por no estar saturado el entorno, les podían hacer caso. Ahora, los publicistas y las compañías de anuncios siguen afirmando a sus clientes que poner un espectacular les resulta costeable. Muy dudoso.
Es necesario regresar al orden. Acordarle al espacio visual de los ciudadanos la gran valía que encierra, y respetarlo. Recordar el principio básico de la publicidad que afirma que el que ve demasiado no percibe realmente nada. Y darle su valor al espacio público, a las perspectivas comunes. A lo construido con años de trabajo y cuidados sobre el armatoste que llega a invadir el campo visual sin ningún miramiento. Quien dejaría de perder a diario, y ganaría la posibilidad de volver a ser un lugar digno, es la ciudad misma.
Juan Palomar Verea
(v.pág.5-B del periódico El Informador del 23 de mayo de 2007).
Si nos unimos contra estas tácticas comerciales, violatorias, a todas luces, de nuestros derechos, estoy segura que las cosas cambiarán.
Elizabeth Magallanes García
(v.pág.20 "correo" del periódico Público del 1o.de junio de 2007).

(V.pág.13 del periódico Público del 3 de junio de 2007).
Esta pésima imagen urbana que presenta el entorno de la terminal no es nueva, tiene ya bastantes años en esas condiciones, sin que hasta ahora se haya hecho nada por mejorarla.
Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 12 de junio de 2007).
Lamentablemente, el crecimiento desordenado que viene sufriendo la zona metropolitana de Guadalajara ha desvinculado nuestro pasado de nuestro futuro con el etéreo abismo que existe entre las planeaciones y las acciones.
Así nuestra ciudad, toda ciudad, es resultado del cúmulo de complicidades y omisiones que por generaciones de administraciones sucesivas (algunas más que otras) han servido para que pesimistas, oportunistas, idealistas, optimistas y realistas hagan de ella lo que más les convenga. Son los granitos de arena que la edifican.
Lo que distingue las épocas buenas de las deplorables han sido los liderazgos humanos que han visto el potencial futuro en su momento y han tenido la capacidad de conjugar la confianza y el compromiso de las voluntades con la buena administración y procuración de los recursos posibles. Fueron los que han sabido de dónde venían y a dónde iban.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 19 de junio de 2007).
(Si pudiera, quizá pediría prestadas las quejumbrosas coplas de "La Llorona" para cantar, con voz cascada, su historia: "Ayer maravilla fui, Llorona... y ahora ni sombra soy").
En la práctica, el cacareado "rescate" del dichoso "Centro Histórico" se ha limitado a dos cosas: el maquillaje de algunas calles, y la sustitución del ambulantaje formal -que había convertido en tianguis los andadores de Morelos, Pedro Moreno, Colón y Galeana- por el ambulantaje informal que irrumpe en cuanto los inspectores del municipio dan la espalda. (O sea, continuamente)...
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de junio de 2007).
En algunas ciudades tienen un programa de empleo para personas mayores que consiste en hacerles responsables de la limpieza de cinco o seis manzanas. Traen sus uniformes, guantes, un tambo bien pintado y con rueditas, algunos con unas tenazas para recoger basura. Así cumple el ayuntamiento una doble misión, dan empleo a personas de la tercera edad y mantienen limpia la ciudad. Lo más probable es que si vemos que todo está limpio, ya no nos atrevamos a tirar basura.
Vaya a Monterrey a ver sus museos, Macroplaza y sobre todo sus camellones verdes, llenos de flores y árboles bien recortados y cuidados. Qué diferencia con los nuestros.
Es una vergüenza la recién inaugurada Lázaro Cárdenas, desde Los Arcos del Milenio hasta el entronque con Vallarta sólo hay tierra, basura, árboles descuidados, lo mismo que la mayoría de las avenidas de nuestra ciudad que se encuentran en completo abandono.
Señor Alfonso Petersen, ya no recete a sus pacientes; ahora usted ya no es doctor, lo elegimos como administrador de nuestra ciudad y lo necesitamos de tiempo completo para que ponga a Guadalajara en el lugar que merece. Espero que no responda como el gobernador: "Me vale madre". Y esto va para todos los presidentes municipales que no tienen ojos para ver, ni oídos para oír.
Graciela Hernández
(v.pág.10 "Cartas del lector" del periódico Mural del 21 de junio de 2007).

Pues ándale que la semana pasada, durante una de las fuertes lluvias que azotaron la ciudad, al ir circulando por la avenida Américas para intentar dar vuelta en la calle Colomos, el nivel del Río Colón (así habría que llamarle ahora a esta zona) era de unos cuarenta centímetros, y salían chorros de las alcantarillas como si fueran las fuentes del Bellagio vistas en una pesadilla.
Llovía a cántaros, sí, pero era más el agua que salía de abajo para arriba que la que caía de arriba para abajo.
Avanzando lentamente, con el miedo de que el coche no se fuera a quedar parado o el agua se metiera por las puertas, de repente sentí tremendo golpe al frente.
Al principio no supe que fue. Como pude me eche hacia atrás, y pude ver que lo que golpeé fue la tapa de acero de una alcantarilla que se había girado quedando la mitad de ella hacia arriba.
Debido a lo tupido de la lluvia pegando en el parabrisas y la turbulencia del río café apenas y se podía ver la tapa levantada.
Después del susto, continué avanzando temeroso a vuelta de rueda, hasta que pude salir de ese embudo vial que, desde que lo construyeron, cada vez que llueve fuerte se convierte en un verdadero amazonas urbano.
Unos minutos después, al circular por la calle Montreal y pasar por encima de la rejilla de una boca de tormenta, sentí otro golpazo. Un pedazo de la rejilla que debió estar rota pegó en la parte baja de mi coche, destruyendo buena parte de la defensa.
Ahora que tengo que llevar mi coche al taller y pagar las reparaciones, me pregunto, ¿no deberían el Ayuntamiento o el Siapa responder por esto? Pues estos incidentes se debieron a tapas de alcantarillas sueltas o mal construidas y que no resisten la presión del agua que intenta salir hacia arriba (son tapas, no tapones), a que los colectores fueron hechos para el drenaje y no para las lluvias, y sobre todo al mal diseño del desalojo de las aguas pluviales en las obras de urbanización.
Y ya ni hablar de decenas de agujeros en las calles que, gracias a algunos vecinos que se preocupan por lo que pueda ocurrir, son señalados con palos, escobas y ramas para avisar a los automovilistas de que existe un hoyo profundo, dando así no sólo la imagen, sino confirmando que vivimos en una ciudad chafa y sin mantenimiento.
Otro problema es el de los topes mal diseñados.
Hace poco colocaron uno al final de la calle Mar Caribe en su entronque con la avenida Plan de San Luis. Este tope es más alto de lo normal y muchos automóviles -el mío entre ellos-, pegan al centro del chasis al intentar cruzarlo. A simple vista pueden verse los raspones que dan cuenta de cada uno de los automóviles que pegan al pasarlo.
Los topes se ponen para reducir la velocidad de los autos, sin embargo según pude averiguar, éste lo pusieron para impedir (ajá) que el nuevo amazonas urbano, ocasionado por el embudo de Colón, se meta hacia la colonia Country Club.
Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 6 de septiembre de 2007).
La tremenda corte
(v.pág.3 del periódico Público del 12 de octubre de 2007).
Un abandono gradual y cierto de lo colectivo en aras de un individualismo indiferente ante lo que sucede en el ámbito público propicia la resignación ante la fealdad. Campo muy conveniente para que los poderes "fácticos" se desenvuelvan a sus anchas. Como el consumismo, el afán desmedido de lucro, la usura. Y también el deterioro ambiental, la falta de cohesión social, la sumisión a una vida que está lejos de la dignidad y la justicia.
Recuérdese la Guadalajara que se adivina en las fotografías antiguas, en algunas pinturas. Plomada y cordel, adobe y a veces cantera -que era lo que había- enjarres blancos, calles bien trazadas, alrededores amenos y bien conservados en los que sus habitantes tenían una frecuente experiencia de la naturaleza.
Considérese ahora la Guadalajara que nos toca vivir. Desde las afueras se respira un sentido de desorden y de ausencia de armonía, de fealdad, en buena medida provocados por el irresponsable uso de la publicidad. Arquitectura que ha decaído desde hace decenios mal cubierta por un arbolado que cuenta con numerosos enemigos. Desigualdades que hieren la vista y el sentido de justicia.
Juan Palomar Verea
(v.pág.8-B del periódico El Informador del 20 de octubre de 2007).
Constantemente me encuentro con recuerdos de grandes árboles que fueron mutilados por el mismo personal de Parques y Jardines. Quitamos fresnos y jacarandas para poner palmeras y ficus en formas cuadradas y redondas. Damos preferencia a los cables de la luz y acabamos con el arbolado de colonias completas.
Cada día hay más espectaculares por todos lados. Son tantos que ya no sabemos ni lo que anuncian. Las autoridades siguen dando permisos para poner más y a la vez se ven atados de manos al enfrentarse a amparos de parte de las mafias tenedoras de los derechos de los mismos que sólo piensan en el dinero que genera su negocio sin considerar el bien de la ciudad.
El aumento de guetos cursis, llamados cotos, es cada día más alarmante. Los estilos arquitectónicos que los conforman sólo se pueden encontrar aquí. Columnas dóricas con teja estilo californiano con vidrios polarizados y minimalismo con vitropiso son sólo algunos ejemplos de lo que hay.
La basura se ha convertido en parte del paisaje. No tenemos una conciencia de limpieza. Somos unos cochinos.
Esto que pasa es como una pesadilla de la que tenemos que despertar. Es un sueño que no se acaba y parece que estuviera empezando.
Afortunadamente Guadalajara también tiene gente preocupada y comprometida en buscar soluciones para esto. Hay buenos arquitectos (la minoría), hay gente limpia y, sobre todo, habemos muchos que estamos cansados de esta realidad tan triste.
Siempre ha habido buenos edificios y espacios, sólo que cada vez brillan menos entre tanta fealdad.
Tenemos que concientizarnos de lo que pasa y contagiar a la población en general de esta necesidad de cuestionar lo que estamos haciendo. No podemos dejar que nuestra ciudad siga así. Deberá surgir una minoría conciente que tenga la fuerza de convencer e influenciar a los demás.
Claudio Javelly Aldana
(v.pág.10 del suplemento "Tapatío" del periódico El Informador del 22 de diciembre de 2007).

En el municipio tapatío la cantidad de basura en las calles aumenta y el personal encargado de limpiarlas disminuyó.
El director de Ecología, Francisco Javier Ochoa Covarrubias, reconoció que el personal a su cargo es insuficiente para limpiar la ciudad.
Por ejemplo, en el área de Parques y Jardines hace dos administraciones tenían 1,800 empleados. Actualmente, con el gobierno de Alfonso Petersen, hay 756.
Además, de las 16 barredoras que hay para Aseo Público, sólo funcionan de 8 a 10 en promedio, ya que el resto se la pasa en el taller.
La máquina destinada a Mejoramiento Urbano tampoco sirve y es con la que se limpiarían los túneles vehiculares.
La falta de cultura en los tapatíos no contribuye a mantener limpios los espacios públicos, sino al contrario, cada vez se ensucian más, lamentó.
(V.primera plana del periódico Mural del 10 de enero de 2008).

Caminar en Guadalajara significa moverse entre la basura. Pisarla, olerla y verla casi en cada esquina de la ciudad.
El que transita en su vehículo particular, el que espera el camión en cualquier calle, el que sale en patines a la Vía Recreactiva. La suciedad existente en la capital del estado es democrática: lo mismo afecta a ricos que a pobres, a jóvenes y ancianos, a hombres y mujeres.
No se trata solamente de los desechos orgánicos que quedan tirados en plena calle después de un tianguis, tampoco son sólo los pasos a desnivel en los que se acumulan los desperdicios que luego taparán las alcantarillas, ni siquiera el problema se concentra en las bolsas dejadas a la buena de Dios en las esquinas y que comienzan a aromatizar el ambiente cuando sale el sol.
El problema con la basura es que nadie parece verla, o al menos importarle.
(V.pág.1 de la sección "Comunidad" del periódico Mural del 10 de enero de 2008).
Y no se diga "Ciudad Zapopan", donde hay basura acumulada, baches, lámparas del alumbrado apagadas. Y López Mateos Sur, frente a la Unidad Administrativa Las Aguilas; el carril de baja velocidad, saturado y congestionado por obras inconclusas por el Siapa.
Mateo Hernández
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 10 de enero de 2008).
Incluso, hacen notar que el tránsito vehicular en Guadalajara es más peligroso que el que se tiene en el Distrito Federal.
Asimismo, estiman que nunca hemos hecho algo efectivo que solucione nuestros problemas viales, ni nosotros ni las autoridades del ramo.
Luis René Navarro
(v.pág.7-B del periódico El Informador del 14 de enero de 2008).
Vean, por ejemplo, al doctor Petersen, tan decente él, tan buena persona y... tan lento para darse cuenta del problema. Después de un año -la tercera parte de su reinado-, como que ya se dio cuenta que las campañas de concientización no sirven de mucho. Y que valdrá la pena poner un poquito más de gente a recoger el tiradero... en cuanto haya una chancita.
Peor aún, su válido en este tema, el director de Ecología Francisco Javier Ochoa, se va directo a la yugular del respetable público: de puercos no nos baja a quienes tiramos basura en la calle, es decir, casi todos los que tenemos necesidad de salir de nuestros palacios en algún momento de la vida. Porque da la casualidad que no hay botes suficientes, y cuando los hay, están repletos. Y por lo tanto, "puerco" es tanto el que impunemente baja la ventana del carro para tirar una lata de bebida como el que lleva 10 ó 15 cuadras caminando sin encontrar dónde dejarla, porque al señor Ochoa y sus colegas están más ocupados en insultar a quienes tiran basura que en hacer su trabajo.
Por cierto, no es cosa del otro mundo; en las grandes capitales del mundo también se tira basura en las calles, con una diferencia: allá sí hay botes donde hacerlo, castigos efectivos para quien no lo haga y personal dedicado a limpiar todo. No nada más excusas... o insultos.
Paco Navarrete
(v.pág.10 del periódico Mural del 17 de enero de 2008).
La vida en nuestra metrópoli se vuelve una auténtica pesadilla por todos lados.
Por ejemplo, el proyecto de viaducto intermitente (orita sí, orita no) resulta de la larga negligencia irresponsable sufrida por el crecimiento desordenado a lo largo de las principales vías de acceso a la ciudad; hecho que, además de ser insuficiente para las necesidades de ingreso a la segunda ciudad del país, presenta condiciones innecesarias de alto riesgo, de molestas pérdidas de tiempo valioso para los transeúntes locales, y una desvaloración estética que amenaza al incipiente orgullo local.
Desde hace rato, la Perla de Occidente ha estado "chafeando" en su progreso. Mientras más tiempo pasa en reconocerlo, más costará en corregirlo.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de enero de 2008).
No nos hagamos tarugos, el territorio de limpieza del tapatío, se reduce a su propiedad privada y a su colindancia inmediata, y no siente obligación alguna por cuidar lo que le pertenece a otro, llámese vivienda, local comercial, plaza o avenida.
Cada quien pinta su raya, y solamente barremos y limpiamos el frente que nos corresponde. Ni un centímetro mas. Y cuando nadie nos ve, la basura se la echamos al vecino y así nos "deshacemos" del problema, recorriéndolo hasta llegar a la esquina o a la avenida principal donde, por arte de magia, los desechos que originalmente fueron nuestros, se vuelven ajenos, y por lo tanto responsabilidad municipal.
En la propiedad ajena (y la de todos es considerada ajena), se vale tirar basura, escupir, pintarrajear o destruir. Y si vemos a niños o adultos hacerlo, nos hacemos los desentendidos y guardamos un silencio cómplice a menos, claro está, que la propiedad en cuestión sea la nuestra. Entonces sí que reclamamos al otro su falta de educación y de civismo.
No disculpo a las autoridades por su insuficiencia para mantener limpias las calles y espacios públicos, pero aunque suene trillado, el problema y la solución no es sólo del gobierno, sino de todos.
Las asociaciones de colonos podrían ayudar mucho en esto, y así como se organizan para exigir enérgicamente a la autoridad que pare las construcciones que no les parecen y castigos para quienes las autorizan, de la misma manera deberían organizarse para exigir la limpieza periódica de las "tierras de nadie", de los pasos a desnivel y de las grandes avenidas que colindan o pasan por sus colonias, porque los basureros públicos tapatíos no son recipientes adecuados y estratégicamente colocados en las calles y avenidas de la ciudad, sino los mismos montones de "basura de nadie" acumulada en las "tierras de nadie" a los que cada transeúnte o automovilista que pasa cerca de ellos les agrega algo de su propia cosecha.
Como que a la "basura de nadie" se vale echarle más encima, al cabo nosotros no fuimos los que empezamos el montón.
Nos podemos desgañitar reclamando atención, pero al final esto no se corrige limpiando todo lo que los ciudadanos irresponsablemente ensuciamos, es un asunto de cultura y educación cívica, particularmente de la autoridad que tiene a su cargo el aseo público (aunque lo subcontrate), porque la basura se tira en las narices de los mismos policías y ni se inmutan. Yo mismo los he visto dejar basura y envases de refrescos en los cajetes secos de las banquetas, pero nunca he visto a uno llamarle la atención a alguien o levantar una infracción por tirar basura en la vía pública.
Y si apareciera por ahí un policía o agente de tránsito educado en Suiza y nos multa por tirar basura, el monto y las consecuencias son de tal manera ridículas que no son freno o escarmiento suficiente como para dejar de hacerlo.
La solución no tiene más que dos lados: el lado ciudadano y el lado de la autoridad.
El lado ciudadano se llama cultura cívica, y esa sólo se va a lograr si desde las escuelas se hace un agresivo y permanente programa de educación cívica que involucre a alumnos, maestros y padres de familia, pues de nada sirve decirle a los niños con dibujitos que la basura hay que ponerla en su lugar, si en el trayecto a la casa, sus padres (que no tienen madre) tiran la bolsa del lonche por la ventana del auto.
Y en el lado de la autoridad, habrá que hacer varias cosas: además de endurecer la ley y ver que se aplique, organizar mejor su trabajo y asegurarse que los policías, los agentes de tránsito y sus familias reciban un curso intensivo de educación cívica.
Solo así podremos cambiar ese arraigado y nefasto modo de ser los hombres y mujeres de esta impune y vapuleada ciudad, que en su fuero interno dicen que: lo mío es mío y lo demás no importa.
Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 24 de enero de 2008).
La densa capa de coches que roe a la ciudad la va mermando, haciendo cada día más difícil conservar sitios tranquilos, calles desahogadas, espacios calmos.
Lo primero y lo esencial es que a la gente le importen la limpieza, el orden la armonía. Cualidades sin las que la convivencia urbana se deteriora y empobrece. Sin las que la calidad general de vida disminuye.
Juan Palomar Verea
(v.pág.5-B del periódico El Informador del 26 de enero de 2008).
En una abierta burla y como un reto a las autoridades municipales de Guadalajara, han pintado a su antojo los muros exteriores del mercado General Manuel Avila Camacho, que el ayuntamiento acababa de pintar, dentro del remozamiento general de ese centro comercial del municipio.
En distintas zonas de la ciudad, pero especialmente en los barrios de su parte antigua, mal acaban los vecinos de pintar las fachadas de sus casas o negocios, cuando al día siguiente amanecen todas pintarrajeadas con los mensajes ilegibles de cholos y grafiteros.
Ante esta situación, es urgente que el Ayuntamiento de Guadalajara le dé a su policía municipal las armas legales para acabar con esta pintadera de casas, poniendo tras las rejas a estos vándalos.
Si se actúa con firmeza por parte de la policía, deteniendo y consignando a estos depredadores, en lo futuro muchos de ellos ya no se animarán tan fácil a pintarrajear paredes, pues sabrán que podrán terminar en la cárcel.
A este respecto, se requiere que en la reforma se determine también el no derecho a fianza para estos vándalos, y así no puedan salir luego, sólo para reírse de sus consignadores.
Por lo pronto, en el combate contra el grafito, el ayuntamiento puede exigir que las tiendas de pinturas, las tlapalerías y los abarrotes no vendan pinturas, en la presentación que tengan, a adolescentes y jóvenes, sólo a los adultos, a fin de que cuando menos disminuyan estas pintas.
Los tapatíos mayores señalan que el grafito llegó a Guadalajara cuando se tuvo la gran inmigración de habitantes de la ciudad de México, por los fuertes sismos que sufrieron el 19 de septiembre de 1985, y que se asentaron en diversas partes de la zona metropolitana, incluidos entre ellos muchos grafiteros, que vieron en la capital tapatía un campo virgen para sus maldades.
Antes de eso, el grafito sólo se veía en los sanitarios de los baños públicos, donde sus paredes estaban llenas de leyendas, versos y frases con palabras obscenas.
En la medida en que se generalice la detención y consignación de grafiteros, volverá la confianza de los propietarios de fincas en sus autoridades municipales, que se traducirá en una reanudación de los trabajos de mejoramiento de las fachadas de sus propiedades, y todos saldrán ganando, especialmente Guadalajara.
Luis René Navarro
(v.pág.15-B del periódico El Informador del 28 de enero de 2008).

Ahora es muy común observar los camellones llenos de anuncios colgados o clavados en árboles y arbustos, lo que además está "estrictamente" prohibido por el Reglamento de Parques, Jardines y Recursos Forestales para el Municipio de Guadalajara.El gobierno de la ciudad tiene la facultad de aplicar sanciones que van desde los 5 a los 50 salarios mínimos a quien no cumpla las reglas. Si el ayuntamiento no puede evitar que indebidamente los pongan, por lo menos debería retirarlos de los árboles. Cuando no hay capacidad para operar competentemente la función pública, los problemas de una zona metropolitana como la de Guadalajara, crecen y se complican, día a día.
Horacio Villaseñor Manzanedo
(v.pág.15 "correo" del periódico Público del 4 de febrero de 2008).
Por ejemplo, tendremos tomas con miles de personas que viven en las inmediaciones de ríos y cuerpos de agua llenos de suciedad, veremos niños con infecciones derivadas de la insalubridad, escuelas contaminadas, también el enjambre de moscos que pudiera ser motivo de un amplio capítulo dedicado a anunciar desinfectantes, y por supuesto que no deben faltar las tomas de los perros muertos en las calles llenas de tráfico que avanza por avenidas con márgenes sin banquetas, llenos de basura, polvo y olor a humo.
Seguramente los actores podrán involucrarse de lleno en este guión, si al bajar del avión visitan directamente las comunidades asentadas en las cercanías del aeropuerto; podrán disfrutar de la obra inconclusa de ampliación del Periférico en medio de lo que podemos llamar la laguna negra.
Para acentuar el contacto con esta realidad social, es deseable que el equipo completo haga un alto en la comunidad de San Sebastianito, para avanzar luego por la avenida 8 de Julio hacia la colonia Polanco, donde disfrutarán de un paisaje propio del surrealismo en donde se combinan el dispendio, el olvido, la demagogia y la pobreza, todo en sólo unos minutos.
Para contrastar, se sugiere que se alternen escenas de la vida palaciega de los funcionarios encargados de la ecología y salud pública, como de los funcionarios municipales de la zona metropolitana, con tomas espontáneas que seguramente serán de alto impacto.
Con todo ello, tendremos un documento fílmico que reflejará lo que sucede en una entidad en la que el saneamiento de las aguas es una asignatura pendiente desde hace años. Las grandes plantas de tratamiento que repetidamente se han comprometido no son sino falsas promesas, como lo han sido las repetidas menciones en informes y discursos respecto a la construcción de la obras para abastecer de agua a la ciudad. Sólo palabras que ofenden a la inteligencia de los jaliscienses que con tristeza observamos cómo la insalubridad se apodera de la periferia.
Luis Salomón, doctor en Derecho
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 6 de febrero de 2008).
Ahora también existen las pantallas electrónicas en cruces estratégicos donde, a manera de televisión gigante (para quienes la extrañan al salir de casa), nos deleitan con todo tipo de comerciales, incluidos chistes y frases célebres, que distraen hasta al más cauteloso conductor.
Laura Zohn M.
(v.pág.18 del sumplemento "Tapatío" del periódico El Informador del 9 de febrero de 2008).
Esa propaganda, hasta ahora inútil, podría ser de provecho a su negocio o empresa, si buscaran la forma de despertar el interés de los posibles clientes, agregándole algo práctico que le pudiera ser útil al futuro comprador, o de interés, según el lugar donde la entreguen.
Adolfo Martínez López
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 11 de febrero de 2008).
Esta situación sin control está rebasando a los cuerpos policíacos, que no tienen ahora elementos legales a su alcance para combatir este vandalismo moderno.
Tal parece que ni los ayuntamientos de la zona metropolitana ni los diputados tienen mucho interés en presentar esa iniciativa. Por eso, es necesario que las barras y colegios de abogados, recurriendo a sus miembros especialistas en Derecho Constitucional, presenten esa iniciativa de reforma al Congreso del Estado, con la seguridad de que esté bien redactada y, sobre todo, bien respaldada.
Esta reforma tiene el objetivo de que se declare al graffiti delito perseguido de oficio y sin derecho a fianza, por lo que ya no serían necesarias una acusación o una orden de aprehensión previas.
De esa manera, las distintas policías podrían detener y consignar ante el Ministerio Público a cuanto grafitero sorprendieran en su nefasta diversión.
Todas las personas que han sufrido la acción de los grafiteros y que vuelven a pintar las fachadas y cortinas de sus casas o negocios, no disfrutan de un buen aspecto ni siquiera un mes, ya que cuando mucho a los 15 días ya están nuevamente pintarrajeadas sus propiedades.
Es necesario que las autoridades municipales de toda la zona metropolitana salgan ya en defensa de las numerosas víctimas de los grafiteros en sus respectivas jurisdicciones.
Sobre este problema, un investigador de culturas juveniles, de El Colegio de Jalisco, Rogelio Marcial Vázquez, asegura que el graffiti más que una expresión de vandalismo es el resultado de la falta de espacios de expresión de estos jóvenes, y está presente en todas las grandes ciudades por la misma razón.
No obstante, debe quedar claro que la falta de espacios no justifica que anden pintando, con sus ilegibles figuras, cualquier espacio privado o público.
Es como si se permitiera que todas las personas que no tengan vivienda propia, ocupen y se posesionen de la primera que encuentren desocupada.
Tampoco se justifica que algunas personas roben algo para comer, porque no tienen el dinero suficiente para comprarlo.
Vivimos en sociedad y tenemos normas que debemos respetar, en beneficio de terceros y de nosotros mismos.
No todo es sencillo y fácil en la vida que nos ha tocado, pero recurriendo a ilegalidades no vamos a tener soluciones.
Así que debemos lograr que nuestro entorno urbano se respete por todos, incluidos los grafiteros, para así disfrutar de seguridad y paz.
Luis René Navarro
(v.pág.9-B del periódico El Informador del 3 de marzo de 2008).
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 11 de marzo de 2008).
Bueno, Emilio, ojalá que yo me equivoque y efectivamente tengas un buen sustento para hacer tantas "donaciones" del dinero que tanta falta hace a nuestro estado y para no dedicarlo a cosas que veo que son necesarias, como: mejor educación en las escuelas públicas, mejores caminos y vialidades, limpieza (esto sí atrae al turismo. Por si no te has dado cuenta, Guadalajara está extremadamente sucia), inversión en becas para buenos estudiantes, mejores programas para el retiro de los trabajadores, mejoras de salud y educación a las comunidades marginadas, mejores programas de educación y asistencia para las pymes, etc.
Dagoberto Brizuela
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 27 de marzo de 2008).
Los que no tienen su auto propio y toman el transporte público se convierten a su vez en seres infelices que durante el trayecto se la pasan sufriendo un estado física y emocionalmente desgastador, en una tensa vigilia alerta propia de condiciones de alto riesgo.
Lamentablemente, saliendo apenas por la puerta casera encontramos banquetas agrietadas, ondulantes e impropias para poder caminar sin ejercer destrezas de atleta; no se diga para carriolas, bicis, patines, etc. La calle también resulta insuficiente para los autos que la demandan (tanto para moverse como para estacionarse); insuficiente para los árboles que la pueblan más como enfermería botánica que como el tan presumido "bosque urbano" que no lo es; hasta resulta insuficiente para los cables que la enredan como telaraña metálica. Los parques y jardines públicos sobresalen por su escasez y descuido; los muros y las fachadas sufren de la basura críptica del graffiti vándalo.
Con razón ya poco gusta caminar la ciudad.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de abril de 2008).
Una cosa es que tengamos un deficientísimo sistema de limpieza, pero otra muy diferente es que hagamos de nuestra ciudad un basurero. Es cierto, no hay suficientes botes de basura, pero vamos, ¿que no podemos guardar la botellita o el popote o la bolsa de papitas y tirarlos cuando lleguemos a casa o cuando encontremos, en algún sitio, un bote?
Mónica Torres
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 1o.de mayo de 2008).
Claro que había otros factores que colaboraban a hacer factible esta realidad, como eran entre otros, el que en esos años aún no hacía su aparición esta plaga moderna, que ahora padecemos, del reparto indiscriminado de volantes publicitarios, casa por casa, en toda la zona metropolitana de Guadalajara, y que en un gran porcentaje va a terminar en las banquetas y en las calles, no sólo ensuciándolas, sino ocasionando problemas de taponamientos en alcantarillas y bocas de tormenta en todos los temporales de lluvias, con las consiguientes inundaciones en varias partes de esta zona.
Otro factor que ayudaba también a mantener limpia la ciudad, era el que en esos años no se tenían los productos plásticos y desechables, como vasos, platos y recipientes diversos, ni las bolsas de plástico, y tampoco teníamos los envases de ese mismo material para diferentes líquidos, ni las botellas de refresco no retornables, y sólo empezaban a aparecer, con un uso no generalizado, los botes de aluminio para refresco y cerveza.
Muchísimos de estos productos, en lugar de depositarse en las bolsas con basura, se les avienta, simplemente, a las calles, con los problemas consiguientes de desaseo y de taponamiento de alcantarillas.
Por eso, lo que ahora se necesitan son campañas de convencimiento del aseo público que debemos observar y fomentar, sobre todo en la formación de niños y jóvenes.
En lo que toca a los volantes publicitarios, que son repartidos casa por casa, y que van a parar a las calles como basura, el ayuntamiento debe estudiar, detenidamente, la conveniencia de prohibirlos, habida cuenta que con ello no se afectaría la libertad de expresión, pues hay suficientes medios y canales de comunicación, en los que tendrían un sitio adecuado, sin causar problemas a la ciudad.
Luis René Navarro
(v.pág.7-B del periódico El Informador del 26 de mayo de 2008).
He viajado por todo México y las peores carreteras están en Jalisco, los pueblos "mágicos", comenzando por Tequila, son deprimentes y sucios. El turismo se atrae con lugares limpios, con fácil acceso y con comodidad para el turista.
Jalisco y Guadalajara en 6 puntos:
Leopoldo Mora
(v.pág.20 "correo" del periódico Público del 20 de junio de 2008).
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 24 de junio de 2008).
Benito Fong, presidente de los hoteleros en el estado, sobre los premios MTV Latinos
(v.pág.3 del periódico Público del 27 de junio de 2008).
Es muy común ver los botes copeteados de basura a punto de explotar o volteados de cabeza por algún gracioso con el consecuente desparrame. Los camellones y las jardineras en las banquetas también se han vuelto el depósito ideal de peatones y automovilistas que arrojan lo que les va estorbando en el camino, que al cabo ellos no viven por ahí.
Laura Zohn
(v.pág.18 del suplemento "Tapatío" del periódico El Informador del día 5 de julio de 2008).
Desde hace por lo menos una década, los visitantes de la capital tapatía nos han calificado como "cochinotes", y es uno de los puntos que con más reiteración se mantiene en las encuestas realizadas para detectar el grado de satisfacción de los turistas.
Pero independientemente de turistas o no, ¿A quién le gusta vivir en medio de un muladar? Bueno pues al parecer no son pocos los que ya se han acostumbrado a arrojar sus desperdicios, basura, colillas de cigarro, entre otras cosas a la banqueta de sus casas o de las ajenas.
Así lo podemos constatar tanto visualmente, como por la información que reporta el Ayuntamiento de Guadalajara, en el sentido de que 2,216 personas han sido detenidas por policías municipales tan sólo en lo que va del año, por arrojar basura a la calle, los cuales han tenido que pagar una multa o bien permanecer en la cárcel de 24 a 36 horas -lástima que no es hasta que se les quite lo cochino-, pues si de por sí las penitenciarías ya se encuentran saturadas, ahora imagínese con tanto cochinón.
¡Ah!, pero eso sí, las autoridades también deben de cumplir con su parte y disponer de los recipientes necesarios para depositar la basura, además de que el servicio de recolección debe de ser más expedito y eficiente, pues luego vemos en las esquinas bastantes bolsas o cajas de basura, esperando a que buenamente pasen los del aseo público -contratado o propio, da igual-, mientras tanto, los bichos crecen y se reproducen en contra de nuestra salud e imagen.
Cuauhtémoc Cisneros Madrid, presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 7 de julio de 2008).

Catalogue todas las que recuerde: las fracturadas por raíces de los árboles, las que convirtieron en estacionamiento, las angostas, a las que les cortaron una parte para ampliar la calle, las que quedaron sepultadas bajo capas de asfalto, las invadidas por puestos ambulantes o teléfonos públicos.
(V.pág.6 del periódico Público del 20 de julio de 2008).
Practicamos la amnesia voluntaria haciendo caso omiso, por ejemplo, del futurista proyecto de "Tren Ligero", dejándolo a medias y conformándonos con dos líneas truncas y una intersección semigloriosa, prefiriendo mejor saturar las calles de coches y camiones inubicuos. Preferimos aumentar el caudal a la red de distribución del agua potable en lugar de reparar sus fugas de "oquis". Y construimos sobre arroyos superficiales para terminar socavando el subsuelo. Bajo los cables eléctricos plantamos árboles como si éstos jamás fueran a crecer hacia arriba (o necesitar extender sus raíces estranguladas) y cuando los mutilamos (so pretexto de poda), los dejamos desahuciados, listos para caer durante la siguiente temporada de chubascos, aplastando a los mismos coches inubicuos.
Las banquetas sufren por ser demasiado angostas, dispares, agrietadas y sucias. Están invadidas por basuras y coches mal estacionados; por raíces aprisionadas; por hoyos repletos de negligencias acumuladas; y apestan contaminadas por humos vehiculares chafas. Imponen las torturas ruidosas de malas ondas sonoras y nos enredan el paisaje con estopas colgantes del cableado en telefonía, telecable y electricidades mayores. De sus alcantarillas escurren desechos olorosos que a menudo se fugan entre charcos y pisadas. Postes y propagandas marcan la jungla de obstáculos a librar entre los trayectos que buscamos para llegar de un lugar a otro; o simplemente buscar algún espacio para estar bien. Nuestro ámbito banquetero es sólo apto para los valientes diestros, los muy necesitados o los zombis. Y esto solamente para llegar a la esquina.
Es paradójica nuestra ciudad metropolitana en la que escasean la función pública, la arquitectura y el urbanismo, pero donde abundan los funcionarios públicos, los arquitectos y los urbanistas.
El principal problema se debe a que sobre el territorio urbano imperan muchas autoridades empeñosas; todas parciales en su especialidad y jurisdicción y ninguna atendiendo el todo completo, íntegro.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 22 de julio de 2008).


¿Vivimos en una ciudad malhecha, lastimada, inservible? Si la respuesta queda en base al número de baches -o a la cifra del diámetro y profundidad de éstos- que se encuentren los automovilistas tan solo del trayecto hecho de su casa al trabajo, y al número de alcantarillas tapadas y a las que parecen géiseres lanzando hacia lo alto litros y litros de agua cafesosa, lo más probable es que sí... Guadalajara no sirve. A los del gobierno se les ha olvidado que el chapopote, como normalmente decimos los tapatíos para referirnos a la masa asfáltica que recubre el suelo de gran parte de la ciudad, sólo es útil para sanear pero no suficiente ni óptimo como para reemplazar la firmeza del cemento. La sensación de ir jugando choya -ese juego infantil que consistía en meter canicas a varios hoyos que se hacían en el piso- cuando uno viaja en auto, es ineludible. No hay calle en esta ciudad en la que se pueda conducir a una velocidad continua sin tener que frenar o zarandear el volante ante socavones que, más bien, parecen pasajes al infierno. Habrá que incapacitar a Guadalajara después de las lluvias o darle vacaciones. Son muchos los daños que el agua le ha traído y mucho el rencor de sus hijos tapatíos.
Oprobio
(v.pág.3 del suplemento "Tapatío" del periódico El Informador del 26 de julio de 2008).
Víctor Jiménez Estrada
(v.pág.18 "correo" del periódico Público del 1o.de agosto de 2008).
Así sugiero llamar a la ciudad: Infierno Occidental, por ser lugar en donde sólo se escuchan llantos y rechinar de dientes, y en donde la Minerva debería anunciar: "Aquellos que vivís aquí, abandonad toda esperanza".
Definitivamente, Emilio, la copa de la ira está llena hasta los bordes.
Mayela García
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 7 de agosto de 2008).
Porque las cosas cambian y la que un día fue conocida como "carretera a Morelia", hoy lleva a Tapalpa, Ciudad Guzmán, Colima o Manzanillo, pero ir a Morelia por la prolongación de la avenida López Mateos sur, es un verdadero martirio.
El tema no es nuevo, pero sí insistente. Porque a cada nueva obra se acentúa. Cuando se termina, digamos, un paso a desnivel, llegan nuevos letreros, indicando también cosas tipo "Saltillo o Colima". Esto, cuando hay letreros. En el paso de la avenida Mariano Otero sobre el Periférico, el que venga por éste de norte a sur, o conoce muy bien la zona y sabe que hay que salir a la lateral mucho antes del puente, para hacer un retorno o vuelta a la izquierda, o pasará derecho siendo obligado a hacer ese retorno o vuelta en la más que conflictiva López Mateos sur. Con un simple letrero, se ayudaría el tráfico en ese lugar. La señalización de la ciudad no sólo es mala por indicar rutas sin sentido, también lo es por su tamaño demasiado reducido y por la escasez de señales.
Sergio Oliveira
(v.pág.6-E del periódico El Informador del 9 de agosto de 2008).
Platicando, comentaba alguien que estuvo hace pocos días en Aguascalientes y encontró igual una ciudad limpia, y otro más dijo de Zacatecas y otro de Morelia y otro de otra ciudad, y así hasta darnos cuenta con tristeza y muchísima vergüenza que la "Ciudad de las Rosas", aquella bonita ciudad que todo mundo admiraba por su belleza, se acabó.
Guadalajara, hoy en día, da vergüenza y muchisísima tristeza, ojalá todos podamos hacer algo, cuando menos no tirar basura en la calle, hay que hacer algo por nuestra ciudad. Nosotros. El gobierno no lo va a hacer, qué tristeza.
Alfonso Bouquet N.
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 14 de agosto de 2008).
Lo que es un hecho es que si bien antes había baches, este año han aumentado en cantidad y en medidas. Se han abierto varios socavones en arterias importantes, como ejemplo el de avenida Patria y Avila Camacho, o aquél que se abrió a un costado de Unico; sobre López Cotilla se ha abierto uno que está casi a punto de colapsar.
Lo que sí es digno de reconocer es que éstos no son baches rascuaches, son baches del primer mundo, si tiene alguna duda basta con ver sus dimensiones.
Jukas Pearsall
(v.pág.8 del suplemento "Tapatío" del periódico El Informador del 23 de agosto de 2008).
Además de los baches, en diferentes zonas de la ciudad aparecen grandes socavones. Que la causa de esto son los colectores ya obsoletos, o la mala compactación de los suelos, o materiales de poca calidad... Las causas de baches y socavones pueden ser muchas, pero los efectos son los mismos: el perjuicio que ocasionan en los vehículos y el riesgo en que ponen a los conductores.
Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 13 de septiembre de 2008).

La actividad convocada en el marco del foro Com:Plot permitió a unos 100 participantes apreciar una ciudad trazada con desorden, "sucia" y con pocos espacios públicos amables.
(V.pág.6 del periódico Público del 21 de septiembre de 2008).
Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de septiembre de 2008).
Jorge Valdivia G.
(v.pág.11 del periódico Público del 28 de septiembre de 2008).
Editorial
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 15 de octubre de 2008).
Diego Petersen Farah
(v.pág.3 del periódico Público del 17 de octubre de 2008).
¿Por qué gasta tantos millones en el Santuario de los Mártires o en los premios MTV para promover a Guadalajara, cuando la ciudad está en las peores condiciones para recibir a los turistas, cuando las calles e incluso muchas de las avenidas más importantes están llenas de baches, cuando la mayoría de los portones o bardas están llenos de graffiti a más no poder, o cuando ves el camión de enfrente, avanzando y llenando de humo el ambiente o también cuando viajas la mirada al suelo y ves la calle o banqueta llena de basura, cuando los asaltos se están incrementando de una forma alarmante o lo que es peor, cuando entras a la ciudad y ves una espesa capa gris, filas enormes de carros parados y pocos árboles en comparación?
Después de reflexionar, le pregunto, ¿esa es la Guadalajara que quiere que presuman los turistas cuando vuelvan a su hogar? Yo creo que no, y le digo, mejor invierta el dinero en reparar las calles, en mejorar la seguridad y en darnos un transporte digno, que bastante mala fama ya tiene, y de paso nos quieren llevar a los tapatíos entre las patas.
Gustavo Enrique Martínez González
(v.pág.10 "Cartas del lector" del periódico Mural del 23 de octubre de 2008).
¿Dónde están los basureros? El ciudadano común camina cuadras y cuadras, en muchas zonas habitacionales y comerciales, y no se vilsumbra ni uno (y si acaso existe, no se distingue debido al desbordamiento de desperdicios que lo disfraza). ¿Qué pasa con nuestro ayuntamiento? ¿Qué acaso no es parte de sus labores colocar botes y mantenerlos limpios? Se nos está respingando la nariz como chanchos, nos hemos vuelto no sólo insensibles al cochinero, sino además pésimos en matemáticas: "Al cabo es nomás un envase, nadie lo va a notar, qué tanto es tantito...". Hemos olvidado multiplicar ese desecho que arrojamos furtivamente (y que podría reciclarse con facilidad) por 2, por 4, por 8, por 16 personas que hacen lo mismo... cada día, cada semana y al mismo tiempo.
Laura Zohn
(v.pág.18 del suplemento "Tapatío" del periódico El Informador del 25 de octubre de 2008).
Detienen a las personas por faltas menores y terminan diciendo que tendrán que recoger la unidad a menos de que "nos permitamos ayudarlos".
Lo peor del caso es que después se te entrega un comprobante de la donación que le hiciste al agente, con el cual, si te detiene otro agente de Vialidad, no podrán volverte a cobrar.
Me parece que es una situación muy molesta, que no debería ocurrir, ya que deja una muy mala impresión de esta ciudad y se suma a todos los desperfectos de Obras Públicas.
Ulises Esaú Santana
(v.pág.10 "Cartas del lector" del periódico Mural del 13 de noviembre de 2008).
Seguimos sin comprender la idea de desarrollo sustentable tratada desde 1987 por la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo de la ONU, en cuyo reporte sobre "Nuestro Futuro Común" advierte dejar a las generaciones futuras por lo menos tantas oportunidades como las que hemos tenido para nosotros.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 16 de diciembre de 2008).
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 13 de enero de 2009).
El atractivo de las fuentes se ha perdido poco a poco, y aquellos espacios en donde se veía que la presión y el agua hacían una fiesta de figuras y daban una decoración especial en las esquinas, camellones de las avenidas y parques del municipio, han terminado por quedar ocultos y olvidados.
(V.pág.4-B del periódico El Informador del 3 de febrero de 2009).
En la gama de actividades que afectan la felicidad de lo más positivamente a lo más negativo, el extremo atroz es la experiencia de desplazarse de un lugar a otro sufriendo los horrores del transporte público y la inseguridad selvática de las banquetas.
Si el sentido de la vida es vivirla felizmente, entonces a los habitantes tapatíos nos falta evidentemente enderezar aquello que no hacemos bien por el espacio compartido. Nos ha estado fallando el sentido de comunidad.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 3 de marzo de 2009).
La calidad de vida de los habitantes de aquella Guadalajara se fue deteriorando paulatina, gradual, sistemáticamente, hasta llegar a la situación actual. Y así como la ciudad fue incapaz de experimentar en cabeza ajena y, en cambio, fue copiando fielmente el lamentable modelo de crecimiento del Distrito Federal, por la falta de autoridades aptas para hacer un diagnóstico adecuado y encontrar las soluciones a la medida para sus problemas (como quedó demostrado cuando a los gobernantes de hace 20 años les temblaron las piernas para llevar a la práctica el proyecto de las rutas ortogonales para el transporte público), se llegó al punto en que han tenido que copiarse, de manera acrítica, las fórmulas que ya se aplican, con resultados disímiles, en otras ciudades del país.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 10 de marzo de 2009).
A mí ya me ocurrió un accidente gracias a estos desperfectos. ¿Cuántos accidentes más tienen que pasar para que el gobierno se ponga las pilas y le de un mejor mantenimiento a las calles? Si quiero que el gobierno me pague los daños por el automóvil tengo que hacer trámites interminables donde pierdo mi tiempo y no me aseguran que los vayan a pagar.
Al menos deberían tomar la acción de arreglar las calles y ahorrarnos el motivo de tener que hacer eso largos trámites ahorrando nuestro tiempo y el de ellos mismos.
Eduardo Pérez Ibarra
(v.pág.19 "correo" del periódico Público del 13 de marzo de 2009).
Jesús Gómez Fregoso, historiador y catedrático de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.20 del periódico Público del 13 de marzo de 2009).
Diego Petersen Farah
(v.pág.3 del periódico Público del 24 de marzo de 2009).
Los automóviles se están estacionando en las nuevas banquetas sin ser multados (claro está, destruyendo arbolitos y banquetas). La música en la plaza penetra las paredes del Degollado, interrumpiendo a los artistas invitados de países del primer mundo.
Ya es hora de aplicar leyes, multas substanciales y despedir a los miles de policías que permiten tal desastre vial y urbano en las calles de la ciudad y de una vez terminar con la suciedad y el graffiti del centro histórico.
José Luis Troche
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 2 de abril de 2009).
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de mayo de 2009).
Un breve recorrido que da origen en la Plaza Guadalajara, para recorrer a partir de la Calzada Independencia Juárez-Vallarta y regresar por López Cotilla, deja ver más tristezas que emblemas de presunción: la primera vuelta abre la ventana a la prostitución a la carta, a los indigentes, a los túneles de la pobreza y de los malos olores, al mercado negro y a las cantinas de imagen lacerante.
A la altura de Alcalde y Federalismo, el tráfico, las calles inconclusas, los montones de tierra, los cables sueltos, las fachadas deslavadas y el sinnúmero de locales de negocios quebrados son las postales de una ciudad desvencijada.
Ya montados sobre la zona rosa, de Díaz de León hasta la Minerva sucia y sin agua, las banquetas muestran escenarios de destrozos, carros invadiendo las banquetas y muchas, muchas fincas que hasta antes de la remodelación fueron restaurantes concurridos.
Martín Almádez
(v.pág.15-B del periódico El Informador del 22 de junio de 2009).
La excusa de cada año para no realizar una cirugía mayor a las arterias viales es que sale muy caro renovar el pavimento de la ciudad. Se maneja una cifra de algo así como 4,000 millones de pesos, que es poco menos que el presupuesto anual total del municipio tapatío.
¿Es mucho? ¿Es poco? Depende del cristal con el que se mire. La autoridad podrá decir que 300 millones es mucho dinero, pues esto es casi el total de lo presupuestado para este año para obra pública en Guadalajara, pero también está el dato de que no representa ni siquiera 15% de lo que se destina al pago de salarios municipales (2,075 mdp en 2009) y apenas es el doble de lo que se dijo que costará la Villa Panamericana.
Lo que sí, es que nunca nadie ha dicho que dicho presupuesto se tenga que ejercer en un solo año. Si se destinaran 300 millones de pesos anuales a la renovación de la superficie de rodado (algo así como 300 pesos por cada vehículo que circula por ellas, que equivale a lo que se cobra por concepto de refrendo vehicular), en 15 años estaría completo el proceso y las vialidades seguirían en permanente modernización.
Sin embargo, el ayuntamiento sigue prefiriendo bachear a renovar. El año pasado se destinaron a esta casi inútil tarea 28 millones de pesos, que apenas si sirvieron para cubrir los peores baches que surgieron con el temporal de 2008 y que hoy vuelven a aparecer, pero en mayor número, en calles y avenidas un año más viejas.
Y seguirán envejeciendo y multiplicándose los baches mientras no se ataque el problema de raíz y se renueve la superficie de rodado, una acción que agradecerán los miles de tapatíos que cada año se ven obligados a invertir importantes cantidades de dinero en reparar los desperfectos que sufren sus automotores (llantas ponchadas, rines rotos, suspensiones dañadas) por el proverbial mal estado de nuestras calles.
Jorge Valdivia C.
(v.pág.12 del periódico Público del 5 de julio de 2009).
Esto nuevamente se evidencia con la manita de gato exprés que se le está dando a Guadalajara para recibir al presidente de Estados Unidos, Barack Obama y al primer ministro de Canadá, Stephen Harper -a Felipe Calderón no lo incluyo, pues a él lo ven como de casa y nunca se preocupan por hacer arreglos mayores para recibirlo-.
No digo que la ciudad no deba estar presentable para recibir a sus huéspedes distinguidos, pero no es posible que sólo se preocupen por darle lustre cuando hay un encuentro como la Cumbre de Líderes de América del Norte, que entre hoy y mañana paralizará grandes sectores de Guadalajara.
Si de veras hubiese una real preocupación por la ciudad y sus habitantes, Guadalajara invariablemente debería estar lista para recibir a quien fuese, sin necesidad más que de arreglar algunos detalles mínimos.
Si en realidad existiera amor por la ciudad y sus habitantes, siempre habría presupuesto suficiente para mantener a la Perla Tapatía bella y funcional.
Jorge Valdivia C.
(v.pág.13 del periódico Público del 8 de agosto de 2009).

Estimó que necesitan 5,000 millones de pesos y 10 años de trabajo para reparar completamente las redes y evitar más fugas de agua, que seguirán generando socavones en cualquier punto de la ciudad.
(V.pág.1-B del periódico El Informador del 25 de agosto de 2009).
Qué pena que la Guadalajara actual se parezca cada vez menos a su espejo de antaño...
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 8 de septiembre de 2009).
Hoy por toda la ciudad
el subsuelo está ahuecado,
crecimiento desmedido
se dice que lo ha dañado.
Pero esas oquedades
se deben aprovechar,
y con calles subterráneas
se podrían comunicar.
Anflopo
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 15 de septiembre de 2009).
Del Aeropuerto Internacional de Guadalajara a Periférico hay 172 espectaculares; de Santa Anita a Periférico, 142; y otra cantidad similar de la última caseta de cobro antes de ingresar a la zona metropolitana de Guadalajara, por la carretera a Nogales.
"Son espectaculares que no transmiten valores, sino vicios: al consumo de cigarros, vino, cerveza, prostíbulos y más cosas nocivas. No hay ningún elemento que transmita cultura".
Agregó que ante el bombardeo de publicidad visual, se oculta el paisaje rural y urbano, además de que distrae a los automovilistas, los hace transitar más lento y los expone a sufrir accidentes.
Las legislaciones de Guadalajara, Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan coinciden en que los anuncios deben ir de acorde con la estética urbana, y que no atenten contra "los valores históricos, de identidad y fisonómicos". Prohiben la incitación a la violencia, mensajes pornográficos, imágenes que atenten contra la moral y la convivencia social y que promuevan la discriminación (racial, condición social o religiosa). Además, no permite que se instalen este tipo de anuncios en vialidades de alta densidad vehicular, como el Periférico.
Sandoval Madrigal añadió que hay una reglamentación internacional en esa materia: "Entre un espectacular y otro debe existir una distancia no menor a 150 metros, y si uno pasa por los espectaculares que están afuera del aeropuerto, esas estructuras están continuas. Otro de los aspectos que maneja es que deben estar instalados por lo menos a 300 metros de las líneas de alta tensión y en este caso, los elementos están casi pegados".
(V.pág.4-B del periódico El Informador del 7 de octubre de 2009).
Imagino, desde luego, que si las Fiestas de Octubre siguen celebrándose ha de ser porque para mucha gente resulta divertido ir y hacer lo que ahí se hace: comer alguna cochinada, comprar alguna chuchería, ver a algún cantante chafa, subirse a los juegos mecánicos y, si el entusiasmo lo exige y el presupuesto lo facilita, entrar además al palenque. De aquí se sigue que el acedo soy yo, que ignoro cómo pasarla bien en una suerte de tianguis donde podría comprar un calentador solar, un aparato para rallar verduras, un llaverito de la Coca-Cola o un gigantesco balero de madera; como además los juegos mecánicos me dan náuseas y terror, las morelianas me figuro que saben a cartulina y no tengo previsto ver jamás El Show de Barney ni a Lagrimita y Costel...
José Israel Carranza
(v.pág.5 de la sección "gente!" del periódico Mural del 8 de octubre de 2009).
Igual que ese punto hay montones de lugares, en todos los municipios, de los que los ayuntamientos se desentienden con una facilidad impresionante. Usan la misma lógica de quien esconde la basura debajo de la alfombra o no limpia donde cree que nadie ve. El común denominador de las obras públicas es que no se terminan. Nunca falta el hoyo que se quedó a media banqueta porque retiraron un poste o una banca pero nadie llegó después a reparar. O el equipamiento viejo y destruido que nadie retiró porque no estaba en el contrato de renovación. O las jardineras que riegan pero no cuidan y se llenan de maleza, que termina ahogando las plantas en las que se gastó un dineral. La ciudad está llena de estos pequeños ejemplos de trabajos a medias convertidos en basureros y que lejos de renovar el espacio público, terminaron por pauperizarlo.
De nada sirve un discurso de recuperación del espacio público si detrás de este no hay una reorganización del servicio público. Una gran parte del dinero que se ha invertido en los últimos años en recuperación de espacio se ha perdido por falta de atención. El daño es doble: no sólo es dinero tirado a la basura (ese que dicen que no les ajusta y por lo tanto hay que subir impuestos) sino que mina la confianza ciudadana. Si no hay una transformación real de las estructuras de los municipios y del gobierno para hacer eficiente el servicio público de nada sirve recuperar espacios; terminarán convertidos en tierra de nadie.
Diego Petersen Farah
(v.pág.3 del periódico Público del 23 de octubre de 2009).

Así que la correa, los zapatos, la torpeza con la que me coloco el rompevientos, el sonido de la puerta, el jalar duro de ambos canes por la acera. Así surge la ciudad, húmeda, grisácea, dura. Y en cada esquina miro y no encuentro un bote de basura para tirar la bolsa llena de deshechos caninos que tengo en la mano.
Descubro que no hace falta porque toda la ciudad es un basurero. No existe calle que no tenga una colección triste de botellas de agua, un nicho de desechos orgánicos, una pila de cosas pudriéndose para beneficio de las moscas.
Es tan dura la ciudad que ni siquiera pueden darse el lujo los torpes canes de beber de sus charcos. Todo abrevadero es potencialmente venenoso y todo árbol tiene una capa ya no de hojas sino de plásticos, papeles, vomitadas...
Un hombre es lo que piensa -dice el Buda- con su pensamiento hace el mundo. Un hombre es también lo que hace, constantemente. Un hombre es su casa y su patio es la ciudad. La ciudad es una extensión de quien la construye. La ropa, el auto, los zapatos hablan de su dueño. La limpieza del cuarto, la bañera, la corbata. Todo nos cuenta historias claras de la personalidad de quien lo habita.
Así la ciudad habla de nosotros como un conjunto y temo que no dice nada bueno.
Jorge Zul de la Cueva
(v.pág.10-B del periódico El Informador del 7 de noviembre de 2009).
La insalubridad pulula por todas partes, por los "6 puntos cardinales", por el oriente, por el poniente, por el sur y el norte, así como "por arriba y por abajo", nos rodean por todas partes focos de infección: El Salto de Juanacatlán y su río de la muerte; la Barranca de Huentitán con su río contaminado que la convierte en una cloaca; la Cuenca del Ahogado y lo que fue una laguna, hoy es un lugar que no permite la vida; los tiraderos de basura de la zona conurbada, Picachos, etc., etc.; colonias paupérrimas; mugre por todas partes...
Adolfo Martínez López
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 18 de noviembre de 2009).
Hubo, después de la declaración del funcionario, nuevas entrevistas que evidenciaron la ineficacia de los "operativos" y lo equívoco de los "indicadores". Si las multas han distado de ser ejemplares; si la intención de "limpiar" las calles convertidas en andadores no se ha cumplido; si el "centro comercial" habilitado bajo la antigua Plaza de los Laureles no ha evitado que la zona se convierta en un tianguis; si los comerciantes establecidos siguen teniendo argumentos -basados en los hechos- para quejarse de la "competencia desleal" que representan los vendedores ambulantes -la mayoría de los cuales ni siquiera pagan "derecho de piso" al municipio, ya que andan "a salto de mata"-..., y, sobre todo, si el mismo funcionario que aseveraba que "vamos ganando" prefería soltar una prédica moralista acerca de la etiología del subempleo (más como si fuera el secretario de Desarrollo Social que acaba de llegar al cargo, rebosante de buenas intenciones, que como el director de Inspección y Vigilancia cuya ineficacia para "cumplir y hacer cumplir leyes y reglamentos" -según "protestó" al asumir el puesto- ha sido exhibida por los hechos), es porque alguien no ha hecho su tarea.
En efecto: tanto quienes deberían atacar las causas estructurales (marginación y desempleo), como quienes deberían atacar los efectos (la infracción sistemática de los reglamentos municipales), cobran salarios que, en rigor, no devengan.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 30 de noviembre de 2009).
Comentario del webmaster - en el mismo artículo periodístico aparece la siguiente información: "Las vacaciones [de Semana Santa] llegaron para todos, incluso para quienes se encargan del aseo público de Guadalajara, lo cual provoca que las plazas y jardines de la ciudad luzcan con basura y sea una mala imagen para los turistas". Así es como los exageradamente bien pagados gobernantes promueven turísticamente a la ciudad.

(V.pág.7-A del periódico El Informador del 6 de abril de 2005).
Emmanuel Carballo
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 1o.de noviembre de 2006).
(V.pág.1-B del periódico El Informador del 16 de octubre de 2007).
"Guadalajara -añade la carta- no ofrece nada para invitar al regreso. Al contrario -concluye-: es el repelente mejor planeado de México para alejar al visitante".
Por desgracia, esa fotografía -realista, descarnada, cruda; sin el retoque truculento de la demagogia; sin el maquillaje mentiroso de "Las Tontas no van al Cielo"...- no sólo retrata a la ciudad: retrata fielmente, sobre todo, a sus habitantes... y a sus desgobernantes.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 12 de marzo de 2008).
Calles del centro histórico son realmente una vergüenza, la suciedad, el mal comportamiento de los ciudadanos, la falta de interés por parte de las autoridades gubernamentales, mal control de la policía, los lugares de venta de comida, los pequeños negocios que se encuentran en el área del centro de nuestra ciudad...
Quedaron desilusionados.. y eso que siempre les decía que vivía en una linda ciudad. Aún peor me sentí cuando me dijeron que jamás volverían a visitarme, que han tenido una experiencia "pésima" como turistas en el área. ¡Estoy muy achicopalado!
Juan Carlos Rodríguez Escobar
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 3 de julio de 2008).
Este (con mínimos retoques de carácter gramatical... y, en todo caso, matizando, por respeto al estómago del lector, algunos detalles innecesarios, pero sin desvirtuarlo en absoluto) es el texto del mensaje:
"Vengo de la ciudad de Querétaro, a la cual regresaré mañana... gracias a Dios (...). Ha sido una experiencia no muy grata estar en esta ciudad, ya que es un enorme basurero. Realmente da pena ver todo el centro de la ciudad lleno de basura, y del mercado llamado ‘San Juan de Dios’, ni hablar: qué cosa más indignante. Creo que es el establecimiento más grande de América de esas características, y también así de grande es el basurero. Hay excreciones humanas por todos lados. En las escaleras y por todos los rincones, los olores fétidos son notorios. Se siente una gran vergüenza. En el área de fondas, igual: los olores de guisos, mezclados con otros no tan agradables; las cocineras, desaliñadas; las barras, sucias. En cuanto a los precios, son muy altos para un lugar popular. Qué vergüenza que promuevan este mercado como un sitio turístico mundial. Si no lo pueden limpiar, deberían demolerlo. Los invito a Querétaro y a que hagan una comparación. Perdón si ofendo a alguien, pero digo la verdad...".
So pretexto de la celebración de los Juegos Panamericanos de 2011 en Guadalajara, la actual administración municipal está empeñada en "rescatar" el llamado "centro histórico" de la ciudad. Se abre, pues, un plazo perentorio de dos años para revertir los patrones de conducta de los habitantes de ésta que se preció de ser "ciudad limpia"... o para resignarnos a que sus visitantes se lleven la convicción de que Guadalajara está habitada -¡y gobernada, no faltaba más...!- por marranos (peyorativamente hablando, por supuesto).
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 6 de enero de 2009).
Turista inglés.
![]() | Guadalajara 2011 |
Los señores Maglione y Fennell deben traer bajo el brazo un folleto de 135 páginas, editado por el Comité Pro Sede Juegos Panamericanos Guadalajara 2011.
Ahí, a la posible sede se le presenta (pág. 4) como "una sofisticada metrópoli cosmopolita" y "una auténtica Capital Cultural de América", y se señala que "La Zona Metropolitana se integra por los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco, conectados por una moderna red (sic) de vías urbanas". Afirma (pág. 6) que "Sin duda la ciudad cuenta con servicios de primer nivel", con "una gran variedad de museos...", y que "La oferta cultural y artística se hace desde diversos escenarios, foros, galerías, teatros y eventos populares en las calles de la ciudad". Pondera "el clima medio (...) de 19°C" (aunque hay días, como ayer, anteayer y seguramente hoy, mañana y pasado, en que rebasa holgadamente los 30. Asevera que "es una ciudad segura"... aunque aclara: "en comparación con ciudades similares".
Una carta del gobernador Francisco Ramírez Acuña, pondera las "instalaciones a la altura de las mejores del mundo", y proclama que "Guadalajara es la mejor opción" para el evento. Otra, firmada por el ex presidente municipal Emilio González Márquez, dice que la infraestructura de la ciudad "garantiza un buen desarrollo de la justa deportiva".
Además de la "cobertura vegetal y forestal" (pág. 28), se pondera el funcionamiento de la "Red Automática de Monitoreo Ambiental" (pág. 34), así como el "Plan de Contingencia Atmosférica" (pág. 36), de cuya eficacia -aunque no lo dice el manual- pueden dar referencias los habitantes de Loma Dorada y Miravalle.
El prospecto ofrece (pág. 38) que las autoridades -en la hipótesis de que se consiga la sede; si no, ¿qué caso tiene?- "pondrán en función las acciones preventivas y correctivas en materia de seguridad necesarias, para que los Juegos se realicen en completo orden y tranquilidad" para los visitantes. En materia de transportación (pág. 58) sostiene que se proyecta "Traza de nuevas calles" (¿?), "ampliación y extensión de la red subterránea" (¡!), "remodelación y renovación de redes de transporte urbano", y de "modernización y eficientización (sic) de los sistemas (...) de control de tráfico". En cuanto a redes alternas para los sitios de competencia y transporte para atletas e invitados VIP, afirma que "se están estudiando".
Como pueden ver los señores Maglione y Fennell, en Guadalajara (que para 2011, al ritmo actual de crecimiento de su parque vehicular, tendrá casi dos millones de automóviles más que hoy) podremos tener algunos defectillos: nadie es perfecto...
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.5-A del periódico El Informador del 26 de abril de 2006).
Las previsiones de los entendidos concuerdan: eso comenzará asuceder, fatalmente y reiterativamente, antes de la fecha programada para que Guadalajara, como sede de los Juegos Panamericanos de 2011, esté (según San Lucas...) de fiesta.
Poco habrá de vivir quien no viva para verlo...
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de octubre de 2006).
Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco y El Salto, en efecto, no son seis ciudades de casi un millón de habitantes cada una, en promedio, vinculadas en un proyecto integrador minuciosamente planificado y meticulosamente realizado. Al contrario: constituyen un mazacote amorfo. Son resultado de un crecimiento explosivo, irracional, anárquico y descontrolado. Integran un monstruo urbano virtualmente ingobernable... o que sólo resultará gobernable si se maneja con criterios menos tradicionalistas, más funcionales que los vigentes.
La susodicha Asociación, hasta donde se sabe, parte de la premisa de que la pomposamente denominada "Zona Metropolitana de Guadalajara" tiene que manejarse a partir de la premisa de que los seis municipios -indisolublemente hacinados- que la integran, son "una sola ciudad".
Se supone que la AIG se integró con la saludable intención de ver los Juegos Panamericanos de 2011 como un reto; como una gran oportunidad; como un parteaguas en la historia moderna.
El diagnóstico de la situación actual incluye el deterioro ambiental, la movilidad cada vez más reducida, la oferta limitada de empleos (porque Guadalajara y sus orillas han perdido competitividad frente a otros núcleos urbanos del país), la obsolescencia de las empresas... Además, claro, de la ineficiencia sistemática de los gobiernos estatal y municipales; la corrupción institucionalizada; la discrecionalidad en las decisiones; la falta de liderazgo; la ambición y el sacrificio del bien común en aras de los intereses de grupo; el empleo de los recursos económicos en parches o en proyectos mediocres...
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de mayo de 2007).
Nuevamente parece que las cosas se salen de perspectiva y proporción desde nuestra cultura provincial. Se ha olvidado que la Ciudad de México ya fue sede dos veces de estos Juegos, en 1955 y en 1975; y que otra cosa fueron la Olimpiada de 1968 y los mundiales de futbol de 1970 y 1986. Otra vez, aquí se sufre la amnesia como producto del entusiasmo ingenuo y la fantasía megalómana.
Norberto Alvarez Romo, presidente de Ecometrópolis,A.C.
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 24 de julio de 2007).
Paco Navarrete
(v.pág.10 del periódico Mural del 26 de julio de 2007).

Mal había planteado el proyecto, cuando el doctor Petersen se encontró con el rechazo. Lejos de que sus palabras encontraron eco, suscitaron resistencia. Difícilmente habrán ponderado los posibles beneficios de la medida, cuando los interesados ya se habían atrincherado y juntado piedras. En nombre de sus derechos como moradores, rechazan categóricamente, a priori, cualquier propuesta de cambio.
El hecho es sintomático de la falta de crédito, por parte del pueblo, a la palabra de los gobernantes. Tantas veces sufrió en carne propia mentiras, engaños y despojos, que el ciudadano aprendió a identificar voracidad, rapacidad e ineficacia con casta política.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 7 de agosto de 2007).
Si tomamos en cuenta que esta ciudad es (dizque) la "más prometedora" en el continente, según un estudio internacional recientemente cacareado por la prensa local, y que es (dizque) la segunda metrópolis más importante de México -la (dizque) segunda economía de Latinoamérica-, y casi casi (dizque) sede del único museo Guggenheim en el tercer mundo, entonces sí.
Ya la hicimos, raza.
Pero si tomamos en cuenta las miserias de la delegación artística jalisquilla en su odisea a la tierra del samba, y el festival patito con que celebraron su tristeza, entonces más vale ponernos a llorar y a pegar de gritos. O a agarrar la borrachera. Ya qué.
Paco Navarrete
(v.pág.8 del periódico Mural del 9 de agosto de 2007).
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 14 de agosto de 2007).
Petersen, ni tardo ni perezoso, reviró de manera magistral, como sólo puede hacerlo un político de estos tiempos: abrió la chequera y soltó un buen billete... a los medios de comunicación: publicó hartos desplegados en periódicos, gacetillas y hasta en la hojita parroquial para anunciar, de manera clara y concisa, sus intenciones, todas nobles y altruistas.
Comprará (si se dignan a venderle) las casas, terrenos y comercios de la zona al doble de su valor comercial actual. O les permitirá a los dueños de los mismos convertirse en inversionistas mediante varios esquemas, todos al parecer muy atractivos. Así podrán obtener su dinero en efectivo, un flamante depa luego que los desocupen los atletas o hasta más dinero después, si decide esperar a que se vendan.
Todo muy bonito, pues. Pero maldita sea la terca realidad, resulta que los vecinos de la zona, que tienen décadas de vivir ahí -y algunas familias, varias generaciones-, dicen que no, muchas gracias, que sus querencias valen más que eso.
¿Qué tanto? Eso es lo que el doctor Petersen está queriendo averiguar: a ver si alcanza con la billetera, o retira sus fichas, para ver dónde vuelve a empezar la apuesta. Y mientras, el tiempo sigue corriendo.
Todo por no hacer los amarres antes de soltar los cuetes y echar a sonar las trompetas. La próxima vez, a ver si leen la fábula de la lechera, que hacía cuentas alegres de lo que iba a ganar con su jarra de agua... pero antes de llegar al mercado, se le tronó.
Paco Navarrete
(v.pág.8 del periódico Mural del 16 de agosto de 2007).
¿Por qué no somos parte de la fiesta? ¿Alguien nos preguntó si la queríamos? ¿Nos entusiasma? El PAN-gobierno puede quedarse solo con su fiesta y el tiradero.
Miguel Bazdresch Parada
(v.pág.13 del periódico Público del 19 de agosto de 2007).
Frank Lozano
(v.pág.19 del periódico Público del 20 de agosto de 2007).

Martha González Escobar, divulgadora científica de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 26 de diciembre de 2007).

Una prolongada y debatida sesión de Cabildo en Guadalajara, donde no faltaron policías, pancartas, gritos y ofensas en contra de representantes municipales, fue el marco para sacar adelante el fideicomiso para operar la Villa Panamericana, que servirá de alojamiento para los juegos de 2011.
(V.pág.6 del periódico Público del 25 de enero de 2008).
Puesto que "nadie vende pan frío", los impulsores del proyecto -la autoridad municipal de Guadalajara- ponderan sus teóricas bondades: sostienen que son "edificios de un diálogo contemporáneo" (?); encomian en ellos "una pluralidad de expresiones de alta calidad"; afirman que "tienen claridad en la manera como serán habitados" (!); juran que "es arquitectura de vanguardia", "de personalidad fuerte y definida"... En suma, para rubricar cual sinfonía de Schubert la letanía laudatoria -que no precisamente lauretana- que sus imaginativos promotores le inventaron, "rotundo, pero con sutileza"... ("O sea, ¿ves...?").
En compensación, los eternos inconformes ya han soltado de su ronco pecho. Hay quienes temen que, una vez que se retiren los atletas que acudan a los Panamericanos, las autoridades municipales, en vez de dar los pasos conducentes a que el contagio de la modernización se extienda a los alrededores, permitirán que el contagio se dé a la inversa: que se descuiden los espacios comunes y las áreas verdes; que el "grafitti" se apropie de la zona; que en poco tiempo imperen la inseguridad, el vandalismo, la suciedad y el deterioro que se han convertido, para mal, en la marca de la casa. No que Guadalajara empiece a parecerse cada vez más a las nuevas construcciones, sino que éstas terminen asimilándose -es decir, haciéndose similares- al lamentable entorno actual.
Sería atroz si lo que ahora mismo está tratando de venderse como un sueño -algo similar a lo que ocurrió, hace décadas, con la "Plaza Tapatía"-, termina convertido en una pesadilla.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 20 de febrero de 2008).
"Podemos a llegar a convenios para rescindir los contratos que ellos (los inquilinos) tengan con los propietarios actuales, y también pudiéramos llegar a un convenio judicial para garantizar la disposición de los bienes", señaló el funcionario.
(V.pág.2-B del periódico El Informador del 3 de marzo de 2008).
La estación Juárez es un catálogo de ejemplos de lo útil que sería recurrir a los muchos traductores que existen en esta ciudad, aquí plasmo uno de ellos.
Ejemplo patente: al entrar a esta estación se puede leer una versión tapatía de "Estación Juárez" traducido a los 3 idiomas.
En inglés se lee un perfecto "Juarez Station", sin quejas. En francés se lee un "Une station", lo que se traduce como "una estación", ¿qué quiere decir esto?, ¿es solamente para identificar que ahí hay una estación, o simplemente decidieron ahorrarse un traductor y utilizar el que proporciona la computadora? Para rematar, en portugués informan que esa es la "Juarez Staçao", es decir ¿anglificaron la lengua portuguesa para hacerlo ver más cosmopolita?
El remedio pospuesto: en el caso del francés decidieron remediarlo en la señalización interior de la estación y, en lugar de escribir "Une station" decidieron arreglarlo añadiéndole el "Juárez" quedando como "Une station Juarez" lo cual se traduce como "Una estación Juárez".
Si no quieren hacer pasar a Guadalajara por una ciudad mediocre que no puede ni contratar a unos cuantos traductores, las autoridades deberían remediar esta ridiculez. No puedo evitar pensar en los atletas extranjeros que vendrán a los Juegos Panamericanos de 2011, con verdadera cara de ¿what? ante las deprimentes señales propuestas por nuestro gobierno.
Adrien José Charlois Allende
(v.pág.23 "correo" del periódico Público del 5 de septiembre de 2008).
A reserva de que se hagan públicos los proyectos específicos, los genéricos serían los de costumbre: bajo el pretencioso subtítulo de "Rehabilitación del centro histórico de Guadalajara", en la práctica, hasta donde alcance la tela -o, mejor dicho, los ladrillos-, se procederá al consabido remozamiento de banquetas. (Nada, en cambio, que motive a los propietarios de fincas inservibles, inoperantes, incapaces de ganarse dignamente la vida, a revertir los graduales despoblamiento, degradación y ruina de lo que fue el corazón de la ciudad)... A continuación, "rehabilitación y recuperación de espacios", supuestamente "para favorecer a los peatones", en la Avenida Chapultepec. Enseguida, el consabido salto a la zona de la Glorieta Minerva, para proceder a la "rehabilitación integral" de las plazoletas Clemente Orozco y Mariano Azuela, y a la enésima intentona de hacer atractivos y útiles los tradicionales arcos que fueron, en su momento -precisamente porque se construyeron extramuros de Guadalajara-, la puerta de la ciudad hacia el poniente.
De manera complementaria, para acallar el consabido reproche de que las autoridades "sólo ven de la Calzada p’allá", la pavimentación de la calle Mercedes Celis, en lo que antaño se conocía como "el lejano oriente", y la rehabilitación de los miradores de la Barranca de Huentitán.
Se trata, pues, salvo prueba en contrario, de obritas -así: con minúsculas- cosméticas. Se trata, como de costumbre, de pasar escoba y sacudidor "por donde ve la suegra"... Hay que impresionar a las visitas. Hay que hacerlas creer que no somos tan apáticos, tan sucios, tan anárquicos -por definición "faltos de gobierno"- con respecto a la casa común, como parece de ordinario: cuando estamos solos y "en confianza".
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de septiembre de 2008).
Planes mercantilistas del Ayuntamiento de Guadalajara, que de por sí está retrasado en las edificaciones que proyectó y planeó a espaldas de la ciudadanía, a la que el presidente municipal y demás funcionarios del Ayuntamiento tratan como si fueran unos ignorantes, retrasados mentales, que se oponen al progreso y al embellecimiento de la ciudad.
En qué cabeza cabe, que rodear de altos edificios un parque tan pleno de árboles altos como el Morelos va a embellecer la ciudad. Los detalles arquitectónicos señalados además hablan de daños al microclima, lo que afeará el lugar porque secará la vegetación.
Una vez más, los criterios sobre el embellecimiento de la ciudad entre el ayuntamiento y quienes la habitamos no son compatibles.
Martha González Escobar, divulgadora científica de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 13 de diciembre de 2008).
Paco Navarrete
(v.pág.12 del periódico Mural del 18 de diciembre de 2008).

(V.pág.3 del periódico Público del 23 de enero de 2009).
(V.pág.2 del periódico Mural del 12 de febrero de 2009).
Ya el tiempo dirá si Guadalajara, al conseguir la sede para los Panamericanos de 2011, no se sacó el premio en la rifa del tigre... o si la Virgen de Zapopan, "patrona jurada de la ciudad contra rayos y otras calamidades", se digna extender hasta esta dramática incumbencia su manto protector. Amén.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 18 de febrero de 2009).
De acuerdo con fuentes cercanas al proceso de selección del socio desarrollador, en lugar de los 1,377 departamentos que se pretendían construir, ahora sólo se contemplan alrededor de 800 y la inversión será de 100 millones de dólares, en lugar de los 200 millones de los que se habló inicialmente.
(V.primera plana del periódico Mural del 26 de febrero de 2009).
Zitlali Ramírez Cuan
(v.pág.19 "correo" del periódico Público del 27 de febrero de 2009).
(V.primera plana del periódico El Informador del 28 de febrero de 2009).

(V.pág.3 de la sección "Comunidad" del periódico Mural del 21 de mayo de 2009).

Con los cambios al proyecto en la Villa Panamericana, que deberá de ser una construcción rápida, controlable y de componentes estandarizados, nos llegó esta propuesta de un grupo de escolares que seguro es mucho más barata y ecológica. ¿Qué más sencillo que paja, troncos y piedra?
(V.pág.3 del periódico Público del 22 de mayo de 2009).
[La autoridad] por un lado trae expertos y se supone que los escucha, pero por otro lado parece decidir a su arbitrio.
No tienes la responsabilidad de saberlo todo, pero tienes los instrumentos para oír, para convocar, como administrador lo ideal sería tener los activos que te permitan tomar la mejor decisión, creo que en este caso técnicamente ha habido la suficiente información [...] pero hay un problema de comunicación que a lo mejor es pecar de soberbia...
Además, hay espejismos. Hay muchas voces experimentadas en esta ciudad que han hablado sobre los pasos y la forma en que hay que hacerlo, de la gestión social, de la participación ciudadana, de los proyectos para establecer un tejido social, de que no es suficiente como expectativa poner un festival como los Panamericanos, porque la experiencia reciente ha demostrado que en la mayoría de las ciudades esto, lejos de ayudar las ha perjudicado; los casos exitosos, como Barcelona, son un garbanzo de a libra.
Y el historial de proyectos fracasados en el centro [de Guadalajara] es notable. Empezando por la apertura de las grandes avenidas, que arrasaron patrimonio; siguiendo con la Plaza Tapatía, y hoy, ante el fracaso en redensificar la población de la zona, que sigue a la baja. Parece que no se aprende. Y luego se llega a una Villa que pudo ser una gran oportunidad, y puede convertirse en un verdadero desastre.
Alfredo Hidalgo Rasmussen, arquitecto
(v.pág.6 del periódico Público del 22 de mayo de 2009).
(V.pág.7 del periódico Público del 22 de mayo de 2009).
Esta alegoría viene a cuento por lo que está pasando con la Villa Panamericana. Fue promovida desde un principio como una obra de "primer nivel", destinada a mejorar el entorno urbano, redensificar el centro de Guadalajara y dar un nuevo impulso al desarrollo de la zona. El presidente municipal Alfonso Petersen Farah y su equipo justificaron la asignación directa de los proyectos de 6 edificios a igual número de arquitectos de renombre nacional o internacional (Fernando González Gortázar, Augusto Quijano, Alberto Kalach, Carmen Pinós, Rick Joy y Mathias Klotz) con el argumento de que sus construcciones contribuirían a darle "un sello distintivo" y valor especial al complejo a edificar en torno al parque Morelos. El posterior concurso para elegir las propuestas de los restantes 7 participantes siguió una tónica similar, donde se habló de que ésta era "una gran oportunidad para re-imaginar nuestra ciudad".
Aunque polémica, por los criterios poco transparentes empleados para designar a los arquitectos invitados, la idea no era mala: crear trece edificios insignia generaría un interés especial de la gente por habitar o ir a visitar la zona.
Sin embargo, todo indica que esto va a quedar en una simple promesa. Así se infiere tras leer la carta que el socio desarrollador de la Villa Panamericana, Construcciones Bosco, envió a los arquitectos participantes, donde indica que se va a privilegiar una arquitectura "inocente", "anónima", "que se pierda" y "concebida con el ingenio del pobre", con el fin de hacer un proyecto "viable" y un negocio "rentable". La posterior defensa de esta postura del gobierno municipal apuntala esta teoría.
Así, en un escenario de crisis mundial, que no necesariamente seguirá vigente en 2011 cuando salgan a la venta los departamentos, los intereses mercantilistas se están anteponiendo al ambicioso proyecto original, más enfocado hacia lo social, con lo que, pese a lo que asegura la autoridad, de que no habrá cambios sustanciales a la concepción original de la Villa Panamericana, queda claro que nos vendieron la idea de que tendríamos un Ferrari y vamos a terminar con un vocho.
Jorge Valdivia G.
(v.pág.13 del periódico Público del 24 de mayo de 2009).
Desde la primera vez que se hizo la intentona de ganar la sede, las autoridades estatales y municipales -eran los días de la "luna de miel" de la sociedad con las administraciones panistas- hicieron hincapié en que no se trataba de una ocasión para darle vuelo, con dinero del pueblo, a la frivolidad y el despilfarro. Se insistía en que había que ver el evento deportivo como un parteaguas en la historia moderna de Guadalajara; como una dorada oportunidad de revertir el evidente proceso de deterioro físico y degradación social de la que fue, hasta hace relativamente pocos años, una de las ciudades más "vivibles" (neologismo de la autoría de Eugenio Ruiz Orozco) de México.
En esa lógica se inscribió el proyecto de sacrificar una barriada vetusta y amorfa, contigua al Parque Morelos -la antigua "Alameda": uno de los primeros espacios destinados a la recreación en el centro de Guadalajara-, y construir ahí la Villa Panamericana. Se pretendía que ese proyecto -en expresiones del alcalde, Alfonso Petersen Farah- generara "un contagio positivo" y fuera "el detonante de la recuperación del centro histórico" de la ciudad.
El viraje anunciado la semana pasada, "al alimón" entre la autoridad municipal y la empresa que se encargaría del proyecto, en el sentido de que será imperativo "hacer adecuaciones al entorno económico actual" -es decir, abaratarlo-, dígase en contra cuanto se quiera, denota improvisación, manifiesta premura "en nombre de la cual se vale sacrificar la calidad en aras del apremio del tiempo", revela la carencia de un proyecto integral...
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 25 de mayo de 2009).

La Villa Panamericana, que inicialmente se anunció como un conjunto de edificios diseñados por arquitectos nacionales e internacionales que le darían plusvalía a la zona, quedó reducida a un inmueble en forma de "L" que parece un largo muro de un multifamiliar.
Según el proyecto presentado, el edificio emblemático tendría una altura de alrededor de 8 pisos y el resto estaría entre 3 y 5 pisos.
Los diseños de los 13 edificios, que resultaron ganadores por arquitectos nacionales y extranjeros a principios del 2008 y que presumían detalles arquitectónicos innovadores, quedaron en el olvido.
(V.primera plana del periódico Mural del 1o.de julio de 2009).
El más reciente ejemplo es la anunciada ubicación del estadio que se ubicará en una zona que irremediablemente afectará el área protegida al borde de la barranca de Huentitán. Dicho estadio se intenta construir en un lugar que originalmente no había planeado construirse allí.
Daniel González Romero
(v.pág.19 del periódico Público del 31 de julio de 2009).
La primera de estas falsedades es que no habrá Juegos Panamericanos si no se construye el Estadio Olímpico en la Barranca de Huentitán y, como el dueño del terreno condicionó la venta a que le pusieran en bandeja de plata una modificación del uso de suelo que le permitiría construir 16,000 viviendas, algunos sostienen que la construcción del estadio y las viviendas en un área de conservación es el precio a pagar para que Guadalajara no quede en el ridículo internacional y haya importantes derramas económicas resultantes del turismo y el fortalecimiento de la "marca" de la ciudad.
Sin embargo, ese argumento es falso: el Estadio Olímpico puede construirse en otras zonas o incluso, que es lo más racional, remodelar espacios deportivos que ya existen, con un costo muy inferior a "El Disparate": 254 millones contra 900 millones de pesos que implica realizar la pretensión de los regidores panistas en Guadalajara.
Si a esa cantidad se suma el crédito de 1,100 millones de pesos que los panistas quieren aprobar para construir la Villa Panamericana, la ciudad tendría una deuda de 2,000 millones de pesos, ¿esperamos que los juegos traigan una derrama económica superior a 152 millones de dólares, que justifiquen el endeudamiento y conflicto social resultante de estas malas decisiones?
Otra falacia es que hay un "margen de tolerancia" para construir alrededor de la cota 1500, expresado por el gobierno panista de la ciudad.
En el caso, evidentemente existen violaciones legales: para realizar un cambio de uso de suelo es obligatorio contar con estudios de impacto ambiental y vial, mismos que no se realizaron, además de que el proyecto del Estadio Olímpico se encuentra por debajo de la cota 1500, que limita toda intervención a actividades turístico-ecológicas.
Pero aún si se subsanaran los errores jurídicos de forma, hay un problema de fondo: existen leyes estatales y un decreto presidencial que protegen la zona de la erosión, deterioro del aire y agua que implican ese tipo de urbanizaciones.
Además, es riesgoso y muy caro construir en "El Disparate": dado que la zona carece de la infraestructura necesaria (incluso la vial) para absorber la demanda de proyectos de alta densidad, los costos de implementar esa infraestructura pueden duplicarse o hasta triplicarse, dependiendo del tipo de servicio.
Además, debido a la localización del predio, resulta muy importante el factor de sismicidad, por lo que los costos de edificación se elevan hasta en un 40%.
Leobardo Alcalá Padilla, coordinador de la fracción edilicia del PRI en el Ayuntamiento de Guadalajara
(v.pág.3 de la sección "Comunidad" del periódico Mural del 6 de agosto de 2009).
Fernando García
(v.pág.19 "correo" del periódico Público del 14 de agosto de 2009).
De momento, si las cosas no se mueven de como quedaron el jueves, cuando en el cabildo se votó en contra de que el ayuntamiento aportara un crédito puente para financiar el denominado "Proyecto Alameda", todos pierden...
Pierde el doctor Petersen, portaestandarte de la idea de aprovechar la coyuntura de los juegos para revertir el deterioro imparable de la ciudad y de la calidad de vida de sus habitantes. Pierde el gobierno, porque la división de opiniones con respecto al curso de los acontecimientos demuestra que no supo vender a la sociedad las bondades de su proyecto. Pierde el PAN, porque su fracaso escandaloso -caso de consumarse- será una prueba más de que alcanzó su nivel de incompetencia al pasar de oposición a gobierno. Pierde el PRI, porque dejará el precedente de haber saboteado un proyecto, sin proponer uno mejor como alternativa. Pierden los empresarios tapatíos, porque su apoyo a la idea de Petersen habrá sido de saliva. Pierde la ciudad, en fin, porque se queda condenada a seguir en la inercia de la ruina física y moral galopante.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 24 de agosto de 2009).
Que con las obras que se proponen se podrá reciclar la ya muy demacrada imagen el llamado Centro Histórico -¿pero a qué precio?-.
Por otro lado, se argumenta que si alguien quiere hacer negocio en el terreno inmobiliario, pues adelante, pero los tapatíos no tenemos porqué financiar el que se supone es su negocio, sobre todo cuando se habla de que la deuda va más allá de los 1,500 millones de pesos -considerando lo que ya se ha invertido-.
Cuauhtémoc Cisneros Madrid, presidente de Comunicación Cultural, A.C., Asociación de Periodistas de Prensa, Radio y Televisión
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 24 de agosto de 2009).
Para dar por buenos los números presentados por los regidores del PRI en el que concluyen que un departamento de la Villa de 56 metros cuadrados tendría un costo de 1.8 millones en una zona donde no se podrían vender ni a la mitad.
Basta imaginar el ambiente y el contexto vecinal futuro cuando 1,300 condóminos y locatarios intenten discutir cuotas de mantenimiento o arreglar elevadores, fachadas y áreas comunes deterioradas. La realidad enterrará los sueños.
El Parque Morelos es un buen lugar para la Villa, y más cuando ya se han adquirido buena parte de los terrenos. Lo que hace falta es asegurarse que el proyecto inmobiliario se adapte a la economía del lugar (el Parque Morelos no es Central Park) y modificar lo necesario en su diseño y en sus reglas de uso y mantenimiento, y así cumplir con el objetivo inicial de ser motor de la reactivación económica de la zona y de la vida social sus habitantes.
Señores regidores: escuchen las opiniones que difieren de las suyas, busquen -fuera de su círculo de amistades, de sus achichincles o de su limitado club político- asesores honestos y con pantalones para decirles lo que funciona y lo que no, y quiten de los consejos técnicos a sus cuates y a los "profesionales" miedosos o convenencieros que lo único que buscan es quedar bien u obtener un contratito(ote) o un sueldito(ote) para sí mismos.
Ricardo Elías, arquitecto y empresario
(v.pág.6 del periódico Mural del 27 de agosto de 2009).
Pero los ignorantes y descreídos hemos de atenernos a lo evidente: en el mejor de los casos, esas olimpiaditas región 4 (perdónenme los deportistas y sus entusiastas: yo prefiero esperar a Londres 2012 para aplastarme otra vez a ver el lanzamiento de jabalina en la tele...) servirán únicamente para desfigurar un pedazo de la ciudad. Y en el peor escenario, el que estamos viendo, servirán para mostrar al mundo cómo Guadalajara es una ciudad inepta e incapaz de proponerse nada, una soñadora chapucera que se desentiende de sus miserias para hacer el ridículo con propósitos grotescos: el Guggenheim, el centro JVC, el Santuario de los Mártires, el Centro Cultural Universitario... Y ahora la Villa Panamericana -aunque, por lo visto, este adefesio sí terminará brotando: a pujidos, pero saldrá.
José Israel Carranza
(v.pág.5 de la sección "gente!" del periódico Mural del 27 de agosto de 2009).
Martha González Escobar, divulgadora científica de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 29 de agosto de 2009).
La discusión, hasta hace 2 semanas, en el cabildo tapatío, se centraba en la sensatez o insensatez de que, al efecto de dar celeridad a la construcción de la Villa en los predios que ya se adquirieron, el ayuntamiento acrecentara sus deudas, con el consiguiente detrimento de la calidad de los servicios que prestaría a los ciudadanos durante las próximas 5 administraciones. El cabildo decidió que no... pero el Gobierno del Estado, a la soberana ley de sus pistolas, tuvo a bien enmendarle la plana.
Eso estaría muy bien, si previamente se hubiera hecho una valoración a fondo del proyecto, por parte de un grupo calificado de urbanistas. Si se pretende revertir el despoblamiento y el deterioro del centro y generar, como plantea el alcalde, un contagio positivo, ¿qué se supone que va a suceder después?... ¿Se van a modificar las leyes al efecto de propiciar una reconstrucción de los centenares de fincas abandonadas o subutilizadas que hay en el corazón de la ciudad?... ¿Se pretende que la zona se convierta -digamos por ejemplo- en una reedición de Tlatelolco?...
De ser así, ¿qué acciones complementarias se tomarán para dotar a los miles de nuevos habitantes del centro de Guadalajara de servicios, escuelas, espacios públicos?... ¿Cómo se resolverán sus necesidades de transporte?... ¿Cómo se aliviará la saturación actual de las pocas vialidades primarias -Calzada Independencia, Avenida Alcalde y pare usted de contar- de que actualmente se dispone?...
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 31 de agosto de 2009).
El Sr.Petersen no entiende que la gente ya despertó y que si hay algo que está por los suelos, y que les costará a los panistas construir más que la Villa Panamericana, es su credibilidad ante la ciudadanía.
Diana R.Estrada G.
(v.pág.5 "Cartas del lector" del periódico Mural del 3 de septiembre de 2009).
Para Guadalajara, se suponía que la versión tercermundista de los Juegos Olímpicos sería el pretexto ideal para construir la Villa Panamericana en pleno centro de la ciudad (en torno al Parque Morelos); pasada la fiesta, se venderían los departamentos, se repoblaría el cada vez más prostituido, abandonado y ruinoso corazón de la ciudad; se generaría un contagio saludable que llevaría a construir y ocupar más vivienda, y permitiría, a la postre -final feliz de la historia-, recuperar la vocación original de la zona.
La incapacidad de la autoridad -más allá de los buenos deseos- para "vender" el proyecto a la sociedad y a involucrar en él a quienes tomarán la estafeta del gobierno municipal a partir del primero del año, por una parte; la historia local, pródiga en proyectos grandiosos -el Hospital Escuela, la Plaza Tapatía, el Teatro de la Ciudad, los Arcos del Milenio...- que han tenido desenlaces mediocres y tardíos, y, finalmente, los tiempos de los Juegos que avanzan sin que aquí se vea la luz al final del túnel, hicieron inevitable el ultimátum perentorio y tajante de la ODEPA.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 7 de septiembre de 2009).
La historia de un sueño de color de rosa está en vías de tener un desenlace anticlimático. El sueño (¿imposible?) en cuestión consistía en dar un viraje de 180 grados en la historia de abandono y degradación del llamado Centro Histórico de Guadalajara. Por el semblante desencajado y el tono grave en que anunció la decisión de la Organización Deportiva Panamericana de declarar clínicamente muerto el proyecto inicial, de construir los edificios que albergarían a los atletas participantes en los Juegos de 2011 a inmediaciones del Parque Morelos, fue obvio que el alcalde tapatío, Alfonso Petersen Farah, dimensionó a plenitud todas las implicaciones del -ahora sí- hecho consumado: su ambicioso proyecto urbanístico aborta; su ilusión de rescatar al corazón de Guadalajara de su ruina gradual, se frustra; los cerca de 400 millones de pesos del erario gastados en la adquisición de los predios en que se pensaba edificar la Villa Panamericana -que ilusoriamente generaría un contagio saludable en la zona-, fueron una pésima inversión; la que ahora se encuentre (si es que se encuentra... y si es que los tiempos, cada vez más cortos, alcanzan para materializarla), necesariamente será una solución emergente y, en consecuencia, mediocre...
Los dirigentes de la ODEPA lo saben muy bien: si deciden ratificar a Guadalajara como sede de los Juegos, aunque sea porque a esta altura de la película no hay más cera que la que arde, le estarán apostando -¡qué pena tener que decirlo con todas sus letras...!- a un equipo perdedor.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 9 de septiembre de 2009).
"Verdaderamente es una vergüenza lo que ha sucedido con el asunto de la Villa Panamericana, pero en específico porque no se hayan podido poner de acuerdo a estas alturas del partido".
Germán Ralis, presidente en Jalisco de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados, dijo que el debate sobre la viabilidad del plan debió darse hace un año, y no después de las elecciones.
(V.pág.1 de la sección "Comunidad" del periódico Mural del 10 de septiembre de 2009).
Rafael Ocampo
(v.pág.2 de "La afición" del periódico Público del 18 de septiembre de 2009).
Además, ya se hizo un depósito de 50,000 dólares para garantizar la publicación de las memorias, además de pagar los gastos totales de alimentación, hospedaje y transporte de los atletas, oficiales y otro personal de los comités olímpicos nacionales y numerosos gastos más.
Eso no es todo, la ciudad de Guadalajara deberá proporcionar una señal de transmisión televisiva (sic) de calidad con cobertura de por lo menos 10 horas, sin costo para la ODEPA que tiene la propiedad exclusiva de todos los derechos de televisión abierta y por cable, internet y radio, de los multicitados juegos deportivos.
El tiempo publicitario lo decide el comité ejecutivo de la ODEPA, que sin embargo concesionó los derechos de comercialización del evento por la cantidad de 13 millones de dólares pagaderos en cinco partes, de las cuales nada más faltan por pagar 5'200,000 dólares, y eso que estamos en recesión económica.
Ahora bien, si a todo esto le sumamos los 350 millones de humildes pesos despilfarrados en el Parque Morelos, uno se sorprende más al saber que, según el apartado del acuerdo del punto 5: el Comité Ejecutivo de la ODEPA puede decidir la terminación del acuerdo y revocar los derechos otorgados al comité organizador unilateralmente, el documento está firmado por el presidente de la ODEPA y el entonces gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, y el transitorio alcalde de Guadalajara Ing.Espinosa Guarro, entre otras firmas.
Martha González Escobar, divulgadora científica de la Universidad de Guadalajara
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 19 de septiembre de 2009).
Hace 2 años, cuando se realizó el primer foro, el panorama lucía optimista y se creía que Guadalajara podría replicar parte del éxito que tuvo Barcelona con los Juegos Olímpicos de 1992, pues hubo cambios exitosos en esa ciudad.
Sin embargo, en Guadalajara, el saldo es negativo, pues ni siquiera se tiene el sitio donde se edificarán la Villa y el estadio de atletismo, a menos de dos años del evento.
"No podemos imaginarnos que la ciudad va a cambiar y va a transformarse en 4 años, si no nos la creemos los ciudadanos y si no se la creen las autoridades. Los conflictos internos que han tenido para ponerse de acuerdo y la errónea distribución territorial que han hecho para dividirse el pastel han llegado hasta los ciudadanos".
Hidalgo sostuvo que fracasó el proyecto de revivir el centro con la Villa y los inmuebles que ya se han construido "no han hecho nunca ciudad, porque no se vinculan el proyecto deportivo con el plan urbano estatal o municipal y la estrategia de desarrollo territorial".
-Hoy, después de 2 años de planear una Villa, se hace una convocatoria para que en 15 días los desarrolladores inmobiliarios vengan a salvar la ciudad y el proyecto [...] Tiene que solucionarse en una convocatoria apresurada.
Planteó además que los ciudadanos no conocen las 3 opciones existentes para albergar a las delegaciones deportivas: Huentitán, El Bajío (Zapopan) y Cerro del Cuatro. "No sabemos de qué manera constituyen estructura de ciudad, no sabemos cómo se integran al tejido urbano. ¿Qué podemos esperar? Pues un milagro, ¿no?".
(V.pág.11 del periódico Público del 2 de octubre de 2009).
-Aquí, antes de que se arrepientan; porque si no, los atletas van a tener que alojarse en las tiendas de campaña de los que protestan contra el Puente Atirantado.
-¡...si bien les va!- acotaría alguien
"El Bajío", en el vértice suroccidental de la confluencia del Periférico con la prolongación de la avenida Vallarta, era, hasta hace unos 3 años, un oasis de respeto a la naturaleza que el monstruo urbano, por alguna misteriosa razón, se abstenía de devorar. En el aspecto ecológico, formaba parte de la zona de amortiguamiento entre el bosque de La Primavera y la ciudad que día y noche lo amenaza, y de hecho ha empezado a agredirlo; fue, hasta el temporal de lluvias que acaba de quedar atrás, una zona de recarga de los mantos freáticos. En poco tiempo no será ni lo uno ni lo otro: será el asiento del llamado "Templo Mayor" de las "Chivas"; será un centro cultural -según San Lucas- y comercial, provisto de un gigantesco estacionamiento para automóviles, y será, después de los Juegos Panamericanos en puerta, asiento de un abigarrado complejo habitacional de viviendas al más puro estilo "peor es nada", con respecto al cual habrá que cruzar los dedos para implorar porque no se convierta en una versión corregida y aumentada, para mal, de "El Sauz".
Al margen de esos buenos deseos -y de la esperanza de que, como de costumbre, la Virgen de Zapopan tenga a bien extender su manto protector para salvar a la ciudad de los efectos de las barbaridades sistemáticamente perpetradas por sus propios hijos-, lo cierto es que la idea de aprovechar los Juegos Panamericanos como pretexto para impulsar la regeneración del cada vez más abandonado, degradado y prostituido "Centro Histórico" de la ciudad, queda en el abandono. Quedan los predios en que se realizaría el "Proyecto Alameda". Queda la frustración -como decía el bolero- de "lo que pudo haber sido y no fue"...
Queda, en fin, la dolorosa lección de que quizá sea cierto que Guadalajara está destinada a que la grandeza faraónica (la Plaza Tapatía, el Puente de Arcediano, los susodichos Arcos del Milenio...) sea la medida de sus sueños... y la rotunda mediocridad, la medida de sus esfuerzos.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 4 de noviembre de 2009).
(V.periódico El Informador en línea del 4 de noviembre de 2009).
Vázquez Raña dijo que el entonces alcalde y presidente del Comité Organizador, Alfonso Petersen, presentó 'una ilusión de Guadalajara para llevar a cabo en el centro de la ciudad la Villa, yo me daba cuenta que no cubría los requisitos que necesitábamos'... y lo comparó con las ruinas de Cacaxtla.
En el discurso del gobernador algunos vieron respuestas indirectas -y diplomáticas- a Vázquez Raña, como que los Juegos son 'gran oportunidad para reconocernos cómo somos, personas con la misma dignidad'.
Emilio insistió en que sí habrá un museo en la Barranca -lo que había puesto en duda Vázquez Raña-, y encarrerado, afirmó que terminarán las obras en tiempo y que todos se sentirán orgullosos de los juegos del 2011.
¿De verdad allí 'se acabó este cantar', o continuarán las coplas hasta el 2011?
S.Cabañas
(v.pág.6 del periódico Mural del 5 de noviembre de 2009).
Los Panamericanos eran una gran oportunidad para detonar cambios en la ciudad. Esa oportunidad ya se perdió.
Diego Petersen Farah
(v.pág.3 del periódico Público del 6 de noviembre de 2009).
Mario Vázquez Raña, presidente de la Odepa
(v.pág.3 del periódico Público del 6 de noviembre de 2009).
Pero, al término de su intervención, el presidente del comité olímpico de Brasil y del comité organizador de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro en 2007 opinó que tener la Villa Panamericana 3 meses antes del arranque del encuentro deportivo no es suficiente. Afirmó que 4 meses debería ser el mínimo, aunque lo ideal serían 6 meses o más, por lo que recomendó no apagar los focos rojos que hay en Guadalajara en el tema de la Villa, postura que compartió el secretario del Comité Olímpico de Argentina, Mario Moccia.
Ante tales observaciones, el titular de la Odepa, Mario Vázquez Raña, ordenó subir a 5 miembros la comisión que se había destinado para la supervisión de la Villa y estableció que ahora no sólo será esa instalación la que se esté evaluando constantemente, sino también el estadio de atletismo y el complejo acuático.
(V.pág.10 del periódico Público del 6 de noviembre de 2009).
Se burló del fracasado proyecto de Villas Panamericanas en el centro histórico, y cuando hubo de referirse a él, subrayó que "nunca, nunca, nunca" se lo habían tomado en serio en la Odepa, y para acabar con el fallido discurso de Alfonso Petersen Farah -hoy "zar antidengue" y hace pocas semanas, alcalde-, que proclamaba la "recuperación" del centro histórico, el dueño de los Panamericanos fingía no recordar el proyecto y lo ubicaba en "las ruinas de Cacaxtla".
Después, cuando Emilio González Márquez convidó, dibujada en el rostro barbado la sonrisa que todo lo banaliza, a "disfrutar la alegría" de recibir los Juegos Panamericanos y olvidarse de los conflictos previos, el "don" recordó públicamente que si en 20 días no estaba el documento que garantizaba la fianza por 50 millones de dólares, se llevaría la sede del evento a otra ciudad.
¡La última amenaza antes de irse! ¡El gesto final de dominio avasallante!
Al paso de los días, ninguna autoridad se ha pronunciado sobre las excentricidades del "don" y su actitud llanamente grosera. Ningún ofendido (que los hubo) se atrevió a alzar la voz y comportarse con autoridad. Si la clase política gobernante aguantó sin hacer gestos las palabras y los desplantes de Vázquez Raña, igual hizo la clase empresarial, que tanto habló de la importancia de un rescate del Centro Histórico y que ahora se apresta a buscar las oportunidades de negocio en la organización de la competencia deportiva.
Si antes se dudó, ahí está la prueba: Los Panamericanos son un negocio particular, que desparrama lucro para quien pague el boleto de ingreso.
¿Y los elevados valores deportivos?
Jorge O.Navarro
(v.pág.2-A del periódico El Informador del 10 de noviembre de 2009).
Miguel Angel Granados Chapa
(v.periódico El Siglo de Durango del 12 de noviembre de 2009).
El Bajío es una zona que recarga los mantos acuíferos que surten gran parte de la zona metropolitana. El debatido Centro JVC se autorizó porque no se construiría vivienda, ahora se elimina la restricción para llevar a cabo una unidad de vivienda de media y alta densidad que tendrá funestos efectos en dichos mantos. El valle recibe gran parte de los escurrimientos de las lluvias de La Primavera, por lo que se debería considerar dentro del decreto de protección. Y, como su nombre lo indica, es un bajío, sin salida para las aguas negras que se generen por las viviendas.
Era mucho mejor sitio el Parque Morelos porque se regeneraría una zona deteriorada de la ciudad. Se ve claramente la mano del promotor del estadio Chiva para que le construyan gratis el paso a desnivel que se le obligó a construir como condición para operar. Benditos políticos visionarios, que sólo ven el progreso de su partido sin importarles nada de las consecuencias de lo que aprueban.
René Sube
(v.pág.8 "Cartas del lector" del periódico Mural del 12 de noviembre de 2009).
Algunos integrantes, uno de ellos Víctor Martínez de Castro, pidieron liquidar la relación con contratistas como Bosco Edificaciones -que construiría la Villa-, Banco IXE, que buscaría un inversionista, y Agip Ayesa, que supervisaría la obra que nunca se hizo.
Unos propusieron ofrecer indemnizarlos con el mínimo, otros que mejor lo resolvieran en los tribunales.
Al final, acordaron solucionar el caso en el ayuntamiento...
¡Mmmh!, Lo más seguro es que el asunto se politice más de lo que ya está y que la resolución se prolongue una eternidad, porque el comité todavía tiene pendiente el inicio de una auditoría aprobada desde hace 2 meses... y es hora de que no se hace.
S.Cabañas
(v.pág.10 del periódico Mural del 12 de noviembre de 2009).
Como el próximo Ayuntamiento de Zapopan sólo tendrá problemas con los Juegos Panamericanos, el equipo del priista analiza no poner un solo peso para infraestructura en El Bajío, donde pretenden construir la Villa.
Es decir, no aportaría el 50% al que se comprometió el alcalde panista saliente, Juan Sánchez Aldana, para obras viales de la zona.
Y es que Zapopan sólo terminaría gastando millones de pesos en un negocio... ¡perdón!, proyecto, que beneficiará a unos cuantos, y en un evento en el que el ayuntamiento no tendrá ni un ápice de influencia en su organización y ejecución.
Así es que más valdría a los panistas reasignar partidas para terminar el proyecto de El Bajío, en el cual tienen mucho en juego.
S.Cabañas
(v.pág.8 del periódico Mural del 19 de noviembre de 2009).
Independientemente de la malévola hipótesis de que los preparatorianos fueron "acarreados" -en la peor acepción del vocablo- para presionar a favor de que la universidad también lucre con los Juegos Panamericanos, al conseguir que alguno de los nuevos escenarios deportivos se construya, por ejemplo, en los terrenos en que estuvieron el Estadio Olímpico o el parque de beisbol, el meollo del asunto va más lejos...
Teóricamente, desde que se solicitó por primera vez la sede de los Juegos Panamericanos para Guadalajara -cuando Santo Domingo le ganó la votación-, se hablaba de aprovechar la infraestructura deportiva ya existente en la ciudad, para mejorarla. Se suponía que la eficiencia -máxima suprema de la economía- sería la consigna.
Ahora, hasta donde alcanza a vislumbrarse, uno de los mayores "beneficios" que conseguirá Guadalajara con algunos escenarios construidos ex profeso para los juegos (el nuevo velódromo, los canales para el canotaje, las nuevas instalaciones para basquetbol, gimnasia y tiro con arco; el estadio de atletismo ahora en el centro de la polémica...) será acrecentar el extenso catálogo de sus elefantes blancos.
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 23 de noviembre de 2009).
Bien. El caso es que, a partir de que los Panamericanos de 2011 sean "los mejores de la historia" -por casualidad, lo mismo que se ha dicho de todos los precedentes-, Guadalajara ya pidió la sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2014. Estos, como probablemente ya se sepa, se distinguen de los Juegos Olímpicos tradicionales en que participan en ellos, deportistas de entre 14 y 18 años (es decir, las Isinbayeba y los Bolt del mañana). La primera edición de estos Juegos se celebrará el año próximo en Singapur. Otras candidatas formales a sede para 2014 son Nanjing, China, y Poznan, Polonia; previamente se descartaron, entre otras, Belgrado, Moscú, Nueva Delhi, Manila, Yakarta, Estambul... y Monterrey.
Los valedores de la convicción de que a los tapatíos no hay cerro que se les empine ni cuaco que se les atore, piensan (es un decir...), obviamente, en "optimizar" la infraestructura deportiva que dejarán los Panamericanos de 2011. Si el COI muerde el anzuelo, pues, ya luego se buscarán los Juegos Olímpicos propiamente dichos, y "aprovechando las tradicionales nevadas de cada 134 años"... los Juegos Olímpicos de Invierno.
(Por cierto: en breve comenzarán a colocarse, a las entradas de la ciudad, vistosos rótulos con esta leyenda: "Guadalajara. Se alquila para fiestas").
Jaime García Elías, periodista y conductor radiofónico
(v.pág.4-A del periódico El Informador del 25 de noviembre de 2009).
En pleno cierre de gestión están autorice y autorice gastos que da gusto, a pesar de que algunas son tan polémicas como sospechosas.
Apenas los sacaron... ¡perdón! soltaron la organización de los Juegos Panamericanos que tantos conflictos les creó, y para pronto votaron por buscar la sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud en el 2014.
Y en esto, como en la tragicomedia de los Panamericanos, el ayuntamiento y otras instancias públicas tendrán que invertirle unos 83 millones de dólares.
¿Causará alguna sensación placentera gastar el dinero ajeno, o será que algo se queda en casa?
S.Cabañas
(v.pág.6 del periódico Mural del 26 de noviembre de 2009).

Regreso a mi página base